
El homosexualismo u homosexualidad (del griego, homo «igual», y del latín sexus «sexo»), es un trastorno psicológico del desarrollo de la identidad sexual caracterizado por el conjunto de comportamientos y prácticas basadas en la atracción erótica hacia individuos del mismo sexo. Por ser un trastorno psico-sexual, algunos la consideran una perversión sexual, más propiamente una parafilia, socialmente inmoral y antinatural.
La desclasificación oficial de la homosexualidad como trastorno en los manuales de salud, fue resultado exclusivo de la presión política de los grupos activistas gay, y no como resultado de la investigación científica.
En los últimos años, la influencia de los homosexuales en la política y en la cultura ha aumentado. Luchan constantemente, por medio de grupos de presión, promoviendo la homosexualidad para que sea reconocida en la sociedad como una "opción aceptable y respetable", y como "una variante normal de la sexualidad humana". El movimiento político gay ha influido de forma determinante en la opinión pública, logrando la mayoría de sus objetivos tales como redefinir el concepto legal del matrimonio, la familia, la adopción legal de niños y la legalización de la pederastia.
¿Por qué algunos piensan que se trata de una enfermedad?
Se define la enfermedad como una alteración de la salud, y la salud como el estado en que el organismo ejerce normalmente todas sus funciones. La enfermedad sería, pues, un estado en el que el organismo no cumple con normalidad todas sus funciones. Teniendo en cuenta que las tres funciones vitales de todo ser vivo son la nutrición, la relación y la reproducción, la condición de homosexual se podría considerar una enfermedad basada en una alteración de la última función, ya que los comportamientos homosexuales truncan la continuidad de la especie.
Una objeción hecha desde diversos sectores del marxismo cultural a esta definición es que la sexualidad del individuo y su reproducción son cosas totalmente distintas, y que, por tanto, alguien que tenga una orientación sexual distinta a la que es propia de la especie humana no tiene por qué ser considerado un enfermo. Asimismo, añaden que, en los tiempos que corren, existen muchas formas de que un homosexual pueda tener hijos sin relacionarse con alguien del sexo opuesto. Lo primero es posible refutarlo aferrándose a la definición de sexualidad, la cual establece que la sexualidad es el conjunto de comportamientos y actitudes relacionados, entre otras cosas, con la realización de la función de reproducción. En cuanto a lo segundo, la refutación es más simple aún: el hecho de que existan medios para suprimir los efectos de una enfermedad no quiere decir que dicha enfermedad deje de ser tal. Un broncodilatador puede hacer pasar los efectos del asma, pero no por ello el asma deja de ser una enfermedad. Por la misma razón, aunque un homosexual pueda reproducirse de diversas maneras, no por ello dejaría de ser un enfermo de acuerdo con la definición de enfermedad.

Algunos datos curiosos sobre la homosexualidad
Según diversos estudios, existe una relación significativa entre homosexualidad y pederastia. Entre el 22% y el 60% de los homosexuales son o han sido pederastas.
Los movimientos gays de varios países están intentando reducir la edad de consentimiento sexual entre personas del mismo sexo hasta los 10 años (en Holanda ya está en 12 años), así como legalizar el incesto.
La práctica homosexual reduce en 20 años la esperanza de vida, aumenta 5 a 10 veces el riesgo de SIDA, y entre el 70% y el 78% de los gays aseguran haber tenido una enfermedad de transmisión sexual.
Las personas (adultos y jóvenes) con prácticas homosexuales son más propensas a padecer enfermedades mentales (depresión, ansiedad, trastornos de conducta), al abuso de drogas y a experimentar tendencias suicidas.
La violencia entre parejas homosexuales es de 2 a 3 veces más frecuente que entre las heterosexuales, y que las uniones homosexuales, son significativamente más propensas a romperse que las heterosexuales.
Los movimientos gays no practican la tolerancia que predican y reclaman, pues persiguen judicial y mediáticamente a todo el que discrepa de sus ideas y reivindicaciones, y niegan a los demás la libertad de expresión y de acción.
