Paulo Coelho de Souza, Brasil, 1947. Es el “escritor” más vendido de toda Latinoamérica. Con más de 150 millones de copias ha sido traducido a 53 idiomas, además de tener 13 millones de seguidores en Facebook y casi 9 en Twitter. Ha ganado cualquier cantidad de premios y reconocimientos. Rico y exitoso, sus seguidores son legión; sin embargo, su literatura tiene cierto tufo putrefacto: sus libros apestan a autoayuda motivacional. Aquí te damos cinco motivos para ahorrarte leerlo.
1.- Todas sus novelas (a excepción del bodrio que le publicaron en Corea del Sur donde se recogen sus Tweets) tienen una estructura simple y previsible. Tal como describe Valdímir Propp en su Morfología del cuento, 1.- El héroe decide partir; 2.- El héroe recibe un objeto mágico; 3.- El héroe realiza una difícil misión; 4.- El héroe derrota al antagonista; 5.- El héroe triunfa y es reconocido. O sea que esta fórmula repetida hasta el cansancio sólo es revestida variando de personajes, que por lo regular, no tienen una psicología definida o propia y servirán para confirmar las hipótesis de nuestro querido chamán del New Age: “Cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo”, (risas).
2.- La pobreza de su lenguaje es ampliamente reconocida, y gracias a que sus temas trillados, son un éxito desde que se publican. Por eso, sorprendió mucho que entrara a la Real Academia de la Lengua Portuguesa en el 2002, aunque quedó claro que no se le daba sitio por llevar a los confines más recónditos del mundo el idioma portugués, sino por el no menos desdeñable título de ser desde Cervantes, el escritor más vendido de Iberoamérica. O sea que cuando te estás chutando uno de sus libros lo que haces es empobrecer tu léxico, y mira que leer para hablar peor o entender menos no se vale.
Aquí otro ejemplo de uno de sus aforismos remakes (homenaje a Heráclito): “No existe victoria ni derrota en el ciclo de la naturaleza, sólo movimiento” (¿neta?).
3.- Sus libros, en pocas palabras, son un ejercicio de autoayuda motivacional que al gustarte solo reflejarán tu baja autoestima: evítate la gastadera: Aquí te ahorramos una lana, párate frente a un espejo y repite las sabías frases de nuestro querido y difunto Paco Stanley: “Que lindo soy, que bonito soy, como me quiero, sin me muero, jamás me podré olvidar..”
4.- Porque hay mucho que leer en esta vida y la lectura de Coehlo sólo te resta tiempo. Ahí están otros escritores en idioma portugués trascendentales que ponen muy en alto su cultura: el poeta Fernando Pessoa (El Libro del Desasosiego), el aventurero Luís de Camões (Los Luisiadas), el premio Nobel, José Saramago (El ensayo sobre la Ceguera), la inquietante Clarice Lispector (El Libro de los Placeres), el imprescindible Jorge Amado (Mar Muerto) o el desconcertante Antonio Lobo Antunes (La explicación de los Pájaros).
5.- No leas a Coelho por la simpleza de que todos lo leen. Además, ha asegurado que lo internaron en un hospital psiquiátrico, porque quería ser “escritor” (háganme el favor) y porque intentó arruinar el rock brasileño haciendo 120 canciones y, sobre todo, porque los memes que “escribe” son mucho mejores que sus libros.
Ah y recuerda!