LAS MANTENIDAS SIN SUEÑOS
Año: 2007
Canciones:
01- Insomnio
02- Las Mantenidas
03- Mantel Bucólico
04- Llegar a Nada
05- Chau Puerta
06- Mantel Bucólico (versión piano)
07- Azúcar
08- Las Mantenidas - Piden Pista
09- Las Fantasmas
10- Mantel Bucólico (versión flora)
11- Rápido y Juntos
Éste disco es la banda sonora de Las mantenidas sin sueños, un film de Vera Fogwill, realizado el año 2005 pero recién estrenado el 2007. La música que hizo Babasónicos también data de esa época, o un poco antes, se ha dicho que es material que la banda compuso entre Jessico e Infame. Pues musicalmente se acerca a cierto material que la banda trabajó por esa época, aún así son canciones algo descolgadas, que entran bastante bien con la atmósfera de la película y no tienen mucho que ver con el último material de esa época (Anoche).
El tema principal (Las mantenidas) es destacable, y podría perfectamente haber estado en un disco oficial de la banda. Sin embargo, es esta canción junto a un par más las únicas que están dentro de un formato más convencional. El resto son temas instrumentales, más pensada como banda de sonido, que como canciones propiamente tal. Otra de las canciones del disco es Mantel Bucólico, cantada a dúo entre Roger y Dargelos. También posee una versión en piano y otra más reposada, llamada versión flora. De las instrumentales destaco Llegar a nada, que me parece muy en la onda de Brian Eno, como esas piezas instrumentales y ambientales que ha hecho en su carrera. Pero la que sigue es mucho mejor, Chau puerta es una pequeña pieza con tintes muy fumados y psicodélicos, son cosas que la banda por ese momento no realizaba, y daba para pensar que si querían ponerse a experimentar lo podían hacer perfectamente.
La instrumental que abre la segunda parte del disco sigue en la vena ambient, Diego Tuñón debió ser el que más trabajó en la composición de este disco. Lo digo por estas pequeñas viñetas, tal como Las mantenidas piden pista, una relectura del tema principal pero mucho más electrónico y bailable. Las fantasmas es la pista más soundtrack del disco, donde se oyen diálogos de escenas del film, eso sí la instrumentación me recuerda algunos experimentos de la época de Vedette. Sin embargo lo mejor que nos dejó este álbum es el tema que lo cierra. Rápido y juntos debe ser la canción más suicida y directa que escribió Dargelos. Es la canción más angustiante, que de cierta forma sintoniza con la temática del film. Lo sorprendente es la música que hacía Babasónicos por esta época y publican una canción de este tipo. Es una canción bellísima pese a su tono trágico.
El disco es interesante como rareza, para seguir viendo que en la década del 2000 Babasónicos seguía siendo una banda versátil y ecléctica.
MUCHO
Año: 2008
Canciones:
01- Yo Anuncio
02- Pijamas
03- Escamas
04- Cuello Rojo
05- Como Eran las Cosas
06- Microdancing
07- Las Demás
08- Estoy Rabioso
09- Nosotros
10- El Ídolo
Anoche, como decíamos en su revisión, es un disco que soltó la rabia de un Dargelos que no quería al parecer regalar un Jessico o un Infame parte dos, sino que hacer un disco excesivo, prominente, que fuera de fácil y digerible escucha, trayendo consigo esa labia exorbitante del ‘arrogante rock’. Babasónicos eso sí, alcanzaba un pico de popularidad en casi toda Latinoamérica. Lo que vendría era incierto, pero a la vez, con un dejo de tranquilidad, de poder realizar un disco sin tener ninguna presión, porque al fin y al cabo no tenían que demostrarle nada a nadie. Dentro de este marco apareció en mayo del año 2008, el disco Mucho.
Es extraño ya que el nombre para Mucho, debió ser elegido para Anoche, en el sentido de la exuberancia y grandilocuencia que guardaba este último, ya que Mucho fue todo lo contrario a su antecesor desde un comienzo. Si Así se habla (primer tema de Anoche) era una declaración de principios, rotunda, rabiosa y arrogante, Yo Anuncio es pura sutileza, pero aún así con una declaración de principios: “no tengo interior para mostrar”. Que discute con el “vamos, exijo una explicación” de su antecesor álbum. Pero sin más, todo acá (en Mucho) tiene un aura mucho más sutil, reservada, así como lo atestigua la misma letra del tema que abre el disco. Este inicio no es casualidad, da la pauta para él, la leve guitarra de Mariano Roger con ese riff británico, es decir, de la más clásica pauta del rock británico sesentero, nos advierte de inmediato por dónde vendrá la onda. Y si Anoche era un disco dedicado casi 100% a Led Zeppelin como herencia del “arrogante rock”, la herencia de Mucho debería estar centrada, en mi opinión, en bandas como The Kinks o The Zombies. Yo Anuncio lo demuestra no sólo con ese riff principal sino también con el coro y el juego de voces que funcionan de arreglo. La mayoría de los temas de Mucho rondan por este estereotipo, no por nada el primer single fue Pijamas, tema que el mismo Dargelos dijo que era dedicada a su banda de la infancia: The Smiths. Y bueno, si uno escucha el tema, la influencia a primeras no se ve tan clara, sin embargo el fraseo y diría que hasta la letra es una influencia de Morrissey nítida. La letra de Dargelos se ve sintetizada en el “se me ocurren tantas cosas”, porque si comenzamos a deconstruir las miles de imágenes y acertijos que propone el tema – partiendo por su singular nombre – estamos seguros que a él como letrista se le ocurren demasiadas cosas que decir, y el tipo te las dice, causando a veces pavor y hasta vergüenza ajena. El disco continúa con esta senda británica, con el que a mi gusto es el mejor tema del disco: Escamas. Sinceramente puede ser uno de los mejores temas compuestos por la banda en la década, ya que todo, desde su inicio con ese juego entre la guitarra y el bajo, más la entrada vocal de Dargelos es una experiencia asombrosa. Son dos minutos y medio, pero la intensidad que tiene la canción es algo que ninguna banda de la actualidad podría hacer. Musicalmente el tema es compuesto por Gabriel Manelli, y se nota por el protagonismo del bajo en la canción, pero a mi me fascinan el trabajo de las guitarras, se me hacen distintivas, insisto que ninguna otra banda suena así. Por ahí veo cierta influencia o cita más bien, a los Redondos, no sé por qué la presiento. Por otro lado, si en esta década estuvo de moda el retro rock, Babasónicos va a los sesenta a buscar lo retro, pero lo hace de una forma sutil, como si nunca se haya tocado así. En Escamas, creo que está eso que ellos dicen siempre, buscar la canción que nunca se ha escrito. El coro: “puede ser que siempre salga con la mía…” es adictivo totalmente y la letra es fascinante, yo nunca sé qué quiere decir Dargelos en sus letras pero acá toda esa polisemia se nota mucho más.
El disco en sus tres primeros temas tiene una onda más pausada, muy british como venía diciendo, pero Cuello Rojo trae de vuelta el rock & roll más puro. Porque las primeras notas del bajo indican que algo sucederá, y ya cuando entra el riff principal, estamos dentro del imaginario sónico que han pavimentado en sus últimos discos. Este imaginario, es el de agarrar – en este caso el Twist – un estilo bastardo, de mal gusto, para hacer una canción rock, acá se manifiesta totalmente. La canción tiene unos arreglos notables, y esa onda Twist de película de cine-b es grosísima. Pese a eso su coro pegadizo lo hace ser una gema pop, uno de los puntos altos también del disco, y ya es un tema imperdible en un set-list de la banda en vivo. Sin embargo, el álbum no descansa, porque el tema que cierra la primera parte, nos trae la veta más romántica, que los de Lanús han explorado en sus últimos trabajos. Este tema podría haber estado perfectamente en Anoche, en vez de la balada Exámenes, pero a mi gusto, acá calza perfecta. Otra composición que apareció póstuma luego da la muerte de Gabriel Manelli en enero del 2008. Como Eran Las Cosas es un tema musicalmente compuesto por él, le da una connotación mucho más profunda de lo que el tema es. Hay que decir que Mucho, lanzado a meses de la muerte de Gabo, adquirió un tono de duelo, no impuesto por la banda, (más que nada por el afuera de ellos, sus fans, la prensa, etc.) ya que Babasónicos jamás va a salir con un cliché de la muerte y la pérdida, sin embargo, en la obra, en las canciones del disco – sobre todo en Como Eran Las Cosas – pervive el espíritu de una pérdida reciente, de un amor que se fue, una cierta melancolía, que pareciera estar dedicada al amigo que se fue, que se perdió; todo esto es un ingrediente importante de Mucho, que se siente en varios momentos del disco.

Párrafo aparte es el sexto tema: Microdancing. Segundo single de Mucho, ya es un hit más que engrosa los tantos de la banda en esta década que pasó. Algunos han definido a Mucho como un disco electro rock, sólo por este tema. Y puede ser. Al Babasónicos no definir sus discos de forma a-priori, y al no tampoco encasillarlos en un solo estilo, definido y marcado, la banda en un disco puede ser – literalmente – cualquier cosa. En Infame, eran a la vez, románticos y retros, en Anoche, eran arrogantes y rockeros pero pop liviano al mismo tiempo, en Jessico había un discurso meta-rock pero también influencias del synth-pop, acá en Mucho hay electro rock y brit pop, en un pliegue interesantísimo. De esas mezcolanzas, emergen las variadas sensaciones que un disco de Babasónicos produce en el oyente. Jamás la tienes fácil. Microdancing hace ingresar los sintetizadores años 80 al disco, un tema 100% bailable, de fácil escucha y digerible: un tema pop totalmente. Yo me pregunto a partir de este tema: ¿quién se atreve en Latinoamérica a hacer un tema así?
El disco vuelve a los arreglos sesenteros de la canción inglesa, con Las Demás (en la edición celular era Los Románticos) que trae de vuelta el romanticismo. El juego de la guitarra con la percusión es notable y le entrega un beat que me parece muy original y adictivo. El tema se te mete en la cabeza inmediatamente por su brillante melodía. Pero esta calma, este relajo, es interrumpido por el tema más zafado del disco: Estoy Rabioso. Babasónicos en sus últimos discos sacó temas rockeros directos como Pendejo, Sin Mi Diablo, Once o Ciegos Por El Diezmo, pero todos tocados y producidos con un filtro distinto. Estoy Rabioso son Babasónicos haciendo rock a la vena pero sonando a otra banda. El tono de las guitarras me recuerda a los de Jack White en White Stripes. Una onda desértica, de fiesta con tequila en el desierto mexicano hace imaginar la canción. Los shows primeros de presentación de Mucho en un principio, iniciaban con este tema, que de cierta manera, es otra carta de presentación o declaración de principios: “A la mierda lo que piensen de nosotros, a la mierda lo que digan los demás…”
Es un disco corto, poco más de media hora, así como los discos de los años 60, de esos que te dan ganas de que no haya acabado. El disco en términos de producción es menos electrónico que los anteriores, es un disco de sonido más en vivo, más simple y directo. Cosa que no quiere decir que sea más rockero, ni tampoco que por existir un tema como Microdancing el disco sea igual de electrónico. Ya que Microdancing es una electrónica primaria, con pocos recursos, cosa que está hecha totalmente a propósito. Es como si Babasónicos hubiese pensando en cómo sonaría un tema bailable, electro pop, en la década de los 60, eso es Microdancing. Pero pese a ese simplismo, el disco tiene una escapada en el noveno tema, muy de la onda de los discos más experimentales de la banda, la introducción de Nosotros es un tributo a Brian Eno como ha dicho Dargelos, y bueno, la intro da paso algo que uno no se esperaba. Una balada, bella, introspectiva, pero irónica. La autorreflexión del que está complicado, o tuvo una discusión con su chica hace poco rato. O también puede ser que el tipo es un indeciso que se queda pensando mucho en cómo hacer algo, sin hacerlo nunca realmente. La canción es bellísima, la guitarra acústica y los arreglos de la eléctrica que circulan en los 3 minutos de la canción están muy bien producidos, sin lugar a dudas, una de las baladas más logradas de la banda.
Y bueno, el disco termina con el tema más flojo a mi gusto – podrían haber puesto otro, de los 18 temas que se grabaron en las sesiones de Mucho estoy seguro que hay mejores-, quizás la pusieron para darle el cierre “perfecto” y la declaración forzada o no, de la muerte que tiene la banda. Creo que Babasónicos no ha pensado bien en sus finales de discos, en sus últimos dos. Ya que Anoche traía esa “zarpada” de Luces, que ni siquiera a Mariano Roger le gustaba, y acá en Mucho, está El Ídolo. Que bueno, lo interesante es ese folk rock, el guiño al country (Babasónicos le faltaba sólo hacer un tema medio country), y que pensándolo así puede funcionar, ya que aún pese a los años siguen experimentando. Pero a mi no me resulta un tema muy acabado.
Finalmente, el disco me parece uno de los mejores que se lanzó el 2008 en Latinoamérica. Escuchándolo hoy, ya con un nuevo disco, me parece algo débil. Quizás, como ha comentado Dargelos hace muy poco, la idea de Mucho era lanzar un álbum doble. Quizás estaríamos hablando de un disco mucho más interesante si hubiese traído esas canciones que fueron editadas el 2009 bajo el nombre de Mucho +.

MUCHO MÁS
Año: 2009
Canciones:
01- Formidable
02- Todo Dicho
03- Para-Lelos
04- Mientras Tanto
05- Letra Chica
06- El Pozo
07- Parece
08- Pijamas RMX
09- Nosotros (Mezcla 2)
10- Yo Anuncio (Mezcla 2)
Mucho + es el disco que la banda lanzó con los temas que fueron desechados de Mucho. Una decisión bastante extraña, porque perfectamente hubiesen lanzado un disco doble o uno solo con 17 canciones. Dargelos culpó al sello de no permitir lanzar un álbum con muchas canciones. La cosa es que salió Mucho +, con canciones que uno de primeras mira por debajo, porque por algo no quedaron en el disco oficial, pero por otro lado, uno no sabe mucho cómo leerlo, ya que se ve simplemente como una segunda parte del disco anterior. Realmente es una especie de compilación, media bastarda, pero también una jugosa movida comercial, porque acá lanzaron nuevamente Mucho más este otro disco, es decir, lo que podrían haber hecho un año antes. Bajo este prisma uno podría entender que la banda se ha convertido en una máquina de lanzar discos, más que ser fiel en un 100% a su obra.
Pero la placa tiene canciones nuevas, y siempre hay algo que comentar sobre ellas. La que le da inicio es Formidable, una de las canciones más interesantes del disco. Más que nada porque suena muy distinta a lo que mostraron en el álbum oficial, y también porque da pistas de lo que vendría en el siguiente disco de Babasónicos. En realidad en Mucho + predomina mucho más la electrónica que en los anteriores, así como pasará con A Propósito. El coro es irresistible: “cada vez que me acuerdo me río de vos…”. Le sigue una canción que apareció en la edición con los celulares Motorola, en abril del 2008. En esa edición se llama Todo dicho, acá la titulan Un rato atrás, es una canción que en la presentación en el Luna Park en agosto del 2008, se la dedicaron a Gabo (“si te vas, tendrás que volver con nosotros, tendrás que volver con nosotros…”). Tiene un juego vocal muy bien hecho entre Diego Uma y Dargelos, es una canción muy directa y con una sensibilidad pop bastante atrayente. Una de las canciones que se hicieron más populares fue Para lelos, tema compuesto e interpretado por Mariano Roger, que desde Jessico no prestaba su voz para una canción, acá se luce en una canción muy sencilla y directa, que a varias enamoró. Mientras tanto le trae ese sonido de guitarra característico de la banda en el fin de década, tiene unos ganchos atractivos, es una canción menor que la banda publicó.
Letra chica es una canción bien interesante en su propuesta, pero se diluye muy rápido. Mi tema favorito del disco es El Pozo, lo es más que nada por su estribillo ultra pegadizo, y porque nuevamente Babasónicos logra hacer una canción concisa, con sólo una estrofa y un coro que se repite dos veces, bastan para hacer una buena canción. Parece, por su parte, me recuerda mucho a las letras de la época de Infame, pero acá está con unos arreglos mucho más electrónicos, es una bonita canción que cierra el disco antes de la versión remix de Pijamas (que terminaron haciendo en vivo) y otras versiones de Nosotros y Yo Anuncio.
Es un disco que contiene algunas canciones que quizás dentro de la producción de un disco, de manera más oficial, se escucharían de otra forma. Hay bastantes detalles, hasta el nombre y la portada del álbum, era muy obvio que sería la segunda parte de Mucho, no tuvo mucha sorpresa. Lejos estaban los años en que un disco de out-takes era un acontecimiento real en Babasónicos.
A PROPÓSITO
Año: 2011
Canciones:
01- Flora y Fauno
02- Fiesta Popular
03- Tormento / Pulpito
04- Deshoras
05- Ideas
06- En Privado
07- Muñeco de Haití / El Sultán / Jaula
08- El Pupilo
09- Barranca Abajo
10- Chisme de Zorro
Leí en uno de esos post que inundan los videos de Babasónicos en youtube, que decía lo siguiente: A Propósito es el Jessico de la década. Sentencia arriesgada, muy de lo que los mismos Babasónicos podrían decir. Como por ejemplo, en una reciente entrevista para un programa de televisión argentino, Dargelos irónicamente señalaba que ya se podía hablar de una trilogía junto a Phil Brown, la de “Anoche-Mucho-A Propósito”. Pero luego se rectifica, diciendo que ojo, antes se hablaba de la trilogía: “Jessico-Infame-Anoche”, para terminar señalando que “quizás con este comience otra trilogía”. Son muchas las cosas que a uno le pasan con este nuevo material de la banda, ya que realmente se nota algo distinto. Siempre la tónica era lo distintivo de cada disco de la banda, hasta en esos discos más hermanos de la década que pasó, siempre hubo algo, sea en la producción, en el formato, en la estética misma, etc., que los hacía diferenciarse. Sin embargo, creo que en este álbum, definitivamente, la banda deja de representar aquella imagen sarcástica de la frivolidad, de llevar a un límite pudoroso la arrogancia, de canciones como Putita, Y Qué y Yegua, entre otras. Si bien la palabra madurez es bastante cara para la banda, donde muchas veces han señalado que para ellos evolucionar es sinónimo de vanguardia, y que Babasónicos más que mostrar una maduración musical, siempre se trató de instalar la subversión y el delirio. En A Propósito la banda suena más madura, o quizás mucho más consciente de lo pulido que son como banda, con letras que ya no parecen dedicadas a las adolescentes, sino que con letras un poco más introspectivas, algo más honestas.
Aún así, personalmente los dos adelantos del disco, por ahí por febrero de este año, me causaron poco entusiasmo. Fiesta Popular y Deshoras aún sonaban – fuera del contexto del álbum – muy parecidas a ciertas canciones realizadas en los últimos años por la banda. Fiesta Popular guarda algo de canciones como Once o Estoy Rabioso, eso sí, ya al escucharla un poco más detenidamente, se nota otro tipo de arreglos. Si en Así se habla la idea era una interpelación a los poderes fácticos, en Fiesta Popular la cosa pasa por una interpelación a la clase alta porteña, desconfiada de la fiesta popular instalada por el neo-peronismo argentino. Es muy explícita, tanto que uno realmente se pregunta si esto es de verdad o es otra de las instalaciones sarcásticas de la banda. El tema se guarda el derecho de ser la canción más rockera del disco. Con Deshoras me pasaba en un principio que no lograba encontrarle la vuelta, no como con Pijamas que fue una canción que seduce de inmediato, Deshoras se demora en seducir. En primeras escuchas puede cautivar pero en un sentido muy superficial, pero pasa el tiempo de oírla y se revela maravillosa. Pareciera que a Babasónicos este tipo de canciones – ya entrenadas en Anoche y perfeccionadas en Mucho – les salen muy natural, la guitarra de Roger segurísima de sí misma, la base armónica sólida, y la letra de Dargelos tan evanescente como directa. La interpretación de la banda, en ese estribillo sencillo, digerible y en apariencia muy simple de realizar, es la consumación de la calidad interpretativa a la que ha llegado Babasónicos en sus 20 años de carrera musical. En este mismo sentido se podría pensar una canción como En Privado, quizás para algunos, remite a canciones que la banda hizo antes, puede ser, pero esto sería un detalle, si uno sigue insistiendo en el nivel interpretativo que la banda ha llegado. Es una canción que quizás hicieron en un par de horas, pero es innegable la elegancia en la melodía, en lo efectivo del estribillo, en poder hacer una canción pop que a cualquiera le abriría una carrera, pero que para ellos es la consolidación de una trayectoria.

El disco a mi parecer mantiene una onda que prevalece, que tiene relación con temas como Deshoras y En Privado, quizás éstas dos guardan aún algo del material reciente de la banda, a diferencia de un puñado de canciones que suenan muy distinta y que le dan una personalidad al disco. Eso sí, separaría de ese puñado de canciones a un tema como Muñeco de Haití que es para un párrafo aparte, hasta donde sé será segundo single del disco, pero que es sin lugar a dudas, una de las más llamativas. Para empezar, Babasónicos desde el disco Dopádromo que no incluía un tema que superara los ocho minutos de duración. La banda ha señalado que son tres temas en uno, pero condensados en lo que llamaron Muñeco de Haití. La canción está hecha para ser un éxito, de eso es fácil darse cuenta. Tal como con Microdancing, Babasónicos experimenta con una electrónica más primitiva, pero que no pierde oportunidad para incursionar con una modernidad sónica. La canción es una bizarrez de esas que a los argentinos les sale de forma muy natural, que ya vienen ensayando desde Paraguayana (o quizás antes, con Patinador Sagrado), y que ha tenido relevos como Delectrico, Pistero, y como ya decíamos, con Microdancing. Pareciera que en Muñeco de Haití llegaron a una consumación, de agarrar toda esa experimentación y llevarla a un límite, al mezclar con dos codas intermedias, que se titulan El Sultán y Jaula. Los sintetizadores y las bases programadas de Tuñon y Uma, la guitarra funk de Roger, el bajo muy marcado de Carca y la percusión – que me suena bien electrónica – de Panza. Todo esto con unas frases desencajadas, superpuestas, que incitan al baile y el desenfreno y que a mi entender llega a su explosión total con Jaula: “transpirado en una jaula… rozándome con lo peor de Acapulco”. Lo dije: será un hit total.
También escapándose un tanto del disco está Flora y fauno es el tema que abre el disco y en realidad, uno cuando abrió el álbum y escuchó esta canción le causó una impresión de extrañeza. Para empezar, pareciera que la banda muy derechamente quiso hacer una canción como de la vieja época. Las guitarras, los arreglos más hard rock, nos remontan a discos como Vórtice Marxista o Vedette. Mariano Roger señalaba que una canción como Flora y fauno la quisieron incluir para mostrar una faceta del grupo que no se había visto mucho en los últimos discos. Es una canción de esas que les salen por naturaleza, en el estudio, mientras ensayan. En ese sentido uno puede entender que la canción parece no despegar y se queda en una introducción permanente, entre las notas del bajo de Carca y el juego lucido de guitarras de Uma y Roger. Dargelos con una letra de la vieja usanza, que habla de manejar un sauna y vestirse de fauno. Otra que en mi opinión remite a la vieja época, pero que pasa más desapercibida es Barranca abajo, más que nada por la onda media bossa-nova por llamarla de algún modo. Pasa desapercibida porque se desvanece demasiado rápido, pero es una linda canción.
Ahora bien, el disco se define a mi entender por un puñado de canciones de medio tiempo, ni tan baladas ni tan rápidas y tampoco son tan homogéneas, como había prevalecido en los anteriores discos. Siendo más calmadas, estas canciones muestran cierta madurez en las letras de Dargelos, siguen siendo sensuales, pero no alcanzan el nivel de frivolidad explosivo a la que nos había acostumbrado en los últimos años. Una de ellas es Ideas, que por ahí recuerda a algo de Infame, en su efectismo pop, en los juegos de voces de ese coro antémico: “formas naufragas viajan a la deriva, al encuentro con la nada misma…”. La canción en un momento adquiere otro camino, parece transformarse en otra cosa, totalmente distinta, aparece una especie de coda cuando Dargelos dice “claro que estamos de paro…”. Luego vuelve el coro central, son cuatro minutos, pero ya pareciera que Babasónicos no se conforma con realizar una canción que lleva el efecto pop hasta sus más altas consecuencias sino que las canciones adquieren rumbos inesperados, jugando mucho más con la estructura de la canción que dejándolas inalteradas. Evidentemente, Babasónicos había hecho algo así en los 90, pero en ese tiempo aún había una experimentación mucho más barroca y juvenil por llamarlo de algún modo. Acá, las canciones se transforman y tienen devenires propios, pero con una contención y elegancia muy singulares. En este mismo sentido pienso en Tormento, que a mi gusto es una de las mejores canciones del disco, sino la mejor. La percusión es muy electrónica, y los arreglos de las guitarras son exquisitamente brillantes. La banda no sonaba, a mi parecer, tan distintiva y singular hace mucho tiempo. La letra de Dargelos tiene algo de lo que hizo con Escamas, pero si en Escamas el bajo y la voz predominaban, acá es una constelación instrumental brillante, que se condensa en una lírica más honesta (“me verás surgir y caer, no seré aprendiz de borrego al menos esta vida”), pero no por eso sin variadas imágenes psicodélicas (“aunque el faraón le ponga un precio alto a mi cabeza, y yo demore en escapar un rato más”). La melodía es cautivante, uno debería poner el acento en que es una de las canciones más electrónicas que la banda hizo en bastante tiempo. Sin embargo, cuando uno está más enganchado en la canción esta se transforma en otra cosa, alterando la estructura melódica que veníamos siguiendo. Como ha comentado la banda, efectivamente se trata de otra canción, de una coda, a medio terminar, que se llama Pulpito. Si todo era medio tiempo, el puente entre ambas es a pauta de bases, efectos sónicos por doquier, de una modernidad radical en cuanto al sonido. Como si Babasónicos nuevamente viniera a decir: seguimos estando en una lid muy de avanzada. La coda es genial, demuestra una agresividad que ensambla ambas ‘canciones’: “voy a dar que hablar, voy a defraudar” que suena a definición del mismo disco.
Dejo para el final, dos canciones tremendas, y creo que sí pueden ser las mejores – junto con Tormento – y están al final del disco, después de la suite disco que es Muñeco de Haití. Me refiero en primer lugar a El Pupilo. Que causa extrañeza, por lo menos a mi, ya que han hecho muchas baladas, temas muy románticos, cayendo hasta en la cursilería. Pero creo que en El Pupilo la cosa va para otro lado, tiene un aire más oscuro, melancólico, luctuoso. Pareciera que Babasónicos entregan su lado más afectivo, pero acá sí de una manera más ‘real’. Aunque cueste usar esa palabra para hablar de la música de esta banda. El coro del “me declaro culpable de todo de ahora en más, de dónde no estaba, de donde me fui, de lo que nunca seré…” es apabullante, sin dejar espacio a la duda. Una melodía que te acoge, que te entrega una emoción y la banda sonando de una manera bestialmente ajustada. Tan ajustada como la canción que cierra maravillosamente el disco. Si las dos últimas entregas de Babasónicos habían tenido un cierre algo a medias, algo mediocre a mi parecer, acá con Chisme de zorro, logran un cierre de álbum en un pico total. Todo comienza con unas bases para luego entrar la guitarra de Roger, con esa influencia country que es muy marcada en los últimos discos del grupo. Pero para luego escuchar una de las letras más fascinantes que hizo Dargelos en los últimos años, no sé si será el último tema que escucharemos de Babasónicos, pero creo que sería una despedida bellísima. El crescendo que logra la banda, hasta el coro del “cuando todo termine…”, es sencillamente cautivante. Hace años que la banda no hacía una balada tan elegante, tan sutil y de verdad, bastante honesta. Existe un detalle, no menos importante, esta canción es la única en la Daniel Melero participa en la producción y mezcla. La canción cierra un disco con un tono más oscuro y melancólico, que todo lo otro que habían hecho, en toda su carrera. He pensando que realmente este fue el disco que manifiesta el sentimiento de la pérdida de Gabriel Manneli. Las canciones están instaladas en la pérdida del compañero, del amigo, que de ese afecto irrumpía la creación, de estas seis singularidades. Faltaba una, una parte de la suma que da Babasónicos, en el disco creo que siente eso, pero no hay consumación del duelo, de ahí la melancolía de algunas canciones.
Ahora sí que es inimaginable que podría venir para Babasónicos, cuando muchos perdían la esperanza en la banda, por dos entregas que fueron algo tibias, sin desmerecer que son discazos, pareciera que A Propósito deposita un grado de incertidumbre que faltaba. No hay que ser muy inteligente para entender que algo de despedida se huele en el disco, no sé si por instalar muchas referencias al pasado, en cuanto al sonido o algunas canciones que nos recuerdan la época más alabada de Babasónicos. Pero también, por ese cierre grandioso que es Chisme de zorro, quizás algunos queremos que “cuando todo termine…” pase lo que ahí nos canta Adrián Dargelos.

ROMANTISÍSMICO
Año: 2013
Canciones:
01- La lanza
02- Aduana de palabras
03- El baile de Odín
04- Run Run
05- Los burócratas del amor
06- Negrita
07- Uso
08- Humo
09- Casi
10- Uno tres dos
11- Paisano
12- Celofán
Muy poca gente se percata que Babasónicos es una banda que lleva 22 años tocando. Recientemente Diego Tuñón señalaba que tiene 45 años y que el rock actualmente no es algo exclusivo de la juventud como alguna vez se pensó, pues esa otrora juventud tiene 40, 55 o hasta 70 años como los Stones. No hay edad para el rock, qué duda cabe, y creo Babasónicos lo está demostrando cabalmente. No sólo porque siguen activos sino que también porque marcan una diferencia considerable con sus generaciones precedentes (las generaciones que empezaron a hacer música en los 70, en los 80,): esto pasa porque siguen haciendo realmente música y no se han vuelto unos dinosaurios, es decir, no han jugado con su nombre como si fueran leyenda viva, cuestión que podrían perfectamente hacer. Tampoco han privilegiado sus intereses personales, Dargelos podría desde al menos cinco años atrás hacer una carrera solista que quizás tendría varios créditos. Esto quiere decir en otras palabras que los egos (el peor vicio de las bandas de rock) no han roto el proyecto colectivo que asumen. Es muy raro que una banda lleve tanto tiempo junta, sólo la muerte quebró esa unidad de Babasónicos (la muerte de Gabriel Minelli), sin embargo lo fatal de la muerte de Gabo les sirvió para reinventarse. Ya se vio en A Propósito (2011) como el trabajo de Carca convertido de bajista a un multi-instrumentista y el ingreso de Tuta Torres al bajo le dio una base rítmica que la banda no tenía. Eso que se vio en los shows de presentación de ese disco se está reflejando con creces en Romantisísmico. No sólo se ha reinventado Babasónicos en ese sentido, también pareciera que las canciones desde las letras de Adrián hasta los arreglos de Tuñón y las guitarras de Roger y Uma, y el estilo aceitado de Panza parecieran ir por senderos que en tres o cuatro discos atrás no existían.
Repito que es extraño que una banda pueda ser tan consistente en veinte años (¡y con los mismos integrantes!). Muchos dirán que sus clásicos de los 90 nunca lo fueron del todo, de hecho no lo son, pues cuando Babasónicos se saca en un concierto un tema de la talla de “Seis Vírgenes Descalzas”, “Viva Satana!”, “Patinador Sagrado” son muy pocos los que reconocen aquellas canciones. Por lo mismo, que se hubiesen convertido en una leyenda viviente sería muy raro, su música, sus grandes discos de los 90 son muy desconocidos por el oyente exigente. Aparte se debe remarcar que Babasónicos es una banda que siempre generó una desconfianza, nunca han sido tomados muy en serio por el oyente más exigente, porque su popularidad la adquirieron en los 2000 con una seguidilla de discos y éxitos que deleitaron a una generación teenager ansiosa de desenfreno sexual. Es la misma generación que catapultó al reggaetón como género juvenil gobernante en estas tierras. Si Daddy Yanquee cantaba “La Gasolina” y si los reggaetoneros mostraban un estereotipo sexual basado en la dominación masculina por sobre la femenina, Babasónicos cantaba canciones como “Putita” o “Yegua” donde la mujer cumplía un papel mucho más altivo e independiente de la mirada masculina. Babasónicos por estas canciones fueron acusados desde ser una banda pro-gay hasta ser muy superficiales, o banda hecha para niñitas de 13, y en Chile por ejemplo se expandió fuertemente el prejuicio de que Babasónicos era una agrupación para la clase alta (¡!). Muy, pero en exceso incomprendidos. Por la época, Dargelos y compañía señalaban que su cruzada traía como bandera el delirio, pues lo que querían en ese contexto (mediados de los 2000, el rock chabón manda en Argentina), era entregar canciones que tuvieran un compromiso más alto que simplemente entender a las canciones imbuidas en un compromiso social y político. Lo de Babasónicos era hacer canciones que interrumpieran precisamente esa comunicabilidad. El “algunas noches soy fácil” nunca fue comprendido, salvo por los adolescentes que sólo gozaban del desenfreno y diversión por el que apostaba la banda en esa época. En vivo el asunto era más confuso pues el público masculino no sabía qué hacer ante ese tipo de canciones, siendo que el femenino estallaba en una devoción total hacia la banda. Los fans de los 90 decían que los tipos estaban vendidos, que hacían temas para el gran público, y que la banda estaba en un ocaso, como siempre se dice: las bandas de rock tienen 5 o 6 discos grandes y luego decaen (prejuicio viejo, de las bandas de los 70, de los 80, pero no de Babasónicos). El punto es que si uno iba a la materialidad misma de los discos, tanto Jessico como Infame y Anoche guardaban diferencias, cosa que el disco Mucho también vino a reflejar. Babasónicos seguía siendo una banda muy camaleónica, y de a poco la política de la banda, tanto como su estética se iba mutando sin que nos diéramos cuenta. Y aparte, mientras más se adentraba la década de los 2000 Babasónicos seguía y seguía adquiriendo más popularidad con una montonera de hits (Putita, Irresponsables, Y qué, Carismático, Yegua, El Colmo, Pijamas, Microdancing, Las demás) y giras interminables por toda Latinoamérica. Antes de lanzar A Propósito se habían convertido, a mi parecer, en la banda más grande de la región, adaptándose a todos los vaivenes que el mercado e industria de la música vivió en la década pasada, es decir, desde la muerte de la gran industria hasta el apogeo total del internet como lugar de exhibición y circulación de la música popular.

Digo todo este preámbulo para sostener que Babasónicos es una banda que ya no está en esa, y se había demostrado ya con A Propósito, que a mi modo de ver es un antecedente para este Romantisísmico. Si se fijan son sólo dos años que separan ambos discos, es muy extraño en la actualidad que una banda que lleva tanto tiempo tocando sea tan prominente, porque hay agrupaciones que llevan veinte años juntos, pienso en bandas igual de grandes como Café Tacuba o Radiohead. Pero ambos grupos están al menos cuatro o cinco años sin lanzar nada y sus integrantes están en un sinfín de proyectos alternativos, es decir, solo se reúnen a grabar el disco y a dar conciertos para echar a andar la empresa. Independiente que sean dos bandas que han seguido en un buen nivel, lo de Babasónicos juega en otra lid pues llevan 22 años sin parar, siguen con el mismo ritmo que cuando empezaron. Nadie te saca en diez años (desde el 2001), y considerando que son una banda que ya llevaba diez años tocando, seis discos oficiales, un soundtrack, tres discos de remezcla, un disco de out-take, un disco en vivo, y creo que dos o tres documentales. Prolíficos es poco. Una banda con una ansiedad creativa tremenda. Pensándolo bien, no nos debería extrañar que hayan lanzado un disco tan pronto y que más encima los reinventa, y paralelamente los pone en el primer plano de la actualidad musical. Con toda esa actividad, tendría que contradecir lo extraño que me parece que nadie se percate que es una banda ya clásica, antiquísima, que vienen por su tercera década de actividad. Pues nadie se extraña porque los tipos no nos dan tiempo ni siquiera para percatarnos que son legendarios.
Por lo mismo, Romantisísmico confirma la regla, aunque confirmar la regla sea con Babasónicos seguir siempre sorprendiéndote. El disco es un puñado de doce tracks irresistibles, con un patrón que si bien vienen ensayando desde Mucho, creo que acá se consolida. Hay menos guiños forzados, y con esto me refiero específicamente a temas del tipo “Microdancing”, que si bien son canciones que a estos tipos les salen geniales y no bochornosas como a cualquiera que se le ocurriera cantar algo así. Pero temas de este tipo parece que desaparecieron y lo que permanece es el beat más melancólico tipo “Escamas” o “Yo Anuncio”, pero plegado con la onda más experimental que ensayaron en el disco anterior (“Flora y fauno”, “Muñeco de Haití”, principalmente). Aunque claro, lo experimental para Babasónicos siempre debe ser entendido dentro del formato canción, la experimentación de ellos siempre ha sido desde ahí. Hasta en los momentos en que la banda era más experimental (entre el 94 al 97) siempre fueron una banda de canciones y creo fuertemente que lo que han hecho desde Jessico hasta ahora es mejorar la relación que tienen con las canciones. Pareciera que cada vez las hacen mejores. Esto lo demuestra dos de las canciones principales del disco, que son “Run Run” y “Los burócratas del amor”. Si Babasónicos en Infame se sumergió en el formato de canción Latinoamérica sólo para superarla y llevarla a un extremo, ese extremo ha mutado y vemos que lo pasado en Anoche, Mucho y en A Propósito se consuma totalmente en el tono principal que tiene el disco que se resume en ambas canciones. Pero bien, son temas que hablan de amor, de las relaciones afectivas, pero Dargelos las torsiona, les da vuelta, permite tomar siempre una posición muy singular en esos conflictos que parecieran siempre estar imbuidas en el peor cliché: “uno de los dos tiene que hacer de ama de casa”. La mirada a este tipo de conflictos no es moral, para nada, guarda un trasfondo ético bien extraño, muy indescifrable: “no es el amor para recaudar ventajas”, “cuéntamelo todo, de la manera menos sutil, menos sutil…. Miénteme”. En “Los burócratas…”, por ejemplo, pareciera que lo afectivo nos lleva a un terreno de muchas preguntas y cuestionamientos que desbordan lo meramente afectivo: “Algunas cosas en la vida hay que pagarlas, el amor no todavía…” Acá el amor es la resistencia ante un mundo en que todo pero absolutamente todo es mercancía, sin embargo no es una droga, no es narcótica, y Dargelos se sigue preguntando ante ese algo que impide el encuentro real de los cuerpos: “cuánto vale ese rato…”. Ambas canciones no sólo dan el tono el disco sino que son los momentos más altos, un ya es el segundo single y la otra aparece fantasmalmente durante unos segundos en el video de “Los burócratas…”. Para quién haya escuchado el disco se habrá dado cuenta que la intensidad de estas canciones, la emoción que portan, son una cuestión irresistible.
El disco abre con el primer single elegido que fue “La Lanza”, es una canción bailable, muy directa, pero que sorprendió bastante al no tener el tono azucarado de las anteriores primeras entregas como “Deshoras” o “Pijamas”. Más encima acompañado por un muy buen video en donde Dargelos lo protagoniza mostrándose en un nuevo personaje por decirlo así, mucho más maduro y que de cierta forma le da un tono a la canción. “Aduana de palabras” es una canción que cuando la escuchas crece de una manera asombrosa sobre todo por ese “un puñado de papel con palabras”, y se encarga de poseer también el tono más sobresaliente del disco, junto con las ya mencionadas “Run Run” y “Los burócratas del amor”. Es un sonido distintivo, ya muy perfeccionado por la banda, donde las letras sensuales y crípticas de Dargelos se suman a los sinfín de arreglos que produce Tuñón en los sintetizadores, más los elegantes adornos en guitarra de Roger, los coros tenues de Uma Rodríguez, y así. Canciones que llevan la estampa de una banda que reinventó la canción pop en Latinoamérica. Agregaría a este conjunto de temas, “Uno Tres Dos” que va muy en la onda de “Aduana de palabras”, y donde Adrián nos sigue contando cómo entiende una relación afectiva, ahora entre tres personas que no sabemos muy bien quiénes serán. Lo que sí es que acá reina la confusión: “uno de los tres va a decir algo que seguro no le va a gustar a dos y entre esos dos estamos vos y yo, sólo falta saber quién de nosotros traicionó.” La postura de Dargelos es siempre la arrogancia del tipo que está totalmente afectado por algo pero que no puede hacer nada, no puede decidir porque su vacilación lo ha llevado tan lejos en un delirio que no tiene vuelta atrás: “Quiero reconocer todas esas cosas malas que hay en mí, pero no creo que pueda arreglarlas por el momento”. Qué decir de “Celofán”, la confusión es mucho mayor en tanto es una persona que se resiste a vivir su emoción más profunda, aunque caiga a esos encantos no puede salir, no puede dejar aflorar el deseo. Lo curioso es que en principio es una canción dulzona, melosa, pero la letra es apabullante emocionalmente. Lo que sí es que es uno de los grandes momentos del disco, sobre todo porque tiene una cita muy grande al rock setentero argentino y despide el disco de una manera muy elegante. La acústica “Casi” que a muchos les recordó a “Valle de Valium” es otra letra dargeliana, con esa mirada arrogante pero totalmente certera, de un tipo que dice aquello que nadie se atreve a decir: “ese casi algo que crees que somos casi estamos por tomar partido equivocado”. Sin embargo, un tema como “Negrita” viene a poner algo más novedoso en la producción de esta estampa de canciones, pues tiene un groove reggae, muy percutivo. Este detalle de la percusión es quizás una característica muy marcada de Romantisísmico, pues se nota la colaboración de Carca, pero también volvieron a utilizar algo que quizás fue muy de los 90 para ellos, cuando DJ Peggyn estaba en la banda aún. Lo que sí es que el reggae más romántico sería la novedad, hay que recordar que en Pasto (1992) hay harta influencia reggae, es una cosa que ya habían experimentado en sus comienzo.
El disco en su parte más rockera tiene a “Uso” y “El baile de Odín” como protagonistas. La primera también con un groove bien potente entre batería y bajo, el trabajo muy alto de Roger nuevamente, lo que sí es que todo en una fusión muy infecciosa, por sobre todo con los “chananana”. La segunda es uno de los grandes momentos del disco, creo que no habían hecho un rocker con estas características, y aquí es donde también la colaboración de Carca se nota, al existir un juego de guitarras mucho más predominante y que lleva la canción junto a la batería de Panza en una onda que no se recordaba. Es un rocker bien potente pero a medio tiempo, con una letra de Adrián que nos recuerda la época de Dopádromo: “Corpiños en la valla del final de acción/Corpus untado en vaselina termo fría/Alguien a lo bonzo bailotea". Otro rocker aunque con más influencia jazzera es “Paisano”, que contiene la declaración de principios que siempre existe en un disco de Babasónicos: “quiero que mi alma sea vaga, que no trabaje para nadie…” Lo más notable de la canción es la incursión estilística que logra, que no se recordaba a la banda, y por sobre todo, porque es otra voz la que un momento se escucha, la de Carca.
“Humo” es la canción elegida para abrir los show de presentación del disco, viaja desde la pausa hasta el desenfreno rocker en la estampa sónica. Nuevamente las guitarras son protagónicas, demostrándose que en el disco hay una apuesta bien marcada hacia el rock o un rescate más bien. Y ese rescate no es como algunos lo han querido ver, del pasado de la banda, sino más bien de un pasado de la canción argentina, de una tradición argentina de hacer rock y que estos tipos son sus más genuinos herederos. Babasónicos con este disco, que podría ser el último que saquen, o quizás el primero de una larga corrida de discos que tengan afecciones similares, no lo sabemos, demuestra que no es novedad que saquen un buen disco y que no es novedad al parecer que sigan mutando. Con Babasónicos nunca se sabe, por lo mismo el futuro que tengan es, a lo sumo, impredecible, lo que sí es que enfrentaron este año 2013 así, con esta obra, con este conjunto de canciones, que hay que decirlo, están todas muy buenas.

No dejen de ver las demas partes!
Parte 1:
Parte 2:
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