Ajataj Deidad wichi femenina, difundida en la región noreste de la Argentina y creada por Nilatej El Supremo; reina sobre la región subterránea, rigiendo con mano despótica su malévola hueste de potencias nefastas para el hombre, los Ajat. Estos últimos son espíritus malignos, creados especialmente por la diosa para que le sirvan de esclavos. Ajataj, por medio de sus Ajat, domina a los shamanes, a quienes puede otorgar o quitar sus poderes a voluntad; también es la que desencadena y detiene plagas y enfermedades, y su poder se extiende al mundo subacuático de ríos y arroyos. Su forma humana, cuando la adopta, es la de una mujer desnuda, de grandes pechos caídos y largos cabellos negros, descuidadamente trenzados." (*) (*) En El mágico mundo de las hadas, Roberto Rosaspini Reynolds, Buenos Aires, Ediciones Continente. Huayrayana En la mitología Diaguita Calchaquí diferentes dioses personifican al viento: Huayrapuca (El viento colorado) que recorre las planicies del altiplano andino secando todo a su paso Huayramuyu (El Remolino) es personificado como un viejo andrajoso vestido con arapos de color blanco o gris. Huayraritu (Viento Blanco) Este terrible viento de altura llega de un modo sorpresivo, cargado de nieve, y suele provocar la muerte por congelamiento de los animales y los arrieros que se encuentran en la montaña. Y Huayrayana: (Viento Negro) Se relaciona con el descenso al mundo subterráneo (Uray pacha), es el viento nocturno o de la muerte mística, y una de las etapas de la iniciación chamánica andina. Símbolo de la noche y de la muerte, que no se ve y casi ni se siente. Los antiguos lo describen de diferentes maneras. Al viento cálido que sopla por la noche y que despierta resquemor y desconfianza. En oceciones lo describen como una niebla densa de color oscuro que a su paso va dejando la desolación y la muerte. En otras oportunidades se lo representa, no como la muerte propiamente dicha, sino mas bien como el augurio de cambios muy importantes o tajantes. El Ucumar ambién Ucumari y Ucumare. Es el hombre-oso, al que se representa en distintos grados de hibridación: desde un oso muy peludo y terriblemente feo, con ligeros rasgos humanoides, hasta un hombre bestial, enteramente cubierto de pelos, larga barba y frente angosta. Al parecer, sería el mismo Jukumari de las zonas boscosas del Departamento de Chuquisaca (Bolivia), vinculado a su vez con mitos peruanos de antigua data. Vive en cuevas, en el fondo de las quebradas, pero merodea los ríos y vertientes, bañándose en ellos: es fácil por eso encontrar allí sus pisadas, similares a las de un oso. Según algunas versiones, además de fuerte es ágil, y puede treparse a los árboles más altos. Su leyenda tiene fuertes tintes sexuales, pues se lo acusa de raptar mujeres y llevarlas a vivir con él, para tener hijos. Un relato recogido en Las Lomitas, Formosa, por Berta E. Vidal de Battini, dice que el Ucumar puede ser tambien hembra, y que en este caso rapta a los mozos para hacerse fecundar por ellos. También roba niños. Suele aparecerse de improvisto, aterrorizando al que lo ve. Si se le grita, responde de lejos con voces de gente. Si los perros lo atacan, se defiende a garrotazos. Entre nosotros esta leyenda se extiende por todo el Noroeste (Salta, Jujuy, Catamarca, Tucumán, parte de Formosa, Chaco y Santiago del Estero) Huayra Muyu Es la personificación del remolino convertido en deidad por los Kollas y los Diaguitas Calchaquíes. Se lo considera un ser benéfico que anuncia las lluvias y los acontecimientos venturosos como los embarazos y los nacimientos. Los antiguos lo describían como un viejo flaco y muy alto, de aspecto fantasmal vestido con ropajes andrajosos de color gris, blanco o terracota. En horas de la tarde cuando aprieta el calor se lo ve aparecer a la distancia montado en cólera levantando polvo a su paso. Delgadín En el noroeste argentino existen diversas formas de duendes, una de ellas es el Delgadín, que habita en los Valles Calchaquíes, y con las características propias se añade el hecho de ser muy flaco y alto. Duerme en los troncos huecos de los árboles, en especial el algarrobo, y toca casi siempre una flauta hecha con hueso de condor e interpreta bellas melodías para atraer a niños y especialmente a mujeres jóvenes. Protector de la fauna silvestre, castiga severamente a los cazadores que abusan matando animales. Para algunos estudiosos como Tobías Rosenberg, Delgadín vendría a ser como una fusión del "duende" con el "chiqui", mito al que habría de absorber. Muchos ven a Delgadín como un demonio por su brutalidad y crueldad y en algunos casos se lo considera un demonio que se adentra o realiza posesión de cuerpos. La Salamanca Antro secreto, conocido solo por los iniciados en las artes de la brujería, donde en las noches de los sábados se reúnen hechiceros, adivinos y brujos (CALCUS) en compañía de animales colaboradores y espíritus convocados con la finalidad de divertirse y planear actividades. Quienes afirman haber estado allí lo describen como un recinto iluminado con lamparas de aceite humano y donde reina gran alboroto por los gritos y carcajadas de los concurrentes. Allí se realizan conjuros y maldiciones, para poder ingresar se debe conocer la contraseña, sin la cual la entrada permanece invisible, si por el contrario se conoce se ingresa al recinto pasando por una especie de laberinto tortuoso, donde el recibimiento son experiencias terroríficas, sin amilanarse. Entre otros se debe sortear el ARUNCO, con un chivo maloliente que a embestidas lo empujara hacia el interior. Una enorme culebra colgante, amenazando de cuya boca rezuma baba sanguinolienta y finalmente con un BASILISCO de ojo centelleante. Los adeptos no pueden revelar la entrada a la SALAMANCA a riesgo de tener que padecer un terrible castigo que se dicte contra ellos. Se ha pretendido derivar el vocablo del Aimará salamanca que significa "piedra abajo" pero la mayoría presume que tanto el mito como la denominación son de origen hispano y común en toda América del Sur, aun se mantiene en el noroeste Argentino y zona de la Puna, sur de Bolivia. Vicuña Cifuentes señala que en Chile hay muchos que piensan que lo que llaman salamancas en las diversas regiones no son más que entradas a una gran Cueva de Salamanca, y que la forma de reconocer si una persona ha estado allí es observar si al caminar proyecta sombra. Por su parte Villafuerte nos informa que en Catamarca se cuenta que la forma de entrar a una salamanca es desnudo, con la guía de un cuervo negro. El visitante debía renegar de Dios y escupir un crucifijo que colgaba de la puerta. En Jujuy numerosos testimonios recogidos por Berta Vidal refieren la existencia de una salamanca en el HUANCAR (cerro de escasa elevación en la zona de Abra Pampa) y que el TIO (Diablo) aparece vestido como gaucho elegante con accesorios de plata para buscar hombres que quieran realizar contratos a cambio de fabulosas riquezas. "Las comparsas de carnaval hacen todos los años una fiesta campestre cerca del HUANCAR, el domingo de tentación" -cuenta uno de los testimonios-. Existe una copla que habla del contrato con el tío: Voy a firmar un contrato el martes de carnaval con el diablo principal, que me espera en el Huancar. Un aporte de Eusebio Cleto del Rey: Por el Noroeste Argentino, y quizás por otros lugares de América Latina, circula la leyenda de la Salamanca. En CEJAS, 2001, pág. 143, encuentro una muy breve y clara descripción de esta leyenda: “Dentro de nuestro acervo tradicional, se trata de una cueva en la que tienen lugar festines, orgías y ceremonias diabólicas. A ellas concurren todos aquellos dispuestos a “venderle el alma al Diablo” a cambio de favores especiales. Prioritariamente: riqueza y amor fácil, habilidad y destreza para el canto, la música, la danza, para encantar animales y otras artes mágicas.” La Salamanca es considerada por el mencionado CEJAS, 2001, pág. 141 a 152, por OMIL, 2002, pág. 64 a 107, y seguramente por muchos otros autores que desconozco. Don Juan Carlos Dávalos se ocupa de ella en sus cuentos. Está presente en el folklore, principalmente en el satiagueño, pero también en el salteño, a través, por lo menos, de la zamba de Arturo Dávalos titulada, justamente, “La Salamanca” y del estribillo de “La Sanlorenceña”, zamba de Jaime Dávalos. Conozco esta leyenda desde mi niñez, pero ella cobró una dimensión muy especial para mí en el año 1963 y continúa a la fecha. En efecto, cuando el 10 de Mayo de 1963 falleció mi padre, Don Lorenzo del Rey, se apoderó de mí un profundo hispanismo y, lo que yo llamaría, “salamanquismo”, por ser mi padre (y también mi madre) oriundo de la Provincia de Salamanca, España. Casualmente, en ese año el Teatro Estable de la Provincia de Tucumán puso en escena el entremés de Cervantes “La Cueva de Salamanca”, y yo fui a verlo, empujado por el estado emocional descripto en el párrafo anterior. Aquella presentación del Teatro Estable me hizo concebir la idea de que la leyenda local de la Salamanca no es sino la de la Cueva de Salamanca, trasplantada a estas tierras. En CERVANTES, 1994, pág. 87 a 99, encontramos el entremés titulado: “Entremés de la Cueva de Salamanca”, que se puede resumir así: Pancracio se despide de su esposa, Leonarda, para emprender un viaje que le tomará cinco días. Ella queda con su criada Cristina, y él parte. Ambas conversan sobre sus planes de pasarlas bien, la señora con Reponce, el sacristán, y la criada con maese Nicolás, el barbero, quienes enviaron una canasta con manjares de todo tipo y buen vino. En eso llaman a la puerta, y entra el estudiante Carraolano, quien se presenta como salmantino, que regresa de un frustrado viaje a Roma, pide que lo alojen, y ellas deciden permitirle que pase la noche en el pajar, pero le hacen prometer que nada dirá de lo que allí ocurra. Llegan el sacristán y el barbero, empiezan a cantar y danzar, mientras se preparan para cenar. En eso están cuando Pancracio golpea la puerta, pues regresó debido a la rotura de una rueda del coche en el que viajaba. Leonarda lo entretiene mientras Cristina esconde al sacristán y al barbero en la carbonera, y al estudiante en el pajar. En cuanto entra Pancracio el estudiante empieza a gritar que se ahoga. Según dice el dueño de casa “? se le debe haber caído toda la paja a cuestas.” Se explica entonces a Pancracio la presencia del “salamanqueso” , como una obra de caridad. Entonces el estudiante dice que si no fuera por el miedo y los escrúpulos, él podría tener una buena cena y buena cama. Ante una pregunta de Pancracio respecto a cómo podría lograrlo, el estudiante responde: “La ciencia que aprendí en la Cueva de Salamanca, de donde soy natural, si se dejara usar sin miedo a la Santa Inquisición, yo sé que cenara ?” Se muestra dispuesto a usar de su ciencia, pero exige el secreto de las damas. Pancracio contesta, presa de la curiosidad: “No se cure dellas, amigo, sino haga lo que quisiere, que yo les haré que callen; y ya deseo en todo extremo ver alguna de estas cosas que dicen que se aprenden en la Cueva de Salamanca.” El estudiante entonces dice que hará salir dos demonios con figuras humanas, portando una canasta con comida, hace un conjuro y luego entra a buscar al sacristán y al barbero, quienes salen con la ya conocida canasta. (Todas las citas textuales de este párrafo son de: CERVANTES, 1994, pág. 96). El entremés termina con música y canto de los dos “demonios”, y con todos consumiendo el contenido de la canasta. En CERVANTES, 1994, pág. 96, hay además una nota al pie (que no es de Cervantes) que dice lo siguiente: “Cueva de Salamanca: famosa, según la leyenda, por encerrar prodigios mágicos. Las cosas que se aprendían eran pues las artes mágicas, que la Inquisición perseguía: la brujería. Juan Ruiz de Alarcón es autor de una comedia con ese título: La Cueva de Salamanca.” En su guía turística, SÁNCHEZ MORA, 1994, pág. 112 y 113, hablando del Seminario de Carvajal, de la ciudad de Salamanca, nos dice: “En una placita, en lo alto del remonte se halla este seminario. En este mismo lugar se hallaba la famosa Cueva de Salamanca, lugar de práctica de magia y alquimia, que fue incluso inmortalizada por Cervantes en su entremés La Cueva de Salamanca.” Lo arriba transcripto indica que esta Cueva no es una mera leyenda sino que existió realmente, ya que se conoce el lugar físico en el que estaba emplazada. Esto no quita que sea leyenda la mayor parte o todo lo que se creía o se cree que ocurría en la cueva. Hasta aquí todo habla a favor de mi hipótesis de que la Salamanca no es sino la Cueva de Salamanca, introducida a estas tierras por los españoles y acriollada, por la tradición oral argentina. Sin embargo, en algún trabajo de investigación realizado en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de Salta, escrito quizás por un antropólogo, encontré, hace muchos años, la afirmación de que se trata de una leyenda indígena, y hasta se intentaba encontrar una etimología a la palabra “salamanca”, en la castellanización de cierta combinación de palabras de alguna de las lenguas pre hispánicas. Durante la XXXVII Reunión Anual de la Asociación Argentina de Economía Política, que se realizó en Tucumán en el año 2002, Tuve oportunidad de adquirir dos libros referentes a leyendas del Noroeste Argentino que avalan mi hipótesis, como veremos en los dos párrafos siguientes. CEJAS, 2001, dice en su pág. 143, refiriéndose a la Salamanca: “En nuestra América del siglo XVI, dicha tradición llegó, sin duda, de la mano del conquistador español, ya que por ese tiempo eran famosas en España las cuevas de Toledo y Salamanca.” OMIL, 2002, sostiene que la Salamanca es de origen español, pero lo hace en referencias dispersas a lo largo de las páginas (ya mencionadas) que le dedica a este mito. Quizás lo más concreto al respecto sea lo que dice en la pág. 72: “En lo que respecta al Noroeste argentino, hay algunos hechos a destacar: a) las salamancas existen; en su seno se realizan ceremonias, probablemente esotéricas, pero no nos consta que haya comparecencia demoníaca; b) Aunque el tema haya venido de España, en nuestra región han proliferado las historias en torno a esta escuela.” Parece que esta autora considera a la Salamanca más como una organización secreta o secta que como un mito o leyenda. Creo que todo lo anterior me permite concluir que la leyenda que nos ocupa no es indígena, sino que vino de la ciudad de Salamanca, España, donde nació relacionada a cierta cueva donde, hace siglos, se practicaba la alquimia, la magia y, quizás, otras “ciencias” por el estilo. Queda mi hipótesis probada. Araparigua Personaje de la mitología chiriguana, también de los guaranés occidentales. Fue el primer hombre. Se salvó del Diluvio gracias a la intervención de Tunpa, quien lo llevó al cielo (Tunparentá) antes de que la tierra quedase cubierta por las aguas. Cuando los pocos sobrevivientes se multiplicaron, volvió para disfrutar de los placeres carnales y estuvo a punto de ser asesinado por abusar de las mujeres, pero nuevamente fue salvado por Tunpa. Ya en el cielo, pidió a Tunpa que destruyera a la humanidad, que para complacerlo acabó con ella. Fue la segunda destrucción de la especie humana, pero luego Tunpa se sintió muy sólo, recapacitó, y creó de nuevo al hombre con barro. Hizo llover y ayudó a madurar las algarrobas, el maíz, las calabazas y demás plantas alimenticias, de esta manera ayudó al hombre para que superviviera. Araparigua es el progenitor de la estirpe, Ava divinidad positiva y benévola y Aña divinidad negativa o malévola. Se cuenta que luego vuelve con los hombres y genera la estirpe de los Ava Guaraníes. El Ekeko keko, Iquiqu o Tonupa, dios de la abundancia y de la Felicidad para los Aymaras y Collas, su culto se extiende desde el centro de Perú hasta el noroeste de la Argentina. Se lo representa con un muñeco de terracota que puede presentarse en varios tamaños y generalmente tiene alrededor de 20 cm de altura. Representa a un hombre con las típicas vestiduras de la región andina. De su cuerpo cuelgan pequeñas bolsitas, que a modo de alforjas contienen cereales, tabaco y billetes enrollados que funcionan como exvotos para propiciar la adquisición de bienes materiales. El poseedor del Ekeko puede agregar nuevos exvotos en miniatura que se colgarán de la estatuilla o se ubicarán a su lado, representando aquello que se desea obtener. Para lograr los favores solicitados, hay que hacer "fumar" al Ekeko en el momento en que se pone el objeto o bien y más seguro los días viernes. A tal fin, la figura presenta una oquedad en la zona donde debería estar la boca, y es allí donde debe colocarse un cigarrillo encendido. Si el deseo o pedido es aceptado, del cigarrillo saldrá humo como si realmente el Ekeko fumara. Tiene una faz negativa, si existiera una mujer joven soltera en la familia, inmediatamente se enamora de ella y se siente dueño. Es muy celoso y corre a cualquier pretendiente. Se pone malo si no lo hacen fumar los viernes y puede traer desgracias al padre de la joven. Historia: El ekeko es una deidad venerada desde siglos antes de la conquista del territorio por los españoles. Sus seguidores creían que ahuyentaba la desgracia de los hogares y atraía la fortuna. Se piensa que se originó entre los Tiwanaku, habitantes del altiplano boliviano y de las riberas del lago Titicaca. Tras la conquista por los incas, estos adoptaron la deidad, y la convirtieron en símbolo de la fertilidad y la buena suerte. En sus inicios, el Ekeko era de piedra, jorobado, tenía rasgos indígenas y no llevaba ningún tipo de vestimenta: su desnudez era el símbolo de la fertilidad. En la colonia el culto a la deidad tomó nueva fuerza y en La Paz (actual capital de Bolivia) durante el cerco que ésta ciudad soportó durante un alzamiento indígena contra el control español. La Iglesia Católica intentó erradicar su culto en tiempos de la conquista, sin mayor éxito, aunque la imagen llegó a sufrir ciertos cambios: fue vestida y sus rasgos cambiaron a los de un mestizo. Hoy en día, existe en la sierra sur del Perú como en el occidente de Bolivia la creencia de que el ekeko es capaz de conceder los deseos de sus seguidores si estos le ofrecen una copia de ellos en miniatura, y muchos tienen en casa una imagen para que les resuelva los problemas, dejando dinero a su lado y manteniendo un cigarro encendido en su boca, que sólo puede consumirse hasta la mitad. Las figuras que le ofrecen son de cerámica, metal o piedra, reproducciones exactas del objeto de sus peticiones: automóviles, electrodomésticos y alimentos. Cuando se desea amor, se le entregan miniaturas de gallos y gallinas. La deidad es conocida en los diferentes lugares del mundo donde colonias de emigrantes bolivianos han extendido su culto. La figura del Ekeko tomó gran popularidad en la provincia de Buenos Aires (Argentina) durante el periodo hiperinflacionario de los años ochenta. Allí sus adeptos lo tomaron como una especie de patrono de la fortuna. El Mito Wichi de la Creación ubo un tiempo en que la tierra estaba arriba y el cielo abajo. Tanto era la suciedad que caía, que el cielo se quejó y pidió la inversión de los planos. Desde entonces el cielo está arriba y la tierra abajo. Entre ambos está el territorio de los vientos y las nubes. Bajo la superficie (ríos, lagunas, bañados, campos, bosques) están el bajo tierra y el bajo agua. Cada estrato tiene sus seres. Todo está rodeado por líquido y aire y a lo lejos está el fuego. Hubo otro tiempo en que un gran árbol unía los diversos mundos. El de la copa, el de arriba, era el de la abundancia. Los hombres de la faz de la tierra iban allí a proveerse, subiendo y bajando por este árbol, vínculo de la vida. Mas un día no cumplieron con sus tradiciones solidarias, no entregaron lo mejor y más tierno a quienes no podían andar arriba-abajo, no dieron nada. Los ancianos se quejaron. Llegó el Gran Fuego y ardió todo. El joven Luna fue eclipsado por el jaguar celeste y sus trozos cayeron en tierra incendiándola. Algunos quedaron en el mundo de arriba cuando se quemó el Gran Arbol. Son los abuelos, Dapitchí, los antepasados (estrellas, constelaciones) que cazan por el sendero de los ñanduces (la Vía Láctea). Sólo unos pocos, honestos y respetuosos se salvaron metiéndose bajo la tierra, pero desde entonces todo hubo que conseguirlo aquí. Los seres humanos varones pertenecen a la tierra, surgieron de ella por el agujero del escarabajo. Procreaban eyaculando juntos en un cántaro de calabaza. En una ocasión notaron que parte de lo que cazaban o pescaban les era robado. Dada la reiteración dejaron como observadores al ratón de campo y al loro, el primero no percibió nada y al segundo le ennegrecieron la lengua. Por fin, el Gavilán, Halcón o Carancho, avisó: extranos seres escapaban como arañas al cielo mientras iban tejiendo sus cuerdas de fibra vegetal. Con la ayuda de los picotazos de Carancho y una lluvia de flechas, algunos seres celestes cayeron incrustándosc en la tierra. Tatú o el Armadillo los sacó con sus uñas. Tenían dos bocas dentadas, una en medio dc la cara, la otra en medio del cuerpo, por ambas devoraban la comida robada. El Zorro pretendió efectuar una cópula, perdió su pene y le tuvo que ser reemplazado por un huesito. El frío hizo que se acercaran al fuego encendido por los hombres. Cuando abrieron las piernas al sentarse, Aguilucho les arrojó una piedra que hizo caer todos los dientes de la boca inferior menos una que resultó ser el clítoris pues se trataba de mujeres y desde entonces es que nacen niños y niñas, de hombres y mujeres. Lástima que algunas o son hermosas porque la mayoría de éstas escaparon al cielo. Como mujeres son de origen celeste, tienen parte de ese poder, los hombres detentan el poder terrenal. Igual que en los mundos precedentes, todo comenzó a corromperse, se quebró el equilibrio y cuando el Arco iris se ofendió por el accionar no tradicional de las mujeres menstruantes, comenzó la inundación. La Gran Agua, ahogó todo y hubo de comenzarse un mundo nuevo. Fue Paloma quien picoteando una semilla hizo brotar un Algarrobo y a su parir recomenzó la naturaleza, los seres de la tierra. Sin embargo, la periódica corrupción de la humanidad les encadenó un nuevo cataclismo. Hombres y mujeres habían comenzado a eliminar o devorar a sus hijos. Sol, sobrina de Luna, que es mujer vieja y gorda en verano, joven y delgada en invierno, se quedó quieta, se negó a seguir su camino. Durante la Gran Noche todo sc congeló y cubrió de hielo. Cuando ya había muerto todo lo contaminado, un muchacho, dotado de poder por su calidad humana soñó con el Día. Su canto acompañado con sonajas hizo que Sol volviera a salir y recomenzara la vida. Esta quinta humanidad es la de los “Toba”, “Pilagá”, “Mocobí”, pero también de los Europeos y otros pueblos. (*) (*) Fuente: Orígenes, Argentina, de Miguel Biazzi y Guillermo Magrassi, ed. Corregidor, pp-43-44. Los Wichis Viven en Salta, Formosa y Chaco, en Argentina. También en Bolivia y Paraguay. Es pueblo del monte aunque ocupan las periferias de los pueblos como Ingeniero Juárez y Las Lomitas en Formosa, o Los Blancos y Embarcación, en Salta. Hoy ocupan tierras marginales, montes deteriorados debido a la tala indiscriminada de árboles, la instalación de petroleras que ocasionan la pérdida de la fauna autóctona. En Formosa, las comunidades del oeste recuperaron, en gran parte, el reconocimiento legal de las tierras que ocupan. Viven en comunidades situadas en las cercanías de poblados blancos, en medio del monte o sobre la ribera del Pilcomayo y Bermejo, con líderes tradicionales y elegidos por la comunidad. Comparten con otras etnias el resurgimiento de la organización de la lucha por al tierra. Participan con sus representantes en el espacio reconocido por las leyes del aborigen. Muchos aún practican la recolección de frutos y miel del monte, cazan y pescan. Otros trabajan en obrajes madereros, en desmontes o son cosecheros temporarios en campos ajenos. Tallan la madera del palo santo, tejen con fibras de chaguar y hacen una utilitaria alfarería que venden también. Algunos fueron víctimas del cólera. Debido a la acción del blanco, de sectas religiosas, de la escuela común y de otros, han ido perdiendo la cultura propia de los pueblos cazadores y recolectores, aunque la mayoría tiene arraigadas costumbres de vida con dependencia plena de la naturaleza y aún conservan elementos de su rica cosmovisión, su lengua y curaciones naturales, entre otras cosas. Relación con la naturaleza El hombre está plenamente integrado a la naturaleza; extrae de ella las nociones fundamentales, religión, lenguaje, explicaciones. La tierra es considerada tierra de todos por ser interpretada como un espacio libre. Convendría decir que todas las formas de vida cultural se establecen alrededor de mitos diversos: astrales, cosmogónicos, animalísticos, vegetales, etc. Cada uno de los elementos que constituyen a diario el hábitat de ese pueblo, está protegido por Demiurgos que castigan a quienes violan los tabúes impuestos. Un lugar preponderante en la cosmovisión ocupa el chamán, que al igual que en otras culturas accede a esa función a través de la transmisión hereditaria, la revelación o el aprendizaje. El chamán, verdadero puente entre la comunidad y lo sobrenatural es también el custodio de los mitos que explican el misterio de los hombres y del mundo además de aplicar esos conocimientos para la curación de enfermedades. Con la aparición de las misiones la religión anglicana ganó adeptos junto a otras sectas de orientación evangélica; éstas aplicaron una férrea disciplina para regir la conducta produciendo una interacción de lo nuevo con lo tradicional, aparece el fatalismo conviviendo con la conciencia mágica y la creencia de la cura a través del rezo. La funebria entre estos pueblos nos muestra también el entierro secundario de los huesos. Al morir un miembro de la comunidad, el cuerpo es depositado en una fosa luego de haberlo envuelto con mantas y tapado con ramas, se cubre la fosa con tierra y después de un tiempo se juntan los huesos y se los deposita en una tinaja para ser trasladado al cementerio comunitario; la viuda del difunto viste ropas oscuras, corre y danza por el monte desgarrando sus vestiduras en señal de luto. El Sachayoj EL Sacháyoj (del quichua: sacha (bosque) + -yuq (el que tiene) ? sachayuq, 'el dueño del bosque') . El área de difusión de su leyenda es el Chaco Austral, en especial la provincia de Santiago del Estero y Salta. Su figura es la un hombre cubierto de sajasta o barba del monte, que carga hidromiel, lechiguana y mulitas o peludos, que obsequiará a los que tengan el coraje de acercársele y aceptarlo. Otras veces se aparece como un jinete montado en una mula negra enjaezada con brillantes y plata. Se alimenta de frutas y animales silvestres. Otras veces " se le ha visto" como un anciano cubierto de hierbas, o como un ser cuya cabeza y tronco es el de un anciano y cuyas extremidades son las de un animal ( puma, yaguar, guazuncho, zorro ), en otras ocasiones se considera que puede aparecer como un animal gigantesco ( conejo, guazuncho, vizcacha ); casi protéico en cuanto representa diversos aspectos de las forestas chaquenses, también se le supone como un arbusto con rostro humano. Protege a los árboles de la voracidad humana. Sus gritos remedan el golpe seco del hacha, y suele atraer con ellos a los hacheros y meleros que se internan en el monte. Cruza en vertiginosa carrera las espesuras en que habita, y los perros que se atreven a perseguirlo no regresan. El Duende Se dice que es un niño que murió sin ser bautizado o un niño malo que golpeó a su madre. Es muy pequeño, lleva un sombrero grande y llora como una criatura. Tiene una mano de hierro y otra de lana, cuando se acerca a alguien le pregunta si con cuál mano desea ser golpeado. Algunos dicen que, sin importar la elección, el duende golpeará siempre con la de hierro. Otros, en cambio, aseguran que los desprevenidos eligen la de lana y que es ésta la que en realidad más duele. Posee unos ojos muy malignos y dientes muy agudos. Suele aparecer a la hora de la siesta o en la noche en los cañadones o quebradas. Tiene predilección para con los niños de corta edad, aunque también golpea sin piedad a los mayores. Coquena: En las inmensas soledades de la puna, los ganados están protegidos. Un enanito misterioso, un duendecillo, que todo lo ve, es quien defiende sus vidas de las crueldades humanas. Nadie a visto a Coquena. Es fama que tiene cara de cholo y viste casaca y pantalón de vicuña. Lleva también diminutas ojotas y ancho sombrero de suave pelo. Desde las alturas contempla sus bestias sin ser visto. Sólo se ha escuchado su silbido, que es mágico llamado. Pero es tal la seguridad de su presencia que todos le temen. Por eso no matan vicuñas ni llamas para utilizar su pelo. Prefieren cortar suavemente el vellón. Tampoco maltratan a las arrias cuando cargadas de sal, bajan de los cerros. Se cuentan historias, en que justiciero, Coquena ha quitado las llamas a quien no sabía valorar ese don; y como ha premiado a los buenos pastores que, en tormentas de nieve, cuando el viento blanco amenazaba cubrirlo todo, salvan con peligro de su vida su hato de cabras en plena borrasca. Y está su persona tan ligada a los hechos que ocurren por estas regiones, que, en Salta, cuando aparece un forastero, para adquirir provisiones y, tocándose con el codo, murmuran: "Es coquena". El Pombero Este duende recorre las provincias del litoral, de Chaco y Formosa. Anda por los bosques, generalmente a la hora de la siesta, en forma invisible. Es un duendecillo bueno que ayuda a quien le pide protección. Para ello adquiere la imagen de un indio o de un árbol o de lo que sea necesario, para ayudar al compañero en peligro o en apuros. En Misiones lo corporizan en un hombre alto, delgado, que se .cubre con un amplísimo sombrero de paja y que lleva una larga caña en la mano. Algo parecido al Sachajoy, el duende de Santiago del Estero, el cuidador. de los árboles de los bosques y de las colmenas de miel. En Misiones, anda a grandes trancos, cuidando los árboles y los pájaros. Cuando oye voces se esconde detrás de los árboles y allí espera para ver quiénes han penetrado en el mundo de los árboles y qué es lo que van a hacer. Si ve que se aprestan a derribar un ejemplar hace mil triquiñuelas para evitarlo: imita la voz de uno de los hombres para llamarlos a los compañeros y alejarlos; remeda los ladridos de perros en ataque... Hace cualquier cosa para impedir que se hache un árbol. Y si ve que son cazadores de aves se adelanta y les espanta las presas con silbidos, con gntos y ademanes. La Pachamama Para los Quichuas, Madre tierra, deidad máxima de los cerreros peruanos, bolivianos, y del nordeste Argentino. Adán Quiroga acota que Pacha es universo, mundo, tiempo, lugar, mientras que Mama es madre. La Pacha Mama, agrega, es un dios femenino, que produce, que engendra. Su morada está en el Carro Blanco (Nevado de Cachi), y se cuenta que en la cumbre hay un lago que rodea a una isla. Esta isla es habitada por un toro de astas doradas que al bramar emite por la boca nubes de tormenta. Según Rigoberto Paredes el mito de la Pacha Mama debió referirse primitivamente al tiempo, tal vez vinculado en alguna forma con la tierra: el tiempo que cura los dolores, el tiempo que distribuye las estaciones, fecunda la tierra. Pacha significa tiempo en lenguaje kolla, pero con el transcurso de los años, las adulteraciones de la lengua, y el predominio de otras razas, finalizó confundiéndose con la tierra. Alfredo Moffat, agrega que "Respecto a las teorías explicativas de la naturaleza y de las religiones nativas, la técnica metabolizadora del sistema de poder ha re-formulado la metafísica originaria de nuestras poblaciones nativas; la Iglesia Católica ha ido llenando en nuevos moldes católicos y europeos las antiquísimas estructuras míticas de nuestro pueblo no-europeo. Un ejemplo típico de este re-moldeo de mitos lo constituyen las fiestas anuales de celebración de la Virgen María en Salta y Jujuy, donde, pese a la imagen de la virgen y al sacerdote que guia la columna, la ceremonia corresponde más a los rituales indígenas de la Pacha Mama que a la europea Virgen María, pues el consumo de coca y alcohol, el regar con aguardiente y el enterrar ofrendas de comida alrededor de la imagen, corresponde al culto pagano-indígena de la Pacha Mama y no al ritual cristiano-europeo de la Virgen que no tiene relación con las ceremonias de fecundidad de la tierra, y mas bien niega toda idea de fertilidad, pues consagra a la virginidad como propuesta. Propuesta que, por otra parte no tiene sentido en la cultura quechua, que por el contrario, tiene instituciones pre-matrimoniales como el "irpa-Sirse" (casamiento de prueba) que anulan el valor de la virginidad. Esta está evidentemente relacionada con el concepto de propiedad privada, que no existe tampoco en las organizaciones comunitarias indígenas, verdaderas cooperativas de trabajo." El primero de agosto es el día de la PACHAMAMA. Ese día se entierra en un lugar cerca de la casa una olla de barro con comida cocida. También se pone coca, yisca, alcohol, vino, cigarros y chicha para carar (alimentar) a la Pachamama. Ese mismo día hay que ponerse unos cordones de hilo blanco y negro, confeccionados con lana de llama hilando hacia la izquierda. Estos cordones se atan en los tobillos, las muñecas y el cuello, para evitar el castigo de la Pachamama. (Extraído del relato de un pastor colla de Yaví, Jujuy. En: Vidal de Battini, Berta). Leyendas de Viudas Por Luis Borelli Los anteños dice que son yutas y jóvenes, en los valles las pintan ancianas. Las dos "helan" la sangre. Las descripciones de la Viuda que llegaron hasta nuestros días, al menos en la provincia de Salta, son disímiles. En la zona del chaco salteño, colindante con Santiago, la describen como una mujer algo joven, de unos cuarenta años, alta, esbelta y aparentemente bella, aunque nunca nadie le pudo ver el rostro. En los valles de Lerma y Calchaquí, la descripción es distinta. Se trataría de una anciana, bajita, y a la cual, tampoco se le puede ver el rostro. Ambas usan -obviamente, como buenas viudas que son- ropa y mantón de color negro, con el cual las "vallistas" se cubren de pie a cabeza, mientras que las "chaqueñas", esconden la cara pero muestran un tanto las piernas. Donde aparece Son coincidente los relatos en cuanto a los lugares preferidos para aparecer de repente frente a los hombres y hacerlos temblar de espanto. Estos son los puentes, caminos y senderos, sobre todo los solitarios, generalmente después de las 12 de la noche, para desaparecer al alba chica. Causas de sus apariciones Las causas de estas pariciones que pone los pelos de punta a los varones, son disímiles. Algunos aseveran que aparece cuando una mujer murió en forma trágica a consecuencia de un engaño amoroso; ya porque ha sido asesinada por su marido infiel, o por la mujer que integra el fatídico triángulo de amor y muerte. Hay también quienes atribuyen su macabra aparición, a que un ladino varón no dio cumplimiento al juramento de fidelidad-seguramente obtenido bajo presión- de no volver a casarse o juntarse, en el caso que ella muriera antes. En ambos casos, las apariciones tendrían por objeto atormentar - más bien continuar- a sus ex maridos por la nueva vida que hace junto a otra mujer después de su muerte. Lo perseguirá y asustará de tal forma, que el pobre hombre terminará por enfermar, ser abandonado por la concubina o nueva esposa, hasta finalmente morir casi seco de espanto. Pero esta Viuda, surgida de la tragedia y la traición -según cuenta- no se contentará con asustar a su ex marido, sino que también lo hará con todos aquellos infieles -que por suerte son poquísimos- aprovechando toda oportunidad para "espeluznarlos" de miedo y terror, sobretodo cuando distraídos vuelven a deshora a sus casas, medio "machaditos" y envueltos en vahos de alcohol. La viuda santiagueña La describen como una mujer más bien joven, aparentemente bella, que cautiva a los hombres con una sonrisa que apenas asoma por el mantón que tapa su cara. Les sugiere en la soledad, que la sigan hasta el monte con "inconfesables intenciones", donde les mostrará el lugar donde un tesoro se encuentra escondido. En el trayecto, se transforma en un terrible ser que mata y descuartiza a su víctima, después de un abrazo que comienza tierno y cálido y termina siendo estrangulador y frío. Nunca puede mostrar el tesoro -que le salvaría de la maldición- lo que hace que reitere el procedimiento destrozando siempre algún "ojo alegre" que nunca falta, aún en la soledad del campo chaqueño. Las apariciones en Amblayo En la misma peña que la mataron se sentaba por horas a llorar. En Amblayo la gente cuenta que a menudo se escuchaba su llanto. Fortuny, estudioso del folklore, comenta que personalmente la escuchó llorar durante días, aunque agrega que le parecía un pájaro nocturno, sin identificar el ave. Otros, entre ellos don Sinforoso Arca, viejo poblador de esos pagos, ya fallecido, contaba a los empleados de la Comisión de Energía Atómica, que cuando niño, y se encontraba a cargo de una majada de cabras, había visto varias veces a la Viuda sentada en una peña, llorando lastimeramente por horas. La primera vez que la sintió, de curiosos don Sinforoso se acercó con su perro Negro hasta ella, pues de lejos le parecía que era su abuelita que solía sentarse en las peñas a hilar la lana mientras cuidaba del puma la majada de cabras y ovejas. Cuando estuvo a metros del bulto, vio que no era su abuela, y que lloraba muy sentida. El perro comenzó a aullar, a no querer avanzar mientras le cruzaba el cuerpo para impedir que continúe caminando. Quieto ya, como a unos treinta metros -contaba don Sinforoso- "li'alcanzao a ver las manos, y li'visto q'eran de hueso pila, sin carne y con las uñas larguísimas". Visto esto abandonó la majada lo más rápido que pudo y volvió corriendo y asustado hasta el rancho, para contra lo sucedido a sus mayores. Espantados los padres salieron en búsqueda de la majada y se dieron que varios animales estaban muertos como si hubiesen sido estrangulados con afiladas garras. Cuando vino el Cura para "las patronales", le contaron lo ocurrido y éste hizo que todos fueran en procesión hasta el lugar para bendecirlo. Con los años don Sinforoso se enteró que un pastor había asesinado a su esposa en esa peña, por culpa de otra mujer. Cerca de Cerrillos La Viuda de la recta en automóvil. A principio de siglo, una mujer que fue asesinada por su esposo, espeluznó por años a todo varón "mal entretenido". Francisco Rodríguez, más conocido como el "Gordo del bar", era dueño del primero, único y último hotel de Cerrillos. "Hotel y Bar El Criollo", se llamaba el negocio de la década del veinte. Tenía una cantina que atendía los 365 días del año hasta altas horas. Frente a la plaza, era el lugar preferido de los parroquiano. Allí disfrutaban, de unos vinos y de la música que salía de una "moderna" vitrola a cuerda primero, y luego, en tocadiscos que amenizaban la tarde-noche cerrillana, hasta fines de los 50. El "Gordo del Bar", contaba que una noche de verano, pasada las 12, se avecinaba una fuerte tormenta. El viento azotaba los arboles y los relámpagos, iluminaban las primeras gotas. Fue en ese momento cuando llegó en su automóvil un viejo cliente vecino de La Merced. "Recuerdo que los árboles -contaba Rodríguez- se mecían con furia, y los rayos cada vez estaban más cerca. Unos clientes permanecían en el negocio, iluminado con farol, cuando escuchamos que un auto frenaba en el negocio. De su interior salió un hombre que en dos o tres zancadas llegó hasta el bar, convencidos nosotros, que lo hacía para no mojarse con la tormenta que acababa de largarse con todo. Era Lobo. "Entró corriendo -relataba Rodríguez- agitado y pálido. Estaba desencajado, y como pudo, se hizo entender para que le sirviera una bebida fuerte. Cognac me acuerdo que le serví. Se sentó y cuando le pregunté si necesitaba algo me dijo: ¡la viuda! ¡la viuda!. Retrocedí, -continuó Rodríguez- esperando que se explique mejor. Los parroquianos giraron sobre sus sillas, y atentamente, esperaron que hable, ansiosos, con los vasos de vino en la mano, paralizados a medio trayecto entre la mesa y la boca. Después del cognac y de unos minutos, Lobo dijo, aún bastante espantado: ¡me ha salido la viuda de la recta de Cánepa!. -¿Como ha sido don Lobo? le espeté. -Y bueno, yo venía de Salta y en medio de la recta vi una viejita de negro que caminaba para Cerrillos, al costado del camino. Me dio lástima verla a esa hora y con la lluvia que se avecinaba. Me ofrecí acercarla hasta el pueblo. No me contestó, le insistí pues la lluvia se venía, por dos o tres veces, pensando que era medio sorda. Al no contestarme, no obstante mi insistencia, puse primera y salí rápido por temor a que el viento voltee alguna rama. Antes de San Miguel, sentí que algo venía en el estribo del auto, me di vuelta y ví un bulto negro, volví a mirar bien y un relámpago me dejó ver, casi de reojo, a la viejita que yo quería acercar hasta el pueblo. Venía agarrada del parante del auto, parada en el estribo derecho, casi a mi lado, y su cara, visible por la luz de los rayos, era una calavera. Me estremecí y aceleré -dijo Lobo- , a todo lo que da, y cuando llegue al pueblo la viuda ya no estaba. ¡Es la viuda de la recta! repetía Lobo, para agregar, que ya le habían contado que aparecía, pero que nunca había creído en esas cosas, pero desde entonces -contaba Rodríguez- Lobo nunca más pasó después de las 12 de la noche". Don Francisco Rodríguez murió el 5 de octubre de 1948 y en el negocio quedó su esposa, doña Cirila. Pasó el tiempo y en el "Bar de la Cirila", siempre alguien se acorda de la "Viuda de la recta de Cánepa". La muerte de una viuda Lanudas y huecas, andan para asustar perjuros Pablo Fortuny, en "Supersticiones Calchaquíes" relata de la Viuda que salía en Los Sauces, hasta que un gaucho valeroso se animó a toparla, sacó el puñal y se lo clavó en el pecho, pero se dio con que no era de "carne y hueso", sino algo fofo y blando, como de lana. "El cuchillo -dice- a pesar de haberse hundido en la ropa, no se untó de sangre". La Viuda, después de la certera puñalada, se convirtió en un bulto que, dando saltos y brincos, se alejó velozmente. De Corralito el mismo autor, cuenta el siguiente suceso: "una señora, gravemente enferma, hizo jurar a su esposo, que no se casaría con otra, si ella fallecía. El juró. La señora murió, pero el marido se "juntó" a poco de andar. Un día, cuando volvia de San Carlos, apareció la Viuda, montó en ancas de su caballo y le puso las manos frías en el cuello, mientras le gritaba "¡falso! ¡traidor!". Al poco tiempo el hombre murió de frío en la puerta de la sala" Edición: Viajes y Turismo del Tribuno del 26 de agosto de 2001 Otro Artículo: LA VIUDA Es otra de las leyendas que describe Juan Carlos Dávalos y que reproduce Julio Díaz Usandivaras, en el libro "Folklore y tradición". Cuenta Dávalos lo que le narró un indio de este mito conocido en todo el valle de Lerma y en la ciudad. "Una noche tormentosa y muy oscura, cuando yo era muchacho, el patrón me mandó a la Isla, con un recado urgente para don Nicolás Vallejos. La Isla es una finca, a legua y media de Salta, entre el Arias y el Arenales. Yo conocía bien el camino, que no era de coche, como ahora, sino una senda angosta que atravesaba pequeños bosques de tuscas y algarrobos, harto tupidos a trechos. El terreno es bajo y pantanoso y en algunas partes había que ser baqueano para no hundirse en los fangales. Aunque nunca he sido flojo para las cosas de este mundo, no me sentía entonado para el del otro aquella noche, lo confieso. Así que a mitad del viaje, y en un punto en que más cerrado estaba el rnonte, al caer la senda en un bajío, puse el caballo al tranco y empuñé el cuchillo que lo llevaba en el guardamonte, colgado de la vaina. Al acercarme a unos sauces llorones que están ahí todavía, de un costado del camino, donde principia la bajada, se me atravesó como sombra un perrazo negro. El caballo se avispó, bufó; y se pegó una tendida que casi me larga de hocico. Por serenarme mordí la hoja del cuchillo, la hice tincar en los dientes y me afirmé en el apero, tiritando. . . En esto ya sentí un bulto que me saltaba en las ancas y me echaba los brazos al cuello. El caballo entonces, mandó un par de patadas, se estremeció enterito y se echó a la furia como alma que se la lleva el diablo. Así salvé el pantano. Y apenas gané la opuesta banda, un alarido fiero y triste como llanto de mujer rajó la noche y se apagó en el monte. . . Y fui a sujetar en la casa de don Vallejos. Tuvieron que bajarme del caballo. Me manaba del sofocón, sangre de las narices. . ." Y dice Dávalos que no puede asegurar que sea una leyenda originaria de Salta o si es conocida también en otras zonas u otras regiones. Pero que en Salta se la menciona en los fogones en todo el valle de Lerma y en la ciudad. Este mito también es conocido en otras provincias andinas, como Catamarca, La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero, Córdoba. Y se ha popularizado tanto que ha dado motivo al dicho: "Te va a salir la viuda, o Tené cuidado, no te vaya a salir la viuda". En La Rioja y Catamarca se cuenta que es un fantasma que sale a medianoche, en el campo, en sitios oscuros y boscosos. La corporizan como una mujer alta y flaca, vestida de negro y descalza, con la tez muy blanca. Sale de improviso y se sienta en las ancas de la cabalgadura con un ruido de huesos, como si un saco de osanentas hubieran caído en las ancas del caballo, y desde allí tiende los brazos queriéndolo agarrar al jinete por el cuello. Y el abrazo casi siempre es mortal. Aquellos que han podido zafarse de este cariño tan singular, dicen que es un fuego que quema la nuca y que al alejarse a todo correr del animal la viuda baja y se oye el llanto de una mujer que estremece la noche. Félix Coluccio, en el "Diccionario folklórico argentino", dice que es un mito que se conoce en otras partes de América o por lo menos que puede considerarse su equivalente: en Chile se lo conoce con el mismo nombre de "viuda"; en Costa Rica, con el nombre de "cadejo" o "oegus", transformada en un enortne perro negro, de pelo largo que sale de noche paua espantar las cabalgaduras y asustar a los viajeros con sus enormes ojos encendidos. En Salvador toma el nombre de "ciguanaba", en Honduras, de "sucia" o "caidejo", en Nueva Méjico, "La malora". . . Rafael Cano, en su libro "Allpamisqui" dice lo mismo y anota tres versiones recogidas en distintos lugares de la provincia de Catamarca. Sin lugar a duda es un mito importado de Europa y que se ha estendido por muchas regiones de América. El Mikilo eidad diaguita, leyenda conocida en las provincias de La Rioja, Tucumán, Santiago del Estero y Salta. Según se cuenta, es esquivo y poco sociable; se lo reconoce por su grito ululante, casi como un lamento en la noche. Deja una pisada desconocida, que se parece a la de un gallo; algunos lugareños lo describen como un animal demoníaco, que tiene la mitad del cuerpo de humano, y la otra mitad de perro, patas de gallo, manos enormes y una larga cola emplumada. No siempre ataca a los hombres, comúnmente los espía. Su pagana, naturista y pintoresca imagen, refugiada en los bosques y montañas, en cuya penumbra vive, lo ha librado del exorcismo de la colonia y de la profanación de la cultura europea. Pertenece a la familia de los dioses salvajes y demóticos sin templo ni ofrendas de oro que despertaran la codicia y el fanatismo de la Conquista...Y tal vez es esa la razón de su supervivencia en la memoria y en el culto de la gente...Es un dios de múltiples formas variantes con la inconstancia de los juegos de luz en las arboledas y en la peñas, por lo que resulta difícil reconocerlo. En algunas partes de La Rioja, Mikilo es el Duende: hombrecillo de poncho y sombrero negro llevar, este pequeño ser fue denunciado a la policía riojana por los habitantes de la apacible Chilecito por andar posándose en las entradas de las casas de los lugareños y asustar a los paseantes EL VIENTO ZONDA Leyenda Calchaquí El indio Huampi gobernaba varias tribus de las que habitaban los valles calchaquíes. Bien merecía llevar su nombre, pues no había otro que se destacara como él por su indomable valor y su extraordinaria destreza en el manejo de las armas. Admirado y temido por todos, era al mismo tiempo amo y señor de toda la comarca. Huampi era cazador incansable y el más diestro que hasta entonces se había conocido. Manejaba el arco con tal habilidad que no perdía víctima a la que arrojara sus certeras flechas. Por eso en los montes, valles, praderas y bosques que recorría, tanto caían guanacos, vicuñas y huillas, como los cóndores, los suris y toda clase de aves... Huampi no perdonaba, en sus frecuentes cacerías, ni las crías más chiquitas. Iba de este modo despoblando de animales la región. Y no era justo que así sucediera. Volvía un día, al caer la tarde, cargado de caza, cuando se le apareció Pachamama, entre resplandores : _¡Huampi, mal hijo de la Tierra ! ¿Te has propuesto terminar con todos los animales ? ¿Por qué los persigues sañudamente ?. Hasta los pájaros del bosque te tienen miedo y callan cuando apareces. Huampi bajó la cabeza y Pachamama prosiguió : -¿Piensas indio soberbio, que he creado los animales para que tú los mates ?. Sigue matando y llegará el momento en que te faltará su carne para comer y su leche, y sus pieles para cubrirte. Si no dejas vicuñas ni guanacos, ¿donde encontrarás lana suave y sedosa para tejer tus mantas ?. Si no dejas llamas, ¿qué animal llevará las cargas a lugares lejanos ? . ¡Mata las aves y no tendrás plumas para adornarte ! Eres ambicioso y egoísta, y desagradecido porque no sabes apreciar ni respetar los bienes que te da la Madre Tierra. Huampi no tienes corazón. No mereces que te perdone..., sino un castigo por tu maldad, y te llegará.... Y Pachamama desapareció envuelta en su luz, Huampi creyó despertar de una pesadilla. Estaba paralizado de miedo. Intentó dominarse, pero los amargos reproches de Pachamama y la amenaza de castigo le atormentaban duramente. Apoyando en el grueso tronco de un árbol, entregado a sus reflexiones, oyó un silbido. _¿Qué es eso ?. ¿Será el anuncio del castigo de la Pachamama ? Y no estaba equivocado. Al tiempo sintió su rostro azotado por el aire, que quemó su obscura piel ; las ramas de los árboles se agitaban, hojas, flores y frutos se arremolinaron a sus pies y el silbido era cada vez más lastimero y terrible. Huampi no dudó ya.. Era la furia de la Madre Tierra sobre él y sus dominios, en forma de huracán espantoso. Era el castigo prometido. Dicen que , desde entonces, sopla el viento Zonda por nuestros valles andinos con voz casi humana. EL COQUENA Leyenda salteña En las inmensas soledades de la puna, los ganados están protegidos. Un enanito misterioso, un duendecillo, que todo lo ve, es quien defiende sus vidas de las crueldades humanas. Nadie ha visto a Coquena. Es fama que tiene cara de cholo y viste casaca y pantalón de vicuña. Lleva también diminutas ojotas y ancho sombrero de suave pelo. Desde las alturas contempla sus bestias sin ser visto. Sólo se ha escuchado su silbido, que es mágico llamado. Pero es tal la seguridad de su presencia que todos le temen. Por eso no matan vicuñas ni llamas para utilizar su pelo. Prefieren cortar suavemente el vellón. Tampoco maltratan a las arrias cuando cargadas de sal, bajan de los cerros. Se cuentan historias, en que justiciero, Coquena ha quitado las llamas a quien no sabía valorar ese don; y como ha premiado a los buenos pastores que, en tormentas de nieve, cuando el viento blanco amenazaba cubrirlo todo, salvan con peligro de su vida su hato de cabras en plena borrasca. Y está su persona tan ligada a los hechos que ocurren por estas regiones, que, en Salta, cuando aparece un forastero, para adquirir provisiones y, tocándose con el codo, murmuran: "Es coquena". De un escrito de Juan Carlos Dávalos. COQUENA Cazando vicuñas anduve en los cerros Heridas de bala se escaparon dos. - No caces vicuñas con armas de fuego ; Coquena se enoja, - me dijo un pastor. - ¿Por qué no pillarlas a la usanza vieja, cercando la hoyada con hilo punzó ? - ¿Para qué matarlas, si sólo codicias para tus vestidos el fino vellón ? - No caces vicuñas con armas de fuego, Coquena se venga, - te lo digo yo ¿No viste en las mansas pupilas obscuras brillar la serena mirada del dios ? - ¿Tú viste a Coquena ? - Yo nunca lo vide, pero si mi agüelo, - repuso el pastor ; una vez oíle silbar solamente y en unos tolares, como a la oración. Coquena es enano ; de vicuña lleva sombrero, escarpines, casaca y calzón, gasta diminutas ojotas de duende, y diz que es de cholo la cara del dios. De todo ganado que pase en los cerros Coquena es oculto, celoso pastor ; Si ves a lo lejos moverse las tropas, es porque invisible las arrea el dios. Y es él quien se roba de noche las llamas cuando con exceso las carga el patrón. Mayup Maman Madre del río. Deidad de Santiago del Estero, Tucumán y sur de Salta. Vive principalmente en el Río Dulce y en los encajonados que hace el Río Juramento. Se la representa como una hermosa mujer rubia que se peina con un peine de oro, con un gajo de úlua o una ñajcha de pescado. Es el eterno femenino: la belleza deslumbrante y de atracción hipnótica, es símbolo de la fuerza alucinante de la mujer sobre el hombre. Como su mitad inferior tiene casi siempre la forma de un pez, se podría decir que es una sirena fluvial. Se la ve por lo general cabalgando la primera ola de la creciente del Río o hundiéndose y saliendo de sus turbias aguas, pero a menudo también colgándose de los árboles ribereños, en las noches de luna o siestas apacibles. Se cuenta que en sus grandes tinajas guarda la lluvia, y que anuncia a los hombres buenos la llegada de las crecientes y la formación de bañados. Pero no todo es bondad en ella. Se dice que a veces arrastra a los hombres al fondo de las aguas, ahogándolos. El hombre, enajenado por el embrujo de su hermosura y la luz magnética de sus ojos, se ha de perder en la vorágine turbulenta de los veloces remolinos. fin del post
Mitos y leyendas de salta
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