HOLAL!!
Con un penal obsequiado en el último minuto frente a Costa Rica en Cuartos de Final, con una tarjeta roja perdonada a Carlos Vela por un codazo en el arranque del primer tiempo contra Panamá en semifinales, con Héctor Herrera más enfocado en cometer faltas que en generar juego y ser ignorado por el arbitraje para sancionarlo, con plantel de lujo que no se quiso afectar en Copa América, con una pena máxima regalada que obligó a la prórroga, el Tri está en la final.
Considerado eterno candidato a ganar el torneo, distinción compartida con Estados Unidos, por no decir el cada vez más lejano mote de "Gigante de la Concacaf", México demostró todo lo contrario en una Copa Oro que prolongó la pena para defender (zona endeble en torneos internacionales recientes) e inoperancia para hacer daño a los rivales. Sean los jugadores que sean. Y aún así tiene medio boleto a la Copa Confederaciones.
Favorecido por su peor enemigo, ayudado por la vista gorda de los seres que más utiliza para justificar los malos partidos de su equipo, Miguel Herrera tendrá que asumir una nueva lección de vida: aprender a callar. De hecho ya dio sus primeros pasos. Contrario a sus festejos contra Costa Rica, el 'Piojo' no festejó los goles aztecas frente a los panameños.
Tras el bomberazo y la exhibición mundialista, la selección mexicana comandada por Herrera ha cambiado de cara, pero ha sido congruente: se desenvuelve sin idea y ofrece mediocridad. Los parches para tapar la incapacidad futbolística del Tri en un certamen que supuestamente sirve para demostrar su superioridad, serán arrancados para vender como nueva una vestimenta llena de vacíos en toda la cancha.
Pondrá atenerse de Martinoli, Albert o Jose Ramón para descargar su frustración, sin embargo Herrera ya está en edad de asumir sus propios errores, así como su propia fatalidad. Así la situación, México puede ser campeón alzando un trofeo que podría ganarse con base en mediocridad. 'Piojo', ¿aún asi serías capaz de festejar y demandar aplausos?
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