La isla Ascensión es desde 1815, un dominio británico de ultramar y durante la Segunda Guerra Mundial desempeñó un importante papel en la guerra antisubmarina contra el III Reich. Sin embargo, el ejército británico tuvo un serio enemigo en aquella isla volcánica: las golondrinas.
Los pájaros anidaban a miles en las cercanías del aeródromo militar “Campo Golondrina”, provocaban serios problemas a los aviones. Sin pretenderlo, las aves se convirtieron en los mejores aliados de los nazis en esa zona del mundo, y los ingleses no sabían qué hacer con ellas.
Al principio se intentó espantar las golondrinas con detonaciones de dinamita. Un gran gasto de explosivos que no sirvió para nada, ya que las aves no se inmutaron y continuaron anidando y haciendo su vida junto a la base aérea.
La situación trascendió a la prensa aliada, que publicó que debido al preocupante problema de las golondrinas, el ejército había decidido desembarcar gatos para que acabasen con los pájaros. Cientos de estos felinos serían transportados en avión hasta la isla para acabar con aquellas bandadas que dificultaban las operaciones aéreas de la isla.
Alguno de los periódicos británicos llegó a insinuar que, antes de la aniquilación de las golondrinas, los gatos fueron atacados de manera implacable por una horda de pingüinos asesinos y que fue una carnicería y que la mayoría de los gatos fueron devorados por los pingüinos.
La realidad era otra bien diferente. La información fue malinterpretada por la prensa británica. En EEUU, “cat” se utiliza para referirse a la empresa Caterpillar Tractors y el aparente de gatos era en realidad un transporte de bulldozers.
Nadie sabe de dónde salió la información de la llegada de los pingüinos, ya que éstos, ni vuelan, ni la isla de Ascensión esta cerca de la Antártida.
Finalmente, el comandante de la isla recurrió a un ornitólogo para resolver el problema de las golondrinas. El experto en aves dio rápido con la solución: trasladar los nidos a la otra punta de la isla. La operación llevó más de una semana. El plan fue un éxito, tal y como dijo el ornitólogo, las golondrinas se trasladaron de las inmediaciones del aeródromo a su nuevo hogar.










