La Ciudad Sagrada de Caral Uno de los vestigios más importantes de nuestro país se encuentra a 200 km del norte de Lima, Caral, civilización que tiene aproximadamente 5 mil años de antiguedad. Caral fue contemporánea a otras civilizaciones como las de China, Egipcia, India y de Mesopotamia. Uno de los aspectos más resaltantes de Caral fue su complejidad arquitectónica, la misma que contaba con edificios piramidales y plazas. La importancia histórica de Caral hizo que fuera declarada Patrimonio de la Humanidad por el “Comité del Patrimonio Mundial de la Unesco”, esta magnifica ciudad también es conocida como “la primera civilización de América”. La Civilización Caral se formó en el Área Norcentral del Perú, antes que en cualquier otro lugar de los Andes y de América. El desarrollo de las poblaciones de esta área fue precoz en comparación con otras que habitaban en el continente. Su datación solo es similar a los focos civilizatorios más antiguos del Viejo Mundo: cuando en Egipto se construía la antigua pirámide de Sakara o, posteriormente, las pirámides de Keops, Kefrén y Micerino, en el valle de Giza, o cuando se ocupaban las ciudades sumerias de Mesopotamia o crecían los mercados en la India, por esos tiempos, entre 3000 y 2500 a. C., ya se edificaban y remodelaban los edificios piramidales de Caral, y en sus plazas se realizaban periódicas congregaciones con fines económicos, sociales y religiosos. Pero, mientras las civilizaciones del viejo continente intercambiaron entre sí bienes, conocimientos y experiencias, las sociedades de Caral y del Área Norcentral avanzaron al estadio civilizatorio precozmente, pues las otras poblaciones del Perú y de América quedaban en un estadio menor de desarrollo. El Área Norcentral comprendió el espacio entre los ríos Santa y Chillón, el callejón de Huaylas, Conchucos, la puna de Junín y las cuencas de los ríos Marañon y Huallaga; incluye regiones de costa, sierra y selva andina. En esa extensión de, aproximadamente, 400 por 300 Km hubo un manejo transversal del territorio y sus recursos. En la cuenca de Supe, y en las zonas bajo su influencia, una economía complementaria, pesquero-agraria, articulada por el comercio,, sustentó al sistema social, promovió la especialización laboral, la interacción interregional, la acumulación de riqueza y el desarrollo. El intercambio de anchovetas secas y mariscos (choros y machas) por productos agrícolas, industriales o alimenticios (algodón, mate, frijol, achira, zapallo, camote, etc.), iniciaba la cadena de comercio que, si bien se extendió a las otras regiones, enriqueció a los conductores de las poblaciones costeñas. Los pobladores de Supe vivieron en asentamientos nucleados, de diversa extensión y complejidad, distribuidos por secciones del valle; en cada uno de ellos construyeron estructuras arquitectónicas, residenciales y públicas. Algunos asentamientos contienen impresionantes edificios monumentales, como en la denominada “zona capital de Caral”, que congregó a ocho centros poblados, entre ellos a la ciudad más extensa y compleja de la época, cuidadosamente planificada, con edificios piramidales, grandes plazas y varias agrupaciones residenciales. Los asentamientos eran conducidos por sus respectivas autoridades pero se hallaban bajo el gobierno del "Huno" o señor de la cuenca. Un sistema social jerarquizado dividía a la población en estratos con diferencias marcadas, que se expresaban en el tipo de ocupación laboral, en el acceso desigual a los bienes producidos y en el modo de vida. La producción de conocimientos por parte de los especialistas (en matemáticas, geometría, astronomía, biología, etc.) fue aplicada en el diseño urbano; la construcción arquitectónica; la elaboración del calendario y la predicción del clima; el acondicionamiento de los campos de cultivo y la implementación de un sistema de riego; el mejoramiento de las especies agrícolas; la administración pública, etc. Los avances científicos y tecnológicos fomentaron cambios en beneficio, principalmente, de los gobernantes y del estrato social al que ellos pertenecían. La medición del movimiento de los astros fue plasmada en la construcción de grandes geoglifos y alineamientos de piedras, que antecedieron en más de tres mil años a los trazados en la Pampas de Nasca. La información fue registrada mediante cuerdas y nudos; con la civilización se inició el uso del quipu que perduró hasta el Imperio Inca, más de cuatro mil años después de Caral. La religión fue el instrumento usado por la clase gobernante para fortalecer la identidad cultural y la cohesión social. A través de la religión, las autoridades ejercieron, simultáneamente, el control, justificaron sus privilegios, mantuvieron el orden y garantizaron la reproducción del sistema social. Los pobladores participaban periódicamente en actividades colectivas de producción, que se combinaban con otras, sociales, económicas y religiosas. Así, el tejido de la estructura social fue mantenido y reforzado en eventos periódicos, donde los trabajos eran asociados con el dictado de disposiciones y regulaciones, con ferias o mercados y en un marco festivo, ceremonias, ritos, música, danzas, comidas y bebidas. La práctica musical fue también colectiva; han sido recuperados conjuntos de instrumentos musicales: 32 flautas traversas, 38 cornetas y 4 antaras. Para comprender el desarrollo e importancia de Caral-Supe es necesario conocer tres conceptos importantes: LA CIVILIZACIÓN La Civilización se identifica por: La disponibilidad de un excedente productivo para la movilización de ingente fuerza de trabajo en construcciones públicas y de élite. La organización social compleja, con división del trabajo y distribución desigual del excedente. Un gobierno estatal. La habitabilidad en asentamientos urbanos con mejoras en la calidad de vida para una clase social. EL ESTADO Forma de desarrollo de la sociedad caracterizada por el ejercicio del poder de parte de una clase social dominante sobre la población de un determinado territorio, que es organizada jerárquicamente y controlada por la fuerza militar o por la fuerza de la religión; con lo cual se asegura la perduración del sistema. Una sociedad estatal supone la existencia de: Una economía excedentaria: ya sea por sobretrabajo o por el desarrollo de los medios de producción para incrementar la productividad. Una división social del trabajo y relaciones sociales de producción que enfatizan lo individual sobre lo social. La apropiación por unos grupos del producto social o excedente, derivada de la división de la sociedad en clases, con sujetos apropiadores y sujetos expropiados. El Estado cuenta con: Un aparato, la burocracia político-religiosa para el control del excedente, la circulación de bienes y servicios, el uso de los recursos y para la ejecución de las diversas funciones y acciones. Un avanzado conocimiento en ciencias exactas y predictivas como aritmética, geometría, física, medicina, astronomía, etc; y su aplicación en la tecnología agraria, en la construcción de edificios monumentales, en la medición del tiempo, en el manejo apropiado del territorio, en la administración pública, en los trabajos especializados, etc. El cultivo de las artes y su expresión material en la elaboración de objetos diversos de uso suntuario. La existencia de complejas y extensas redes de intercambio. Las expresiones culturales compartidas por la población de un extenso territorio. LA CIUDAD Tipo de asentamiento denso, diverso y permanente de individuos socialmente heterogéneos, donde se concentra el poder de los gobernantes, la burocracia y los servidores de éstos; es un centro de poder religioso, político y administrativo. Forma parte de un conjunto jerarquizado de asentamientos que muestra: Cierta extensión territorial derivada de una concentración poblacional manifiesta en los complejos residenciales. Diseño definido que denota planeamiento, zonificación y manejo organizado del espacio para su uso diferenciado, de parte de sus ocupantes, con connotaciones físicas o simbólicas. Expresiones arquitectónicas diversas en relación con una división compleja del trabajo y la presencia de especialistas en diversas actividades productivas y de intercambio y donde el excedente se distribuye de modo desigual, según la posición de cada uno en el proceso social productivo. Indicadores que reflejen la posición jerarquizada de sus ocupantes por estratos sociales: residencia de autoridad, especialistas, servidores. Desarrollo de la arquitectura pública en concordancia con la presencia de instituciones: templos, palacios, para funciones religiosas, administrativas y políticas. Evidencias de la prestación de servicios para el desarrollo de procesos productivos:calendario, obras públicas, irrigación y manejo de los campos de cultivo, intercambio de bienes con el exterior. Conclusiones Las evidencias recuperadas en Caral han permitido plantear que: La población de Supe tuvo una organización social con rangos estratificados, derivados de la ubicación de los trabajadores en el proceso productivo y una desigual distribución de la riqueza socialmente producida. Las comunidades agrícolas y pesqueras en el territorio comprendido entre los valles del Santa y Chancay, en el área norcentral, tuvieron un gobierno estatal formado por primera vez en los Andes centrales. La división del trabajo hizo posible el logro de significativos avances en el conocimiento científico, tecnológico y artístico. Los modos de vida giraron alrededor de asentamientos urbanos. Veintiocho fechados radiocarbónicos han confirmado la antigüedad de Caral como la ciudad más antigua de Perú y de América. Los valores históricos, culturales y económicos convertirán a Caral en un destino turístico de primer orden, en el ámbito nacional e internacional, que habrá de mejorar las condiciones de vida de la localidad y del país en general. El poblamiento del territorio peruano se produjo hace, aproximadamente, 12000 años. Los primeros habitantes se dedicaron a actividades básicas de subsistencia, como la caza, pesca y recolección de los diversos recursos naturales, que encontraban en los variados parajes de la costa, sierra y selva de los Andes centrales. Así lo testimonian las evidencias arqueológicas de Paiján, en la costa o de Lauricocha, Junín y Toquepala, en la sierra. Alrededor de los 8000 años ya se habían conformado pequeñas agrupaciones humanas sedentarias, algunas de las cuales ya incluían el cultivo de plantas entre sus actividades de subsistencia. Se ha identificado a grupos de cazadoresrecolectores en las zonas altoandinas; de horticultorescazadores, en los valles de la sierra y de pescadoresrecolectores, de pescados y moluscos en las playas, en las lomas y con prácticas de horticultura. link: http://www.youtube.com/watch?v=TYDW5ywb9tw Estas poblaciones, además de poseer modos de vida y culturas distintivos, tuvieron diferentes ritmos de desarrollo. Las evidencias recuperadas en Caral y otros asentamientos del valle de Supe, como Áspero, Miraya, Lurihuasi y Chupacigarro, así como Vichama en el valle de Huaura, han cambiado la historia del Perú, al mostrar que hace 5000 años, en el área norcentral, se formó una civilización de una antigüedad comparable a las del Viejo Continente. Posteriormente, el desarrollo de la civilización andina se manifiesta también en la región norte, en Lambayeque, donde la población construyó el asentamiento denominado El Ventarrón. En este último lugar, hace 4000 años, los pobladores diseñaron y erigieron edificios de barro, ornados con pintura mural y motivos que - según Ignacio Alva - reflejan los recursos aprovechados en ese tiempo. Con las evidencias de este sitio se identifica un estilo y tradición local, frente a las otras tradiciones culturales del Arcaico Tardío, como Kotosh y Caral. Por ese tiempo, la civilización se extendió, también, al área central-sur, como lo evidencian sitios como Bandurria o Chuquitanta. En las otras áreas del Perú y de América, que estaban igualmente pobladas, sus habitantes mostraban un estadio menor de desarrollo. La Ciudad Sagrada de Caral empezó a ser construida hace cinco mil años por la sociedad de Supe, durante el denominado Período Arcaico Tardío de los Andes Centrales (3000 - 1800 años a. C.). Fue ocupada aproximadamente por mil años. La sociedad de Supe, que en dicha época alcanzó un nivel de desarrollo estatal, construyó veinte asentamientos urbanos en los primeros 44 km del valle de Supe. El valle de Supe está ubicado en el centro del área norcentral del Perú, en las vertientes occidentales por donde discurre el río del mismo nombre desde sus nacientes hasta su desembocadura en el Océano Pacífico, luego de recorrer aproximadamente 92 kilómetros; constituyéndose así en el núcleo del área de influencia, junto con el distrito de Huaura. En el área norcentral del Perú se dieron las condiciones sociales propicias para el cambio a una forma de vida civilizada, tanto en las poblaciones de la costa cuanto en las de la sierra y de la selva andina. La interacción interregional entre las sociedades de esta área hizo posible que, en conjunto, aprovecharan la producción y las experiencias logradas por ellas en las diferentes regiones y zonas ecológicas de uno de los territorios más diversos del planeta. Sin embargo, el intercambio enriqueció a la sociedad de Supe y fomentó su adelanto científico y tecnológico. Valles Interconectados Los nueve valles occidentales del área norcentral están geográficamente conectados entre sí a través de la meseta altoandina, donde nacen sus respectivos ríos. La misma meseta los vincula también con el Callejón de Huaylas y, hacia el oriente, con las cuencas del Marañón y del Huallaga, puertas de ingreso a la Amazonía. Mar y Valle: Economía Complementaria Una economía agrícola-pesquera, articulada por el intercambio, sustentó el desarrollo de la Civilización Caral. Los pobladores del litoral pescaron y recolectaron diversas especies marinas, principalmente anchoveta, choros y machas; los agricultores del valle produjeron algodón, mates y especies alimenticias como achira, frijol, camote, zapallo, calabaza, papa, maní, palta, ají, pacae, guayaba, maíz, etc. Ecosistemas y producción La población de Caral realizó distintas actividades en los ecosistemas que formaban parte de su medio circundante, para aprovechar los recursos. En el litoral, la actividad se concentró en la pesca y recolección, en el valle, la agricultura fue la actividad preponderante, en los humedales fue la recolección, pesca y cultivo; en las lomas y monte ribereño, la caza y recolección; y en la terraza aluvial desértica, la construcción con piedra, arcilla, madera y caña. El rol de la ideología El rol de la ideología y el manejo del calendario de celebraciones: dioses, ceremonias, ferias y faenas públicas Los funcionarios encargados de cada edificio, identificados con determinada deidad, convocaban a la población para la realización de múltiples actividades, de acuerdo con un calendario de celebraciones. A estas reuniones masivas, de las poblaciones sujetas a los gobernantes, habrían concurrido también grupos de peregrinos y comerciantes, procedentes de diferentes lugares del área norcentral y del resto del país. Actividades complementarias Los materiales recuperados de Caral y los otros asentamientos del valle también evidencian la práctica de otras actividades menores, como la recolección y la caza, practicadas para complementar su dieta alimenticia. Inversión de los excedentes productivos La sistematización de los procesos y las especializaciones generaron excedentes en la producción y permitieron la acumulación de riquezas. El excedente fue invertido en proyectos de beneficio público y en el mantenimiento de las autoridades, funcionarios y los familiares de estos. El prestigio del sistema social de las poblaciones de Caral y su área de influencia lo convirtió en modelo y trascendió más allá de su espacio y tiempo; marcó al proceso cultural en el mundo andino hasta el imperio Inca, último Estado prehispánico, formado 4400 años después. La organización social y política de Caral se caracterizó por: La división del trabajo, una mayoría dedicada a la producción de alimentos y los especialistas encargados de la conducción política y religiosa de la población, así como de la producción de conocimientos y su aplicación. Una distribución desigual de la productividad económica, en relación con el ordenamiento jerarquizado de los estratos sociales. La organización centralizada de la población, distribuida en asentamientos urbanos, conducidos por autoridades políticas. Ayllus Grupos de familias emparentadas, que trabajaban una misma porción de tierras en el valle y pertenecían a un determinado asentamiento o pachaca. Tuvieron sus autoridades de linaje y su edificio público propio, sede de actividades multifuncionales, políticas, religiosas, económicas y administrativas. Trabajaban para su propio sustento, ya sea en la agricultura o en la pesca, y daban a los “principales” parte de los bienes que producían. Además, de prestar servicios en las tierras asignadas a los dioses, participaron en las construcciones para la renovación de los templos. Curacas y principales Cada asentamiento o pachaca estaba representado por una autoridad o curaca, además de los “principales” de sus ayllus. Estas autoridades retornaban servicios a los principales e integrantes de sus ayllus prediciendo y asegurándoles determinadas condiciones naturales y sociales. Fueron los conductores de las actividades agrarias, económicas, religiosas y constructivas. Pachacas Los pobladores del valle de Supe estuvieron organizados en centros urbanos de diverso tamaño y complejidad, mantenidos por una economía autosuficiente, y conducidos en lo político y administrativo por sus propias autoridades, los curacas. Tenían sus dioses y prácticas religiosas, en los que sustentaban su identidad. Estaban integrados por vínculos económicos (la tierra y el agua), religiosos y culturales (dioses y ancestros) reforzados en ceremonias públicas colectivas, de periódica realización. Sayas Los asentamientos del valle de Supe estuvieron distribuidos en cada margen del río, en número similar, según el patrón dual de la cosmovisión de la sociedad de Supe. Cada saya (mitad) estaba integrada por un número de pachacas (asentamientos), tanto en la margen izquierda como en la derecha. Icho huari y Allauca huari Cada parcialidad o saya estuvo bajo la autoridad del icho Huari y del Allauca Huari, la primera o la segunda persona, como refieren los cronistas. Huno Por encima de las autoridades de ambas parcialidades estaba el curaca del valle, que era el Huno o Uno. Este mandaba sobre las autoridades de las parcialidades, de las pachacas y ayllus, en un sistema jerarquizado; representaba la unificación de la cuenca y la nacionalidad de sus pobladores; conducía el gobierno del Estado y residía en la ciudad capital. La presencia de edificios públicos con plaza circular hundida en casi todos los asentamientos urbanos estaría relacionada con determinadas funciones públicas, de reconocimiento al Estado. El poder político del curaca principal mantuvo, sin embargo, descentralizadas las funciones de la pachaca, ya sea en lo político, económico o ideológico: cada una tenía sus propios señores, especialistas, agricultores y servidores. Al curaca principal le bastaba el cumplimiento de la tributación, en bienes y, sobre todo, en prestación de servicios. Su influencia y prestigio se habrían extendido al área norcentral durante este período. La aplicación práctica de los conocimientos producidos por los especialistas mejoró las condiciones de vida de la sociedad de Caral. Desarrollaron una serie de tecnologías sustentadas en la investigación científica. Utilizaron conocimientos de aritmética y geometría en el diseño y ejecución arquitectónica, los estudios astronómicos en la medición del tiempo y la predicción del clima; y un sistema codificado en el registro de la información. Sistema de Registro n el Edificio Piramidal La Galería se recuperó una compleja ofrenda enrejada, que tenía entre sus componentes un quipu de antigüedad milenaria. Su uso en tiempos de Caral testimonia un registro codificado que antecede a los del Imperio Inca. A este hallazgo singular se suman seis representaciones pictóricas de otros ejemplares de quipus realizados sobre tres bloques líticos que formaron parte de dos plataformas de la esquina noreste del Edificio Piramidal Menor de Caral. Estos habrían sido dibujados por personas vinculadas, por parentesco o servicio, a los funcionarios encargados de este edificio menor, quienes conocían los instrumentos de registro, ya sea por manipulación o porque los vieron usándolos a los funcionarios del monumento. Astronomía Uno de los campos de investigación estuvo vinculado con la astronomía, aplicada a la elaboración de los calendarios anual y de mediano y largo plazo, relacionados con la celebración de festividades y otras actividades económicas, religiosas y cívicas. Este conocimiento fue aplicado, también, a la orientación de los edificios públicos. Al lado de los geoglifos y líneas, distribuidos en las llanuras desérticas, enmarcadas por cerros, se han hallado piedras talladas dispersas; un recinto subterráneo que estuvo techado, a modo de un laboratorio espacial, y un sendero o camino de 12 metros de ancho. El Geoglifo de Chupacigarro Ubicado en el vecino asentamiento de Chupacigarro, a 1 kilómetro de la Ciudad Sagrada de Caral; está trazado con piedras angulares. Representa la conocida cabeza de perfil de estilo Sechín (valle de Casma); la cara se orienta hacia el Este y muestra el ojo cerrado, la boca abierta y el cabello batido por el aire o la sangre que fluía de la cabeza. Su ubicación en un lugar destacado, en medio de la pampa, entre dos alineamientos de piedras, sugiere un tratamiento social especial, en directa vinculación con observaciones astronómicas y actos religiosos. Evidencias Astronómicas Medicina El conocimiento médico está evidenciado en la presencia recurrente de plantas conocidas por sus propiedades curativas; muchas de ellas fueron enterradas en contextos de ofrendas. Son numerosos los paquetes doblados de tallos y hojas de sauce (Salix humboldtiana), dejados en diversos contextos, y dentro de hoyos. Los habitantes de la zona los usan para atenuar los dolores de cabeza. Es interesante recordar que el principio activo de la Aspirina es el ácido acetilsalicílico, cuya versión natural se extrae del sauce. Cola de caballo / Lecherita / Hierba mora / Pega pega Alimentación Balanceada Consumieron vegetales combinados con productos marinos, peces, moluscos y crustáceos. Entre los peces seleccionaron a las anchovetas y sardinas, especies conocidas por su alto contenido proteico, así como por su fácil deshidratación para fines comerciales. El intercambio interregional favoreció la diversidad de productos complementarios. La Anchoveta En épocas prehispánicas, la anchoveta (Engraulis ringens) tuvo una presencia muy importante en la alimentación. Se han recuperado evidencias de su consumo en varios asentamientos desde el período Precerámico Medio (7000 a 3000 a.C.). Entre todas las especies marinas consumidas, la anchoveta tuvo un lugar preferencial debido a su abundancia, a sus condiciones físicas que facilitan su deshidratación y conservación, y a su alto valor nutritivo. Mediante técnicas de secado y salado se logró conservar y almacenar el pescado por largo tiempo. Esta abundante especie marina sustentó el intenso intercambio entre pescadores y agricultores y fomentó una compleja esfera de interacción, que integró a poblaciones de costa, sierra y selva. En cada uno de los siete asentamientos que vienen siendo excavados se han recuperado instrumentos que fueron usados en las actividades cotidianas preparación y consumo de alimentos. Al igual que en las sociedades tardías, la organización de grandes festines y banquetes por parte de la clase gobernante habría permitido afianzar los lazos de cohesión de la población. El registro arqueológico demuestra que los caralinos usaron mates como contenedores, botellas, tazas y platos; también, cucharas de madera tallada, platos, tazones y morteros de piedra. Para contener algunas sustancias también usaron valvas de moluscos. Ubicada en el inicio de la zona del valle medio inferior de la cuenca de Supe, a 26 km del litoral y a 350 m s.n.m.; la Ciudad Sagrada de Caral ocupa 66 hectáreas, en las cuales se distinguen dos zonas: una nuclear y otra marginal. En la zona nuclear, los edificios están distribuidos en dos mitades: la mitad alta, que tiene las construcciones públicas y residenciales más grandes de la ciudad: siete edificios monumentales, dos plazas circulares hundidas, dos espacios de congregación colectiva, unidades residenciales de los funcionarios, así como un extenso conjunto residencial de especialistas y servidores. La mitad baja, tiene edificios de menores dimensiones, como el complejo arquitectónico del Anfiteatro, el edificio del Altar Circular y un conjunto residencial, igualmente, de menor extensión. La zona marginal, ubicada en la periferia, contiene residencias agrupadas y distribuidas, a modo de archipiélago, a lo largo de la terraza aluvial que colinda con el valle. Todas las actividades emprendidas por los habitantes de Caral estaban, de una u otra forma, asociadas con ceremonias y ritos. Se reunían periódicamente en las plazas y los salones ceremoniales con fogones de los edificios públicos y viviendas, quemaban ofrendas, colocaban objetos en las hornacinas y enterraban cabellos, fragmentos de cuarzo y otros valores apreciados por ellos. Geoglifo de Chupacigarro Autoridades político-religiosas ejecutando un ritual Celebración pública con la participación de un conjunto de 32 músicos Modo de entender el mundo La sociedad de Caral tuvo una cosmovisión del mundo en armonía con la preservación del medio geográfico y sus recursos, así como, también, con el orden observado en el espacio sideral. Teniendo en cuenta esas dimensiones, el ser humano ubicó su verdadera condición, de ser parte de la naturaleza y del universo. Ideología Todas las acciones de la vida social, en la política, religión, economía, ciencia, etc., estaban relacionadas entre sí. Los líderes religiosos eran, a la vez, líderes políticos especializados en astronomía o medicina, entre otros campos. Los señores eran los mediadores entre el grupo social que representaban, y el poder sobrenatural de los ancestros y dioses. La religión era el instrumento de gran efectividad para la cohesión pero también la coerción de la población; aseguraba el poder político, la jerarquía y el orden social. La sociedad participaba en las ceremonias calendarizadas por las autoridades y trabajaba para servir a sus dioses y a las autoridades, que los representaban ante ellos. Mitos, ceremonias, ritos y ofrendas Parafernalia religiosa Los encargados de las ceremonias utilizaron materiales y objetos a los que dieron significados simbólicos, según el tipo de celebración. Usaron cuarzos, flautas, figuras modeladas, moluscos, anchovetas y textiles quemados, artefactos de piedra, hueso, madera, junto con mechones de cabello humano. También han sido encontrados objetos en forma de inhaladores, elaborados con huesos de camélidos, y contenedores de conchas de caracol de selva (Megalobulimus spp.). Asimismo, se han hallado ofrendas compuestas por numerosos caracoles de loma (Scutalus proteus), que viven en parajes desérticos, en asociación con el cactus San Pedro (Trichocereus pachanoi), conocido por sus propiedades alucinógenas y por ser consumido tradicionalmente durante los rituales religiosos. Ofrendas Gran parte del material arqueológico recuperado ha sido encontrado en contextos de ofrendas. Es recurrente el hallazgo de conglomerados de vegetales, fragmentos de cuarzo, choros y alimentos, acomodados, enterrados y muchas veces quemados. Ofrendas Enrejadas Se trata de complejas ofrendas, consistentes en ejes florales de cabuya amarrados entre sí a modo de una litera. Están asociadas con numerosos y diversos componentes: minerales, como cuarzos, vegetales, plumas, fibras, algodón, así como diversos objetos manufacturados. Ellas revelan un profundo contenido simbólico. Se han recuperado tres conjuntos musicales, conformados por instrumentos de viento, que ratifican la práctica musical colectiva y la organización compleja en la sociedad de Caral. Ellos estuvieron asociados con caracoles, como instrumentos de percusión. Las actividades religiosas y sociales incluyeron ejecuciones musicales, a cargo de grupos especializados en esta elaborada expresión artística. El arte musical tuvo un rol importante en las actividades de la población; esta tradición ha continuado como parte de la herencia cultural de las sociedades andinas de todos los tiempos. link: http://www.youtube.com/watch?v=ewh_YLQTztM La Ciudad Sagrada de Caral, el asentamiento más destacado de la Civilización Caral, debido a su antigüedad,complejidad arquitectónica, social y cultural, así como a su excelente estado de conservación, representa un sitio de valor excepcional para los peruanos y para la humanidad en general. Para el Perú simboliza la integración nacional, pues el manejo tranversal del territorio y la organización sociopolítica sirvieron de modelo a lo largo del proceso cultural milenario entre Caral y el Imperio Inca. Por su importancia como creación humana de los orígenes de la civilización, y por su significado para las generaciones actuales y venideras, la Ciudad Sagrada de Caral y la Civilización Caral poseen los siguientes valores: VALORES UNIVERSALES Representa una obra maestra del genio creador peruano El diseño del espacio construido, la misma arquitectura de la Ciudad Sagrada de Caral, los materiales y sus contextos, así como la información sobre el manejo del medio ambiente, suelo y agua, ponen en evidencia el genio creativo, el grado de conocimiento y la complejidad organizativa alcanzados por la sociedad de Supe. Para erigir la ciudad y sus edificios monumentales bajo un diseño concertado, se requirió una planificación previa, especialistas y un gobierno centralizado. Este último, sustentado en una economía con excedentes productivos y en una ideología principalmente religiosa, movilizó a grandes cantidades de trabajadores organizados. En el diseño de la ciudad se refleja la concepción del mundo, principalmente religiosa, y el propio sistema social de la población. En las estructuras edificadas en la ciudad y en las tierras del entorno puede observarse, además, la aplicación conjunta de los conocimientos de ciencia, tecnología y arte logrados en esa época. La investigación de la Ciudad Sagrada de Caral ha cambiado la historia del urbanismo en el mundo y, al ser la civilización más antigua de América, comparable en edad a las cuatro civilizaciones de mayor datación identificadas en el mundo, se ha convertido en uno de los mejores instrumentos para mejorar la autoestima nacional. Aporta un testimonio único o al menos excepcional de una civilización y de su tradición cultural. La Ciudad Sagrada de Caral es un testimonio excepcional de la civilización más antigua de América, desarrollada hace cinco mil años, simultáneamente con las de Mesopotamia, Egipto e India. Es un laboratorio único en América por su gran antigüedad para la investigación sobre la formación de la Civilización: la forma de vida urbana; la organización estatal y la estratificación social; el desarrollo de la ciencia, la tecnología, la escritura y el arte; el rol del comercio; y la importancia de la religión y de la ideología en el sistema social. Estos aspectos pueden ser comparados con los de otras civilizaciones prístinas de América (1800 años después que Caral) y del mundo. se ha convertido en un laboratorio para aproximarnos al conocimiento y comprensión de la conducta social humana. Simboliza la Integración Nacional, pues el manejo transversal del Territorio y la organización sociopolítica sirvieron de modelo a lo largo del proceso cultural milenario entre Caral y el Imperio Inca En la Ciudad Sagrada de Caral se encuentran evidencias sobre el intercambio de bienes, conocimientos e ideología con otras sociedades que poblaron el área norcentral del Perú, en las regiones de costa, sierra y selva. Hubo una esfera de interacción interregional entre el valle del Santa por el norte y el valle del Chillón por el sur y entre el Océano Pacífico y la Cuenca del Amazonas, en un espacio de 400 por 300 Km, durante el período Arcaico Tardío (3000 -1800 a. C.). Sin embargo, la forma de organización social y política de la Civilización Caral y el nivel de conocimiento alcanzados trascendieron ese espacio y el tiempo; su prestigio la convirtió en modelo y sentó las bases de las estructuras organizativas; muchos de los elementos culturales integrados por ella serían asumidos y continuados por otras sociedades. Al margen de la diversidad de modos de vida, culturas, lenguas y entidades políticas que existió en los Andes Centrales, la Civilización Caral estuvo presente como sustrato durante los siguientes cuatro mil años. Por ello, esta civilización puede ser considerada como matriz o madre, inicio del proceso civilizatorio originario, que continuó hasta el Imperio Inca. Por ejemplo, el registro de información, conocido como “quipu” fue iniciado en Caral y utilizado durante 4400 años hasta el Imperio Inca, o el observatorio astronómico con geoglifos y líneas de Caral, es el antecedente de los trazos identificados en las Pampas de Nasca, hechos 3300 años después de Caral. Constituye un ejemplo eminente de un tipo de Conjunto Arquitectónico, y de paisaje cultural, de un período significativo de la historia humana La Ciudad Sagrada de Caral es el asentamiento urbano más antiguo y complejo, por su extensión (66 ha), diseño arquitectónico y construcción planificada, de todos los identificados en el Perú y el continente americano entre los 3000 y 1800 años antes de nuestra era. Tiene cierto parecido con las ciudades mayas, pero es, por lo menos, 3300 años más antiguo. VALORES NACIONALES Valor Histórico Caral es una de las seis civilizaciones prístinas del mundo y la más antigua de América. La Ciudad Sagrada de Caral es un testimonio de la génesis de la civilización andina. Evidencia, además, a una ciudad construida por primera vez bajo un diseño y trabajo planificado que refleja una organización social compleja, la producción de conocimientos y su aplicación. Sus expresiones subyacen como modelos en el proceso sociocultural andino. Valor Cultural La Civilización Caral, al constituirse en el sustrato de las sociedades andinas, las integra en un solo proceso y sirve para el fortalecimiento de la identidad cultural nacional. Expresa los avances pioneros en la producción del conocimiento aplicado a lograr mejores condiciones de vida a través de la tecnología agraria; de la observación astronómica y de la medición del tiempo; del uso medicinal de las plantas; de las edificaciones arquitectónicas y de la organización sociopolítica. La recuperación de este conocimiento contribuye a mejorar la autoestima social de la población actual y que esta se sienta orgullosa del desarrollo alcanzado por sus antepasados. Para los pueblos originarios de la América actual, la Ciudad Sagrada de Caral es el símbolo que expresa la creatividad y organización de los pueblos americanos en la etapa de la formación de la civilización, que, a diferencia de los otros focos civilizatorios, se realizó en total aislamiento. Valor Social La comprensión de la importancia de esta sociedad que construyó la Ciudad Sagrada de Caral y de sus aportes al desarrollo civilizatorio refuerza los lazos de cohesión social entre las poblaciones y la integración nacional. Valor Paisajístico La Ciudad Sagrada de Caral se encuentra en un ambiente natural y social andino. El espacio geográfico, los recursos naturales y las poblaciones del entorno, con sus actividades agrícolas tradicionales, son característicos de un medio rural y, así la ciudad es apreciada en un marco paisajístico adecuado. La preservación de este medio permitirá compartir y disfrutar de la vegetación del monte ribereño, de las lomas, del valle, de las diversas especies de flora y fauna y de la cultura viva; y transmitir esta herencia patrimonial a las generaciones venideras. Valor Turístico y Económico La Ciudad Sagrada de Caral, por su antigüedad, complejidad arquitectónica, su paisaje natural, la tradición cultural de los habitantes del entorno y su significado como expresión destacada de la etapa de formación de la civilización, además de su excelente estado de conservación, ha concitado el interés por conocerla de parte de visitantes nacionales y extranjeros. Esto ha contribuido a fomentar diversas actividades económicas en las poblaciones del área, todas relacionadas con la actividad turística. La puesta en valor de la Ciudad Sagrada de Caral ha generado beneficios en la economía local, regional y nacional; también ha motivado el interés de la empresa privada por invertir en la zona. La presentación de Caral como destino turístico ha fortalecido la formación de un nuevo polo de desarrollo turístico en el Área Norcentral y el interés en otros proyectos de puesta en valor de asentamientos arqueológicos ubicados en otras regiones del área. El Proyecto Especial Arqueológico Caral-Supe procura que este desarrollo turístico sea integral y sostenible, es decir, que la puesta en valor del patrimonio arqueológico se realice con responsabilidad social, para fomentar una dinámica económica que promueva mejores condiciones de vida para los pobladores de la localidad, de la región y del país pero con pleno respeto por la preservación y conservación del patrimonio cultural. Valor Científico El conocimiento sobre la Civilización Caral contribuye a la comprensión, por comparación con otras civilizaciones, de diversos aspectos del comportamiento humano y a entender mejor a nuestra especie. Permite evaluar su trayectoria en el proceso civilizatorio, desde el orígen hasta el presente. En el caso peruano, la Ciudad Sagrada de Caral representa una experiencia milenaria en el manejo del territorio andino y de las relaciones sociales. Por otro lado, debido al buen estado de conservación de las edificaciones monumentales y domésticas y a su notable antigüedad, la Ciudad Sagrada de Caral es un sitio excepcional para la investigación y la conservación de monumentos y objetos de piedra, barro y materiales orgánicos. Valor Educativo El conocimiento y la organización social plasmados en la Ciudad Sagrada de Caral son fundamentales para la formación integral de los niños y jóvenes peruanos. Es un buen ejemplo del rol del patrimonio cultural en la educación nacional. La información sobre las manifestaciones culturales y sociales de la primera civilización americana debe ser incorporada en todos los niveles y materias de la educación para fortalecer la identidad cultural, mejorar la autoestima social y reforzar la integración nacional. Valor Espiritual Desde su concepción, la Ciudad Sagrada de Caral estuvo vinculada con las ideas y creencias compartidas por la sociedad que la construyó y habitó. A pesar de los cinco milenios transcurridos, la Ciudad de Caral continúa manteniendo el espíritu sagrado que animó a sus pobladores. Este espíritu del sitio se evidencia en la constante presencia de ofrendas depositadas en contextos rituales desde el abandono de la ciudad hasta nuestros días. Estas prácticas expresan la vigencia de la milenaria tradición cultural andina.
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos: