Mano dura en Reino Unido con el extremismo islámico
El Partido Conservador ha decidido dar un golpe al islam radical y prepara un duro paquete de medidas para las elecciones de mayo.
"Para los que rechazan nuestro valores y principios, nuestro mensaje es claro: el juego ha terminado".
La secretaria de Interior del Reino Unido, Theresa May, a la que algunos conocen como la Thatcher de Cameron, se ha mostrado muy contundente al anunciar un paquete de medidas para detener el extremismo islámico, que está llegando a cotas insospechadas.
Tan solo seis semanas antes de las elecciones, May ha asegurado que "no tolerará" a aquellos que rechazan los valores democráticos del país, la libertad de expresión o el Estado de Derecho.
El endurecimiento de la ley antiterrorista traerá consigo varias medidas de prevención para evitar la radicalización en las universidades y en los barrios más conflictivos.
El gobierno de Cameron cree que será necesario "un pacto contra el extremismo" con las comunidades musulmanas y advirtió que aquellos que no suscriban el pacto puedan quedar fuera de la ley.
Reino Unido lleva luchando desde 2001 contra el extremismo y la radicalización de sus 2,8 millones de musulmanes.
El auge del Estado islámico, unos 600 ciudadanos han viajado para luchar en Siria e Irak, y las imágenes del denominado 'Jihadi John', el británico que aparece degollando a los occidentales en las grabaciones del grupo terrorista, han provocado que casi el 80% de los jóvenes musulmanes de Londres vean con buenos ojos a los yihadistas.
May considera "que no todos los extremismos terminan en terrorismo, pero que es necesario parar a aquellos que difaman al odio y han llamado a los musulmanes a unirse en asociación".
Entre el paquete de medidas anunciadas por los conservadores se incluye la prohibición de grupos que no cumplan las órdenes de proscripción de terrorismo o el cierre de instalaciones utilizadas por los terroristas.
Las autoridades británicas investigarán el uso de la ley islámica por los tribunales de la 'sharia', usados para resolver disputas familiares entre musulmanes británicos.
La vigilancia en las universidades será otro eje fundamental y habrá un seguimiento especial de las sociedades islámicas, en una de ellas estuvo el yihadista John mientras estudiaba informática.
La policía contará con facultades para la persecución legal de los 'crímenes del honor', desde los matrimonios forzados a la mutilación genital.
Además, introducen una cláusula de 'disrupción extremista' en las órdenes de arresto.
May sostiene que el objetivo es hacer frente a las nuevas formas de extremismo, que sirva de punto de partida de "la nueva estrategia,
rechazando rotundamente la percepción de que en un democracia liberal todo vale".
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