Norteamérica y la costa del Pacífico sudamericana han podido disfrutar en la noche del lunes al martes de la primera de las 'cuatro lunas de sangre', un acontecimiento que no ocurría desde hace diez años.
El eclipse total de Luna ha comenzado con normalidad a las 07.50 horas (hora peninsular) y ha sido al llegar a la fase de 'umbra' en que el satélite queda oculto totalmente -una hora después-, cuando los observadores han empezado a ver el cambio de color en el satélite.
El eclipse duró unos 78 minutos y fue retransmitido en directo por la NASA en conexión con el Marshall Space Flight Center de Alabama (EEUU). El astrofísico de la NASA Alphonse Sterling dijo que el eclipse total, en el que la Luna pudo verse de un intenso color rojo, duró menos que los otros ocurridos hace dos décadas, y que ya había empezado la fase en la que el satélite está recuperando su habitual brillo amarillo.
El hecho ha atraído a numerosos curiosos y aficionados a la astronomía que han dejado constancia de la experiencia en las redes sociales.