Lechugas son el objeto principal de investigación de la Universidad de West England, que utilizó estos vegetales para conducir electricidad entre dos electrodos, considerado un resultado clave en la búsqueda nuevos tipos de conductores de energía.
Este proyecto, que busca remplazar al clásico cobre, utilizó como base una lechuga con cuatro días de antigüedad como medio para conectar dos electrodos. Una vez creada esta estructura, los científicos permitieron el paso de corriente eléctrica, que pudo fluir por este material de una manera similar a la de un cable ruidoso.
Inicialmente, este estudio buscó utilizar el fango como un tipo de conductor. Sin embargo, este material fue demasiado frágil a las condiciones ambientales, por lo que decidieron pasar a otros elementos más resistentes como la lechuga.
Hasta el momento la investigación ha dado buenos resultados, aunque con una transmisión de energía que todavía presenta demasiado ruido. No obstante, se plantea como un primer paso en el desarrollo de la computación ecológica, pensada en base a materiales reciclables y no contaminantes y ante el posible desabastecimiento de ciertos elementos dentro de los próximos años.
Ahora, el objetivo de esta investigación será fabricar cables eléctricos eficientes pero creados a partir de materiales alternativos. Para esto, los científicos deberán desarrollar técnicas confiables entre, por ejemplo, las raíces de las plantas y las placas de silicio dentro de sus próximos desarrollos.