InicioParanormalAllison The Killer- The Dead killer´s Pt. 3
“¿Dónde estoy?” Eso fue lo primero que cruzo mi mente cuando abrí los ojos. La oscuridad lo cubría todo, por lo que me tomo unos segundos acostumbrar mi vista. Un escalofrió recorrió mi cuerpo cuando una corriente de aire azoto contra mi espalda. Poco a poco me senté en el suelo, mi cabeza dolía demasiado, como si hubiera recibido un muy fuerte golpe. Lleve una mano a mi nuca, y toque lo que parecía, ¿agua? Era demasiado espero, y caliente. Puse la mano frente a mi rostro, y entre la leve luz que se filtraba, note un líquido carmesí cubrir mis dedos. Ahora, algo asustada, comencé a mirar a mí alrededor. Un bosque. Llevaba la pijama que me había puesto para dormir e iba descalza; esto me dificultaría mucho el caminar, sin contar también que un animal podría morderme. Me levante, sintiendo mi cuerpo pesado, y mis ojos cansados por el sueño. Cuando di el primer paso, el sonido de mis pies al tocar algunas hojas secas y ramitas me sobresalto. Mire a mí alrededor una última vez, solo para asegurarme de que un hubiera nadie. Sacudí mi cabeza, y trate de forzarme a despertar. Debía ser un sueño ¿no? Nadie despierta en el bosque sin motivo. Cruce los brazos sobre mi pecho y sobe mis hombros, tratando de entrar en calor. Al soltar un suspiro, este se transformó en vapor debido a la baja temperatura. Comencé a caminar, quejándome de vez en cuando por alguna piedrita que lastimaba mis pies, pero terminaba ignorándolo al recordar que solo se trataba de un sueño. Tras un rato moverme sin rumbo y de sentir que terminaría muriendo de hipotermia, choque con un árbol. Fue cuando me plantee que esa situación era real. El dolor que sentí en el rostro, dios, se podía saborear. Solté unas palabrotas, al sentirme no solo molesta por mi torpeza, sino preocupada de terminar perdiéndome más. Fue entonces que la vi. A pesar de la escaza luz, pude distinguirla. Me puse en pie nuevamente y la arranque del árbol. Era una nota; parecía llevar mucho tiempo allí, ya que el papel estaba viejo. Tenía una simple frase. “Help Me” Una carcajada a mis espaldas, hizo que soltara el trozo de papel. El chico que había visto la noche anterior, estaba de pie frente a mí, tal y como lo recordaba; solo que ahora, parecía un poco más… demente, si es que eso es posible. La luz de la luna, se reflejó en el cuchillo que llevaba en la mano, que hasta ese momento, yo no había notado. Lo levanto y lo apunto hacia la nota, riéndose aún más fuerte. -¡Estas perdida! –repetía, una y otra vez. -¡Allison! Una mano me tomo del hombro e hizo que me girara hacia él. Por algún motivo, para ese punto, mi cuerpo se había desconectado de mi cerebro, y me era imposible reaccionar. -¡No! ¡Tú moriste!- Le grite a Luc. -Allison, corre.- comenzó a retroceder, aun con sus ojos clavados en los míos- ¡Ahora! El demente de la sonrisa comenzó a jadear, y como un depredados asechando a su presa, me observo con intensión de saltar sobre mí en cualquier momento. Entonces comencé a correr. Ocasionalmente perdía el equilibrio, o mis pies se atoraban en alguna raíz. Cuando esto ocurría, el lunático me gritaba “¿Estas lista?”, mostrando que la distancia que nos separaba, en cualquier momento terminaría por desaparecer. Mientras más rápido corría, más lento parecía avanzar. Y en un momento, finalmente sentí como una mano termino por tomar mi playera. Todo había terminado. Me desperté sudando frio. Jadeando. Rápidamente me senté en la cama, y mire a mí alrededor, comprobando que me encontraba en mi habitación, y todo solo había sido un sueño. Me levante y camine fuera de mi cuarto. Entre al baño que se encontraba al otro lado del pasillo, haciendo el mínimo ruido posible, para evitar despertar a mis padres. Abrí el grifo y moje mi rostro; me mire en el espejo y, aferrándome con fuerza al lavabo, cerré con fuerza los ojos para retener el llanto. Me parecía que, como iban las cosas, jamás podría recuperarme. Tras unos pocos minutos, deslice el espejo, para tener acceso a un pequeño gabinete, donde mi familia solía guardar algunas cosas. Saque un frasco de pastillas- antidepresivos, que llevaba consumiendo desde hace algún tiempo- e introduje dos en mi boca. Trague, sintiendo como raspaban mi garganta a falta de agua. Tras dejar todo en orden, regrese a mi cama y me acomode en esta, tratando de reconciliar el sueño. ********************** Cuando desperté de nuevo, estaba consciente de que lo ocurrido ayer por la noche –no, no hablo de la pesadilla, sino de lo que vi- era solo una alucinación. Antes de quedarme dormida ayer, lo había estado pensando, y ahora me parecía de lo más prudente. Había personas que al tomar antidepresivos, tenían alucinaciones como un efecto secundario. Algunos otros, las usaban como una droga, ¿y si al consumirlas, mi cuerpo las había tomado de esa forma? Tal vez parecía absurdo, pero decidí aferrarme a esa idea, y no pensar que había perdido la cabeza por completo. Me levante y me senté en la silla giratoria que iba con mi escritorio. De un cajón, saque una cajetilla de cigarros de menta. Junto a ella, estaba un encendedor BIC. Me levante y abrí las cortinas, dejando que la luz matutina me diera los buenos días. Tras levantar la ventana para que el aire fluyera, me senté en el marco de esta y procedí a encender un cigarro. Ocasionalmente le daba un leve golpe para que la ceniza cayera fuera de la ventana; no tarde ni 5 minutos en consumirlo por completo. Un golpeteo en mi puerta me sobresalto, y corrí rápidamente para abrirla. Mi padre, se encontraba frente a mí, acomodando su corbata para ir al trabajo. -Tu madre quiere que bajes a desayunar.- tras un segundo, frunció el ceño- no fumes en la casa, Allison. -Mhh. –fue lo único que obtuvo de mí. Cerré la puerta en su cara, asegurándome de poner llave. Camine a mi ropero y saque la ropa del trabajo. Tras cambiarme y tomar mis llaves, mi teléfono y unos audífonos, Salí de mi habitación y baje las escaleras. Camine al comedor, y salude a mi madre con un beso en la mejilla. Tras sentarme en la barra, ella coloco frente a mí un plato con huevo y un vaso con jugo de fresa. -¿qué tal va el trabajo?-pregunto, tratando de sacarme platica. -De maravilla-respondí sin expresión. -Me alegro. Había algo de melancolía en su voz, pero decidí ignorarla. Sé que le dolía verme de esta forma, pero, ¿qué podía hacer? Comí lo más rápido que pude, atragantándome un par de veces debido a esto. -Me voy, hasta al rato. Sin esperar respuesta, corrí fuera. Tras salir del jardín, comencé a caminar por la acera. Hacía tanto calor, que se podría comparar incluso con el infierno. Esto hacia que ocasionalmente tuviera que pasar un brazo por mi frente para limpiar unas gotas de sudor. 30 minutos después llegue al lugar, y como de costumbre, tuve que limpiar algunas manchas de comida del suelo, y lavar los baños. A pesar de esto, el día estaba muy tranquilo. Esto al contrario de ser reconfortante, representaba una molestia para mí. Me encontraba sumamente aburrida, y hubo un momento en que me plante el dormir en el armario de limpieza. La fiesta que habíamos organizado la noche anterior termino a eso de las 3 de la tarde, y después de eso, solo llegaron unas 15 o 20 personas a lo largo del día. Ocasionalmente, alguno de los otros empleados, me sonreían o movían su cabeza en mi dirección. Este comportamiento me parecía de lo más extraño, considerando que hasta el día anterior, todos me habían ignorado. Cuando llego la hora de cerrar, el gerente me recordó que a partir de la próxima semana, mi turno se volvería nocturno. Estaba a punto de protestar, cuando me recordó la suma monetaria que el “generosamente” me retribuiría. Esto solo hizo que le dedicara una sonrisa de oreja a oreja, y le deseara las buenas noches. Ese día, le llame a mi madre para pedirle que me recogiera. Esto, no lo hice por la alucinación del día anterior, sino por el miedo a encontrarme con algo realmente peligroso, como un ebrio o drogadicto. Tardo 30 minutos en llegar al lugar, y cuando subí al auto, trato de conversar conmigo. A cada pregunta que hacía, me limitaba a responder con un “Si” “No” y “Aja”; rápidamente se dio por vencida como en la mañana y se limitó a conducir, dejándome colocarme los audífonos. Tras elegir una canción de mi repertorio, cerré los ojos y recargue la cabeza en la ventanilla, sintiéndome arrullada por la melodía. El suave coro, repetía la frase “no soy un monstruo”, causándome un leve escalofrió cada que era interpretado por los artistas. Cuando abrí los ojos al no sentir el ronroneo del motor bajo mis pies, ya habían avanzado unas 6 canciones, y me encontraba en el garaje. Mi madre bajo del auto y espero que hiciera lo mismo. La esquive y camine a la cocina, para servirme algún aperitivo nocturno. -Allison- me llamo. -¿Mande?-respondí. Me gire para mirarla, y me partió el alma ver sus ojos llorosos. Las lágrimas amenazaban con salir en cualquier momento. -Sé que no eh sido el mejor ejemplo, y no te apoye lo suficiente. -Me metiste a un puto loquero- respondí, nuevamente tomando mi postura arrogante. -Lo sé, así como sé que me equivoque. Pero lo lamento.- su voz se cortó, y para este punto, las lágrimas resbalaban por sus mejillas. -¿Puedes perdonarme? -¿No te parece qué es un poco tarde para eso?- Espete, con sarcasmo. Tras tomar una manzana del frutero que estaba sobre la barra, me dirigí a las escaleras, las cuales subí trotando, para evitar la conversación. Cerré mi habitación de un portazo, y acto seguido apoye mi espalda en la fría madera de la puerta. Me deslice hasta quedar sentada en la puerta, y tome mi rostro entre mis manos, sollozando en silencio. No sé cuánto tiempo estuve en esa posición, pero me levante hasta que todo quedo en silencio. Tome la manzana que ahora, permanecía inerte a un costado de mí, y le di un gran mordisco. Estaba a punto de salir al baño para ir por mi medicamento, cuando vi el pequeño bote de pastillas, de color amarillo y tapa blanca, sobre mi escritorio. Esto me extraño, ya que recordaba haberlo dejado en el baño la noche anterior. Pero no le di importancia, tomando en cuentas que estaba comenzando a demostrar reacciones “imprevistas” en mí. Mejor así. ********************************* Mi turno comenzaría a las 11, pero a las 9:30 ya me encontraba en el lugar, sentada en una de esas mesas con sillas acolchonadas unidas a ellas. El gerente me había regalado una pizza personalizada y su actitud se mostró de lo más amable hacia mí. Durante el fin de semana había pasado por una excesivamente rápida capacitación. Me había dejado una nota con algunas indicaciones específicas a cumplir, como el vigilar en especial las cámaras de los animatronicos que hacían al lugar tan popular. Como la semana pasada, algunos de mis compañeros me sonreían, saludaban, e incluso algunos trataron de tener conversaciones conmigo; cosa que no permití que pasara, al cortarlos de forma rápida y mandarlos al carajo. Al contrario de lo que pese, ninguno me molesto, llamándome la “consentida” o algo similar, sino que al contrario, todos parecían aliviados de las atenciones que recibía. La verdad no me importaba, tendría dinero de sobra al final de la semana, y en ese momento disfrutaba de una comida gratis. Al final llego la hora de cerrar, y todos abandonaron el lugar, dejándome sola. El último en salir fue el gerente, quien coloco una mano en mi hombro, y mirándome a los ojos, me dijo: -Buena suerte. Espero verte mañana. Y salió del lugar. Camine al cuarto de vigilancia y tome nota pegada en la puerta con cinta. La arranque y la leí cuidadosamente. Y fue entonces que comencé a analizar lo que había dicho mi superior hace un momento, ¿No debería haber dicho “nos vemos mañana” y no, “Espero verte mañana? ¿Por qué no me vería?
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
13visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

g
Usuario
Puntos0
Posts9
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.