Cuando hablamos de robots asesinos es inevitable recordar futuros tan negros como el que pintaba la película Terminator, en el que la humanidad sobrevive en pequeños grupos intentando evitar su eliminación definitiva por las máquinas que controla Skynet. DARPA, la Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa de USA, tiene el punto de mira puesto en la creación de drones automáticos capaces de cumplir asesinatos por encargo, una cuestión que plantea serios conflictos y que según el profesor de ciencias de computación Stuart Russell dejaría a la humanidad “indefensa ante máquinas sin moral”. Su idea gira en torno a los problemas que podría llegar a causar la capacidad de decisión automática de estas máquinas a la hora de elegir si alguien vive o muere, además de su perfeccionamiento hasta un nivel tal que las convierta en algo contra lo que sea casi imposible luchar. En general Russell pinta un futuro muy oscuro que si bien no llega al extremo del cine de ciencia ficción tampoco resulta nada deseable, haciendo referencia, además, a lo amoral que resulta que un humano sea capaz de poner en manos de una máquina un software en virtud del cual sea ésta la que decida quien vive y quien muere. Y por si esto fuera poco cada día que pasa nos queda menos sitio donde escondernos el día que los robots se harten de que les demos patadas y organicen ese apocalipsis del que tanto nos gusta hablar. El robot Cheetah (guepardo) del MIT ha aprendido un truco nuevo nada desdeñable para una máquina: correr y saltar simultáneamente manteniendo el equilibrio. El equilibrio del robot ya le permitía correr libremente sin cables. Este nuevo avance lo hace aún más versátil a campo abierto o, mejor dicho, en el campo de batalla. Y no se olviden que Cheetah es un proyecto financiado directamente por la agencia militar DARPA. Los investigadores que lo desarrollan aseguran que es el primer robot cuadrúpedo capaz de realizar este truco. Para lograrlo, Cheetah integra un sensor láser que le informa de la distancia y tamaño de los obstáculos en tamaño real. Con esa información, una serie de nuevos algoritmos deciden hasta donde plegar las patas delanteras del robot y, al mismo tiempo, el impulso que hay que dar con las traseras para saltar el obstáculo. Exactamente lo que hace el cerebro de un animal de manera prácticamente inconsciente, pero en una máquina. Los algoritmos y la configuración actual de Cheetah le permiten saltar obstáculos de hasta 40cm de altura. link: https://www.youtube.com/watch?v=_luhn7TLfWU Son muchos los que piden la prohibición global de este tipo de máquinas, pero como ha ocurrido en otras ocasiones es probable que los intereses de las grandes potencias se acaben anteponiendo a los derechos universales del ser humano.
Robot asesinos ¿una realidad muy cercana?
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