¿Mirar a los ojos o no? Aprendé cómo lograr una mirada persuasiva
Algunos piensan que mantener un fuerte contacto visual con otra persona es la mejor forma de generar una mirada convincente. Enterate si esto es cierto.
En un estudio, se encontró que los participantes se sentían menos persuadidos por quienes mantenían un fuerte contacto visual. En el mismo, se utilizó tecnología de rastreo ocular para medir si la gente miraba intentando generar una mirada persuasiva (Chen et al., 2013).
¿Mirar a los ojos o no mirar a los ojos? Esa es la cuestión.
En el estudio, los participantes miraron una serie de videos con temas como energía nuclear, eutanasia y matrícula universitaria que habían sido seleccionados de internet.
Se dieron dos instrucciones: un grupo debía concentrarse en la boca del interlocutor y el otro en los ojos.
Luego, se estudiaron las actitudes de cada grupo hacia la temática que les tocó, antes del video y después de haberlo visto.
Quienes se concentraron en los ojos, resultaron menos convencidos, receptivos y abiertos hacia el mensaje que recibieron.
Frances Chen, a cargo del estudio, explicó que hay un gran conocimiento cultural en relación al poder del contacto visual como una herramienta para influir en el otro. Pero los hallazgos de este estudio muestran que el contacto visual directo reduce las probabilidades de que los escépticos cambien su punto de vista de aquello que creían previamente.
La situación es lo principal
Esto recuerda que la cantidad de contacto visual que puede generar algún resultado positivo depende principalmente de la situación.
En resultados previos acerca de cómo funciona el contacto visual, se sabe que la gente que está en grupos, tiende a mirar fijamente a otra persona alrededor de 3 a 5 segundos pero que cuando se da en un encuentro de uno a uno, el tiempo se incrementa de 7 a 10 segundos hasta que una de las personas desvía la mirada.
También está el porcentaje de tiempo que se pasa mirando a alguien y el que se pasa mirando a otro lado. Usando la tecnología de rastreo ocular, parece ser que el porcentaje normal en el que se observa a alguien va de 30% a 60%. Generalmente, será mayor cuando se está escuchando que cuando se está hablando.
Intimidar y dominar a través de las mirada
La gente que se conoce o que disfruta de la conversación, tiende a mantener el contacto visual.
Sin embargo, el algunos contextos, mantener demasiado el contacto visual puede estar asociado con actitudes de intimidación y dominación. Por ese motivo, se supone que es más probable que alguien cumpla con un pedido cuando lo miramos a los ojos.
Ejemplo de lo anterior es un estudio en el que se observó que las personas que más accedían a contestar encuestas de marketing eran aquellos a quienes se los miraba directamente a los ojos Guegeun and Jacob (2010).
Mirar demasiado puede generar el efecto contrario
Cuando se trata de generar argumentos más sutiles, que llevan más tiempo, mantener demasiado contacto visual puede generar una situación adversa que hace que la gente quiera resistirse a aquello que se les plantea.
Julia Minson explica: "ya seas un político, madre o padre, es útil tener en cuenta que tratar de mantener demasiado el contacto visual puede resultar contraproducente si estás tratando de convencer a alguien que piensa distinto a tí."
Algunos piensan que mantener un fuerte contacto visual con otra persona es la mejor forma de generar una mirada convincente. Enterate si esto es cierto.
En un estudio, se encontró que los participantes se sentían menos persuadidos por quienes mantenían un fuerte contacto visual. En el mismo, se utilizó tecnología de rastreo ocular para medir si la gente miraba intentando generar una mirada persuasiva (Chen et al., 2013).
¿Mirar a los ojos o no mirar a los ojos? Esa es la cuestión.
En el estudio, los participantes miraron una serie de videos con temas como energía nuclear, eutanasia y matrícula universitaria que habían sido seleccionados de internet.
Se dieron dos instrucciones: un grupo debía concentrarse en la boca del interlocutor y el otro en los ojos.
Luego, se estudiaron las actitudes de cada grupo hacia la temática que les tocó, antes del video y después de haberlo visto.
Quienes se concentraron en los ojos, resultaron menos convencidos, receptivos y abiertos hacia el mensaje que recibieron.
Frances Chen, a cargo del estudio, explicó que hay un gran conocimiento cultural en relación al poder del contacto visual como una herramienta para influir en el otro. Pero los hallazgos de este estudio muestran que el contacto visual directo reduce las probabilidades de que los escépticos cambien su punto de vista de aquello que creían previamente.
La situación es lo principal
Esto recuerda que la cantidad de contacto visual que puede generar algún resultado positivo depende principalmente de la situación.
En resultados previos acerca de cómo funciona el contacto visual, se sabe que la gente que está en grupos, tiende a mirar fijamente a otra persona alrededor de 3 a 5 segundos pero que cuando se da en un encuentro de uno a uno, el tiempo se incrementa de 7 a 10 segundos hasta que una de las personas desvía la mirada.
También está el porcentaje de tiempo que se pasa mirando a alguien y el que se pasa mirando a otro lado. Usando la tecnología de rastreo ocular, parece ser que el porcentaje normal en el que se observa a alguien va de 30% a 60%. Generalmente, será mayor cuando se está escuchando que cuando se está hablando.
Intimidar y dominar a través de las mirada
La gente que se conoce o que disfruta de la conversación, tiende a mantener el contacto visual.
Sin embargo, el algunos contextos, mantener demasiado el contacto visual puede estar asociado con actitudes de intimidación y dominación. Por ese motivo, se supone que es más probable que alguien cumpla con un pedido cuando lo miramos a los ojos.
Ejemplo de lo anterior es un estudio en el que se observó que las personas que más accedían a contestar encuestas de marketing eran aquellos a quienes se los miraba directamente a los ojos Guegeun and Jacob (2010).
Mirar demasiado puede generar el efecto contrario
Cuando se trata de generar argumentos más sutiles, que llevan más tiempo, mantener demasiado contacto visual puede generar una situación adversa que hace que la gente quiera resistirse a aquello que se les plantea.
Julia Minson explica: "ya seas un político, madre o padre, es útil tener en cuenta que tratar de mantener demasiado el contacto visual puede resultar contraproducente si estás tratando de convencer a alguien que piensa distinto a tí."