InicioInfoJ.R.R. Tolkien y El Señor de los Anillos.
J.R.R. Tolkien


Biografía



John Ronald Reuel Tolkien, (Bloemfontein, hoy Sudáfrica; 3 de enero de 1892 - Bournemouth, Dorset, Inglaterra; 2 de septiembre de 1973), a menudo citado como J. R. R. Tolkien o JRRT, fue un escritor, poeta, filólogo y profesor universitario británico, conocido principalmente por ser el autor de las novelas clásicas de la alta fantasía El hobbit y El Señor de los Anillos.
De 1925 a 1945, Tolkien fue profesor de anglosajón, ocupando la cátedra Rawlinson y Bosworth en la Universidad de Oxford y, de 1945 a 1959, profesor de lengua y literatura inglesa en Merton. Era amigo cercano del también escritor C. S. Lewis y ambos eran miembros de un informal grupo de debate literario conocido como los Inklings. Tolkien fue nombrado Comendador de la Orden del Imperio Británico por la reina Isabel II el 28 de marzo de 1972.
Después de su muerte, el tercer hijo de Tolkien, Christopher, publicó una serie de obras basadas en las amplias notas y manuscritos inéditos de su padre, entre ellas El Silmarillion y Los hijos de Húrin. Estos libros, junto con El hobbit y El Señor de los Anillos, forman un cuerpo conectado de cuentos, poemas, historias de ficción, idiomas inventados y ensayos literarios sobre un mundo imaginado llamado Arda, y más extensamente sobre uno de sus continentes, conocido como la Tierra Media. Entre 1951 y 1955, Tolkien aplicó la palabra legendarium a la mayor parte de estos escritos.
Si bien escritores como William Morris, Robert E. Howard y E. R. Eddison precedieron a Tolkien en el género literario de fantasía con obras tan famosas e influyentes como las de Conan el Bárbaro, el gran éxito de El hobbit y El Señor de los Anillos cuando se publicaron en Estados Unidos condujo directamente al resurgimiento popular del género. Esto ha causado que Tolkien sea identificado popularmente como «el padre» de la literatura moderna de fantasía, o más concretamente, de la alta fantasía. Los trabajos de Tolkien han inspirado muchas otras obras de fantasía y han tenido un efecto duradero en todo el campo. En 2008, el periódico The Times le clasificó sexto en una lista de «Los 50 escritores británicos más grandes desde 1945».

Muerte
Su esposa Edith murió el 29 de noviembre de 1971, a la edad de 82 años. Tolkien volvió a Oxford, donde falleció 21 meses después, el 2 de septiembre de 1973, con 81 años, y fue enterrado en la misma tumba que su mujer. Esta tumba, situada en el cementerio de Wolvercote, en Oxford, presenta los nombres de «Beren» y «Lúthien» para Ronald y Edith, respectivamente, extraídos de la famosa leyenda incluida en El Silmarillion acerca del amor entre estos dos seres de diferente naturaleza (la doncella elfa Lúthien y el mortal Beren) y del robo de uno de los Silmarils.

Pensamiento:

Religiosidad
Tolkien fue un devoto católico romano, y así se sintió el instrumento de la conversión de C. S. Lewis del ateísmo al cristianismo. Sin embargo, se decepcionó cuando Lewis se volvió anglicano (iglesia a la que Tolkien se refería como «una patética y oscurecedora mescolanza de tradiciones medio recordadas y creencias mutiladas»), en lugar de católico.Tolkien educó intensamente a sus hijos en su religión. En una carta, fechada el 8 de enero de 1944, y dirigida a su hijo Christopher con la intención de darle ánimos, le insta, tras explicarle un poco de doctrina católica, a recurrir a las alabanzas: «Yo las utilizo mucho (en latín): el Gloria Patri; el Gloria in excelsis; el Laudate Dominum; el Laudate pueri Dominum (que me gusta en especial), uno de los salmos dominicales y el Magnificat» y la carta continúa señalando varias otras formas religiosas de buscar tranquilidad e inspiración.
En los últimos años de su vida, Tolkien quedó profundamente decepcionado por las reformas y cambios llevados a cabo tras el Concilio Vaticano Segundo, tal como recuerda su nieto Simon Tolkien:
Recuerdo vívidamente cuando iba a la iglesia con él en Bournemouth. Era un devoto católico romano y fue poco después de que la Iglesia cambiase la liturgia del latín al inglés. Mi abuelo evidentemente no estaba de acuerdo con eso y daba todas sus respuestas en voz muy alta en latín mientras el resto de la congregación respondía en inglés. La experiencia me resultaba espantosa, pero a mi abuelo le daba lo mismo. Simplemente, tenía que hacer aquello que creía correcto.
Es un comentario habitual, que existen paralelismos entre la saga de la Tierra Media y ciertos hechos de la vida de Tolkien. Suele argumentarse que El Señor de los Anillos representa a Inglaterra durante e inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial. Tolkien repudió ardientemente esta opinión en el prefacio a la segunda edición de su novela, declarando que prefería la aplicabilidad a la alegoría. Trató este tema con mayor extensión en su ensayo Sobre los cuentos de hadas, en el que argumenta que los cuentos de hadas son válidos porque son consistentes consigo mismos y con algunas verdades sobre la realidad. Concluyó que el cristianismo en sí mismo sigue este patrón de consistencia interna y verdad externa. Su creencia en las verdades fundamentales del cristianismo y su lugar en la mitología lleva a los comentaristas a encontrar temas cristianos en El Señor de los Anillos, a pesar de su notable falta de referencias abiertamente religiosas, ceremonias religiosas o apelaciones a Dios. Tolkien se opuso vehementemente al uso de referencias religiosas por parte de C. S. Lewis en sus historias, que muchas veces eran abiertamente alegóricas. Sin embargo, Tolkien escribió que la escena del Monte del Destino ejemplifica líneas del Padre nuestro. Con todo, no puede obviarse que en su carta de respuesta (Cartas nº 142), Tolkien reconoció que: "El Señor de los Anillos es, por supuesto, una obra fundamentalmente religiosa y católica". Su amor por los mitos y su fe devota se unieron en su creencia en que la mitología «es el eco divino de la Verdad». Expresó este punto de vista en su poema Mitopoeia, y su idea de que los mitos contienen ciertas «verdades fundamentales» se convirtió en un tema central de los Inklings en su conjunto.

Pensamiento político
Las ideas políticas de Tolkien estaban guiadas por su estricto catolicismo, por lo que sus puntos de vista eran predominantemente conservadores, en el sentido de favorecer las convenciones y ortodoxias establecidas por encima de la innovación y la modernización.[cita requerida] Apoyó el bando de Franco durante la Guerra Civil Española, tras tener noticias de que milicianos «rojos» estaban destruyendo iglesias y matando a sacerdotes y monjas en la zona republicana. También expresó admiración por el poeta sudafricano católico Roy Campbell, tras una reunión con él en 1944: Tolkien consideraba a Campbell un defensor de la fe católica por sus acciones con el bando franquista en la Guerra Civil Española.
Siguiendo la opinión predominante en la Gran Bretaña de la época, se mostraba de acuerdo con la política de apaciguamiento defendida por el gobierno de Chamberlain. Considerando que Hitler y el nazismo eran menos peligrosos que los soviéticos, escribió una carta durante la Crisis de Múnich en la que manifestaba la creencia de que los soviéticos eran responsables de los problemas de Europa y que estaban tratando de volver a los británicos y franceses en contra de Hitler. Sin embargo, Tolkien siempre condenó la doctrina racial del Partido Nazi y su antisemitismo como algo «totalmente pernicioso y acientífico». Cuando, en febrero de 1938, sus editores en Alemania le pidieron confirmación sobre si era de ascendencia aria, Tolkien remitió dos borradores de respuesta distintos a sus editores ingleses. En el que se conserva (es decir, el que no se envió a Alemania) Tolkien, después de ridiculizar la mitificación del origen ario (hindú o persa) de los pueblos germánicos, replica:
[...] si debo entender que quieren averiguar si soy de origen judío, sólo puedo responder que lamento no poder afirmar que no tengo antepasados que pertenezcan a ese dotado pueblo. [...] me he acostumbrado a considerar mi apellido alemán con orgullo, y seguí considerándolo así durante todo el período de la lamentable pasada guerra, durante la cual serví en el ejército inglés. Sin embargo, no puedo dejar de comentar que si averiguaciones impertinentes e irrelevantes de esta especie han de convertirse en la regla en cuestiones relacionadas con la literatura, no está entonces distante el momento en que tener un apellido alemán deje de ser fuente de orgullo.
En 1967 protestó contra una descripción de la Tierra Media como «nórdica», un término que le desagradaba por su asociación con la teoría racial de nombre similar. Tolkien no sentía otra cosa por Adolf Hitler más que desprecio, y le acusaba: «Arruina, pervierte, aplica erradamente y vuelve por siempre maldecible ese noble espíritu nórdico, suprema contribución a Europa, que siempre amé e intenté presentar en su verdadera luz». Tiempo después hablaría de Hitler como de uno de los «idiotas militares», «un pillo vulgar e ignorante, además de tener otros defectos (o la fuente de ellos)».38 Del otro bando, el suyo, tampoco le gustaba la propaganda antialemana demagógica y maniquea empleada durante la Segunda Guerra Mundial para reforzar el esfuerzo de guerra británico.
Sorprendentemente, en 1943 escribió, «Mis opiniones políticas se inclinan más y más hacia el anarquismo (entendido filosóficamente, lo cual significa la abolición del control, no hombres barbados armados de bombas) o hacia la monarquía “inconstitucional”. Arrestaría a cualquiera que empleara la palabra Estado (en cualquier otro sentido que no fuera el reino inanimado de Inglaterra y sus habitantes, algo que carece de poder, derechos o mente) [...]». Estas palabras le han llevado a ser calificado de «anarquista monárquico».

Bibliografia de J.R.R. Tolkien

Novelas y novelas cortas publicadas por J. R. R. Tolkien

El hobbit - George Allen & Unwin, 21 de septiembre de 1937
Hoja, de Niggle - Dublin Review, enero de 1945
Egidio, el granjero de Ham - George Allen & Unwin, octubre de 1949
El Señor de los Anillos, publicada en cuatro volúmenes:
La Comunidad del Anillo - George Allen & Unwin, 29 de julio de 1954
Las dos torres - George Allen & Unwin, 11 de noviembre de 1954
El retorno del Rey - George Allen & Unwin, 20 de octubre de 1955
Apéndices de El Señor de los Anillos - George Allen & Unwin, 1955
Las aventuras de Tom Bombadil y otros poemas de El Libro Rojo - George Allen & Unwin, 22 de noviembre de 1962
Árbol y Hoja, y el poema Mitopoeia - Unwin Books, 28 de mayo de 1964
El herrero de Wootton Mayor - George Allen & Unwin, 9 de noviembre de 1967
El señor Bliss - HarperCollins Publishers, 1982
Roverandom - HarperCollins Publishers, 1998

Novelas y novelas cortas recopiladas por Christopher Tolkien

El Silmarillion - George Allen & Unwin, 15 de septiembre de 1977
Cuentos inconclusos de Númenor y la Tierra Media - George Allen & Unwin, 2 de octubre de 1980
La historia de la Tierra Media:
El libro de los cuentos perdidos 1 - George Allen & Unwin, 27 de octubre de 1983
El libro de los cuentos perdidos 2 - George Allen & Unwin, 16 de agosto de 1984
Las baladas de Beleriand - George Allen & Unwin, 22 de agosto de 1985
La formación de la Tierra Media - George Allen & Unwin, 21 de agosto de 1986
El camino perdido y otros escritos - Unwin Hyman, 27 de agosto de 1987
El retorno de la Sombra - Unwin Hyman, 25 de agosto de 1988
La traición de Isengard - Unwin Hyman, 7 de septiembre de 1989
La Guerra del Anillo - Unwin Hyman, septiembre de 1990
Sauron Defeated - HarperCollins, 6 de enero de 1992. En español, Sauron Defeated se dividió en El fin de la Tercera Edad (HSDLA IV) y La caída de Númenor (HTM VI) por motivos editoriales.
El anillo de Morgoth - HarperCollins, 23 de septiembre de 1993
La Guerra de las Joyas - HarperCollins, septiembre de 1994
Los pueblos de la Tierra Media - HarperCollins, septiembre de 1996
The History of Middle-earth Index - HarperCollins, agosto de 2002
Los hijos de Húrin - HarperCollins, abril de 2007
La leyenda de Sigurd y Gudrún - HarperCollins, octubre de 2009
La caída de Arturo - HarperCollins, 2013.

Otras obras

Informe autobiográfico Tolkien on Tolkien, 1966
Disco LP Poems and Songs of Middle-Earth, 1968 (Tolkien lee algunos de sus propios poemas).
Discos LP The Hobbit and The Lord of the Rings póstumo, 1975 (Tolkien lee extractos de esas obras).
Tolkien, J. R. R. (1976). Father Christmas Letters. ed. Baillie Tolkien, il. J. R. R. Tolkien. Houghton Mifflin.
Tolkien, J. R. R. (1983). Las cartas de Papá Noel. ed. Baillie Tolkien, il. J. R. R. Tolkien, trad. Manuel Figueroa. Edhasa.
Los monstruos y los críticos y otros ensayos, Christopher Tolkien, Ediciones Minotauro (trad. de Eduardo Segura), 1999
Una traducción de Beowulf, Michael D. C. Drout (ed.), 2003
Libro de imágenes Pictures by J. R. R. Tolkien póstumo, 1979 (Colección de dibujos de Tolkien con comentarios de su hijo Christopher).
Editado en España como: Pinturas y dibujos por Minotauro en 1992.
Colección de cartas The Letters of J. R. R. Tolkien, póstumo (1981).
Carpenter, Humphrey (junio de 1993). Las cartas de J. R. R. Tolkien. col. Christopher Tolkien, trad. Rubén Masera. Barcelona: Minotauro.

El Señor de los Anillos



Aunque no se encontraba inspirado para tratar el tema, la petición de Stanley Unwin de una secuela para El hobbit impulsó a Tolkien a comenzar la que sería su obra más famosa, El Señor de los Anillos, una novela de fantasía épica subdividida en tres volúmenes y publicada entre 1954 y 1955. Tolkien invirtió más de diez años en la creación de la historia y los apéndices de la novela, tiempo durante el cual recibió el apoyo constante de los Inklings, en particular de su amigo más cercano, C. S. Lewis, al que prestaba o leía los borradores que iba escribiendo para que los juzgara. Tanto los acontecimientos de El hobbit como los de El Señor de los Anillos están enmarcados en el contexto de El Silmarillion, pero en una época bastante posterior.
La intención original de Tolkien al empezar a escribir El Señor de los Anillos era que éste fuera un cuento para niños al estilo de El hobbit, pero poco después recordó el anillo encontrado por Bilbo Bolsón y decidió centrar la historia en torno a él y su devenir, convirtiéndose en un escrito más oscuro y serio; por ello, a pesar de ser una continuación directa de El hobbit, fue dirigido a un público más maduro. Por otro lado, Tolkien aprovechó más en esta novela la inmensa historia de Beleriand, que había ido construyendo en años anteriores y que finalmente fue publicada de forma póstuma en el El Silmarillion y otros volúmenes.
El Señor de los Anillos se volvió tremendamente popular en la década de 1960 y se ha mantenido así desde entonces, situándose como una de las obras de ficción más populares del siglo XX a juzgar por sus ventas y las encuestas de lectores, como la realizada por las librerías Waterstone's de Reino Unido y la cadena de televisión Channel 4, que eligió a El Señor de los Anillos como el mejor libro del siglo.

Su carrera como lingüista

Tolkien aprendió latín, francés y alemán de su madre, y mientras estaba en el colegio aprendió inglés medio, inglés antiguo, finlandés, gótico, griego, italiano, noruego antiguo, español, belga y belga medieval. También estuvo familiarizado con el danés, neerlandés, lombardo, noruego, ruso, serbio, sueco y antiguas formas del alemán moderno y eslovaco, revelando así su profundo conocimiento lingüístico sobre todas las lenguas germánicas.

Lenguas construidas



Su pasión por los idiomas comenzó a los 8 o 9 años de edad, cuando se deleitaba con el sonido del latín en los labios de su madre o se entretenía con su prima Mary inventando sus propias lenguas, como el «animálico» o el «nevbosh» (‘nuevo disparate’). Algo más tarde creó el «naffarin» (basado en el español que aprendía con la ayuda del padre Morgan). Después descubriría el gótico, el galés y el finlandés, base de sus grandes creaciones: el sindarin, la lengua de los sindar, y, sobre todo, el quenya, la lengua de los noldor; alentado por sus profesores Kenneth Sisam, catedrático de instituto en Literatura Comparada y con quien competiría por la cátedra de Anglosajón en el Merton College de la Universidad de Oxford, y Robert Gilson, quienes descubrieron en él a un gran filólogo.
Su carrera académica y su producción literaria son inseparables de su amor hacia el lenguaje y la filología. Se especializó en la filología del griego durante la universidad y en 1915 se graduó con nórdico antiguo como materia especial. De 1919 a 1920, tras licenciarse del ejército una vez finalizada la Primera Guerra Mundial, Tolkien trabajó como ayudante del redactor jefe de la primera edición del Oxford English Dictionary, siendo el encargado de redactar los borradores para tres adiciones que aparecieron por primera vez en la edición publicada en octubre de 1921. En 1920, fue a Leeds como profesor de Inglés, donde reclamó crédito por aumentar el número de estudiantes en lingüística de cinco a veinte. Dio cursos sobre el verso heroico en inglés antiguo, historia del inglés, varios textos en inglés antiguo y medio, filología del inglés antiguo y medio, filología introductoria a germano, gótico, nórdico antiguo y galés medieval. Cuando en 1925, con treinta y tres años, Tolkien solicitó el profesorado en anglosajón de Rawlinson y Bosworth, presumió de que sus estudiantes de filología germana de Leeds habían formado un «Club Vikingo».
Privadamente, Tolkien estaba atraído por «cosas de significación racial y lingüística», y contempló nociones de un heredado gusto por el lenguaje, donde calificó a la «lengua nativa» como opuesta a la «lengua materna» en su conferencia «El inglés y el galés», que es crucial para entender su concepto de la raza y el lenguaje. Consideraba el inglés medio de los Midlands Occidentales su «lengua nativa», y, como le escribió a Wystan Hugh Auden en 1955, «Soy de los Midlands Occidentales por sangre (y tomé el inglés medio de estos como una lengua conocida tan pronto como posé mis ojos sobre ellos)».
Paralelamente a su trabajo profesional como filólogo, y algunas veces eclipsándolo hasta el extremo de que su producción académica permaneciera bastante escasa, estaba su afecto por la construcción de lenguas artificiales. Las de mayor desarrollo eran el quenya y el sindarin. El lenguaje y la gramática para Tolkien fueron una cuestión de estética y eufonía, y el quenya en particular fue diseñado por consideraciones «fonoestéticas»; fue previsto como un «elfolatín», y estaba basado fonológicamente en el latín, con ingredientes del finés y el griego. Una notable adición vino a fines de 1954 con el adunaico de Númenor, una lengua de «un sabor ligeramente semítico», conectada con el mito tolkieniano de la Atlántida, el cual por medio de «Los papeles del Notion Club» se ata directamente dentro de sus ideas sobre la heredabilidad del lenguaje, y a través de la Segunda Edad del Sol el mito de Eärendil fue asentado en el legendarium, de este modo proveyendo un enlace al «mundo real y primordial» del siglo XX de Tolkien con el pasado mitológico de la Tierra Media.
Tolkien considera los lenguajes inseparables de la mitología asociada con ellos, y consecuentemente tomó tenue vista de las lenguas auxiliares: en 1930 un congreso de esperantistas escucharon esto de él, en su conferencia «Un vicio secreto», «La construcción de su lenguaje engendrará una mitología», pero en 1956 concluyó que el «volapük, esperanto, ido, novial, etc., están muertos, más que otras lenguas ancestrales no utilizadas, debido a que sus autores nunca inventaron ninguna leyenda en esperanto».
La popularidad de los libros de Tolkien ha tenido un pequeño pero duradero efecto en el uso del lenguaje en la literatura fantástica en particular, e incluso en importantes diccionarios, que hoy en día comúnmente aceptan el restablecimiento tolkiano de las palabras dwarves (enanos) y elvish (élfico) (en contraposición a dwarfs y elfish), que no habían estado en uso desde mitad aproximadamente el siglo XIX. Otros términos que ha acuñado, tales como legendarium y eucatástrofe son mayormente usados en conexión con su trabajo.

Adaptaciones cinematográficas de la obra de Tolkien

Varias obras de Tolkien han sido adaptadas al cine, empezando por la adaptación animada por Rankin/Bass de la novela El hobbit en 1977. Al año siguiente Ralph Bakshi dirigió El Señor de los Anillos, una adaptación incompleta también para el cine de animación de la novela en tres volúmenes. El equipo de la Rankin/Bass responsable de El hobbit creó en 1980 un especial animado de televisión titulado El retorno del Rey, que incluía una recapitulación ultrabreve de los dos primeros tomos de El Señor de los Anillos, y que se presentó como una continuación de su película de 1977.
Más de veinte años después, New Line Cinema y el director neozelandés Peter Jackson crearon la adaptación más exitosa de El Señor de los Anillos, en una trilogía de películas protagonizadas por Elijah Wood, Viggo Mortensen, Sean Astin, Christopher Lee, Andy Serkis, Liv Tyler, Orlando Bloom e Ian McKellen, estrenadas en los años 2001, 2002 y 2003.
Posteriormente, los mismos New Line Cinema y Peter Jackson (aunque durante un tiempo se barajó la dirección del mexicano Guillermo del Toro) abordaron también la adaptación de El hobbit en una trilogía de películas, las cuales se estrenarán en 2012, 2013 y 2014.


10 juegos para fans de El Señor de los Anillos

Con la trilogía de El Hobbit, Peter Jackson ha vuelto a sacar la Tierra Media de los libros para sumergirnos en ella a través de sus películas. El ecuador entre la primera parte, Un viaje inesperado, y la segunda, La desolación de Smaug, ha sido superado ampliamente. Estamos a cuatro meses de volver a pasearnos por los bellos y peligrosos parajes de la Tierra Media, incluida la Montaña Solitaria, donde aguarda impasible el ardiente dragón.

Para amenizaros la espera hasta el 13 de diciembre, os brindamos este reportaje sobre los 10 videojuegos de El Señor de los Anillos que un seguidor de la saga (literaria o cinematográfica) no debería perderse -o al menos dar una oportunidad-. Nueve serán de esta trilogía, pero hemos dejado un hueco para uno basado en El Hobbit, por aquello de ser la obra de Tolkien protagonista en estos tiempos. ¿Veremos juegos basados en la nueva trilogía cinematográfica?

Obviamente estos que listaremos a continuación no son los únicos juegos disponibles. Desde 1982 han ido saliendo títulos, de los géneros más variados, que seguro que más de uno de vosotros ha tenido el privilegio de probar, como aquellas aventuras conversacionales de "The Hobbit" o "Lord of the Rings: Game One"; pero había que elegir diez, así que algunos se han tenido que quedar fuera.

Siendo objetivos, ninguno de los títulos lanzados hasta la fecha ha alcanzado la categoría de "obra maestra". Seguro que muchos andáis esperando ese "juego definitivo", con miles de ideas de cómo debería ser, pero hasta que un estudio se decida a dar el paso ambicioso a ello tendremos que saciar nuestras ganas con lo disponible. Por suerte, los fans de ESDLA sabemos ver más allá de gráficos o animaciones algo toscas, así como apreciar una buena ambientación y una lograda fidelidad a los libros o a las películas.


1. El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo (2002)

Salió un año después que la primera película, coincidiendo con el siguiente título del que hablaremos ahora, Las Dos Torres de Electronic Arts. La versión de PS2 y PC fue desarrollada por Surreal Software, mientras que la de Xbox, por The Whole Experience (en Game Boy Advance también salió, pero era un juego completamente distinto). Los hicieron estudios diferentes sí, pero tenían algo en común: basaban su ambientación y desarrollo en la novela, no en la obra de Peter Jackson (la editora Sierra Entertainment tenía en esta época la licencia para hacer productos basados en los libros). No se llevó buenas críticas por parte de los medios (aunque en IGN obtuvo un notable 7,5 en PS2 y un 6,8 en Xbox).

No era un alarde gráfico ni técnico, pero para los que disfrutamos de las obras de Tolkien, recorrer parajes descritos en los libros y poder "ponerles cara" y decir: "¡Anda, las Quebradas de los Túmulos! Aquí es donde…" nos encanta. Lo mismo al interactuar con los personajes, y más si estos no aparecen en las películas, que a los que sí ya los tenemos muy vistos (de las veces que nos hemos tragado la trilogía, claro). Siempre es interesante ver si el cómo los demás representan a los personajes coincide con la imagen que nos habíamos creado nosotros en nuestra cabeza, y encima si se trata de peculiares figuras como Tom Bombadil o Baya de Oro, más todavía. Incluso a más de uno seguro que echarse una partida a La Comunidad del Anillo le sirvió para refrescar la trama del libro.

Es un juego de acción en tercera persona en el que la aventura se reparte entre tres personajes principales, cada uno con su propio estilo de combate, que son los que controlamos: Frodo, Aragorn y Gandalf. La Comarca nos espera.


2. El Señor de los Anillos: Las Dos Torres (2002)

Este juego de acción, beat’em up más concretamente, bebe por completo de la primera y segunda película de Peter Jackson por tema de licencias. No tenían los derechos de los libros, pero sí de la trilogía del cine. Aunque su nombre indique que se basa en Las Dos Torres, no es del todo cierto. Electronic Arts no lanzó juego de La Comunidad del Anillo (pero sí lo hubo, el mencionado justo arriba), sin embargo, sí introdujo acontecimientos que suceden en el primer filme, como los de la Cima de los Vientos, Moria o Amon Hen. La lograda representación de los personajes y escenarios y el uso de la banda sonora original y el doblaje consiguieron hacer de este juego un producto muy fidedigno a la película.

Uno de los puntos positivos que más se resaltó en su momento fue la excelente transición, ininterrumpida, entre las escenas cinematográficas y el gameplay. En Las Dos Torres controlábamos a Aragorn, Legolas y Gimli, sin duda, el mejor trío de guerreros posible -aunque en un momento determinado también nos metíamos en la piel de Isildur-. A lo largo de 16 niveles (cuatro de ellos ocultos) nos enfrentábamos a hordas y hordas de enemigos, desde orcos, pasando por troles o huargos, hasta Uruk-Hai, y con jefes finales que nos ponían las cosas un poco difíciles. De los hobbits poco supimos en este juego. Dejaba completamente de lado la andadura de Frodo y Sam hacia el Monte del Destino, y a Merry y Pippin no se les mostraban más que en escenas cinematográficas. Pero sí aparecían otros personajes como Haldir, Gandalf el Blanco y Elrond, entre otros. Salió para PlayStation 2, Xbox y Gamecube. La versión de Game Boy Advance volvió a ir por su lado.


3. El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey (2003)

El Retorno del Rey mantuvo el estilo de Las Dos Torres, pero ofreciendo más y mejor. Seguía siendo un videojuego de acción beat’em up, pero se habían añadido varias líneas argumentales, escenarios más grandes y detallados y combates contra un mayor número de enemigos. Al completar cada fase, con los puntos de experiencia que obtuviéramos, podíamos mejorar las habilidades de nuestro personaje, haciéndolo a cada paso más poderoso. Una de las novedades que se introdujeron respecto a Las Dos Torres, y que hizo las delicias de los jugadores, fue el modo multijugador cooperativo para dos jugadores. La experiencia jugable por la Tierra Media ganaba muchos enteros si se disfrutaba junto a un amigo. Lo difícil era decidir quién controlaba a quién. Pero vamos, nada que no pudiera solucionar un "piedra, papel o tijera". Además, a nivel gráfico también se notó una evolución ostensible y los efectos de sonido y la música eran de alto nivel (de la banda sonora de Howard Shore poco hay que decir…).

Al igual que Las Dos Torres, contaba como extras con material de las películas y entrevistas a algunos de los actores principales. Un detalle que los amantes de las películas agradecimos enormemente. En definitiva, que Electronic Arts supo arreglar los pequeños fallos que tenía el título anterior y añadirle las suficientes novedades como para hacer de El Retorno del Rey un producto más redondo. El juego salió a la venta para PlayStation 2, Xbox, Gamecube y PC. En Game Boy Advance fue desarrollado por Griptonite Games, los mismos que hicieron Las Dos Torres para la portátil. Este era un juego distinto al visto en consolas y ordenadores.


4. El Señor de los Anillos: La Guerra del Anillo (2003)

El mismo año que llegó El Retorno del Rey, tanto la película como el juego, Sierra Entertainment nos trajo una vuelta de tuerca a todo lo que habíamos visto en esta década. Se dejaron de lado las aventuras y la acción en tercera persona para dar paso a un videojuego de estrategia en tiempo real, comúnmente llamado en esta industria RTS. A diferencia del juego que vendría a posteriori del mismo género, La Guerra del Anillo estaba fuera de las redes de las películas, ya que, como hemos mencionado antes, Sierra lo que poseía eran los derechos de la trilogía literaria no de las producciones cinematográficas.

Desarrollado por Liquid Entertainment en exclusiva para PC, en su momento fue muy comparado con Warcraft III por su mecánica, además de su parecido en el diseño y los controles. No se caracterizó por meternos de lleno en batallas multitudinarias contra cientos de enemigos, sino que aquí gran parte del protagonismo se lo llevaban los héroes de gran poder. La campaña, como veríamos también en futuros títulos, podíamos vivirla desde un punto de vista "bueno" o "malo", es decir, que encarnábamos a los pueblos libres o a los siervos de Sauron. Como suele ser habitual en un RTS, combatir no es lo único a lo que hay que dedicar tiempo. La construcción y mantenimiento de la base era clave para tener éxito. El juego, además, ofrecía multijugador competitivo y editor de mapas.


5. El Hobbit (2003)
El 2003, año en el que se cerró la trilogía cinematográfica, vino cargadito de títulos de las novelas de Tolkien. Como ya os comentamos en la introducción, en esta lista de El Señor de los Anillos iba a haber un "intruso". Siendo El Hobbit el protagonista en la actualidad, no podíamos dejarlo de lado. Desarrollado por Inevitable Entertainment y distribuido por Vivendi Universal, el juego nos introducía en la historia de Bilbo Bolsón narrada en el libro.

Lo primero que llamaba la atención, y más si lo comparábamos con el resto de títulos que ya habían visto la luz, era su diseño gráfico, un tanto 'infantiloide' y con los colores vivos como protagonistas. Para los amantes del realismo, es posible que no fuera un producto a tener en cuenta, pero para los fans de la obra, no era un aspecto que nos echara para atrás. Y es que, además, conociendo el estilo más de “cuento” del libro de El Hobbit respecto a ESDLA, tampoco sorprende del todo la decisión de darle esa particular estética. Lo que realmente importaba y destacaba de este juego era la fidelidad con la que se narraban -y jugaban- los acontecimientos, algo parecido a lo que ocurrió con La Comunidad del Anillo. El Hobbit era un juego de aventuras con un toque plataformero y de rol, con puzles que resolver y misiones opcionales que completar. Lo pudimos disfrutar en PlayStation 2, Xbox, Gamecube y PC. Game Boy Advance también tuvo su versión.

Ahora estamos a la espera de ver si hacen algún videojuego de calidad con la licencia de las películas de El Hobbit, más allá de los dos juegos para móviles y navegadores lanzados hace unos meses. No es que le hagamos ascos a estos, pero todos sabemos que queremos uno para consolas.


6. El Señor de los Anillos: La Tercera Edad (2004)
Este fue uno de los títulos de ESDLA que más sorprendió cuando fue lanzado, sin duda. ¿Por qué? Por su mecánica de juego. La Tercera Edad de Electronic Arts se convirtió en un RPG al más puro estilo Final Fantasy X, con combates por turnos sin límite de tiempo y subidas de nivel para mejorar a los personajes. No fue el juego de rol definitivo que todo seguidor de ESDLA estaba esperando (y está), pero sí ofreció una nueva forma de disfrutar de la Tierra Media, aportándole frescura a este universo tras las tan utilizadas fórmulas de aventuras al uso y beat’em up. Si el combate era lo que más destacaba para bien, lo que más se le achacó fue el tema del argumento, que sí que es cierto que podía pecar de incoherente en ocasiones (aunque tampoco era un obstáculo insalvable para la diversión), pero tenía su explicación.

EA contaba con las licencias de las películas, pero no de los libros. Esto suponía que o se centraban en lo visto en ellas o creaban desde cero la experiencia. ¿Qué hizo el estudio desarrollador? Ambas. Recurrir a elementos de la trilogía de Peter Jackson, pero a la vez introducir otros nuevos, como los personajes principales –Berethor, Idrial, Elegost, Hadhod, Morwen, Eaoden…–, situaciones que no se dan en los libros –como el enfrentamiento de esta inventada compañía contra el Balrog o contra el Ojo de Sauron en su torre–, o el propio hilo argumental, en el que en la piel de Berethor teníamos que ir en busca de Boromir, tal y como nos encomendaba el senescal de Gondor, Denethor. Al morir Boromir, nuestro objetivo cambiaba, y a lo que nos dedicaríamos es a ayudar a la Comunidad, pero por caminos diferentes. Se le introdujo un modo cooperativo, pero tampoco excesivamente destacable. Fue lanzado para PlayStation 2, Xbox y Gamecube.



7. El Señor de los Anillos: La Batalla por la Tierra Media (2004) y II (2006)
Con la Batalla por la Tierra Media, llegó un nuevo juego de estrategia en tiempo real. El funcionamiento era el típico de prácticamente todo RTS: recolecto recursos -aunque no hay que ir en su busca, sino que nos los van dando las construcciones que tienen esa labor-, construyo edificaciones y creo unidades para mi ejército (las cuales si vamos manteniéndolas con vida en los combates, suben de nivel). Aunque a diferencia de otros títulos, como, por ejemplo, Age of Empires, en este no podías edificar donde quisieras, sino que había unos espacios reservados e indicados para ello (como veríamos posteriormente también en Halo Wars, por ejemplo).

Ofrecía cuatro facciones entre las que elegir, dos de ellas de los Pueblos Libres (los jinetes de Rohan y los hombres de Gondor) y dos de los seguidores de Sauron (los Uruk-Hai de Isengard y los orcos de Mordor). Tampoco faltaban los héroes, con habilidades únicas, que nos ayudaban sobremanera en el fragor de la batalla. Como era de esperar, estos personajes especiales eran los protagonistas de las películas (Aragorn, Gandalf, Boromir, Legolas, Gimli, Saruman, Gollum, el Rey Brujo…). La Tierra Media se recreó con fidelidad, con unos escenarios detallados y unos buenos gráficos para el tipo de juego que era. Asimismo, contaba con multijugador local y online para disfrutar con otros jugadores de sus multitudinarias batallas.

Dos años después, en 2006, Electronic Arts nos ofreció un juego mejorado y más completo con La Batalla por la Tierra Media II, y además, no solo para PC, sino que también se lanzó en Xbox 360, suponiendo para los desarrolladores un reto el adaptar un control nacido en PC al pad de una consola. Pero cumplió bien. Dos juegos que son grandes opciones para los amantes de la estrategia y de El Señor de los Anillos.



8. El Señor de los Anillos Online: Riders of Rohan (2007)
Si cuando dijimos al principio que El Señor de los Anillos había tocado una amplia variedad de géneros, no era por decir. En 2007, y con el fenómeno de World of Warcraft rondando por ahí, Turbine y Midway Games lanzaron un MMORPG del universo fantástico de ESDLA. El juego comenzó su andadura con suscripciones mensuales, aunque con el tiempo tuvo que cambiar a la modalidad free-to-play; eso sí, dejando abierta la opción de pagar a aquellos que quisieran y ofreciéndoles extras VIP por hacerlo.

El fondo del juego está basado en los libros de ESDLA y de El Hobbit, de otras novelas la compañía no posee los derechos. Gráficamente no es ningún portento (aunque en este tipo de juegos tan grandes es difícil encontrarlos), pero la excelente ambientación lograda redime este apartado. El jugador se puede adentrar en una historia principal -que en este caso ya desde el principio empieza bastante bien- o pasarse horas y horas recorriendo los parajes de la Tierra Media mientras cumple misiones secundarias o combate contra enemigos IA o humanos (el conocido PvP). No es un juego que agobie al jugador por su complejidad, lo que permite que más personas puedan disfrutar de él -que eso no significa que no ofrezca cosas por hacer ni que sea un mero paseo por verdes praderas-.

Desde que saliera al mercado hace seis años, varias han sido las expansiones que se han unido al juego para agrandar más si cabe el mundo que ofrece: Minas de Moria (2008), Siege of Mirkwood (2009), Rise of Isengard (2011) y Riders of Rohan (2012). Este otoño llego una nueva: El abismo de Helm.



9. El Señor de los Anillos: La Guerra del Norte (2011)
En La Guerra del Norte, tal y como su nombre deja entrever, vivimos una aventura en el norte de la Tierra Media, una historia completamente nueva que tiene la trilogía cinematográfica como telón de fondo, hecho que vemos reflejado en el diseño de los personajes secundarios. Este juego de acción y rol de Snowblind Studios nos pone al frente de una pequeña compañía, compuesta por tres miembros –Eradan el montaraz, Farin el enano y Andriel la elfa–, que pretende evitar que las tropas de Agandaûr, siervo de Sauron, se reúnan en el norte, y ayudar así a Frodo y los demás en su misión de destruir el Anillo Único. Los personajes principales y la mayoría de los lugares, que cuentan con un diseño y unos gráficos que desprenden aire "tolkiano", no se ven en las películas de Jackson, aunque hay otros escenarios emblemáticos como Rivendel o Bree que sí.

A pesar de hacerse un poco repetitivo en ocasiones, el juego consigue divertir durante horas, gracias a sus buenos combates (con los ataques finales dándoles un toque de espectacularidad) y a la personalización del personaje, que incluye la mejora de sus atributos y habilidades al subir de nivel y la posibilidad de vestirle con decenas de piezas diferentes que cambian su rendimiento. Cuando no estamos combatiendo, los diálogos con opciones se suceden a menudo. También hay disponibles misiones secundarias para salir de la "rutina" principal.

Pero si hay un elemento que hace de este un juego entretenido y recomendable, ese es el modo cooperativo. Gana muchos enteros si nos adentramos en la aventura con dos amigos más, ya sea en local o en línea. Warner Bros. Interactive Entertainment lo lanzó en noviembre de 2011 para PlayStation 3, Xbox 360 y PC.



10. LEGO El Señor de los Anillos (2012)
El pasado mes de noviembre recibimos un nuevo juego de LEGO basado en una franquicia cinematográfica, con El Señor de los Anillos como película protagonista en esta ocasión. Este juego de TT Games y Warner Bros. es de lo más fiel a la trilogía de Peter Jackson que nos podemos echar a los mandos. Ya desde el mismísimo prólogo vemos todo aquello que nos encandiló de los filmes cuidado hasta el último detalle, con un calco de las escenas clave. Eso sí, con la ligera diferencia de que los protagonistas están hechos de piezas, claro.

Es un juego que nos divertirá gracias a su mecánica plataformera, pero no solo conseguirá entretenernos sin más, sino que en más de una ocasión nos sacará una sonrisa o incluso nos hará soltar una carcajada, y es que tiene muy buenos 'puntazos'. LEGO El Señor de los Anillos vuelve a utilizar la fórmula empleada en LEGO Batman 2: el mundo abierto. Gracias a él, cuando nos encontramos fuera de los niveles del modo Historia (seis por película), podemos explorar con libertad los escenarios de la Tierra Media vistos en las películas (Rivendel, la Cima de los Vientos, Rohan...).

Destaca también la enorme cantidad de personajes que iremos desbloqueando y adquiriendo a lo largo del juego: 84, nada más y nada menos. Lo divertido del juego también es la necesidad de ir intercambiando los personajes para resolver ciertos puzles, ya que poseen armas, objetos y habilidades especiales con los que solo uno concreto nos puede sacar del atolladero.

Como es ya tradición, y un buen punto siempre en los LEGO, es la incorporación de un modo cooperativo local. Sin duda, jugar con alguien mano a mano le da otro halo de diversión al juego, además de paliar un poco los efectos de una IA de los compañeros un poco limitada. Hay que recalcar también que cuenta con el doblaje original y la banda sonora original que Howard Shore compuso para la trilogía cinematográfica, lo que nos sumerge más aún en la Tierra Media de Peter Jackson. El juego está disponible para Xbox 360, PS3, PC, Mac, Wii, 3DS, Vita y DS.



Cómo El Señor de los Anillos cambió el cine

Con motivo del estreno de El Hobbit, en IGN España hemos preparado una serie de reportajes especiales que estrenamos hoy con un resumen de cuán trascendental fue el El Señor de los Anillos y el efecto perdurable que tuvo la primera trilogía de Peter Jackson basada en la obra literaria de Tolkien para la industria del entretenimiento.

La Comunidad del Anillo, Las Dos Torres y El Retorno del Rey son tres películas increíbles y 558 minutos de diversión y espectáculo, pero además impulsaron una evolución en nuestra forma de entender el cine que uno podría apreciar en una retrospectiva como la que aquí os ofrecemos. Haced una reverencia a Frodo y compañía.

El regreso de la fantasía épica

Antes de 2001, profesar públicamente la afición a pintar orcos y a emplear dados de múltiples caras para jugar a juegos de rol probablemente habría significado que te colgaran del gancho para abrigos más cercano. Sin embargo, la trilogía tolkieniana de Peter Jackson devolvió a la fantasía épica al cine y a la cultura mainstream de una manera decisiva. De repente, los orcos estaban de moda. Los magos resultaban significativamente atractivos.

Era molón conocer el significado de la palabra mitrilo. Los rotundos resultados en taquilla significaban que los estudios tenían que empezar a tomar en serio a la audiencia afín a Dungeons & Dragons y apresurarse a dar luz verde al siguiente gran proyecto de espada y brujería. Los resultados no han sido siempre igual de satisfactorios (¿Alguien se acuerda de Dungeon Siege?), pero los humildes roleros nunca más serán ignorados por la industria cinematográfica.



Exprimió la captura de movimiento

A comienzos de siglo, la captura de movimiento aún se hallaba en su infancia. Aparte de la película Sinbad (lanzada directamente al mercado de vídeo), del gran fracaso que supuso Final Fantasy: The Spirit Within y de algunas travesuras en la saga Star Wars, el método no había sido suficientemente probado. Pero desde el primer momento en que Gollum apareció en Las Dos Torres, rápidamente se hizo evidente que la captura de movimiento revolucionaría los modernos efectos digitales.

En la última década, la captura de movimiento ha evolucionado hasta convertirse en captura de interpretaciones. Empezó consistiendo en un puñado de pelotas de ping-pong pegadas sobre malla negra y, ahora, ha llegado a ser un método para capturar de manera impecable todos los matices gestuales en la interpretación de un actor. Hoy en día, los intérpretes pueden ponerse en la piel de simios, extraterrestres azules de treinta metros y hasta dragones sin necesidad de prótesis alguna. Andy Serkis nunca necesitará mostrar su rostro a los espectadores, si así lo desea.



Reintrodujo la trilogía épica

A la hora de presentar El Señor de los Anillos a los estudios, Peter Jackson originalmente planeaba filmar dos películas. En realidad, fue Bob Shave, presidente de New Line, quien sugirió que podía rodarse una película por cada libro. Hoy en día puede parecernos una decisión evidente, pero en el siglo XX los estudios se mostraban reacios a invertir sus fondos en más de un largometraje en caso de que el primero fracasara.

El laborioso cineasta terminó el rodaje de los tres filmes de una sola vez (sin contar las tomas que debieron volver a filmarse posteriormente), ahorrando a los estudios montones de dinero y asegurándose de que, de ahí en adelante, si uno no era capaz de estirar su guion de cara a una potencial trilogía, nadie tendría interés en leerlo.



Todos los efectos son especiales

Aún continúan los debates sobre si los efectos generados por ordenador son mejores que los analógicos o si realmente puede lo digital vencer a lo real. Lo cierto es que El Señor de los Anillos demostró que en el cine hay lugar para todo tipo de efectos especiales. Combinando la vanguardia en CGI de la casa neozelandesa Weta (que llegaría a modelar el mundo de Avatar), miniaturas, prótesis y trucajes tradicionales (la perspectiva forzada para empequeñecer a los hobbits), El Señor de los Anillos ofreció las mismas oportunidades a toda clase de efectos especiales. Si parecía mágico, sería incluido en la película, ya hubiese salido de un disco duro o llevase meses de trabajo a un equipo de dedicados artistas.



Una nueva Star Wars

Para una generación de espectadores demasiado jóvenes como para haber disfrutado de la saga Star Wars en el cine (una carencia aliviada por las ediciones especiales y el reestreno de La amenaza fantasma), El Señor de los Anillos supuso un evento cinematográfico de dimensiones estelares: algo que contar a los hijos en tono nostálgico y reverencial. ¿Una trilogía fantástica, épica y aclamada por la crítica realmente a la altura de las estrategias del hype?

Rarísimo acontecimiento que, como mucho, tiene lugar una o dos veces en toda la vida. Hoy, once años después del estreno de La Comunidad del Anillo, una nueva generación de jóvenes cineastas pronto citará la trilogía de Jackson como las películas que marcaron su formación cinematográfica, de la misma manera en que todos adoramos, en su momento, las aventuras de Luke Skywalker.



Todo puede ser filmado

Durante años, los cineastas desistieron de la idea de adaptar las obras más extensas de J.R.R. Tolkien a la gran pantalla, formando parte de la lista de trabajos literarios considerados ‘infilmables’. Con trabajo duro y una creatividad incomparable, Peter Jackson -junto a los coguionistas Fran Walsh y Phillipa Boyens- demostró que todos estaban equivocados.

Sirviéndose de la tecnología actual (capaz de visualizar casi todo lo que uno pueda imaginar) y tomando la Trilogía de los Anillos como modelo de lo que es posible si piensas lo suficientemente en grande, hemos llegado a ver adaptaciones de trabajos ‘infilmables’ como Watchmen, El Atlas de las nubes, Vida de Pi o -próximamente- El juego de Ender.



Más allá de las salas de cine

Un mes después de que El Retorno del Rey ganara el Oscar a mejor película en 2004, Peter Jackson terminó de rodar la película. ¿Cómo es posible? El director estaba comprometido con rodar su visión de la trilogía al completo y no sólo el metraje apto para el estreno en salas. En el posterior lanzamiento de las superiores -y muy, muy superiores- ediciones extendidas en DVD, Jackson demostró su absoluta dedicación a la obra de Tolkien y a los fans de la misma. Hoy, siempre que vemos una edición extendida en DVD o Blu-ray, sabemos que debemos agradecer a El Señor de los Anillos la inserción en el metraje de aquellas escenas suprimidas que bien podrían haber sido consideradas como meras sobras.



Revolucionó los boxsets en DVD

El DVD existía desde mucho tiempo antes de que comenzara la producción de la trilogía, pero pocos negarían que el boxset de El Señor de los Anillos (que incluye 15 discos) fue uno de los mejores ejemplos de lo que podía dar de sí el formato. Los Making Of eran tan cinematográficos como los propios filmes; los materiales de producción eran una mina de oro para los fans, y los documentales de Costa Botes ofrecían el acceso a contenidos sin precedentes. Ha habido desde entonces boxsets más grandes y voluminosos, pero con 26 horas de material adicional, el paquete completo de El Señor de los Anillos estableció un punto de referencia para el entretenimiento doméstico.



Revolucionó la violencia gráfica

Decapitaciones, criaturas devoradoras de hombres, monstruos escupidores de fuego apuñalados en la cabeza. Todo eso desafía la creencia, que alguna gente aún mantiene, de que la Trilogía de los Anillos es “sólo para niños”. La Comunidad del anillo, intermitentemente violenta, fue clasificada PG (no recomendada para menores de 13 años) por el British Board of Film Clasification, mientras que Las dos torres (que incluye un descomunal y sangriento asedio) y El retorno del Rey (demasiadas cabezas separadas de los hombros como para ponerse a contar) fueron únicamente clasificadas como no recomendadas para menores de 12 años.

¡Impactante! ¡Indignante! ¡Etcétera! Pero debido a que la violencia se está infligiendo en criaturas fantásticas -como orcos y goblins- el asunto perdía gravedad. Hoy puedes cortar todos los miembros que desees en el villano de tu película, siempre y cuando la sangre que brote sea verde.



Acercó a cineasta y aficionados

Los blogs amateurs de cine comenzaron a obtener credibilidad y atención pública en los tiempos en que comenzó a rodarse La Comunidad del Anillo, pero Jackson y New Line abrazaron el periodismo digital como nadie lo había hecho hasta entonces. Los reporteros/espías de la web de fans de Tolkien TheOneRing.net fueron expulsados, inicialmente, del set en Nueva Zelanda, pero más tarde fueron invitados a regresar, una vez se cayó en la cuenta de lo útiles que podían ser sus aportaciones.

El día en que El Retorno del Rey ganaba 11 Oscars, la relación entre el estudio y los fans era tan buena que Peter Jackson terminó abandonando la celebración oficial para asistir a la fiesta organizada paralelamente por TheOneRing.net. Con unos bloggers más influyentes que nunca en tiempos precedentes, los estudios no tienen otra opción que mantener a los fans en la más alta estima.




J.R.R. Tolkien, 3 de Enero de 1892 - 2 de Septiembre de 1973 (81 años).

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