Hace ya más de cuatro décadas leí con avidez un artículo de Don Alfredo Boulton sobre los retratos del Libertador, publicado en una revista que papá trajo a casa. A partir de ese mismo instante, comencé a sentir una intensa curiosidad por conocer la verdadera fisonomía del Libertador. El estudio de las obras iconográficas de Don Manuel Segundo Sánchez, Don Manuel Arocha, Don Alfredo Boulton y Don Enrique Uribe White sobre Bolívar y el examen de todos y cada una de las descripciones que del Padre de la Patria hicieron sus contemporáneos, me permitieron llegar a la conclusión de que algunos de sus retratos pintados del natural, coincidían muy bien entre sí y confirmaban las características del rostro de Bolívar descritas por sus contemporáneos.
En el año 2006 decidí que era tiempo de transportar esa fisonomía de Bolívar que tenía en mi imaginación a una escultura hiperrealista que la hiciera realidad. La producción de esta figura acompañaría a un libro explicativo de las conclusiones que me llevaron a ella y contentivo de una recopilación de las descripciones del Libertador que hicieron sus contempóraneos, incluyendo algunas que no habían sido incluídas en las obras iconográficas mencionadas y que yo tuve la fortuna de ubicar.
Después de una labor de selección bien informada, encargué esta misión al escultor inglés Stuart Williamson, en mi opinión uno de los mejores escultores retratistas en la actualidad, a quien suministré tanto los retratos como las descripciones y con quien mantuve periódica e intensa correspondencia sobre la obra. De las manos de este artista, hoy apreciado amigo, fue emergiendo poco a poco un rostro en arcilla de Bolívar tan ajustado al de mi convicción, que le escribí no más verlo terminado, las siguientes palabras: “ Permítame decirle que la obra terminada excede totalmente de mis expectativas y en consecuencia, no puedo estar más complacido con el resultado. Creo que como artista, no sólo puso sus talentos y habilidades en nuestra búsqueda del parecido de Bolívar, sino que también puso su corazón, lo que hace una gran diferencia entre la creación de una obra ordinaria y una obra maestra. En lo que a mí concierne, ha reproducido mi idea con respecto al parecido de Bolívar casi hasta el más mínimo detalle. Creo, también, que le ha dado una anatomía real al retrato estilizado de tres cuartos del “Pintor anónimo de 1826” y ha combinado inteligentemente los perfiles de Roulin y Meucci, a tal punto, que pareciera que hubiese adivinado lo que cada uno de ellos captó u omitió cuando pintó o dibujó al Libertador”.
Retratos seleccionados
De todos los retratos del Libertador pintados por sus contemporáneos, cuatro perfiles y un retrato de tres cuartos me parecieron siempre particularmente interesantes. Se conjugaban tan bien entre sí que permitían descubrir el Bolívar real que vieron sus pintores.
Estaba convencido de que a dichos perfiles debía corresponder un rostro semejante al retrato de tres cuartos de mi predilección. Me refiero a los perfiles del francés Francois Desiré Roulin, del italiano Antonio Meucci, del colombiano José María Espinosa y al retrato de tres cuartos que Don Alfredo Boulton bautizó como “ El Retrato del Pintor Anónimo de 1826”. Aunque los referidos retratos fueron la fundación de la escultura hiperrealista del Libertador que presentamos, también se tomaron en consideración otros retratos, aunque su influencia en la obra fue sustancialmente menor.
” En la historia de las imágenes de Bolívar, es este el momento en el que aparece una obra de sobresaliente mérito… además ostenta los verdaderos rasgos fisonómicos de Bolívar, amén de haber sido hecho con maestría y seguridad, con mano experta y sensible….Casi se llega a palpar, por su perfecto modelado, la sustancia viva de Bolívar”. Importantísima observación de Don Alfredo Boulton, quien fue, quizás, la persona que examinó y estudió la mayor cantidad de retratos de Bolívar.
El retrato de Roulin fue tomado del natural en 1828. Tiene el mérito de haber sido, como lo sostienen la mayoría de quienes se han ocupado del tema, el arquetipo iconográfico del Libertador, es decir, la imágen por la que más se le reconoce.
También sirvió a Barre para la esfigie que ha aparecido ininterrumpidamente en nuestro signo monetario desde 1873.
Este retrato de Meucci tiene el mérito de haber sido considerado por el entonces coronel y edecán del Libertador, Belford Hinton Wilson como “la mejor y única buena interpretación” del Libertador,
según nota de su puño y letra que transcribimos a continuación:
“El General Bolívar nació en Caracas, República de Venezuela, el 24 de julio de 1783 y murió en mis brazos, en Santa Marta, República de Nueva Granada, el 17 de diciembre de 1830. Esta es la mejor y la única buena interpretación que jamás haya yo visto del General Simón Bolívar y así ha sido reconocido por el General y por el Coronel Ibarra, sus edecanes, como también por el señor José Rafael Revenga y por todos los compañeros del General Bolívar, sus oficiales y amigos, a quienes la he mostrado. El retrato está inconcluso, pero para no destruir el parecido no consentí que fuera terminada la obra, a pesar de que el pintor, un italiano nombrado Meucci, me ofreció concluirla después que la adquirí de él en Lima en 1837. Fue pintado en Cartagena, República de Colombia (hoy día Nueva Granada), en 1830. El General Bolívar posó para ella muchas veces.
Meucci hizo cuatro o tres copias, una fue obsequiada por el General Bolívar a la señora Tropbriant (sic), hermana del General francés Tropbriant, la otra la obsequió al cónsul señor Watts. Otra fue pintada para el señor Juan de Francisco Martín; la que tengo yo creo fue hecha para el General O´Leary. /Es mi deseo que este retrato sea considerado por mi familia como un legado a perpetuidad y que uno de mis descendientes lleva siempre el nombre de Bolívar o Bolivia si es hembra, en grato recuerdo por la asociación que tuve con esa ilustre persona. /Mayo, 19, 1853. Park St. Grosvenor Square, Londres, Belford Hinton Wilson”. Este retrato, quizás por estar inconcluso y haber sido dibujado en el mes de agosto de 1830, pocos meses antes de la muerte del Libertador, refleja, como el del “ Pintor Anónimo de 1826” muy poca adulación por parte del pintor hacia su modelo. Este perfil del Libertador debe haber representado su rostro con mucha fidelidad, pues la copia obsequiada al Sr. Watts que menciona Wilson fue enviada por aquél al Ministerio de Relaciones Exteriores de Inglaterra con correspondencia que decía: “…contiene el más impresionante parecido del General Bolívar que hasta el presente se haya tomado de una fisonomía tan cambiante…”, comentario que coincide totalmente con lo expresado por Antonio Leocadio Guzmán y otros coetáneos respecto a la movilidad del modelo y por Wilson respecto a la fidelidad del parecido.
Un distinguido amigo que ha compartido conmigo el entusiasmo en la producción de esta interpretación de la fisonomía de Bolívar y en la publicación del resultado de mis investigaciones, es propietario de un medallón con un perfil del Libertador sobre marfil que es muy semejante al que fue de Belford Hinton Wilson, pero terminado. Algunos amigos entendidos atribuyen este retrato a Antonio Meucci. A continuación, reproducimos una foto del mismo.
Este retrato fue pintado en Bogotá en 1829 por José María Espinosa, uno de los pintores más prolíficos del Libertador. En este retrato Bolívar luce un sombrero jipi japa y un uniforme de campaña. En lo que se refiere a los rasgos de Bolívar debe destacarse su gran parecido a los dos retratos anteriormente mencionados.
Resultado de el perfil del Libertador según el trabajo científico e investigativo
Retrato de Bolívar según Chavez
Comparaciones de ambos trabajos del rostro del libertador
La reconstrucción facial forense usada por el gobierno del presidente Chavez tiene por objeto lograr, sobre la base de un cráneo de una persona desconocida, un suficiente nivel de parecido que permita su identificación por parte de un familiar o un amigo íntimo. No tiene por objeto
producir un retrato de esa persona.
Si fuese así, el porcentaje de reconocimiento que se lograría con la reconstrucción facial forense sería del 100% y no lo es. A este respecto, la doctora Caroline Wilkinson, un autora líder y prolífica en materia de reconstrucción forense, seguidora entusiasta del método de Manchester, el mismo que se aplicó en la reconstrucción de la Nueva Interpretación del Rostro de Bolívar, ha sostenido lo siguiente: “ En conclusión, estudios de laboratorio sobre el método de Manchester sugieren que la reconstrucción facial forense permite reproducir un parecido suficiente como para permitir el reconocimiento de la persona por parte de un amigo íntimo o un familiar. No es posible reproducir un retrato y existen muchos detalles del rostro que no pueden ser determinados sobre la base del cráneo. Es posible, sin embargo, estimar la mayoría de los rasgos de la morfología facial basándonos en él” ( Caroline Wilkinson. Facial Reconstruction or Artistic Anatomy, Journal of Anatomy, febrero 2010, volumen 216 (2) , traducción al castellano del autor). Véanse en este sentido, los resultados en el parecido logrado en una reconstrucción forense frente a una fotografía real de la persona en vida:
Como se hizo paso a paso
Cual tiene mas parecido, saque Usted sus conclusiones.
En el año 2006 decidí que era tiempo de transportar esa fisonomía de Bolívar que tenía en mi imaginación a una escultura hiperrealista que la hiciera realidad. La producción de esta figura acompañaría a un libro explicativo de las conclusiones que me llevaron a ella y contentivo de una recopilación de las descripciones del Libertador que hicieron sus contempóraneos, incluyendo algunas que no habían sido incluídas en las obras iconográficas mencionadas y que yo tuve la fortuna de ubicar.
Después de una labor de selección bien informada, encargué esta misión al escultor inglés Stuart Williamson, en mi opinión uno de los mejores escultores retratistas en la actualidad, a quien suministré tanto los retratos como las descripciones y con quien mantuve periódica e intensa correspondencia sobre la obra. De las manos de este artista, hoy apreciado amigo, fue emergiendo poco a poco un rostro en arcilla de Bolívar tan ajustado al de mi convicción, que le escribí no más verlo terminado, las siguientes palabras: “ Permítame decirle que la obra terminada excede totalmente de mis expectativas y en consecuencia, no puedo estar más complacido con el resultado. Creo que como artista, no sólo puso sus talentos y habilidades en nuestra búsqueda del parecido de Bolívar, sino que también puso su corazón, lo que hace una gran diferencia entre la creación de una obra ordinaria y una obra maestra. En lo que a mí concierne, ha reproducido mi idea con respecto al parecido de Bolívar casi hasta el más mínimo detalle. Creo, también, que le ha dado una anatomía real al retrato estilizado de tres cuartos del “Pintor anónimo de 1826” y ha combinado inteligentemente los perfiles de Roulin y Meucci, a tal punto, que pareciera que hubiese adivinado lo que cada uno de ellos captó u omitió cuando pintó o dibujó al Libertador”.
Retratos seleccionados
De todos los retratos del Libertador pintados por sus contemporáneos, cuatro perfiles y un retrato de tres cuartos me parecieron siempre particularmente interesantes. Se conjugaban tan bien entre sí que permitían descubrir el Bolívar real que vieron sus pintores.
Estaba convencido de que a dichos perfiles debía corresponder un rostro semejante al retrato de tres cuartos de mi predilección. Me refiero a los perfiles del francés Francois Desiré Roulin, del italiano Antonio Meucci, del colombiano José María Espinosa y al retrato de tres cuartos que Don Alfredo Boulton bautizó como “ El Retrato del Pintor Anónimo de 1826”. Aunque los referidos retratos fueron la fundación de la escultura hiperrealista del Libertador que presentamos, también se tomaron en consideración otros retratos, aunque su influencia en la obra fue sustancialmente menor.
” En la historia de las imágenes de Bolívar, es este el momento en el que aparece una obra de sobresaliente mérito… además ostenta los verdaderos rasgos fisonómicos de Bolívar, amén de haber sido hecho con maestría y seguridad, con mano experta y sensible….Casi se llega a palpar, por su perfecto modelado, la sustancia viva de Bolívar”. Importantísima observación de Don Alfredo Boulton, quien fue, quizás, la persona que examinó y estudió la mayor cantidad de retratos de Bolívar.
El retrato de Roulin fue tomado del natural en 1828. Tiene el mérito de haber sido, como lo sostienen la mayoría de quienes se han ocupado del tema, el arquetipo iconográfico del Libertador, es decir, la imágen por la que más se le reconoce.
También sirvió a Barre para la esfigie que ha aparecido ininterrumpidamente en nuestro signo monetario desde 1873.
Este retrato de Meucci tiene el mérito de haber sido considerado por el entonces coronel y edecán del Libertador, Belford Hinton Wilson como “la mejor y única buena interpretación” del Libertador,
según nota de su puño y letra que transcribimos a continuación:
“El General Bolívar nació en Caracas, República de Venezuela, el 24 de julio de 1783 y murió en mis brazos, en Santa Marta, República de Nueva Granada, el 17 de diciembre de 1830. Esta es la mejor y la única buena interpretación que jamás haya yo visto del General Simón Bolívar y así ha sido reconocido por el General y por el Coronel Ibarra, sus edecanes, como también por el señor José Rafael Revenga y por todos los compañeros del General Bolívar, sus oficiales y amigos, a quienes la he mostrado. El retrato está inconcluso, pero para no destruir el parecido no consentí que fuera terminada la obra, a pesar de que el pintor, un italiano nombrado Meucci, me ofreció concluirla después que la adquirí de él en Lima en 1837. Fue pintado en Cartagena, República de Colombia (hoy día Nueva Granada), en 1830. El General Bolívar posó para ella muchas veces.
Meucci hizo cuatro o tres copias, una fue obsequiada por el General Bolívar a la señora Tropbriant (sic), hermana del General francés Tropbriant, la otra la obsequió al cónsul señor Watts. Otra fue pintada para el señor Juan de Francisco Martín; la que tengo yo creo fue hecha para el General O´Leary. /Es mi deseo que este retrato sea considerado por mi familia como un legado a perpetuidad y que uno de mis descendientes lleva siempre el nombre de Bolívar o Bolivia si es hembra, en grato recuerdo por la asociación que tuve con esa ilustre persona. /Mayo, 19, 1853. Park St. Grosvenor Square, Londres, Belford Hinton Wilson”. Este retrato, quizás por estar inconcluso y haber sido dibujado en el mes de agosto de 1830, pocos meses antes de la muerte del Libertador, refleja, como el del “ Pintor Anónimo de 1826” muy poca adulación por parte del pintor hacia su modelo. Este perfil del Libertador debe haber representado su rostro con mucha fidelidad, pues la copia obsequiada al Sr. Watts que menciona Wilson fue enviada por aquél al Ministerio de Relaciones Exteriores de Inglaterra con correspondencia que decía: “…contiene el más impresionante parecido del General Bolívar que hasta el presente se haya tomado de una fisonomía tan cambiante…”, comentario que coincide totalmente con lo expresado por Antonio Leocadio Guzmán y otros coetáneos respecto a la movilidad del modelo y por Wilson respecto a la fidelidad del parecido.
Un distinguido amigo que ha compartido conmigo el entusiasmo en la producción de esta interpretación de la fisonomía de Bolívar y en la publicación del resultado de mis investigaciones, es propietario de un medallón con un perfil del Libertador sobre marfil que es muy semejante al que fue de Belford Hinton Wilson, pero terminado. Algunos amigos entendidos atribuyen este retrato a Antonio Meucci. A continuación, reproducimos una foto del mismo.
Este retrato fue pintado en Bogotá en 1829 por José María Espinosa, uno de los pintores más prolíficos del Libertador. En este retrato Bolívar luce un sombrero jipi japa y un uniforme de campaña. En lo que se refiere a los rasgos de Bolívar debe destacarse su gran parecido a los dos retratos anteriormente mencionados.
Resultado de el perfil del Libertador según el trabajo científico e investigativo
Retrato de Bolívar según Chavez
Comparaciones de ambos trabajos del rostro del libertador
La reconstrucción facial forense usada por el gobierno del presidente Chavez tiene por objeto lograr, sobre la base de un cráneo de una persona desconocida, un suficiente nivel de parecido que permita su identificación por parte de un familiar o un amigo íntimo. No tiene por objeto
producir un retrato de esa persona.
Si fuese así, el porcentaje de reconocimiento que se lograría con la reconstrucción facial forense sería del 100% y no lo es. A este respecto, la doctora Caroline Wilkinson, un autora líder y prolífica en materia de reconstrucción forense, seguidora entusiasta del método de Manchester, el mismo que se aplicó en la reconstrucción de la Nueva Interpretación del Rostro de Bolívar, ha sostenido lo siguiente: “ En conclusión, estudios de laboratorio sobre el método de Manchester sugieren que la reconstrucción facial forense permite reproducir un parecido suficiente como para permitir el reconocimiento de la persona por parte de un amigo íntimo o un familiar. No es posible reproducir un retrato y existen muchos detalles del rostro que no pueden ser determinados sobre la base del cráneo. Es posible, sin embargo, estimar la mayoría de los rasgos de la morfología facial basándonos en él” ( Caroline Wilkinson. Facial Reconstruction or Artistic Anatomy, Journal of Anatomy, febrero 2010, volumen 216 (2) , traducción al castellano del autor). Véanse en este sentido, los resultados en el parecido logrado en una reconstrucción forense frente a una fotografía real de la persona en vida:
Como se hizo paso a paso
Cual tiene mas parecido, saque Usted sus conclusiones.