Las drogas de Hitler es un documental que revela la cantidad y calidad de las drogas consumidas por el líder nazi, así como su deteriorado estado de salud durante sus últimos 9 años de vida. Antes de que la metanfetamina (o crystal meth ) se hiciera famosa, el Führer no podía ver un día sin esa droga, aunque es probable que ni siquiera supiera qué se estaba metiendo en su cuerpo durante los últimos nueve años de su vida. Así lo revelan los documentos con los que se fundamenta Las drogas de Hitler, el documental que fabrica la hipótesis de que el cambio radical entre el Hitler de los años 30 y el Hitler de los años 40 estuviera relacionada con su exagerado consumo de estupefacientes de alta peligrosidad. Protagonista de las venas de Adolf, el doctor alemán Theodor Morell fue famoso en Alemania por sus tratamientos poco convencionales y por tener la última palabra en cuanto a todo lo relacionado con la salud del líder nazi. Morell ingresó al Partido Nazi en 1933 y mucho se ha especulado sobre su papel en el desastre: ¿Era el doctor un seguidor de los ideales de Hitler, o más bien un agente doble que aprovechó lo que tenía en manos para hacerlo perder total control de sus decisiones? Según documentos del ejército estadounidense, más de 70 drogas distintas le fueron suministradas a Hitler (hipocondriaco como pocos), muchas veces sin que él supiera sobre sus efectos o el daño que le podían ocasionar. Anfetaminas, morfina, cocaína, enzimas, sedantes, metanfetamina sanguijuelas y hasta semen de toro para aumentar sus niveles de testosterona fueron algunos de los narcóticos que pudieron influir en la química y la psique de Hitler durante los años en los que Morell fue una guía a la que se hizo dependiente; de la que no pudo desprenderse nunca, sino hasta morir. En el documental, el doctor Nassir Ghaemi comenta: “El tema no es si Hitler era adicto a la anfetaminas o no, el tema es que Hitler tenía trastorno bipolar las anfetaminas lo empeoraban”. Entonces, ¿habrá sido ese demencial coctel de drogas recetado por Morell una de las principales causas de su delirio y de las tan malas decisiones que tomó que todavía dejan huella en la humanidad? Eso no es tan fácil de responder, pero Las drogas de Hitler dibuja un panorama muy completo sobre el deterioro de salud del Fuhrer. Hitler consumía un cóctel de drogas para convertirse en un 'superhombre nazi' Adolf Hitler, en su intento por verse ante sus seguidores como el ejemplo perfecto del 'superhombre nazi', se volvió adicto a las drogas, llegando a consumir cócteles de hasta 80 fármacos, según informes de su médico personal hallados recientemente. Si iba a gobernar el mundo, para el líder supremo era necesario demostrar que él era el espécimen perfecto, el modelo de la virilidad masculina y no despertar sospechas sobre sus problemas mentales y de salud. Sin embargo, ocultarlos era una tarea difícil, por lo que el padre de la 'raza superior' abusaba de las drogas, informa el diario británico 'The Mirror', citando cartas y registros médicos del doctor personal de Hitler. Según la información, Theodore Morell suministraba a Hitler un cóctel de más de 80 fármacos, que incluían vitaminas y probióticos con semen de toro, veneno para ratas e incluso aceite para limpiar armas. En los documentos se indica que Hitler sufría, entre otras dolencias, de un eczema crónico, persistentes dolores estomacales y flatulencia, para lo cual Morell le prescribió bacterias vivas que aliviaron efectos como los calambres que lo aquejaban. Las tropas aliadas encontraron en la residencia del canciller un armario repleto de medicamentos, que contenía además un aceite de limpieza de pistolas y píldoras para la flatulencia a base de veneno para ratas. De acuerdo con los informes médicos encontrados, otros doctores de Hitler especularon que Morell lo estaba envenenando, pero fueron despedidos por el Führer calificándolos de "tontos". Asimismo, los documentos indican que Hitler recurrió a la cocaína para aliviar dolores del pecho, garganta e incluso utilizó gotas oculares que contenían un 10% de esta droga. Y como si fuera poco, el 'superhombre nazi' también recibió inyecciones para la virilidad que contenían extractos de glándulas de testículos de toros jóvenes, o semen de estos animales para aumentar su deseo sexual y poder mantenerse al día con las exigencias de su joven amante. También se documenta que cuando Hitler iba a mantener una reunión con el dictador italiano Benito Mussolini fue "altamente drogado" para controlar su hiperactividad, y lo mismo hacía en otras ocasiones para disminuir la presión arterial.
Las drogas de Hitler: La verdad acerca del salud del Führer
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