PRIMERA PARTE:
Las primeras cureñas de artillería autopropulsada pesada soviética fueron las SU-152, que aparecieron por primera vez en 1943, justo a tiempo para tomar parte en las grandes batallas de carros de combate de Kursk. Construido sobre el chasis de un carro de combate pesado KV-2 era un típico diseño de finales de la segunda guerra mundial, en el que el autobastidor del carro de combate se conservaba prácticamente inalterado y se construía una estructura de caja montada en la parte frontal del casco. El arma, un obús M-1937 de 153 mm, iba montada en un gran mantelete pesado sobre la plancha frontal de la superestructura; tenía portezuelas en el techo, una de las cuales poseía capacidad para montar una ametralladora antiaérea. Este primer vehículo inicialmente se con- cibió para usarse tanto como arma contracarro como de asalto pesado, pues el Ejército Rojo no hacía diferencias entre unas y otras cuando llegaba el momento de las tácticas. El SU-152 confiaba en el peso y potencia de los proyectiles rompedores para destruir los blindados enemigos.
Al ser sustituida en producción la serie de carros de combate KV por los JS, éstas también fueron usadas para la función de SU autopropulsada. La conversión siguió de cerca a la del original SU- 152, y ésta fue originalmente conocida como JSU-l52. Para un observador medio, el SU-152 eran visualmente idénticos, pero el JSU-152 disponía de un obús más moderno conocido como ML-205 (con 20 proyectiles), técnicamente un cañón-obús y un arma muy potente, especialmente en las distancias de asalto preferidas por el Ejército Rojo. El arma estaba protegida por una caja acorazada hecha de planchas inclinadas de blindaje grueso, con asideros alrededor del filo del techo, para su empleo por la infantería «montada» que usaban los vehículos como transporte de personal. El espesor máximo del blindaje era de 75 mm.
Al JSU-l52 se le unió el JSU-122, un vehículo prácticamente idéntico que llevaba un potente cañón de 122 mm, conocido como el M- 1931/4 ó A- 19S (con 30 proyectiles), siendo su artillería una modificación del entonces normalizado M- 1931/37 de 122 mm, aunque también había otro cañón conocido como el D-25S, que era básicamente idéntico al A- 19S pero difería en el modo en que estaba construido. Numéricamente, el JSU- 122 se consideró menos importante que el JSU-152, pero la versión de 122 mm era potencialmente el arma más potente de las dos, pues disparaba un proyectil de velocidad mayor que la del más pesado 152 mm, para cuyo efecto se apoyaba más en el peso de los proyectiles.
Durante 1944 y 1945, el JSU- 152 y el JSU-122 se encontraban a la vanguardia de los avances del Ejército Rojo a través de Alemania en dirección a Berlín.
Si las armas JSU tenían algún fallo, éste consistía en la carencia de espacio de almacenaje interior para munición, de modo que debían tener un constante abastecimiento de munición traído por carros blindados, lo cual, a menudo, resultaba una azarosa misión. De todos modos, la enorme arma llevada por los vehículos JSU se consideró de gran valor en el apoyo directo de las divisiones de infantería motorizada y de carros de combate del Ejército Rojo y ambos modelos siguieron en uso algunos años después de la guerra.
Características:
Tipo: cañón de asalto autopropulsado.
Tripulación: cinco hombres.
Peso: 46.430 kilos
Planta motriz: un motor de diesel de 12 cilindros en V de 520 hp.
Dimensiones: longitud: 9,80 m; ancho: 3,56 m; altura: 2,52 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 37 km/h, alcance en carretera: 180 km; vadeo: 1,3 m
Armamento: un cañón de 122 mm y una ametralladora de 12,7 mm
Al comienzo de 1941, la Comisión Británica de Compra en Washington preguntó a los norteamericanos si el M7 Priest podría ser alterado para transportar el cañón-obús británico de 87,6 mm pues aunque los británicos apreciaban sus posibilidades, éste tenía la gran desventaja de llevar un obús de 105 mm que por aquel entonces no era un arma de calibre normalizado británico. Por esta razón, los norteamericanos construyeron el M7 con el 87,6 mm y lo bautizaron con las siglas T 51, pero al tiempo anunciaron que no podrían fabricarlo en grandes cantidades ya que tenían sus líneas de producción totalmente ocupadas. De ahí que los británicos buscaran otras posibilidades de fabricación y descubrieran que los canadienses habían instalado una línea de montaje para el carro de combate Ram, un modelo que pronto sería sustituido por los norteamericanos M3 y M4. El Ram fue alterado convenientemente para acomodar el 87,6 mm y así nació el Sexton.
El Sexton tenía la misma disposición del M7 Priest, pero se le introdujeron muchos cambios para adecuarlo a las necesidades británicas; éstas incluían el desplazamiento del puesto del conductor al lado derecho. El Sexton carecía del pronunciado «púlpito» del M7, pero el compartimiento de combate quedaba abierto con la única protección contra el mal tiempo de un toldo de lona para la tripulación. El Sexton llevaba seis hom- bres y gran parte del interior estaba ocupado con estantes para la munición y parte del equipo personal de la tripulación. Se suministraba más almacenaje en cajas de respeto en la parte posterior externa. El espesor máximo del blindaje era de 32 mm.
El cañón-obús de 87,6 mm era montado en una cuna fabricada especialmente por los canadienses para el Sexton. Esto permitía un sector horizontal de tiro de 25° a la izquierda y 400 a la derecha, muy útil para la función de contracarro (18 proyectiles AP), pero en realidad el Sexton no necesitaba tal instalación. En vez de ello, se le empleó casi exclusivamente como arma de artillería con proyectiles rompedores y fumígenos en el apoyo a las divisiones acorazadas en el frente noroeste europeo desde 1944 en adelante. Existieron diversas variantes, todas las cuales tenían los cambios de fabricación progresivamente introducidos en las líneas de los Montreal Locomotive Works en Sorel. La producción continuó hasta finales de 1945, y en esos momentos se habían fabricado 2 150 Sexton.
El Sexton era una combinación muy fiable y apreciada de cañón y montaje que resulto tan fructífera que aún hoy en día quedan muchas unidades en diferentes partes del mundo, El Ejército británico usó el Sexton hasta finales de 1950 y se le conserva como pieza de museo en la Royal School of Artillery en Larkhill, Wiltshire.
Existieron algunas variantes del Sexton en servicio, entre las que destacaron aquellos convertidos para «nadar» ante su posible uso en el Día D, aunque no parece que ninguno de ellos friese usado en esta función en aquéllas operaciones. Una versión más común fue la sustitución del cañón-obús por radios y mesas para mapas extra en el vehículo de mando Sexton Gun Position Officer; normalmente, había uno de estos vehículos en cada batería.
Características:
Tipo: cañón-obús autopropulsado.
Tripulación: seis hombres.
Peso: 25.855 kilos
Planta motriz: un motor radial Continental de 9 cilindros de 400 hp.
Dimensiones: longitud: 6,12 m; ancho: 2,72 m; altura: 2,44 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 40 km/h, alcance en carretera: 290 km; vadeo: 1,01 m
Armamento: un cañón-obús de 87,6 mm, dos ametralladoras Bren de 7,7 mm portátiles y una Browning de 12,7 mm montada en candelero.
La experiencia lograda con los obuses de 105 mm montados en semiorugas facilitó al Ejército norteamericano la decisión de que sería mejor si el obús estuviese montado en una cureña totalmente sobre cadenas, y por ello se modificó el chasis de un carro de combate medio, el M3, para llevar semejante arma. El chasis del M3 fue trabajosamente alterado para suministrar una superestructura abierta por arriba, con el obús montado delante. El vehículo desarrollado era conocido como T32, y tras las siguientes pruebas se le añadió una ametralladora instalada con el lado derecho del compartimiento de combate, con lo que el vehículo se adoptó para el servicio con el nombre de Carriage Motor 105-mm Howitzer M7. Su espesor máximo de blindaje era de 25,4 mm.
Los primeros ejemplares de producción fueron para el Ejército de EE UU, pero muchos fueron pronto seleccionados en el programa de «Préstamo y Arriendo» para los Aliados, entre ellos el Ejército británico. Los británicos llamaron al M7 Priest, apodo debido a que el prominente montante de la ametralladora daba la impresión de ser un púlpito. Los artilleros británicos acogieron al M7 con alegría y el modelo entró en acción por vez primera con ellos en la segunda batalla de El Alamein, en octubre de 1942. Los británicos solicitaron la fabricación de 5500 M7 para su empleo al final de 1949 pero este encargo nunca llegó a completarse. Sin embargo, esta cifra da una idea del éxito obtenido por el M7 entre los artilleros británicos, que apreciaban la amplitud y movilidad de la cureña y también el espacio extra para el almacenaje personal. El único problema era el obús, que no era un tipo normalizado del Ejército británico; por eso, la munición (cuya dotación era de 69 proyectiles por vehículo) tenía que suministrarse por separado para las baterías de ML lo que suponía una considerable complicación logística. Esto no se resolvió hasta que se enviaron los primeros Sexton con armamento de 87,6 mm en 1944; hasta entonces, los M7 británicos se utilizaron durante toda la campaña italiana y algunos fueron desembarcados en Normandía en junio de 1944, aunque pronto fueron sustituidos por Sexton.
Después, el M7 comenzó un nuevo servicio en una forma revisada; se quitaron las piezas y se usaron los cascos como transportes blindados de personal apodados Kangaroos. Este fue el destino usual de los M7 no deseados y la idea pronto se extendió a Italia.
El Ejército estadounidense empleó mucho el M7, aunque la producción para el Ejército norteamericano no fue un proceso constante. Después de 1942, la fabricación de M7 se tomó esporádica; en una etapa, el chasis original del M3 se sustituyó por el posterior del M4A3 Sherman, y éstos M7 se conocieron con la denominación de M7B1.
A partir de 1945 se enviaron grandes cantidades de M7 a otros países, y algunos permanecen en uso hoy en día en naciones como Brasil y Turquía. El obús de 105 mm es aún un arma normalizada por todo el mundo: todavía los M7 disparan un proyectil de 14,97 kg a un alcance de 11 430 m. Durante toda su vida de servicio, siempre han mostrado una fiabilidad muy destacada y han puesto en evidencia su capacidad de atravesar todo tipo de terrenos difíciles.
Características:
Tipo: obús autopropulsado.
Tripulación: cinco hombres.
Peso: 22.967 kilos
Planta motriz: un motor radial Continental de 9 cilindros de 375 hp.
Dimensiones: longitud: 6,05 m; ancho: 2,88 m; altura: 2,54 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 41,8 km/h, alcance en carretera: 201 km; vadeo: 1,21 m
Armamento: un obús de 105 mm y una ametralladora de 12,7 mm
El primer cañón de 155 mm autopropulsado producido en grandes cantidades por los norteamericanos en la segunda guerra mundial fue el M 12, un diseño originalmente conocido como T 6 y construido sobre el chasis convertido de un carro de combate medio M 3. Al principio, este arma no se tuvo en cuenta para una actividad operacional pues se consideraba como artillería de la primera guerra mundial, y anticuada, que se hizo disponible cuando las cureñas de ese modelo resultaron demasiado usadas para un empleo posterior, sin embargo, una vez aceptada para el servicio, resultaron de buenas prestaciones aunque estaba claro que se necesitaba un arma más moderna.
A comienzos del mes de diciembre de 1943 apareció una nueva combinación de cañón y cureña. El cañón era el M1A1 de 155 mm, conocido como el «Long Tom» (Tom el largo), que disponía de 20 proyectiles y la cureña estaba basada en el chasis del carro de combate medio M4A3, aunque mucho más grande y equipado con la más moderna suspensión de espiral horizontal. El motor se desplazó desde la parte posterior a una nueva posición, en la parte delantera, y para absorber parte del retroceso, se le añadió una zapa en la parte trasera. También se instaló una plataforma de trabajo bajo la culata; este arado podía ser levantado para los desplazamientos. El cañón tenía un alcance de 23 514 m y disparaba un proyectil que pesaba 43,1 kg, que le convertía en un arma de bombardeo y contrabatería de largo alcance muy útil. El espesor máximo del blindaje era de 12,7 mm.
El desarrollo de este vehículo, el Carriage, Motor, 155 mm Gun, M40, llevó más tiempo del previsto inicialmente y hasta enero de 1945 no salieron de las líneas de producción los primeros ejemplares que, enviados al otro lado del Atlántico, aún tuvieron tiempo de asistir al final de la guerra en Europa pues tomaron parte en el bombardeo de Colonia y en la corta campaña que le siguió.
Entre enero y mayo de 1945, se construyeron 311 M40 y la producción continuó después de la guerra. El M40 prestaría su servicio más prolongado en el conflicto de Corea, donde resultó ser una excelente combinación de arma cureña.
En el M40 no había protección para la tripulación, pues el modelo estaba diseñado para usarse muy a retaguardia de la línea de frente por lo que no precisaba ninguna. Tenía una tripulación de ocho hombres y no había provisión en la cureña para sus armas y equipos. También se usaba el mismo chasis para montar un obús de 203 mm, pero esta
versión (el Carriage, Motor, 8-in, Howitzer, M43) no se utilizó en grandes cantidades ya que sólo se construyeron 48.
Después de 1945, los M40 fueron distribuidos a muchos otros ejércitos. El Ejército británico recibió algunos y los empleó durante algunos años. Muchos más se destinaron a naciones como Francia, donde el modelo prestó un largo servicio con las fuerzas destacadas en Indochina.
Hubo una variante del M40, el T30 Cargo Carrier. Como indica su designación, podía ser usado como transporte de abastecimientos en general, aunque su despliegue más usual era el de suministro de municiones para las baterías de M40. No se construyeron muchos, pues la mayoría del potencial de fabricación se centró en la producción de montajes autopropulsados.
Uno de los más importantes argumentos a favor del M40 es que abrió camino a la actual generación de piezas autopropulsadas. Fabricado cuando la guerra nuclear estaba haciendo su aparición, la necesidad de protección contra esta nueva eventualidad se hacía más evidente en el M40, con su plataforma de combate descubierta. Por ello, el modelo se usó, sobre todo, en pruebas y experimentos encaminados a suministrar protección a la tripulación.
Características:
Tipo: cañón autopropulsado.
Tripulación: ocho hombres.
Peso: 37.195 kilos
Planta motriz: un motor radial Continental de 9 cilindros de 395 hp.
Dimensiones: longitud: 9,04 m; ancho: 3,15 m; altura: 2,84 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 38,6 km/h, alcance en carretera: 161 km; vadeo: 1,06 m
Armamento: un cañón de 155 mm.
El vehículo que llegó a ser conocido como Bishop fue concebido cuando las baterías de 87,6 mm eran usadas, necesariamente, en el desierto de África del Norte como armas contracarro y recibían un duro castigo como consecuencia de tal empleo. Se decidió montar el 87,6 mm en una cureña móvil para aumentar la protección de la tripulación del cañón y pronto quedó claro que el carro de combate de infantería Valentine constituía una buena base para tal conversión.
Desafortunadamente, la función exacta de esta combinación de cañón/carro de combate resultó incierta desde el principio pues los defensores del carro de combate lo veían como una variante del mismo con cañón pesado, mientras que los artilleros lo consideraban una cureña autopropulsada. Nunca se solucionaron realmente tales discusiones y el resultado fue una especie de compromiso, aunque, al final, ganaron los artilleros.
El Valentine de 87,6 mm surgió como conversión directa (oficialmente, Mounting, Valenfine, 25-pdr Gun Mk 1 on Carrier, Valentino, 25-pdr Gun Mk 1) cuya torre normal se sustituyó por otra mucho más grande en la que se montaba el 87,6 mm. Esta nueva torre era fija, y presentaba una alta silueta de planchas laterales, demasiado evidente para ocultarse en el campo de batalla y demasiado pequeña para disponer de espacio sobrado en el interior para los sirvientes del cañón. El diseño de la torre tenía otra desventaja para los artilleros: limitaba la elevación del tubo de la pieza y acortaba así el alcance a sólo 5 850 m, lo que aparecía como una considerable reducción del alcance normal de 12 253 m. El único modo de aumentar estas prestaciones era la tediosa, y tácticamente embarazosa, construcción de rampas de tierra sobre las que se pudiese instalar al vehículo para aumentar el ángulo de elevación de tiro. El sector de tiro horizontal estaba también seriamente limitado, a un máximo de 4º a cada lado. El almacenamiento interior de municiones constaba de 32 salvas, pero se podían llevar más en un avantrén remolcado detrás del vehículo. El blindaje variaba en espesor, desde 8 a 60 mm.
El Valentine de 87,6 mm entró en combate en el norte de Africa durante las últimas etapas de la guerra en aquel escenario, en la época en que el 87,6 mm ya no se usaba como arma contracarro, por lo que los vehículos se emplearon como artillería autopropulsada convencional y la Royal Artillery aprendió mucho de su utilización. El modelo fue definitivamente llamado Bishop y aún se usó en Sicilia e Italia en las pri- meras fases de aquella campaña.
El Bishop demostró lo que debía evitarse en futuros diseños. Lo más evidente era que el cañón necesitaba tener su máximo sector de movimientos si se quería que resultase útil; además, existía la necesidad de más espacio para atender al cañón, pues la torre del Bishop era muy estrecha y mal ventilada; también se precisaba un mayor espacio interior para la munición. Y asimismo se hizo patente que el transporte tenía que ser lo suficientemente rápido como para mantenerse a la altura de los carros de combate de infantería, pues el chasis del Valentine era demasiado lento para conservar un completo ritmo de avance de las formaciones acorazadas.
Todas estas cuestiones se cuidaron y corrigieron cuando los artilleros recibieron algunas cantidades del M7 Priest, que aceptaron con satisfacción y bastante después de que los Bishop fuesen retirados. Puede que éstos fuesen muy in perfectos, pero enseñaron mucho a los artilleros y además gozaron de la distinción de ser las primeras piezas de artillería autopropulsada en servicio con el Ejército británico.
Características:
Tipo: cañón-obús autopropulsado.
Tripulación: cuatro hombres.
Peso: 7.911 kilos
Planta motriz: un motor diesel AEC de 6 cilindros de 131 hp.
Dimensiones: longitud: 5,64 m; ancho: 2,77 m; altura: 3,05 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 24 km/h, alcance en carretera: 177 km; vadeo: 0,9 m
Armamento: un cañón-obús de 87,6 mm.
IMPROVISACIONES ALEMANAS
Entusiasmado con las victorias relámpago de 1939-40, el Ejército alemán desbordó pronto con sus demandas la capacidad de producción de las factorías. Con típica ingeniosidad, los alemanes emplearon las grandes cantidades de carros de combate capturados para producir una amplia gama de heterodoxas improvisaciones.
Gran parte de los arrolladores logros del Ejército alemán en las campañas de 1940 y 1941 supusieron un grave dolor de cabeza para los propios planificadores de la guerra. Ellos no esperaban el estallido del conflicto hasta, por lo menos, el año 1943, y de ahí que tanto las fuerzas de defensa como la industria se encontraran en un mal momento al declararse la guerra en 1939. Los manejos políticos de Hitler acabaron en una guerra real al invadir Polonia en setiembre de 1939, pero el inmenso éxito logrado por las Fuerzas Armadas alemanas les distrajo del hecho, real, de que estaban mal preparadas para el tipo de guerra relámpago empleado por el Estado Mayor. Muchas armas no estaban simplemente a la altura de la misión que se les exigía además de que nunca había suficientes, ni en campaña ni en reserva. Bastantes de las grandes victorias obtenidas por los alemanes entre 1939 y 1941 se debieron, en gran parte, más a la falta de preparación y de cohesión de sus enemigos, que a las tácticas y equipos empleados por las Fuerzas Armadas hitlerianas.
Todo esto se pondría de manifiesto en 1942 una vez que los alemanes comenzaron a perder la iniciativa estratégica, pero por entonces, muchos de los fallos eran evidentes por sí mismos. Simplemente se carecía del equipo necesario para dotar al creciente número de sus divisiones, y esto iba desde el equipo más simple, como cable telefónico, hasta las armas pesadas. Más concretamente sucedía esto con la artillería, pues en 1940 la mayoría, si no la totalidad, de la artillería alemana era aún remolcada, la mayor parte de tiro de sangre. El primer Sturmgeschütze (cañón de asalto) hizo su entrada en combate durante la campaña de Francia, pero para el apoyo de la artillería de las rápidas divisiones panzer los artilleros alemanes hubieron de confiar en el modelo inicial de una larga gama de equipos que sólo pueden ser descritos como «improvisaciones».
La primera de ellas consistía en la unión de la utilísima arma de apoyo de infantería sI G 33 de 15 cm con el chasis del carro de combate ligero Panzer 1. El Panzer 1 había sido diseñado sólo para usarlo como carro de combate de entrenamiento, pero en 1940 era todavía un vehículo de combate en el frente, aunque con un uso algo limitado. Los alemanes sólo sustituyeron la torre de este vehículo con un sIG 33, completo y con sus ruedas y su cureña; un delgado escudo blindado estaba colocado alrededor del cañón, y eso era todo; así, se pudo disponer de artillería que podía mantenerse con los carros de combate, con lo que el primer ejemplar de cañón autopropulsado de campaña ya estaba listo para el combate.
Este intento inicial no tuvo mucho éxito, aunque se utilizó durante algunos años fue finalmente sustituido por diseños formales. Pero además de los sistemas autopropulsados alemanes que aparecen tratados aquí, existieron muchos más que merecen al menos mencionarse. Pocos de ellos eran diseñados «formales» en el sentido de que surgieran a través del usual camino de producción desde cero; en vez de ello, eran gestados en campaña por las mismas unidades para proporcionarse defensa local o armas de apoyo.
Esta política fue el resultado de dos factores principales: uno ya ha sido mencionado, la imposibilidad de la industria alemana para proporcionar armas y equipos en la cantidad requerida. Después de 1941 las demandas del Frente Oriental eran tales que éste sólo absorbía todas las producciones y aún así sus exigencias crecían cada vez más. Los otros frentes tenían que contentarse con lo que restaba o sobrevivir con lo que ellos mismos producían, como sucedió más concretamente en la “Muralla de Atlántico” cuando ya las campañas del Frente Oriental estaban en marcha. Aquí entra en juego el segundo factor: en tales escenarios, las fuerzas alemanas tenían que arreglarse con lo que encontrasen.
Afortunadamente, los alemanes disponían de un rico botín con el que trabajar. La victorias de 1940 les habían proporcionado montañas de equipo y armas de todas clases, que fueron debidamente cedidas a las divisiones establecidas en Francia y los demás países ocupados. Gran número de vehículos principalmente camiones, se destinaron al frente Oriental, pero aún quedaron numerosos cañones, armas portátiles y carros de combate que solían estar en buen estado. Gran parte de los vehículos acorazados franceses capturados eran del tipo ligero, o por el contrario, carros de combate de los más pesados con armamento inadecuado o torretas monoplazas que los alemanes, comprensiblemente, no querían utilizar. Pero a menudo el casco y bastidor se encontraban en buen estado para usarlos, y así se inició el programa.
Como muchas de las divisiones alemanas en Francia y demás países ocupados tenían artillería remolcada a sangre, quisieron, y es comprensible, aumentar su movilidad mediante la introducción de montajes autopropulsados. Sabían que no tendrían oportunidades para recibir los nuevos y lustrosos Wespe o Bison, así que iniciaron un programa que finalmente produjo algunos de los más singulares sistemas de artillería autopropulsada nunca vistos. Prácticamente, todos los vehículos de cadena franceses y algunos otros se emplearon como bases automotrices para piezas de artillería alemanas. Las unidades en Francia produjeron algunos de los modelos más extraños ya que necesitaban una gran variedad de variantes, desde transportes de munición hasta carros de combate. El Chenilette Lorraine, originalmente un pequeño tractor de artillería o transporte de suministros, era el modelo más pequeño y fue empleado para instalar obuses tan grandes como el de 15 cm. Una de estas transformaciones incluía al obús de campaña sFH 13 de 15 cm remolcable de la primera guerra mundial, y considerado tan eficaz que algunos de ellos se destinaron al norte de Africa. Tal situación no era corriente y la mayoría de las “improvisaciones” se destinaban a despliegues estrictamente locales. No todas las conversiones iban destinadas a la artillería. Muchos viejos carros de combate capturados y otros autobastidores instalaron cañones contracarro de un tipo u otro, y algunos eran simplemente convertidos en transportes de munición o en tractores sin torreta.
Aparte de los cañones contracarro, los obuses de campaña alemanes de 10,5 cm se encontraban entre los principales candidatos para la autopropulsión improvisada. Los carros de combate franceses tales corno el Hotchkiss H-39 se veían a menudo convertidos en transportes para el obús de 10,5 cm, y sus torres acarreadas para su instalación en las defensas fortificadas del Muro del Atlántico. Quizás la conversión de apariencias más extrañas fue la que utilizó como base el carro francés FB1 bis. Se le desmontó la torre, al estilo usual, y fue sustituida por una fija que montaba un leFH 18 de 10,5 cm.
Los vehículos franceses no eran la única fuente de transformaciones. Italia era otra, aunque estas conversiones fueron menores en número: los alemanes simplemente utilizaban en combate a cualquier sistema autopropulsado italiano que pudiesen encontrar. Tal tratamiento se aplicaba, sobre todo, a los semovente, que no se diferenciaban demasiado del alemán StuG III en blindaje y en armamento
Aparte de la conversión Chenilette Lorraine con el sFH 13, pocos prestaron servicio fuera de sus localidades originales. Allí eran usados en su estructura de mando y organización original junto a las otras baterías de artillería convencional Cuando llego el final en 1944, pocos de estos vehículos improvisados supusieron para sus adversarios algún problema La mayoría de ellos eran verdaderas trampas para sus tripulantes, pero la otra alternativa, aún menos deseable, era enfrentarse a los aliados con armas de tiro de sangre.
La industria alemana no fue jamás capaz de ayudar a sus apurados artilleros de ninguna de las maneras.
Las primeras cureñas de artillería autopropulsada pesada soviética fueron las SU-152, que aparecieron por primera vez en 1943, justo a tiempo para tomar parte en las grandes batallas de carros de combate de Kursk. Construido sobre el chasis de un carro de combate pesado KV-2 era un típico diseño de finales de la segunda guerra mundial, en el que el autobastidor del carro de combate se conservaba prácticamente inalterado y se construía una estructura de caja montada en la parte frontal del casco. El arma, un obús M-1937 de 153 mm, iba montada en un gran mantelete pesado sobre la plancha frontal de la superestructura; tenía portezuelas en el techo, una de las cuales poseía capacidad para montar una ametralladora antiaérea. Este primer vehículo inicialmente se con- cibió para usarse tanto como arma contracarro como de asalto pesado, pues el Ejército Rojo no hacía diferencias entre unas y otras cuando llegaba el momento de las tácticas. El SU-152 confiaba en el peso y potencia de los proyectiles rompedores para destruir los blindados enemigos.
Al ser sustituida en producción la serie de carros de combate KV por los JS, éstas también fueron usadas para la función de SU autopropulsada. La conversión siguió de cerca a la del original SU- 152, y ésta fue originalmente conocida como JSU-l52. Para un observador medio, el SU-152 eran visualmente idénticos, pero el JSU-152 disponía de un obús más moderno conocido como ML-205 (con 20 proyectiles), técnicamente un cañón-obús y un arma muy potente, especialmente en las distancias de asalto preferidas por el Ejército Rojo. El arma estaba protegida por una caja acorazada hecha de planchas inclinadas de blindaje grueso, con asideros alrededor del filo del techo, para su empleo por la infantería «montada» que usaban los vehículos como transporte de personal. El espesor máximo del blindaje era de 75 mm.
Al JSU-l52 se le unió el JSU-122, un vehículo prácticamente idéntico que llevaba un potente cañón de 122 mm, conocido como el M- 1931/4 ó A- 19S (con 30 proyectiles), siendo su artillería una modificación del entonces normalizado M- 1931/37 de 122 mm, aunque también había otro cañón conocido como el D-25S, que era básicamente idéntico al A- 19S pero difería en el modo en que estaba construido. Numéricamente, el JSU- 122 se consideró menos importante que el JSU-152, pero la versión de 122 mm era potencialmente el arma más potente de las dos, pues disparaba un proyectil de velocidad mayor que la del más pesado 152 mm, para cuyo efecto se apoyaba más en el peso de los proyectiles.
Durante 1944 y 1945, el JSU- 152 y el JSU-122 se encontraban a la vanguardia de los avances del Ejército Rojo a través de Alemania en dirección a Berlín.
Si las armas JSU tenían algún fallo, éste consistía en la carencia de espacio de almacenaje interior para munición, de modo que debían tener un constante abastecimiento de munición traído por carros blindados, lo cual, a menudo, resultaba una azarosa misión. De todos modos, la enorme arma llevada por los vehículos JSU se consideró de gran valor en el apoyo directo de las divisiones de infantería motorizada y de carros de combate del Ejército Rojo y ambos modelos siguieron en uso algunos años después de la guerra.
Características:
Tipo: cañón de asalto autopropulsado.
Tripulación: cinco hombres.
Peso: 46.430 kilos
Planta motriz: un motor de diesel de 12 cilindros en V de 520 hp.
Dimensiones: longitud: 9,80 m; ancho: 3,56 m; altura: 2,52 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 37 km/h, alcance en carretera: 180 km; vadeo: 1,3 m
Armamento: un cañón de 122 mm y una ametralladora de 12,7 mm
Al comienzo de 1941, la Comisión Británica de Compra en Washington preguntó a los norteamericanos si el M7 Priest podría ser alterado para transportar el cañón-obús británico de 87,6 mm pues aunque los británicos apreciaban sus posibilidades, éste tenía la gran desventaja de llevar un obús de 105 mm que por aquel entonces no era un arma de calibre normalizado británico. Por esta razón, los norteamericanos construyeron el M7 con el 87,6 mm y lo bautizaron con las siglas T 51, pero al tiempo anunciaron que no podrían fabricarlo en grandes cantidades ya que tenían sus líneas de producción totalmente ocupadas. De ahí que los británicos buscaran otras posibilidades de fabricación y descubrieran que los canadienses habían instalado una línea de montaje para el carro de combate Ram, un modelo que pronto sería sustituido por los norteamericanos M3 y M4. El Ram fue alterado convenientemente para acomodar el 87,6 mm y así nació el Sexton.
El Sexton tenía la misma disposición del M7 Priest, pero se le introdujeron muchos cambios para adecuarlo a las necesidades británicas; éstas incluían el desplazamiento del puesto del conductor al lado derecho. El Sexton carecía del pronunciado «púlpito» del M7, pero el compartimiento de combate quedaba abierto con la única protección contra el mal tiempo de un toldo de lona para la tripulación. El Sexton llevaba seis hom- bres y gran parte del interior estaba ocupado con estantes para la munición y parte del equipo personal de la tripulación. Se suministraba más almacenaje en cajas de respeto en la parte posterior externa. El espesor máximo del blindaje era de 32 mm.
El cañón-obús de 87,6 mm era montado en una cuna fabricada especialmente por los canadienses para el Sexton. Esto permitía un sector horizontal de tiro de 25° a la izquierda y 400 a la derecha, muy útil para la función de contracarro (18 proyectiles AP), pero en realidad el Sexton no necesitaba tal instalación. En vez de ello, se le empleó casi exclusivamente como arma de artillería con proyectiles rompedores y fumígenos en el apoyo a las divisiones acorazadas en el frente noroeste europeo desde 1944 en adelante. Existieron diversas variantes, todas las cuales tenían los cambios de fabricación progresivamente introducidos en las líneas de los Montreal Locomotive Works en Sorel. La producción continuó hasta finales de 1945, y en esos momentos se habían fabricado 2 150 Sexton.
El Sexton era una combinación muy fiable y apreciada de cañón y montaje que resulto tan fructífera que aún hoy en día quedan muchas unidades en diferentes partes del mundo, El Ejército británico usó el Sexton hasta finales de 1950 y se le conserva como pieza de museo en la Royal School of Artillery en Larkhill, Wiltshire.
Existieron algunas variantes del Sexton en servicio, entre las que destacaron aquellos convertidos para «nadar» ante su posible uso en el Día D, aunque no parece que ninguno de ellos friese usado en esta función en aquéllas operaciones. Una versión más común fue la sustitución del cañón-obús por radios y mesas para mapas extra en el vehículo de mando Sexton Gun Position Officer; normalmente, había uno de estos vehículos en cada batería.
Características:
Tipo: cañón-obús autopropulsado.
Tripulación: seis hombres.
Peso: 25.855 kilos
Planta motriz: un motor radial Continental de 9 cilindros de 400 hp.
Dimensiones: longitud: 6,12 m; ancho: 2,72 m; altura: 2,44 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 40 km/h, alcance en carretera: 290 km; vadeo: 1,01 m
Armamento: un cañón-obús de 87,6 mm, dos ametralladoras Bren de 7,7 mm portátiles y una Browning de 12,7 mm montada en candelero.
La experiencia lograda con los obuses de 105 mm montados en semiorugas facilitó al Ejército norteamericano la decisión de que sería mejor si el obús estuviese montado en una cureña totalmente sobre cadenas, y por ello se modificó el chasis de un carro de combate medio, el M3, para llevar semejante arma. El chasis del M3 fue trabajosamente alterado para suministrar una superestructura abierta por arriba, con el obús montado delante. El vehículo desarrollado era conocido como T32, y tras las siguientes pruebas se le añadió una ametralladora instalada con el lado derecho del compartimiento de combate, con lo que el vehículo se adoptó para el servicio con el nombre de Carriage Motor 105-mm Howitzer M7. Su espesor máximo de blindaje era de 25,4 mm.
Los primeros ejemplares de producción fueron para el Ejército de EE UU, pero muchos fueron pronto seleccionados en el programa de «Préstamo y Arriendo» para los Aliados, entre ellos el Ejército británico. Los británicos llamaron al M7 Priest, apodo debido a que el prominente montante de la ametralladora daba la impresión de ser un púlpito. Los artilleros británicos acogieron al M7 con alegría y el modelo entró en acción por vez primera con ellos en la segunda batalla de El Alamein, en octubre de 1942. Los británicos solicitaron la fabricación de 5500 M7 para su empleo al final de 1949 pero este encargo nunca llegó a completarse. Sin embargo, esta cifra da una idea del éxito obtenido por el M7 entre los artilleros británicos, que apreciaban la amplitud y movilidad de la cureña y también el espacio extra para el almacenaje personal. El único problema era el obús, que no era un tipo normalizado del Ejército británico; por eso, la munición (cuya dotación era de 69 proyectiles por vehículo) tenía que suministrarse por separado para las baterías de ML lo que suponía una considerable complicación logística. Esto no se resolvió hasta que se enviaron los primeros Sexton con armamento de 87,6 mm en 1944; hasta entonces, los M7 británicos se utilizaron durante toda la campaña italiana y algunos fueron desembarcados en Normandía en junio de 1944, aunque pronto fueron sustituidos por Sexton.
Después, el M7 comenzó un nuevo servicio en una forma revisada; se quitaron las piezas y se usaron los cascos como transportes blindados de personal apodados Kangaroos. Este fue el destino usual de los M7 no deseados y la idea pronto se extendió a Italia.
El Ejército estadounidense empleó mucho el M7, aunque la producción para el Ejército norteamericano no fue un proceso constante. Después de 1942, la fabricación de M7 se tomó esporádica; en una etapa, el chasis original del M3 se sustituyó por el posterior del M4A3 Sherman, y éstos M7 se conocieron con la denominación de M7B1.
A partir de 1945 se enviaron grandes cantidades de M7 a otros países, y algunos permanecen en uso hoy en día en naciones como Brasil y Turquía. El obús de 105 mm es aún un arma normalizada por todo el mundo: todavía los M7 disparan un proyectil de 14,97 kg a un alcance de 11 430 m. Durante toda su vida de servicio, siempre han mostrado una fiabilidad muy destacada y han puesto en evidencia su capacidad de atravesar todo tipo de terrenos difíciles.
Características:
Tipo: obús autopropulsado.
Tripulación: cinco hombres.
Peso: 22.967 kilos
Planta motriz: un motor radial Continental de 9 cilindros de 375 hp.
Dimensiones: longitud: 6,05 m; ancho: 2,88 m; altura: 2,54 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 41,8 km/h, alcance en carretera: 201 km; vadeo: 1,21 m
Armamento: un obús de 105 mm y una ametralladora de 12,7 mm
El primer cañón de 155 mm autopropulsado producido en grandes cantidades por los norteamericanos en la segunda guerra mundial fue el M 12, un diseño originalmente conocido como T 6 y construido sobre el chasis convertido de un carro de combate medio M 3. Al principio, este arma no se tuvo en cuenta para una actividad operacional pues se consideraba como artillería de la primera guerra mundial, y anticuada, que se hizo disponible cuando las cureñas de ese modelo resultaron demasiado usadas para un empleo posterior, sin embargo, una vez aceptada para el servicio, resultaron de buenas prestaciones aunque estaba claro que se necesitaba un arma más moderna.
A comienzos del mes de diciembre de 1943 apareció una nueva combinación de cañón y cureña. El cañón era el M1A1 de 155 mm, conocido como el «Long Tom» (Tom el largo), que disponía de 20 proyectiles y la cureña estaba basada en el chasis del carro de combate medio M4A3, aunque mucho más grande y equipado con la más moderna suspensión de espiral horizontal. El motor se desplazó desde la parte posterior a una nueva posición, en la parte delantera, y para absorber parte del retroceso, se le añadió una zapa en la parte trasera. También se instaló una plataforma de trabajo bajo la culata; este arado podía ser levantado para los desplazamientos. El cañón tenía un alcance de 23 514 m y disparaba un proyectil que pesaba 43,1 kg, que le convertía en un arma de bombardeo y contrabatería de largo alcance muy útil. El espesor máximo del blindaje era de 12,7 mm.
El desarrollo de este vehículo, el Carriage, Motor, 155 mm Gun, M40, llevó más tiempo del previsto inicialmente y hasta enero de 1945 no salieron de las líneas de producción los primeros ejemplares que, enviados al otro lado del Atlántico, aún tuvieron tiempo de asistir al final de la guerra en Europa pues tomaron parte en el bombardeo de Colonia y en la corta campaña que le siguió.
Entre enero y mayo de 1945, se construyeron 311 M40 y la producción continuó después de la guerra. El M40 prestaría su servicio más prolongado en el conflicto de Corea, donde resultó ser una excelente combinación de arma cureña.
En el M40 no había protección para la tripulación, pues el modelo estaba diseñado para usarse muy a retaguardia de la línea de frente por lo que no precisaba ninguna. Tenía una tripulación de ocho hombres y no había provisión en la cureña para sus armas y equipos. También se usaba el mismo chasis para montar un obús de 203 mm, pero esta
versión (el Carriage, Motor, 8-in, Howitzer, M43) no se utilizó en grandes cantidades ya que sólo se construyeron 48.
Después de 1945, los M40 fueron distribuidos a muchos otros ejércitos. El Ejército británico recibió algunos y los empleó durante algunos años. Muchos más se destinaron a naciones como Francia, donde el modelo prestó un largo servicio con las fuerzas destacadas en Indochina.
Hubo una variante del M40, el T30 Cargo Carrier. Como indica su designación, podía ser usado como transporte de abastecimientos en general, aunque su despliegue más usual era el de suministro de municiones para las baterías de M40. No se construyeron muchos, pues la mayoría del potencial de fabricación se centró en la producción de montajes autopropulsados.
Uno de los más importantes argumentos a favor del M40 es que abrió camino a la actual generación de piezas autopropulsadas. Fabricado cuando la guerra nuclear estaba haciendo su aparición, la necesidad de protección contra esta nueva eventualidad se hacía más evidente en el M40, con su plataforma de combate descubierta. Por ello, el modelo se usó, sobre todo, en pruebas y experimentos encaminados a suministrar protección a la tripulación.
Características:
Tipo: cañón autopropulsado.
Tripulación: ocho hombres.
Peso: 37.195 kilos
Planta motriz: un motor radial Continental de 9 cilindros de 395 hp.
Dimensiones: longitud: 9,04 m; ancho: 3,15 m; altura: 2,84 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 38,6 km/h, alcance en carretera: 161 km; vadeo: 1,06 m
Armamento: un cañón de 155 mm.
El vehículo que llegó a ser conocido como Bishop fue concebido cuando las baterías de 87,6 mm eran usadas, necesariamente, en el desierto de África del Norte como armas contracarro y recibían un duro castigo como consecuencia de tal empleo. Se decidió montar el 87,6 mm en una cureña móvil para aumentar la protección de la tripulación del cañón y pronto quedó claro que el carro de combate de infantería Valentine constituía una buena base para tal conversión.
Desafortunadamente, la función exacta de esta combinación de cañón/carro de combate resultó incierta desde el principio pues los defensores del carro de combate lo veían como una variante del mismo con cañón pesado, mientras que los artilleros lo consideraban una cureña autopropulsada. Nunca se solucionaron realmente tales discusiones y el resultado fue una especie de compromiso, aunque, al final, ganaron los artilleros.
El Valentine de 87,6 mm surgió como conversión directa (oficialmente, Mounting, Valenfine, 25-pdr Gun Mk 1 on Carrier, Valentino, 25-pdr Gun Mk 1) cuya torre normal se sustituyó por otra mucho más grande en la que se montaba el 87,6 mm. Esta nueva torre era fija, y presentaba una alta silueta de planchas laterales, demasiado evidente para ocultarse en el campo de batalla y demasiado pequeña para disponer de espacio sobrado en el interior para los sirvientes del cañón. El diseño de la torre tenía otra desventaja para los artilleros: limitaba la elevación del tubo de la pieza y acortaba así el alcance a sólo 5 850 m, lo que aparecía como una considerable reducción del alcance normal de 12 253 m. El único modo de aumentar estas prestaciones era la tediosa, y tácticamente embarazosa, construcción de rampas de tierra sobre las que se pudiese instalar al vehículo para aumentar el ángulo de elevación de tiro. El sector de tiro horizontal estaba también seriamente limitado, a un máximo de 4º a cada lado. El almacenamiento interior de municiones constaba de 32 salvas, pero se podían llevar más en un avantrén remolcado detrás del vehículo. El blindaje variaba en espesor, desde 8 a 60 mm.
El Valentine de 87,6 mm entró en combate en el norte de Africa durante las últimas etapas de la guerra en aquel escenario, en la época en que el 87,6 mm ya no se usaba como arma contracarro, por lo que los vehículos se emplearon como artillería autopropulsada convencional y la Royal Artillery aprendió mucho de su utilización. El modelo fue definitivamente llamado Bishop y aún se usó en Sicilia e Italia en las pri- meras fases de aquella campaña.
El Bishop demostró lo que debía evitarse en futuros diseños. Lo más evidente era que el cañón necesitaba tener su máximo sector de movimientos si se quería que resultase útil; además, existía la necesidad de más espacio para atender al cañón, pues la torre del Bishop era muy estrecha y mal ventilada; también se precisaba un mayor espacio interior para la munición. Y asimismo se hizo patente que el transporte tenía que ser lo suficientemente rápido como para mantenerse a la altura de los carros de combate de infantería, pues el chasis del Valentine era demasiado lento para conservar un completo ritmo de avance de las formaciones acorazadas.
Todas estas cuestiones se cuidaron y corrigieron cuando los artilleros recibieron algunas cantidades del M7 Priest, que aceptaron con satisfacción y bastante después de que los Bishop fuesen retirados. Puede que éstos fuesen muy in perfectos, pero enseñaron mucho a los artilleros y además gozaron de la distinción de ser las primeras piezas de artillería autopropulsada en servicio con el Ejército británico.
Características:
Tipo: cañón-obús autopropulsado.
Tripulación: cuatro hombres.
Peso: 7.911 kilos
Planta motriz: un motor diesel AEC de 6 cilindros de 131 hp.
Dimensiones: longitud: 5,64 m; ancho: 2,77 m; altura: 3,05 m.
Prestaciones: velocidad máxima en carretera: 24 km/h, alcance en carretera: 177 km; vadeo: 0,9 m
Armamento: un cañón-obús de 87,6 mm.
IMPROVISACIONES ALEMANAS
Entusiasmado con las victorias relámpago de 1939-40, el Ejército alemán desbordó pronto con sus demandas la capacidad de producción de las factorías. Con típica ingeniosidad, los alemanes emplearon las grandes cantidades de carros de combate capturados para producir una amplia gama de heterodoxas improvisaciones.
Gran parte de los arrolladores logros del Ejército alemán en las campañas de 1940 y 1941 supusieron un grave dolor de cabeza para los propios planificadores de la guerra. Ellos no esperaban el estallido del conflicto hasta, por lo menos, el año 1943, y de ahí que tanto las fuerzas de defensa como la industria se encontraran en un mal momento al declararse la guerra en 1939. Los manejos políticos de Hitler acabaron en una guerra real al invadir Polonia en setiembre de 1939, pero el inmenso éxito logrado por las Fuerzas Armadas alemanas les distrajo del hecho, real, de que estaban mal preparadas para el tipo de guerra relámpago empleado por el Estado Mayor. Muchas armas no estaban simplemente a la altura de la misión que se les exigía además de que nunca había suficientes, ni en campaña ni en reserva. Bastantes de las grandes victorias obtenidas por los alemanes entre 1939 y 1941 se debieron, en gran parte, más a la falta de preparación y de cohesión de sus enemigos, que a las tácticas y equipos empleados por las Fuerzas Armadas hitlerianas.
Todo esto se pondría de manifiesto en 1942 una vez que los alemanes comenzaron a perder la iniciativa estratégica, pero por entonces, muchos de los fallos eran evidentes por sí mismos. Simplemente se carecía del equipo necesario para dotar al creciente número de sus divisiones, y esto iba desde el equipo más simple, como cable telefónico, hasta las armas pesadas. Más concretamente sucedía esto con la artillería, pues en 1940 la mayoría, si no la totalidad, de la artillería alemana era aún remolcada, la mayor parte de tiro de sangre. El primer Sturmgeschütze (cañón de asalto) hizo su entrada en combate durante la campaña de Francia, pero para el apoyo de la artillería de las rápidas divisiones panzer los artilleros alemanes hubieron de confiar en el modelo inicial de una larga gama de equipos que sólo pueden ser descritos como «improvisaciones».
La primera de ellas consistía en la unión de la utilísima arma de apoyo de infantería sI G 33 de 15 cm con el chasis del carro de combate ligero Panzer 1. El Panzer 1 había sido diseñado sólo para usarlo como carro de combate de entrenamiento, pero en 1940 era todavía un vehículo de combate en el frente, aunque con un uso algo limitado. Los alemanes sólo sustituyeron la torre de este vehículo con un sIG 33, completo y con sus ruedas y su cureña; un delgado escudo blindado estaba colocado alrededor del cañón, y eso era todo; así, se pudo disponer de artillería que podía mantenerse con los carros de combate, con lo que el primer ejemplar de cañón autopropulsado de campaña ya estaba listo para el combate.
Este intento inicial no tuvo mucho éxito, aunque se utilizó durante algunos años fue finalmente sustituido por diseños formales. Pero además de los sistemas autopropulsados alemanes que aparecen tratados aquí, existieron muchos más que merecen al menos mencionarse. Pocos de ellos eran diseñados «formales» en el sentido de que surgieran a través del usual camino de producción desde cero; en vez de ello, eran gestados en campaña por las mismas unidades para proporcionarse defensa local o armas de apoyo.
Esta política fue el resultado de dos factores principales: uno ya ha sido mencionado, la imposibilidad de la industria alemana para proporcionar armas y equipos en la cantidad requerida. Después de 1941 las demandas del Frente Oriental eran tales que éste sólo absorbía todas las producciones y aún así sus exigencias crecían cada vez más. Los otros frentes tenían que contentarse con lo que restaba o sobrevivir con lo que ellos mismos producían, como sucedió más concretamente en la “Muralla de Atlántico” cuando ya las campañas del Frente Oriental estaban en marcha. Aquí entra en juego el segundo factor: en tales escenarios, las fuerzas alemanas tenían que arreglarse con lo que encontrasen.
Afortunadamente, los alemanes disponían de un rico botín con el que trabajar. La victorias de 1940 les habían proporcionado montañas de equipo y armas de todas clases, que fueron debidamente cedidas a las divisiones establecidas en Francia y los demás países ocupados. Gran número de vehículos principalmente camiones, se destinaron al frente Oriental, pero aún quedaron numerosos cañones, armas portátiles y carros de combate que solían estar en buen estado. Gran parte de los vehículos acorazados franceses capturados eran del tipo ligero, o por el contrario, carros de combate de los más pesados con armamento inadecuado o torretas monoplazas que los alemanes, comprensiblemente, no querían utilizar. Pero a menudo el casco y bastidor se encontraban en buen estado para usarlos, y así se inició el programa.
Como muchas de las divisiones alemanas en Francia y demás países ocupados tenían artillería remolcada a sangre, quisieron, y es comprensible, aumentar su movilidad mediante la introducción de montajes autopropulsados. Sabían que no tendrían oportunidades para recibir los nuevos y lustrosos Wespe o Bison, así que iniciaron un programa que finalmente produjo algunos de los más singulares sistemas de artillería autopropulsada nunca vistos. Prácticamente, todos los vehículos de cadena franceses y algunos otros se emplearon como bases automotrices para piezas de artillería alemanas. Las unidades en Francia produjeron algunos de los modelos más extraños ya que necesitaban una gran variedad de variantes, desde transportes de munición hasta carros de combate. El Chenilette Lorraine, originalmente un pequeño tractor de artillería o transporte de suministros, era el modelo más pequeño y fue empleado para instalar obuses tan grandes como el de 15 cm. Una de estas transformaciones incluía al obús de campaña sFH 13 de 15 cm remolcable de la primera guerra mundial, y considerado tan eficaz que algunos de ellos se destinaron al norte de Africa. Tal situación no era corriente y la mayoría de las “improvisaciones” se destinaban a despliegues estrictamente locales. No todas las conversiones iban destinadas a la artillería. Muchos viejos carros de combate capturados y otros autobastidores instalaron cañones contracarro de un tipo u otro, y algunos eran simplemente convertidos en transportes de munición o en tractores sin torreta.
Aparte de los cañones contracarro, los obuses de campaña alemanes de 10,5 cm se encontraban entre los principales candidatos para la autopropulsión improvisada. Los carros de combate franceses tales corno el Hotchkiss H-39 se veían a menudo convertidos en transportes para el obús de 10,5 cm, y sus torres acarreadas para su instalación en las defensas fortificadas del Muro del Atlántico. Quizás la conversión de apariencias más extrañas fue la que utilizó como base el carro francés FB1 bis. Se le desmontó la torre, al estilo usual, y fue sustituida por una fija que montaba un leFH 18 de 10,5 cm.
Los vehículos franceses no eran la única fuente de transformaciones. Italia era otra, aunque estas conversiones fueron menores en número: los alemanes simplemente utilizaban en combate a cualquier sistema autopropulsado italiano que pudiesen encontrar. Tal tratamiento se aplicaba, sobre todo, a los semovente, que no se diferenciaban demasiado del alemán StuG III en blindaje y en armamento
Aparte de la conversión Chenilette Lorraine con el sFH 13, pocos prestaron servicio fuera de sus localidades originales. Allí eran usados en su estructura de mando y organización original junto a las otras baterías de artillería convencional Cuando llego el final en 1944, pocos de estos vehículos improvisados supusieron para sus adversarios algún problema La mayoría de ellos eran verdaderas trampas para sus tripulantes, pero la otra alternativa, aún menos deseable, era enfrentarse a los aliados con armas de tiro de sangre.
La industria alemana no fue jamás capaz de ayudar a sus apurados artilleros de ninguna de las maneras.