La tarjeta SUBE de Jorge Néstor Mangeri, el único imputado por el crimen de Ángeles Rawson, se usó el viernes 14 de junio de 2013 por la noche, en un horario en el que, según declaró en el juicio, el acusado ya la había perdido cuando supuestamente lo torturaron dentro de patrullero.
En la jornada del miércoles, declaró en el juicio la abogada María Isabel Romero, del área de legales de Nación Servicios S. A.. la empresa a cargo del Sistema Único Boleto Electrónico (SUBE), quien a partir de los DNI, pudo aportar a la causa los números de tarjetas de los protagonistas de la causa, entre ellos, la de Mangeri.
En ese informe -al que Télam tuvo acceso-, se puede observar que Mangeri tenía la tarjeta número 6061267175110251 y hay una planilla con los últimos 20 viajes en colectivo que se hicieron con la SUBE de Mangeri entre el 11 y el 14 de junio de ese año.
Los fiscales Fernando Fiszer y Sandro Abraldes pusieron la mira el último viaje fichado con esa SUBE que corresponde a un viaje de 1,40 pesos en el interno 51 de la línea 152 de las 21.25 del viernes 14.
Mangeri declaró en la instrucción y en el juicio que aquel viernes a la tarde, cuando volvió de ver a su primo político policía Cecilio Saettone de la planta Ford de General Pacheco, y se bajó del colectivo 15 rumbo a su casai, lo hicieron subir a un patrullero viejo donde lo golpearon, torturaron y perdió el celular y esa tarjeta.
Los fiscales creen que Mangeri mintió y que a la casa de su amigo Jorge Meniguelli, el portero de la calle Marcelo T. de Alvear al 900 donde aquella noche llegó con lastimaduras, el acusado llegó justamente tomándose el 152 con su propia tarjeta SUBE.
La testigo Romero no pudo dar detalles sobre cuestiones técnicas de la SUBE, pero aportó el nombre del gerente del área correspondiente que seguramente será llamado a declarar al juicio en breve.
Titular de Avivi aseguró que fue amenazada tras su declaración
La titular de la asociación Ayuda a Víctimas de Violación (Avivi), María Elena Leuzzi, aseguró en el juicio por el crimen de Ángeles Rawson que haber declarado en la causa "fue el error más grande" de su vida por las consecuencias que le trajo haber levantado sospechas sobre la familia de la víctima, en especial, sobre el hijo del padrastro Sergio Opatowski.
Al declarar ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 9 porteño, Leuzzi dijo que por haber declarado en esta causa recibió "amenazas telefónicas" e incluso que perdió el trabajo que tenía en el Gobierno porteño como coordinadora del programa de asistencia a víctimas de delitos sexuales de la Subsecretaría de Derechos Humanos.
"Me dijeron que deje de hablar de la causa Ángeles Rawson, que yo era una chusma, que fui a ver la mugre", relató la testigo ante preguntas del abogado Adrián Tenca, defensor de Jorge Mangeri.
Leuzzi explicó que el martes 11 de junio de 2013 ella fue a la casa de la familia Rawson al enterarse de que a Ángeles la habían hallado asesinada porque desde más temprano habían pedido su colaboración para difundir su búsqueda.
Contó que en la casa "había mucha gente", que se presentó ante la madre, le preguntó si quería tomar algo y Jimena Aduriz le contestó que quería un café, razón por la que ella fue a la cocina, notó bastante suciedad y tuvo que lavar una taza cuando preparó un té.
Dijo que esta situación, en su momento, le hizo pensar la posibilidad de que en la casa no haya estado la mucama de la familia que acreditó que Ángeles aquella mañana no había entrado al departamento.
Tal como hizo en la instrucción, Leuzzi volvió a sembrar ciertas dudas en torno a la figura de Axel Opatowski, el hermanastro menor de Ángeles.
"El chico me parecía extraño. Ese chico hacía como fuerzas para llorar y estaba con un pólar y hacía calor para andar con un pólar. Esto no lo dije con maldad o para burlarme. Caminaba por la vereda igual que el otro señor que después supe que era el padrastro", dijo Leuzzi al referirse al padre de Axel.
La presidenta de Avivi volvió a contar que Axel le dijo a ella que un juego de "dos llaves y una cintita celeste" que estaban sobre una cómoda, eran las de Ángeles, un dato que motivó su declaración espontánea en la fiscalía de Paula Asaro, y la sospecha de que la víctima hubiera regresado a su departamento.
"Le dije al chico por qué no guardás estas llaves y me contestó: 'No, son las de Ángeles'", recordó Leuzzi.
Sin embrago, a preguntas del fiscal Fernando Fiszer y del abogado querellante, Pablo Lanusse, quedó claro que Leuzzi no se dio cuenta de que Axel tenía un retraso madurativo, que no consultó el tema de las llaves con ningún adulto de la casa y que las llaves de Ángeles tenían un llavero con un pez parecido al dibujito Nemo que no coincidían con esas llaves que eran las de la terraza del edificio.
Leuzzi dijo que decidió ir a declarar espontáneamente cuando comentó el tema de las llaves con un colaborador suyo, José Cacho Paletta, un investigador privado que, según sus dichos, "suele ir al programa de Mauro Viale y es el de 'Morosos Incobrables'".
Lanusse le preguntó si Paletta era "el pseudoinvestigador que manejaba las mismas hipótesis de la defensa de Mangeri" y si en alguna oportunidad ella no le había ofrecido los servicio de ese hombre "a una tía de Ángeles", aunque la testigo lo negó.
En otro tramo del interrogatorio, a Lanusse le objetaron dos preguntas con las que quiso desacreditar a la testigo cuando le dijo: "¿Tiene estadísticas de casos resueltos a partir de una taza de café sucia? ¿Tiene estadísticas de casos resueltos a partir de un ADN positivo abajo de las uñas?".