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Duro relato de quien sufrió esta injusticia

Info3/26/2015
He leído una nota sobre la discriminación de argentinos en la República de Bolivia, por este motivo he querido aportar algunos datos y experiencias relacionadas con este ítem, tan presente hoy día y enarbolado por instituciones como el Inadi. Debo decir que he visitado muchas veces el país “hermano” por lo que remito en un archivo con toda la documentación que asevera mi nota. En una oportunidad fuimos a pescar al Pilcomayo, con un grupo de amigos, ya en Villamontes, nos detuvimos frente al mercado de esa ciudad para comprar unas verduras y al bajarnos de la camioneta (movilidad) se apersonó un policía que nos labró un acta contravencional por dejar una puerta abierta sobre la vereda. Se le explicó al policía que solo bajamos a preguntar sobre unas verduras pero que no fue nuestra intención dejar la puerta abierta. Pero cerrado en su decisión nos condujo a la “comandancia” para pagar la multa, una vez en la “comandancia” no hubo otra forma de pedir disculpas, que “chapeando” o sea el Senador Nacional Julio Argentino San Millán que nos acompañaba le explicó al policía o jefe que no fue una contravención y después de un buen rato, los policías bolivianos, aunque no muy convencidos, nos dejaron ir, pero diciendo: Me extraña que Ud. (Por San Millán) que es un hombre de leyes, no cierre la puerta cuando baja de la movilidad, podría haber ocasionado un accidente tremendo, se podría meter una bicicleta en el habitáculo. Sin palabras el problema es que somos argentinos, así vivimos nuestro primer día en Villamontes, Gaspar Solá y Sra., Gustavo Peretti y Sr., Julio San Millán y Sra. Y Horacio Bertero y Sra. En Abril del 2004, salimos un grupo de amigos hacia Sucre, en el camino de Sucre a Potosí nos encontramos con un piquete de mineros en un lugar llamado Betanzos, unos kilómetros antes de Potosí, la ruta estaba cortada, pero los que cortaban la ruta, daban paso a algunos vehículos, entonces fui a preguntar y sí efectivamente si pagábamos como un peaje se podía avanzar por un atajo que salía a la derecha de la ruta e iba pegado al cerro pasando el aeropuerto, hicimos lo correcto pagamos 100 bolivianos no sabemos a quién y pudimos pasar hacia Potosí. Los bolivianos no pagaban y se nos reían al pasar. Íbamos Roberto Falibene, Pablo Ruiz y yo (Horacio Bertero). En Septiembre del 2004 al pasar por el puente de Villamontes, previo pago del “pontazgo” y al pagar el peaje me paró un policía, al medio día, que me pidió toda la documentación, al ver que todo estaba en orden, le pareció que algo podía estar mal, y comenzó a pedirme todo lo referente a la seguridad al llegar al botiquín, le mostré el que tenía y me dijo que ese no era el reglamentario, así que tuve que esperar que abra la farmacia para comprar un botiquín boliviano, que es casi igual que el argentino, solo lo diferencian cuatro pastillas de carbón, eso me costó 50 bolivianos y una coima al policía de 5 dólares, para dejarme pasar. Al botiquín argentino lo mandé al medio del Pilcomayo. Íbamos Verónica Saravia y Yo (Horacio Bertero). En Enero del 2005 a la salida de Villazón en la primera tranca, me paró un policía que me pidió de todo, hasta que lo interrumpí y le di 20 bolivianos y la tranca se levanto de un salto y seguí viaje, yo ya sabía que esto es así, no me ayuda para nada la patente argentina. En ese mismo viaje no me quisieron vender combustible en Tupiza, aludiendo a la falta de diesel, recurrí a una carnicería que encontré abierta y me mandó a la casa de un señor que vende diesel en bidones y ahí compré y pude seguir hasta Potosí, pagando casi el doble de lo que vale en una estación de servicio o gasolinera. Volví en el 2007, 2009, 2010 y 2011, en el 2009 estando Santa Cruz de la Sierra buscaba combustible para llegar a la frontera Argentina por Yacuiba, empecé a recorrer todas la estaciones de servicio que me quedaban a la salida y ninguna me vendía, a mí, los bolivianos cargaban sin problemas, así pasé desde las 7 de la mañana hasta las 12 del medio día, ya no tenía más combustible en mi tanque para seguir probando donde me cargaban combustible, hasta quye llegué a una estación de servicio ubicada sobre el 5 añillo y a unas 10 cuadras de la ruta que une Santa Cruz con Cochabamba, era la última que podía visitar porque no había más reserva en el tanque, no me vendieron y no pude avanzar más, le supliqué que por favor me vendieran aunque sea 20 litros para salir y cargar en el camino, pero nada, 13.30 aparece una camioneta Toyota modelo 99 o 2000 , bordeaux con 4 personas, aparentemente trabajadores de la construcción y portando un alto nivel de alcohol en sangre, y me acerco al conductor que estaba cargando combustible y le dije si me podía comprar combustible en un bidón y me lo daba para mi camioneta, que tenía que viajar a argentina, el hombre se puso como loco y comenzó a gritar y agarró a uno de los despachante de combustible de la camisa y le decía, que éramos turistas y que traíamos dinero a Bolivia, que nos carguen completo y le decía fullialo o algo así, yo pensaba que le estaba diciendo que me estafe, pero no era que lo deje full al tanque, así acerqué la camioneta y me llenó el tanque, eran 170 bolivianos pero le dejé 200 y disparé, porque la situación estaba muy tensa y quería salir de esa cornisa, nos salvó el alcohol. Íbamos Valeria Cosentino y yo Horacio Bertero. En 2011 fuimos con unos amigos en su movilidad a recorrer el “camino del Che Guevara” no fue menos traumático el viaje con la discriminación por ser argentinos, pero acostumbrado ya a estas vicisitudes, hay que armarse de paciencia y llevar dinero para resolver ciertos problemas, y que como coimeros son bastante baratos, al llegar a Santa Cruz, en la rotonda del 2do anillo, se nos pone a la par un policía motorizado y nos hace señas que lo sigamos hasta un lugar que no podía estar mas oscuro y alejado de la avenida, nos acusó de algo que no habíamos cometido y para ahorrar tiempo y llegar al hotel Copacabana a descansar, le intenté dar 50 bolivianos y se negó, saqué uno de 20 más y le pedí al Sr. Ricardo y su Sra. Eleonora que se mantengan en silencio, comenzó un tira y afloja hasta que el policía con sus amenazas, aceptó los 70 bolivianos y nos dejó volver a la avenida. A la mañana siguiente salimos de la plaza principal, pasamos frente al consulado argentino y en la cuadra siguiente, nos volvió a parar la policía, por tener patente argentina, porque es imposible cometer una infracción a paso de hombre un sábado a la mañana en el centro histórico cuando va un auto detrás de otro. Pero así fue nos pidieron todo los papeles, pero como el vehículo estaba a nombre de Eleonora Ortíz y la declaración jurada que habíamos hecho en la frontera estaba a su nombre y de su marido, no podía ir manejando yo aunque ella se encontraba en el asiento de atrás, entonces pasó Ricardo al asiento del conductor y se acopló otro policía que nos impidió seguir porque decía que en Bolivia los mayores de 70 años no pueden conducir, y se tuvo que bajar, entonces, no quedó otra que recurrir al consulado argentino para solucionar el problema, los policías estaban muy agresivos, entonces Ricardo salió para el consulado, en ese momento uno de los policías hablo con un superior y vino muy enojado y nos echó de la vía pública sin impórtarle quien manejaba, salí en busca de Ricardo y lo encontré en el consulado, que estaba cerrado, por ser sábado así que nos fuimos y tratamos de salir de Santa Cruz lo antes posible. Al llegar a una tranca o reten que está en el chapare, donde antes estaba la DEA, nos pararon y por poco nos desvisten para ver que llevábamos hacia Vallegrande, no entendíamos, acostumbrados a pagar por no hacer nada, salimos a nuestro destino. El problema con el combustible lo tuvimos todo el camino, comprobamos a gente que vendía en bidones. Ahora me pregunto qué pasaría si nosotros hacemos lo mismo con ellos? Ellos son quienes ejercen la xenofobia con los argentinos y con otros extranjeros, que visitan Bolivia, ahora también me pregunto si quieren tanto a su país, que me parece muy bien, porque se fueron 3.000.000 de Bolivia a Salta, Mendoza, Buenos Aires y hasta Puerto Madryn, por que no regresan que la patria plurinacional de Bolivia los espera con los brazos abiertos y les venden combustible para llegar a su verdadero hogar originario. Fuente: Carta del Sr. Horacio Bertero No a la discriminación!!
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