Ignacio González Lonzieme, Secretario Gremial de la Unión Informática, relata con crudos detalles lo sucedido aquel fatídico viernes 15 de mayo, día en que NCR Argentina tomó la equivocada decisión de reprimir violentamente a sus propios empleados a través de efectivos de la Comisaría 4ta. de la Policía Federal. Las consecuencias de la gravísima decisión de elegir el camino de la corrupción y la violencia antes del diálogo. Lo sucedido el viernes 15 de mayo en NCR Argentina con la violenta represión policial –cuyo cerebro fue la mismísima NCR y su máximo dirigente Gustavo Nusenovich– a través de abogados mercenarios que mueven influencias en fiscalías, juzgados, o en el más bajo eslabón de la cadena, la fuerza policial, surgen episodios de esta naturaleza que exponen con crudeza el grado de corrupción en todos los ámbitos. Sobre la cuestión policial, en este caso, para la jurisdicción donde se encuentra NCR Argentina, la comisaría 4ta. de la P.F.A., los responsables de los hechos de violencia destacados en el centro de la nota denotan el deterioro de la institución policial más antigua de nuestro país. Sin embargo no sería correcto generalizar y, como se dice popularmente, “meter todo en la misma bolsa”. El accionar de los efectivos de la comisaría 4ta. ejecutores de los hechos de violencia promovidos por NCR aquel lamentable viernes, responde justamente a esa degradación moral puertas adentro de la policía. Pero por otro lado, en las movilizaciones de la Unión Informática se ha tomado cuenta de efectivos policiales y superiores que no sólo no han interferido con el pacífico desarrollo de las medidas, sino que han brindado su apoyo como el el caso de las Comisarías 1ra. y 2da. de la P.F.A.. Lo sucedido el viernes 15 de mayo en NCR Argentina con la violenta represión policial cuyo cerebro fue la mismísima NCR a través de abogados mercenarios que mueven influencias en fiscalías, juzgados, o en el más bajo eslabón de la cadena, la fuerza policial, surgen episodios de esta naturaleza que exponen con crudeza el grado de corrupción en todos los ámbitos. Un vano intento por criminalizar la protesta Voy a relatar lo sucedido el día viernes 15 de mayo pasado, día en el que trabajadores informáticos que protestaban por la falta de acuerdo entre la Unión Informática (Sindicato que los representa) y la multinacional NCR Argentina, fueron violentamente reprimidos por la empresa a través de agentes policiales de la comisaría 4ta. en plena Av. Belgrano. El día de los hechos me encontraba en la sede del Sindicato, haciendo mis tareas regulares cuando recibimos un llamado de parte de la vocal Roxana Veiga informando sobre la presencia policial y la violenta situación que estaban viviendo. Nos dirigimos entonces con una de las letradas del gremio hacia el lugar, y desde el momento en el que nos apersonamos, la actitud de los agentes policiales cambió rotundamente. La primera impresión que tuve fue la de estar en medio de un operativo completamente desmedido por la cantidad de unidades y personal policial presente. Consultamos a muchos agentes quien era el oficial a cargo del operativo, y recibimos respuestas evasivas, y varios se “hicieron los tontos”, de una manera irrespetuosa. También muchos de ellos dijeron que no sabían lo que estaba sucediendo y que “acababan de llegar”. Luego de insistir al punto de empezar a interpelar a los agentes, nos dirigimos al subinspector Suárez, quien ante la pregunta de si poseía orden de intervención o de un fiscal, evadió las preguntas, y al ser interpelado por varios trabajadores respecto al accionar violento que ejercieron sobre los manifestantes, decidió retirarse del lugar. La situación era de una angustia, bronca e indignación enormes por parte de los compañeros que estaban en el lugar. La policía impidió que los empleados heridos por la golpiza fueran atendidos por personal médico que había sido previamente llamado por las heridas que sufrieron, y retiraron a los detenidos como si se tratara de delincuentes, o líderes de cárteles de narcotráfico. Muchos transeúntes les reclamaban a los agentes que deberían ocuparse de eso en vez de criminalizar una protesta gremial. Trabajadores de otros pisos del consorcio, y transeúntes varios se solidarizaron porque “vieron todo” e incluso dejaron sus datos para ofrecerse como testigos. Lo que sucedió fue que los trabajadores de NCR que estaban manifestando quisieron ir a buscar sus documentos para ser identificados como la misma policía presente estaba exigiendo, pero al intentar salir a la vía pública, los efectivos conformaron una barrera que impidió su salida. Este accionar consiste en privación ilegítima de la libertad, ya que realizaron un cordón en las puertas de acceso para que los empleados no puedan pasar. La verdadera intención de tal accionar era lograr identificar a los trabajadores de NCR dentro para inculparlos de “invasión a la propiedad privada”, como si fueran un grupo de desaforados que un buen día se les cruzó por la cabeza hacer una manifestación en tal edificio. La realidad es que son trabajadores de NCR Argentina, que cansados ante la falta de respuestas decidieron ejercer medidas progresivas de acción directa. La voluntad de los manifestantes fue siempre la de respeto al marco normativo vigente y a lo que solicitaban los agentes, tal es el comportamiento impartido por los dirigentes gremiales en cada medida de fuerza de la Unión Informática. Jamás hubieran podido pensar que fuera la fuerza pública la que actuaría de manera tan ilegal. Una vez que los móviles policiales trasladaron a los trabajadores injustamente detenidos, nos dirigimos con la abogada a la Comisaría 4ta.. El enojo por la situación nos llevó a dirigirnos directamente al oficial de servicio para solicitarle ver a los detenidos y que fueran atendidos por un médico urgentemente, también exigimos ser puesto al tanto de las actuaciones que habían motivado la represión. En días previos, en intentos patéticos por amedrentar a los que estaban protestando, los letrados que asesoran a NCR Argentina hicieron intentonas de aplicar contravenciones sobre los trabajadores por ruidos molestos, invasión a la propiedad y “pavadas varias”. Lógicamente, al comprobar que se trataba de un conflicto laboral tanto la fuerza pública como varios fiscales, a quienes hicieron trabajar de más, y poner en marcha el aparato judicial en vano, cualquier denuncia de ese tipo pierde todo sustento automáticamente. No contentos con esto, después de llamar decenas de veces a la Comisaría y realizar alguna gestión de más que dudosa moralidad, lograron que la policía accionara. Marcelo Nardi: abogado perteneciente al estudio “Ortiz & Asociados” ubicado en la calle Paraguay 1866 (CABA), representante de NCR Argentina, estuvo al frente de las espúreas negociaciones con la Comisaría 4ta. previas y posteriores a la violenta represión ejercida por los efectivos de la Policía Federal Argentina. Obviamente que nuestra presencia en la Comisaría incomodó a todos los agentes que participaron del operativo, y nuestros reclamos iban a ser escuchados sin duda, y debían liberar a los manifestantes, de lo contrario como Secretario Gremial, estaba evaluando otro tipo de movilización. Con el transcurrir de las horas, logramos ver a los empleados demorados y verificar su integridad física, (casualmente ese mismo día un policía fue juzgado por el caso Luciano Arruga) y hacer las gestiones correspondientes para su liberación. Se convocaron otras Comisiones Internas de delegados de otras empresas que se solidarizaron con la situación, y se puso en conocimiento a las autoridades correspondientes, tanto en el Ministerio de Trabajo como a la Confederación General de Trabajo, entidad que a las horas emitiría un comunicado oficial rechazando contundentemente los hechos. “Y… vos sabés cómo es esto” Pero lo más llamativo de todo fue la presencia del Dr. Marcelo Nardi abogado perteneciente al Estudio jurídico “Ortiz & Asociados” ubicado en la calle Paraguay 1866 (CABA), representante de NCR Argentina, quien entraba y salía de la dependencia policial con una más que llamativa ligereza y comodidad. Esto llamó poderosamente mi atención pero el momento cúlmine se dió cuando el comisario se acercó al Dr. Nardi, quien había ingresado previamente con un maletín, y se dirigió hacia él con las siguientes textuales palabras: “vení así me pasás eso”, acto seguido ambos se dirigieron juntos a una de las oficinas de la Comisaría. Veinte minutos después, el Dr. Nardi se retiró pero ya sin el maletín. Lejos de hacerle creer que su acto quedaría impune, le hice saber que íbamos a efectuar todas las medidas para las cuales la ley nos asista ante tan bochornoso hecho. Cabe mencionar que creyéndose poseedor de una impunidad despreciable, este individuo intentó saludarme con la mano, a lo cual me negué rotundamente. Cuando nos quejamos de la corrupción tenemos que pensar que muchas veces está mucho más cerca de lo que pensamos, es moneda corriente en muchas de las empresas en las que trabajamos y que se manejan de manera espuria para evitar la sindicalización de sus empleados, utilizando recursos que muchas veces exceden en demasía lo necesario para solucionarlos. Entonces cabe preguntarnos ¿por qué?, la respuesta es simple: una vez que los trabajadores toman conciencia y se organizan, no hay fuerza capaz de detenerlos. Otro hecho que da fé de como operan estos mal llamados “abogados” que dejan una mala imagen sobre tan noble profesión y a quienes les cabe perfectamente el mote de “cuervos”, se dió cuando un agente de servicio de la Comisaría se acercó a tratar de echar “paños fríos” cuando fueron liberados los empleados de NCR. Claramente debido al tenor que había tomado la situación, era imperioso calmar los ánimos. Luego de intentar “explicar” lo inexplicable, le manifesté con vehemencia que en la Unión Informática “tenemos vasta experiencia en este tipo de situaciones” y que sabemos muy bien como se manejan las empresas a través de sus abogados e influencias varias para “mover” a la policía a través de sobornos para amedrentar a las organizaciones que protestan. Su lamentable respuesta no se caracterizó por una fundada argumentación: “y… vos sabés como es esto”. A confesión de partes…
NCR Arg: Cuando el camino es la corrupción y la violencia
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