noviembre 19, 2014
Informe Económico periódico sobre Argentina.
Emitir moneda indiscriminadamente y sin respaldo para atender gastos ¨sociales¨ que fomentaran el consumo y la producción interna durante 10 años no ha producido los resultados esperados a la actual administración. Hasta el año 2007 las cuentas públicas contaron con un tipo de cambio – el valor del peso – por debajo pero cercano a la inflación monetaria que provoca la emisión.
A partir de 2008 la administración advierte que sus ¨superávits gemelos¨ el fiscal y el comercial, las joyas de la corona (recaudar más impuestos que gastos y exportar más que importar) comienzan a desaparecer y a convertirse en déficits porque se adoptaron medidas que una tras otra resultaron no exitosas. Hubo una crisis con los productores agropecuarios muy seria en 2008 que inició una escalada de pérdida de confianza del sector privado hacia esta administración que fue agravada por la muy riesgosa decisión de nacionalizar las AFJP, medidas ambas que con el control de la justicia generaron un efecto adverso en la confianza del sector privado que a partir de ese año 2009 dejó de invertir excepto para mantener el nivel de producción, naciendo entonces una nueva y mas peligrosa inflación provocada no por la emisión solamente sino por el aumento de precios que los productores pueden realizar y de hecho realizaron cuando sobra dinero en el mercado y la demanda agregada supera largamente la oferta precisamente por no estar ésta en condiciones de aumentar por incapacidad de producción. Está en los libros académicos mundiales que el equipo económico enseña en la UBA.
Es propio de todos los sistemas económicos – desde la teoría de Marx y Keynes hasta la práctica comprobada por las cuatro hiperinflaciones mundiales – que emitir moneda descontroladamente aumentará el consumo si se dirige a los sectores sociales más necesitados via subsidios y planes de ayuda, pero tiene que estar acompañada por inversiones para sostener el mayor consumo. Esto no se logró por estar en default sin crédito externo, por el control de la justicia y por el comienzo a partir de la muerte del presidente en las sombras la práctica de la política económica de ¨prueba y error¨ donde se hicieron muchas pruebas y todas resultaron un error.
Los más graves fueron el despilfarro de los US$ 26.000 millones confiscados al sector privado vía nacionalización de AJP y especialmente equivocada fue la decisión de modificar la carta orgánica del BCRA para poder emitir moneda y usar las reservas en forma indiscriminada, algo que no es propio de las economías occidentales. Derrumbó la confianza de todos los que no lucran con esta administración.
Las consecuencias fueron tan graves como perder más del 50% de las reservas en divisas, ver esfumarse la confianza de los decididores del sector privado al punto de tener que cerrar el mercado cambiario y convertir a la administración en una cáscara vacía de contenido y programa, sostenida únicamente por fantasías, promesas y palabras.
El resultado está hoy a la vista y será muy difícil revertirlo sin medidas de antipopulares y de fondo.
Las líneas generales de la política económica en esta coyuntura.
La administración actual insiste en un modelo que fue útil para salir de una crisis pero que funciona negativamente para el crecimiento y genera costos futuros cada vez más elevados, como la fuerte recesión que se ha iniciado a contramano de todos los países de la región, exceptuando a Venezuela.
Evidentemente la apuesta es poder llegar al final del mandato sin problemas visibles para los votantes no informados y que afecten los sufragios que buscan al costo de trasladarle a la población y a su nueva administración una cantidad y variedad muy grande de problemas a resolver.
La idea que esta administración muestra con sus acciones consiste en eludir cualquier crisis grave tanto financiera como cambiaria; mantener sobrevaluado el peso, alentar como sea el poder de compra y – lo más peligroso – esconder la fuerte recesión acompañada con altísima tasa de inflación mediante anuncios vacíos de contenido real y concreto.
La crisis financiera se puede evitar mediante un arreglo con los holdouts entre Enero y Marzo y siempre que logren mantener en US$ 28.000 millones las reservas a cualquier costo moral o económico, reduciendo las importaciones al mínimo, con más recesión como subproducto, licitando el 4G para obtener US$ 2.400 millones y rogando por inversiones en la zona petrolera.
No ofrecen señales de valuar bien el riesgo a que exponen al país (obviamente toman estos riesgos en forma calculada) suboptimizan el daño de una recesión con inflación y no son capaces de aprovechar la baja importante del precio internacional del petróleo para disminuir el costo de la importación.
Nadie da crédito a la Argentina.
Mantener sobrevaluado el peso con una política fiscal y monetaria expansiva tanto que agrava la tasa de inflación llevándola a más de 40% para 2014, y utilizando a los grupos sin lobby como los jubilados para actuar de variable de ajuste es como mínimo poco moral e indica que se continúa con la política juvenil de ¨prueba y error¨ . Esta política económica puede sostenerse con un enorme costo futuro hasta el traspaso a otros administradores, a menos que eventualmente ocurra algo grave puertas afuera proveniente de factores imposibles de controlar.
Una crisis petrolera aún más profunda que arrastre todos los commodities hacia abajo o un ataque coordinado y masivo de occidente a los degolladores de ILS, o viceversa un grave atentado provocado por los islamistas fanáticos. Cualquiera, u otro de estos actos de Dios cambiarían de lugar todas las fichas del tablero quedando nuestro tambaleante modelo de ¨prueba y error¨ descolocado y sin reacción posible.
Esta administración está tan preocupada por mantener las reservas para pagar a los holdouts que se ha jugado sin dudar a utilizar la recesión como solución a la falta de dólares y a mantener alta la inflación como otro impuesto que financie sus nunca transparentes gastos y el faltante de pesos.
No parece una actitud ¨populista¨.
Es preocupante observar que mientras se emiten pesos para pagar gastos no productivos, la administración coloca letras para recoger algo de los pesos con que inundaron el mercado, lo cual no es ni más ni menos que pagar a terceros una tasa de interés por el dinero que han emitido. Parece algo ridículo pero para esta administración es un inevitable subproducto que deben aceptar con silencio y disimulo.
Lo de los vuelos privados es una anécdota que los desviste en forma objetiva porque son gastos concretos, oficialmente declarados e indefendibles como las inversiones que se anuncian y jamás se concretan o como mantener a la opinión pública distraída con ¨Todo tipo de Deportes para todos y para Todas¨
Sintéticamente: estaremos atravezando un año más en que viviremos en peligro, con el mismo expansionismo fiscal porque se hará lo que se pueda con la política cambiaria y será aún más permisiva la política monetaria (el gasto para ser más precisos).
Premisas inamovibles de esta administración
La premisa de esta administración es no atarse las manos con ningún tipo de ajuste. Al contrario: el gasto público seguirá subiendo por encima de la tasa de inflación y la recaudación tributaria.
La forma de financiar el déficit fiscal también seguirá siendo la misma que hasta ahora: con emisión de moneda y complementariamente con el Tesoro colocando bonos para no sobrepasar los límites de la Carta Orgánica.
Actualmente, la ¨ingeniería financiera¨ es colocar deuda indexada por el tipo de cambio oficial para aprovechar la más que tentadora posibilidad de comprar a un dólar de $ 8,50 y descomprimir el mercado paralelo y porque en 2016 el mercado cambiario se unificará a un tipo de cambio nominal más alto.
Para esta administración, el atractivo de este bono en dólares es que puede bajar el dólar paralelo, más allá de que de rebote recolecte algunos pesos más para financiarse.Tratarán a cualquier costo mantener lo más sobrevaluado posible el peso y lo más contenida posible la brecha cambiaria, perdiendo al mismo tiempo la menor cantidad posible de reservas. Es una morbosa utopía, pero van por eso.
La lógica indica que en recesión el Banco Central deje de esterilizar moneda para intentar poner algo de crédito en el mercado y no ahogar más el nivel de actividad. Mientras la política fiscal sea tan expansiva y la política monetaria tan permisiva, será difícil que la tasa de inflación baje. En un contexto así, una política cambiaria de mantener “todo quieto” y no levantar olas tal cual ambiciona esta administración no tiene ninguna posibilidad de sostenerse, más allá del actual momento de calma.
La lucha por las Reservas en el Sector Externo
Han establecido como prioridad la obtención de divisas a cualquier precio y de cualquier origen con los costos asociados que ello implica, tales como las concesiones secretas a los petroleros. Han profundizado los controles y ha subido la tasa de interés.
La primera consecuencia – fugaz y transitoria – de estas medidas ha reducido la brecha entre el valor del dólar oficial y el paralelo y trata de hacer creer que hay una clara disminución de las expectativas de devaluación, lo cual puede considerarse un resultado saludable para esta administración.
Las reservas se mantienen en poco más de US$ 28.000 millones (serían 0 si no se hubira nacionalizado las AFJP) apoyadas por el ingreso de un primer tramo del préstamo Chino que las aumentó en US$ 814 millones.
Por su parte las Cámaras que reúnen a Aceiteros (Ciara) y a Exportadores de Cereales (CEC), que representan un tercio de todas las exportaciones argentinas, vendieron divisas por US$641 millones y ésta fue la mayor venta de dólares del sector exportador de este año. El sector cumple el acuerdo con esta administración por el cual ingresarían US$5.700 millones en el último trimestre del año, de los cuales fueron contabilizados hasta el momento unos US$2.400 millones.
La soja aun no vendida son 35 millones de toneladas con un valor de US$ 13.600 millones, estimación que no reflejan las potenciales perdidas que puedan darse en el proceso de cosecha, almacenamiento, transporte y no incluyen la merma que se produce en el proceso de cosecha, almacenamiento, transporte y los extraños atentados.
Mantener las reservas es posible en un medio ambiente con una transitoria tranquilidad en la presión cambiaria, y con una brecha descendente entre tipo de cambio paralelo que se ubicó al cierre de este informe cerca de $13,20 y un tipo de cambio en las operaciones de contado con liquidación levemente por encima. El paralelo es menor que el que surge de compraventa de bonos, a causa de los controles que mantienen contenidas a las operaciones.
Para evitar la caída del peso en el mercado paralelo seguirán vendiendo dólares al público a valor oficial para que los más afortunados hagan su reventa en el mercado paralelo, venderán bonos ajustados en dólares como una forma que alguien los compre y crea que tiene dólares y que los recibirán y naturalmente profundizarán los controles policiales.
Esto se hace para evitar otra devaluación, a costa de una variedad de daños colaterales que deberá resolver la siguiente administración. No es una política prudente.
Recesión
Los depósitos en pesos del sector privado caen fuertemente en relación con la inflación, con incrementos menores al 26% respecto del año anterior. Síntoma muy negativo considerando la descontrolada emisión monetaria dispuesta por esta administración.
Los préstamos en pesos al sector privado aumentaron 20% en un año en el segmento comercial, y los préstamos al consumo crecieron 28% en el año. Con una inflación del 41% real esto es un claro e inequívoco síntoma de una fuerte recesión.
La economía argentina ya entró en un período recesivo. Las cifras del INDEC (siempre cuestionado por subestimar las caídas de la producción y los aumentos de precios) no pueden evitar mostrar variaciones negativas del nivel de actividad en los últimos meses.
Así como la actual caída del ingreso real es generalizada pero afecta más a las familias de bajos recursos y ataca despiadadamente a los jubilados, el enfriamiento de la economía se está haciendo sentir y se puede ver con mayor intensidad sobre las Pyme, las más perjudicadas por la caída del nivel de actividad y la alta inflación. A causa de la recesión, las grandes empresas industriales están tomando el mercado, desplazando a las Pymes, excepto aquellas de los que no pueden prescindir como proveedores.
Entre las Pyme, la recesión es más sufrida por las empresas chicas (de 10 a 50 ocupados) con respecto a las medianas (de 51 a 200 ocupados). Las cantidades vendidas de las pequeñas firmas industriales cayeron 20% anual en el primer semestre, contra 12% de las ventas de las empresas medianas.
Según un estudio de la Fundación Observatorio Pyme, la caída que exhibieron las pequeñas y medianas empresas industriales durante el primer semestre de este año fue mucho mayor al promedio del sector: las ventas de las Pyme exhibieron una baja de 20% anual como se ha mencionado, mientras que el Índice de Producción Industrial cayó 2,5% anual según la Unión Industrial Argentina y 3,2% según el INDEC. Esta diferencia marca un descenso mucho mayor en las firmas de menor tamaño respecto de las grandes.
Como no pueden trasladar a precios los aumentos de costos, la mayoría de las empresas tuvieron que absorber dichos incrementos perdiendo parte de su rentabilidad, su calidad de producción (se suspendieron todos los cursos de capacitación y se eliminaron los consultores externos) repercutiendo en la solvencia económico-financiera de las Pyme.
Esta pérdida de rentabilidad producida por un incremento de los costos que supera la suba de precios finales, está afectando muy fuerte y muy mal a las pequeñas y medianas empresas. Siempre de acuerdo con el Observatorio Pyme, los costos de producción de las Pyme industriales se incrementaron 64,5% anual en el primer semestre, mientras que los precios de venta subieron solamente 40,1% interanual.
El dato más grave es la pérdida de empleo, y la transformación de blanco a negro. A causa de la caída de las ventas, las Pyme industriales comenzaron a ajustar la cantidad de trabajadores, pero en una proporción menor en relación a las grandes empresas.
Mientras la ocupación en pequeñas y medianas empresas se contrajo 1,1% anual en el primer semestre del año (datos del Observatorio) cayó 1,8% para la industria (según el Índice de Obreros Ocupados de INDEC). El deterioro de las Pyme frente a las grandes firmas no es exclusivo del sector industrial. De acuerdo con CAME, las ventas minoristas acumularon una caída de 8% anual en los primeros nueve meses del año.
Nivel de consumo
El consumo masivo también cayó estrepitosamente en unidades: en lo que va del año el descenso de las ventas en supermercados fue de 7% en unidades durante septiembre, mientras que en los comercios tradicionales (típicamente Pyme) fue de 5,6%.
La diferencia entre los pequeños y medianos comercios y las grandes cadenas es que en que el Programa Precios Cuidados se implementa en estas últimas, mientras que no son muchos los canales tradicionales adheridos al mismo. Lamentablemente el Plan Ahora 12 que permite comprar en doce cuotas sin interés, es solo para marcas de primera línea.
Las Pyme han perdido casi todo acceso al crédito en el sistema financiero. En septiembre de este año, los préstamos a pequeñas y medianas firmas ascendieron a $ 9.600 millones, aumentado sólo 8,8% respecto de diciembre del año pasado (muy por debajo de la inflación).
Por el contrario, los créditos destinados a las grandes empresas se expandieron 30% en lo que va del año, totalizando $ 56.000 millones en el noveno mes del 2014. Una política económica que hace agua lenta pero continuamente.
Conclusiones
En los últimos doce meses la economía retrocedió y sigue hacia atrás.
- La inflación subió del 27,2%. al 42%, según todas las provincias y las consultoras independientes.
- El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), elaborado por el INDEC, que permite anticipar cómo será el PBI indica una formidable caída:
Agosto de 2013: +4 %
Agosto de 2014: -1,2%.
- El dólar a mediados de 2013: paralelo $9,97; oficial $6,02.
A mediados de noviembre de 2014: paralelo $13,68; oficial $8,53.
Desde que asumió Kicillof el peso cayó 42%.
- Reservas monetarias en manos del BCRA (fuente BCRA):
18 de noviembre de 2013: 32.150 millones de dólares
12 de noviembre de 2014: 28.172 millones de dólares.
Cayeron 14% con buenos precios y buena cosecha.
La Inversión según el INDEC.
Inversión Bruta Interna Fija:
Segundo trimestre de 2013: +16,2 %
Segundo trimestre de 2014: - 3,7 %
Deuda externa bruta total, pública y privada:
segundo trimestre de 2013: 135.040 millones de dólares.
segundo trimestre de 2014: 147.854 millones de dólares.
Aumentó el endeudamiento en 10% y comenzó una recesión.
Desempleo:
segundo trimestre de 2013: 7,2% (INDEC)
segundo trimestre de 2014: 7,5%
Informe Económico periódico sobre Argentina.
Emitir moneda indiscriminadamente y sin respaldo para atender gastos ¨sociales¨ que fomentaran el consumo y la producción interna durante 10 años no ha producido los resultados esperados a la actual administración. Hasta el año 2007 las cuentas públicas contaron con un tipo de cambio – el valor del peso – por debajo pero cercano a la inflación monetaria que provoca la emisión.
A partir de 2008 la administración advierte que sus ¨superávits gemelos¨ el fiscal y el comercial, las joyas de la corona (recaudar más impuestos que gastos y exportar más que importar) comienzan a desaparecer y a convertirse en déficits porque se adoptaron medidas que una tras otra resultaron no exitosas. Hubo una crisis con los productores agropecuarios muy seria en 2008 que inició una escalada de pérdida de confianza del sector privado hacia esta administración que fue agravada por la muy riesgosa decisión de nacionalizar las AFJP, medidas ambas que con el control de la justicia generaron un efecto adverso en la confianza del sector privado que a partir de ese año 2009 dejó de invertir excepto para mantener el nivel de producción, naciendo entonces una nueva y mas peligrosa inflación provocada no por la emisión solamente sino por el aumento de precios que los productores pueden realizar y de hecho realizaron cuando sobra dinero en el mercado y la demanda agregada supera largamente la oferta precisamente por no estar ésta en condiciones de aumentar por incapacidad de producción. Está en los libros académicos mundiales que el equipo económico enseña en la UBA.
Es propio de todos los sistemas económicos – desde la teoría de Marx y Keynes hasta la práctica comprobada por las cuatro hiperinflaciones mundiales – que emitir moneda descontroladamente aumentará el consumo si se dirige a los sectores sociales más necesitados via subsidios y planes de ayuda, pero tiene que estar acompañada por inversiones para sostener el mayor consumo. Esto no se logró por estar en default sin crédito externo, por el control de la justicia y por el comienzo a partir de la muerte del presidente en las sombras la práctica de la política económica de ¨prueba y error¨ donde se hicieron muchas pruebas y todas resultaron un error.
Los más graves fueron el despilfarro de los US$ 26.000 millones confiscados al sector privado vía nacionalización de AJP y especialmente equivocada fue la decisión de modificar la carta orgánica del BCRA para poder emitir moneda y usar las reservas en forma indiscriminada, algo que no es propio de las economías occidentales. Derrumbó la confianza de todos los que no lucran con esta administración.
Las consecuencias fueron tan graves como perder más del 50% de las reservas en divisas, ver esfumarse la confianza de los decididores del sector privado al punto de tener que cerrar el mercado cambiario y convertir a la administración en una cáscara vacía de contenido y programa, sostenida únicamente por fantasías, promesas y palabras.
El resultado está hoy a la vista y será muy difícil revertirlo sin medidas de antipopulares y de fondo.
Las líneas generales de la política económica en esta coyuntura.
La administración actual insiste en un modelo que fue útil para salir de una crisis pero que funciona negativamente para el crecimiento y genera costos futuros cada vez más elevados, como la fuerte recesión que se ha iniciado a contramano de todos los países de la región, exceptuando a Venezuela.
Evidentemente la apuesta es poder llegar al final del mandato sin problemas visibles para los votantes no informados y que afecten los sufragios que buscan al costo de trasladarle a la población y a su nueva administración una cantidad y variedad muy grande de problemas a resolver.
La idea que esta administración muestra con sus acciones consiste en eludir cualquier crisis grave tanto financiera como cambiaria; mantener sobrevaluado el peso, alentar como sea el poder de compra y – lo más peligroso – esconder la fuerte recesión acompañada con altísima tasa de inflación mediante anuncios vacíos de contenido real y concreto.
La crisis financiera se puede evitar mediante un arreglo con los holdouts entre Enero y Marzo y siempre que logren mantener en US$ 28.000 millones las reservas a cualquier costo moral o económico, reduciendo las importaciones al mínimo, con más recesión como subproducto, licitando el 4G para obtener US$ 2.400 millones y rogando por inversiones en la zona petrolera.
No ofrecen señales de valuar bien el riesgo a que exponen al país (obviamente toman estos riesgos en forma calculada) suboptimizan el daño de una recesión con inflación y no son capaces de aprovechar la baja importante del precio internacional del petróleo para disminuir el costo de la importación.
Nadie da crédito a la Argentina.
Mantener sobrevaluado el peso con una política fiscal y monetaria expansiva tanto que agrava la tasa de inflación llevándola a más de 40% para 2014, y utilizando a los grupos sin lobby como los jubilados para actuar de variable de ajuste es como mínimo poco moral e indica que se continúa con la política juvenil de ¨prueba y error¨ . Esta política económica puede sostenerse con un enorme costo futuro hasta el traspaso a otros administradores, a menos que eventualmente ocurra algo grave puertas afuera proveniente de factores imposibles de controlar.
Una crisis petrolera aún más profunda que arrastre todos los commodities hacia abajo o un ataque coordinado y masivo de occidente a los degolladores de ILS, o viceversa un grave atentado provocado por los islamistas fanáticos. Cualquiera, u otro de estos actos de Dios cambiarían de lugar todas las fichas del tablero quedando nuestro tambaleante modelo de ¨prueba y error¨ descolocado y sin reacción posible.
Esta administración está tan preocupada por mantener las reservas para pagar a los holdouts que se ha jugado sin dudar a utilizar la recesión como solución a la falta de dólares y a mantener alta la inflación como otro impuesto que financie sus nunca transparentes gastos y el faltante de pesos.
No parece una actitud ¨populista¨.
Es preocupante observar que mientras se emiten pesos para pagar gastos no productivos, la administración coloca letras para recoger algo de los pesos con que inundaron el mercado, lo cual no es ni más ni menos que pagar a terceros una tasa de interés por el dinero que han emitido. Parece algo ridículo pero para esta administración es un inevitable subproducto que deben aceptar con silencio y disimulo.
Lo de los vuelos privados es una anécdota que los desviste en forma objetiva porque son gastos concretos, oficialmente declarados e indefendibles como las inversiones que se anuncian y jamás se concretan o como mantener a la opinión pública distraída con ¨Todo tipo de Deportes para todos y para Todas¨
Sintéticamente: estaremos atravezando un año más en que viviremos en peligro, con el mismo expansionismo fiscal porque se hará lo que se pueda con la política cambiaria y será aún más permisiva la política monetaria (el gasto para ser más precisos).
Premisas inamovibles de esta administración
La premisa de esta administración es no atarse las manos con ningún tipo de ajuste. Al contrario: el gasto público seguirá subiendo por encima de la tasa de inflación y la recaudación tributaria.
La forma de financiar el déficit fiscal también seguirá siendo la misma que hasta ahora: con emisión de moneda y complementariamente con el Tesoro colocando bonos para no sobrepasar los límites de la Carta Orgánica.
Actualmente, la ¨ingeniería financiera¨ es colocar deuda indexada por el tipo de cambio oficial para aprovechar la más que tentadora posibilidad de comprar a un dólar de $ 8,50 y descomprimir el mercado paralelo y porque en 2016 el mercado cambiario se unificará a un tipo de cambio nominal más alto.
Para esta administración, el atractivo de este bono en dólares es que puede bajar el dólar paralelo, más allá de que de rebote recolecte algunos pesos más para financiarse.Tratarán a cualquier costo mantener lo más sobrevaluado posible el peso y lo más contenida posible la brecha cambiaria, perdiendo al mismo tiempo la menor cantidad posible de reservas. Es una morbosa utopía, pero van por eso.
La lógica indica que en recesión el Banco Central deje de esterilizar moneda para intentar poner algo de crédito en el mercado y no ahogar más el nivel de actividad. Mientras la política fiscal sea tan expansiva y la política monetaria tan permisiva, será difícil que la tasa de inflación baje. En un contexto así, una política cambiaria de mantener “todo quieto” y no levantar olas tal cual ambiciona esta administración no tiene ninguna posibilidad de sostenerse, más allá del actual momento de calma.
La lucha por las Reservas en el Sector Externo
Han establecido como prioridad la obtención de divisas a cualquier precio y de cualquier origen con los costos asociados que ello implica, tales como las concesiones secretas a los petroleros. Han profundizado los controles y ha subido la tasa de interés.
La primera consecuencia – fugaz y transitoria – de estas medidas ha reducido la brecha entre el valor del dólar oficial y el paralelo y trata de hacer creer que hay una clara disminución de las expectativas de devaluación, lo cual puede considerarse un resultado saludable para esta administración.
Las reservas se mantienen en poco más de US$ 28.000 millones (serían 0 si no se hubira nacionalizado las AFJP) apoyadas por el ingreso de un primer tramo del préstamo Chino que las aumentó en US$ 814 millones.
Por su parte las Cámaras que reúnen a Aceiteros (Ciara) y a Exportadores de Cereales (CEC), que representan un tercio de todas las exportaciones argentinas, vendieron divisas por US$641 millones y ésta fue la mayor venta de dólares del sector exportador de este año. El sector cumple el acuerdo con esta administración por el cual ingresarían US$5.700 millones en el último trimestre del año, de los cuales fueron contabilizados hasta el momento unos US$2.400 millones.
La soja aun no vendida son 35 millones de toneladas con un valor de US$ 13.600 millones, estimación que no reflejan las potenciales perdidas que puedan darse en el proceso de cosecha, almacenamiento, transporte y no incluyen la merma que se produce en el proceso de cosecha, almacenamiento, transporte y los extraños atentados.
Mantener las reservas es posible en un medio ambiente con una transitoria tranquilidad en la presión cambiaria, y con una brecha descendente entre tipo de cambio paralelo que se ubicó al cierre de este informe cerca de $13,20 y un tipo de cambio en las operaciones de contado con liquidación levemente por encima. El paralelo es menor que el que surge de compraventa de bonos, a causa de los controles que mantienen contenidas a las operaciones.
Para evitar la caída del peso en el mercado paralelo seguirán vendiendo dólares al público a valor oficial para que los más afortunados hagan su reventa en el mercado paralelo, venderán bonos ajustados en dólares como una forma que alguien los compre y crea que tiene dólares y que los recibirán y naturalmente profundizarán los controles policiales.
Esto se hace para evitar otra devaluación, a costa de una variedad de daños colaterales que deberá resolver la siguiente administración. No es una política prudente.
Recesión
Los depósitos en pesos del sector privado caen fuertemente en relación con la inflación, con incrementos menores al 26% respecto del año anterior. Síntoma muy negativo considerando la descontrolada emisión monetaria dispuesta por esta administración.
Los préstamos en pesos al sector privado aumentaron 20% en un año en el segmento comercial, y los préstamos al consumo crecieron 28% en el año. Con una inflación del 41% real esto es un claro e inequívoco síntoma de una fuerte recesión.
La economía argentina ya entró en un período recesivo. Las cifras del INDEC (siempre cuestionado por subestimar las caídas de la producción y los aumentos de precios) no pueden evitar mostrar variaciones negativas del nivel de actividad en los últimos meses.
Así como la actual caída del ingreso real es generalizada pero afecta más a las familias de bajos recursos y ataca despiadadamente a los jubilados, el enfriamiento de la economía se está haciendo sentir y se puede ver con mayor intensidad sobre las Pyme, las más perjudicadas por la caída del nivel de actividad y la alta inflación. A causa de la recesión, las grandes empresas industriales están tomando el mercado, desplazando a las Pymes, excepto aquellas de los que no pueden prescindir como proveedores.
Entre las Pyme, la recesión es más sufrida por las empresas chicas (de 10 a 50 ocupados) con respecto a las medianas (de 51 a 200 ocupados). Las cantidades vendidas de las pequeñas firmas industriales cayeron 20% anual en el primer semestre, contra 12% de las ventas de las empresas medianas.
Según un estudio de la Fundación Observatorio Pyme, la caída que exhibieron las pequeñas y medianas empresas industriales durante el primer semestre de este año fue mucho mayor al promedio del sector: las ventas de las Pyme exhibieron una baja de 20% anual como se ha mencionado, mientras que el Índice de Producción Industrial cayó 2,5% anual según la Unión Industrial Argentina y 3,2% según el INDEC. Esta diferencia marca un descenso mucho mayor en las firmas de menor tamaño respecto de las grandes.
Como no pueden trasladar a precios los aumentos de costos, la mayoría de las empresas tuvieron que absorber dichos incrementos perdiendo parte de su rentabilidad, su calidad de producción (se suspendieron todos los cursos de capacitación y se eliminaron los consultores externos) repercutiendo en la solvencia económico-financiera de las Pyme.
Esta pérdida de rentabilidad producida por un incremento de los costos que supera la suba de precios finales, está afectando muy fuerte y muy mal a las pequeñas y medianas empresas. Siempre de acuerdo con el Observatorio Pyme, los costos de producción de las Pyme industriales se incrementaron 64,5% anual en el primer semestre, mientras que los precios de venta subieron solamente 40,1% interanual.
El dato más grave es la pérdida de empleo, y la transformación de blanco a negro. A causa de la caída de las ventas, las Pyme industriales comenzaron a ajustar la cantidad de trabajadores, pero en una proporción menor en relación a las grandes empresas.
Mientras la ocupación en pequeñas y medianas empresas se contrajo 1,1% anual en el primer semestre del año (datos del Observatorio) cayó 1,8% para la industria (según el Índice de Obreros Ocupados de INDEC). El deterioro de las Pyme frente a las grandes firmas no es exclusivo del sector industrial. De acuerdo con CAME, las ventas minoristas acumularon una caída de 8% anual en los primeros nueve meses del año.
Nivel de consumo
El consumo masivo también cayó estrepitosamente en unidades: en lo que va del año el descenso de las ventas en supermercados fue de 7% en unidades durante septiembre, mientras que en los comercios tradicionales (típicamente Pyme) fue de 5,6%.
La diferencia entre los pequeños y medianos comercios y las grandes cadenas es que en que el Programa Precios Cuidados se implementa en estas últimas, mientras que no son muchos los canales tradicionales adheridos al mismo. Lamentablemente el Plan Ahora 12 que permite comprar en doce cuotas sin interés, es solo para marcas de primera línea.
Las Pyme han perdido casi todo acceso al crédito en el sistema financiero. En septiembre de este año, los préstamos a pequeñas y medianas firmas ascendieron a $ 9.600 millones, aumentado sólo 8,8% respecto de diciembre del año pasado (muy por debajo de la inflación).
Por el contrario, los créditos destinados a las grandes empresas se expandieron 30% en lo que va del año, totalizando $ 56.000 millones en el noveno mes del 2014. Una política económica que hace agua lenta pero continuamente.
Conclusiones
En los últimos doce meses la economía retrocedió y sigue hacia atrás.
- La inflación subió del 27,2%. al 42%, según todas las provincias y las consultoras independientes.
- El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), elaborado por el INDEC, que permite anticipar cómo será el PBI indica una formidable caída:
Agosto de 2013: +4 %
Agosto de 2014: -1,2%.
- El dólar a mediados de 2013: paralelo $9,97; oficial $6,02.
A mediados de noviembre de 2014: paralelo $13,68; oficial $8,53.
Desde que asumió Kicillof el peso cayó 42%.
- Reservas monetarias en manos del BCRA (fuente BCRA):
18 de noviembre de 2013: 32.150 millones de dólares
12 de noviembre de 2014: 28.172 millones de dólares.
Cayeron 14% con buenos precios y buena cosecha.
La Inversión según el INDEC.
Inversión Bruta Interna Fija:
Segundo trimestre de 2013: +16,2 %
Segundo trimestre de 2014: - 3,7 %
Deuda externa bruta total, pública y privada:
segundo trimestre de 2013: 135.040 millones de dólares.
segundo trimestre de 2014: 147.854 millones de dólares.
Aumentó el endeudamiento en 10% y comenzó una recesión.
Desempleo:
segundo trimestre de 2013: 7,2% (INDEC)
segundo trimestre de 2014: 7,5%