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la verdad del sida? parte2

Info11/23/2008
SIGO CON LA PARTE 2


¿Son falsas las fotografías del VIH?

El Dr. Roberto Giraldo analiza y devela el mito de las microfotografías del VIH. Si nunca ha sido posible aislar al virus VIH, entonces ¿cómo es que se logra fotografiarlo?... De una forma clara y precisa, el Dr. Giraldo nos cuenta cómo y por qué son generadas estas imágenes virtuales.

por Roberto Giraldo

Permitanme comentar solamente y en forma muy somera lo relacionado con las microfotografias del VIH. Las muchas fotografias que se dicen son del VIH, pueden perfectamente ser explicadas de otra manera diferente a "Fotos del VIH":

1. Todas las fotos que existen del supuesto VIH, han sido tomadas de cultivos de células estimuladas con fitohemaglutinina, interleukina 2 y/o corticosteroides. Favor mirar cuidadosamente las fotos que ilustran las publicaciones del aislamiento del VIH en 1983 por el grupo de Luc Montagnier del Instituto Pasteur, Paris (Science 1983; 220: 868-871); las de 1984 por el grupo de Robert Gallo del Instituto Nacional de Cáncer de los EEUU (Science 1984; 224: 497-508); y las de 1984 del grupo de Jay Levy de la Universidad de California en San Francisco (Science 1984; 225: 840-842). Estas investigaciones son la BASE FUNDAMENTAL para hacernos creer que el SIDA es causado por un retrovirus exogeno (infeccioso). Toda la ciencia del VIH/SIDA nace pues de estas investigaciones. Toca estudiarlas con cuidado...

2. Los cultivos anteriores (de cuyas células hay fotos de microscopio electrónico) son de linfocitos de pacientes enfermos que se han CO-CULTIVADO con otros linfocitos de laboratorio o con linfocitos de sangre del cordón umbilical.

3. Todos los estimulantes de cultivo usados por ellos (fitohemaglutinina, interleukina 2 y/o corticosteroides) son agentes oxidantes que estresan las celulas cultivadas y se sabe estimulan la liberacion por estas celulas de "retrovirus endogenos" (los que todas nuestras células y las de los animales y las de las plantas siempre tienen) y no causan enfermedad alguna.

4. Los linfocitos de cordón umbilical y otros usados en los cultivos arriba mencionados son conocidos de ser fuente fácil de "retrovirus endogenos". Este problema es conocido por todos los investigadores que trabajan con "retrovirus exogenos" como se supone sea el VIH.

5. Todos esos experimentos fueron MAL CONTROLADOS: Ninguno de esos investigadores uso como control de sus experimentos a linfocitos de laboratorio o de cordón umilical SIN LINFOCITOS DE ENFERMOS CON SIDA y estimularlos en la misma forma, para ver si de todas maneras esas celulas estimuladas (SIN CONTACTO CON MATERIAL DE ENFERMOS CON SIDA) tambien liberaban las "particulas similares a retrovirus" como las liberadas en las celulas co-cultivadas. Esto era ABSOLUTAMENTE NECESARIO para estar seguros que no se estaban fotografiando "retrovirus endogenos normales"

6. Por lo tanto, todas las fotos de microscopio electronico del VIH, pueden perfectamente ser retrovirus endogenos, que son normales y no causan JAMáS enfermedad alguna. Los que todos tenemos. Es importante recordar que el 2% del genoma humano lo constituyen retrovirus endogenos.

7. En 1993 Dourmashkin, Boucher y Oxfor publicaron un articulo que fue la demostración definitiva de que las "Fotos del VIH' son en realidad fotos de retrovirus endogenos no patogenos y normales, liberados de células CO-CULTIVADAS y ESTIMULADAS: Journal of Medical Virology 1993; 39: 229-232 (Small virus-like particles bud from cell membranes of normal as well as HIV-infected human lymphoid cells). Toca además estudiar las 16 referencias de este excelente articulo. (El autor no es de mi grupo de investigadores, el es un defensor del VIH como la causa del SIDA).

8. Además, ninguno de los tres grupos de investigadores arriba mencionados (Montagnier, Gallo, Levy) publico fotografias de microscopio electronico de sangre de pacientes con SIDA centrifugadas en gradientes de sucrosa. Se sabe que cuando hay retrovirus exogenos (infecciosos) en la sangre (al menos esto se conoce muy bien en sangre de animales), estos sedimentan a 1.16 gramos por ml de sucrosa. Años despues cuando le preguntamos esto a Montagnier, el confesó que ellos jamás habian PURIFICADO al VIH de cultivos o en forma directa de la sangre de pacientes con SIDA. En diciembre 8 de 2003 en el debate que tuvimos en Bruselas en el Parlamento Europeo, Montagnier nos confeso nuevamente que jamás habían aislado y purificado al VIH, que ellos sabían de su existencia en forma indirecta. La existencia del VIH jamas se ha demostrado DIRECTAMENTE, es decir por metodos VIROLóGICOS, su existencia se sospecha con métodos de la BIOLOGíA MOLECULAR. Pero para que la biologia molecular pueda aplicarse, primero debe estarse seguro que las "moléculas biológicas" (estudiadas por la biología molecular) hacen parte de una partícula viral (estudiadas por la virología) y esta es precisamente la parte que no se ha hecho nunca con el VIH. No existe en todo el planeta un solo tubo de ensayo con PARTICULAS VIRALES ENTERAS, NO FRACCIONADAS del VIH. Lo que existen es tubos de ensayo que contienen proteínas, enzimas o fragmentos de ácidos nucléicos (moléculas biológicas), que se SUPONE hacen parte de un VIH que no ha sido aislado ni purificado.

9. En 1997 dos grupos de investigadores, uno en Alemania y Francia y otro en EEUU, trataron de aislar al VIH en gradientes de sucrosa (lo que nosotros veníamos exigiéndoles por años), es decir como se aislan los retrovirus exogenos verdaderos Y NO ENCONTRARON NADA, solo microvesículas celulares y restos celulares normales. Estas dos investigaciones deben ser estudiadas con cuidado: Gluschankof et al. Virology 1997; 230: 125-133 y Bess et al Virology 1997; 230: 34-144.

10. No existe ninguna fotografía que contenga partículas similares a retrovirus, y que hayan sido tomadas directamente de la sangre de las personas seropositivas o de los enfermos con SIDA. Ni siquiera ha sido posible ver una sola PARTíCULA VIRAL en las sangres de enfermos con SIDA con las mal llamadas "cargas virales" altas (de millones). Esta es la razon por la cual a una persona se la diagnostica como "INFECTADA de VIH" no por metodos directos de cultivo del VIH (METODOS VIROLóGICOS), sino por métodos indirectos de anticuerpos anti VIH (ELISA y Western blot y PCR o mal llamada carga viral que hace copias del RNA que SUPUESTAMENTE pertenece al VIH (MéTODO DE LA BIOLOGIA MOLECULAR).

11. Con relación al articulo de McDonald y colaboradores. J Cell Biology 2002; 159: 441-452. sobre "Visualization of the intracellular behavior of HIV in living cell". Es importante notar que:
a. las fotos son de cultivos de células, no de celulas de enfermos de SIDA.
b. las partículas verdes dentro de las células y que supuestamente son VIH, en realidad no son particulas retrovirales COMPLETAS, son solo fragmentos de ARN marcados con sustancia fluorescente. Iguales fotos pueden tomarse del VIAJE CELULAR de cualquier tipo de material genético sea este ARN o ADN. El problema aca es que todos esos biologos moleculares estan aceptando como VIRUS a fragmentos de ácido nucleico. Todo material genético se comporta biológicamente en forma similar, pero eso no indica que se tenga a un virus. Hay que ser muy cuidadosos al estudiar hoy en día este tipo de publicaciones. Hay miles y miles de publicaciones que hablan del VIH, cuando en realidad estan hablando de fragmentos de ARN o de ADN. Es confundir la genética con la virología. Además es importante recordar que toda célula estresada en el laboratorio con estimulantes de cultivo, libera muchas cosas siendo algunas de ellas fragmentos de ácido nucléico que luego entran a otra célula e hibridizan con el material genético de la célula. Esto es HIBRIDIZACIÓN; esto no es INFECCIÓN VIRAL.

El reporte del 16 de diciembre del 2002 en el Periódico "El Mundo" de Madrid, no es mas que el eco que el periodista hace de la investigación anterior. El periodista se limitó a aceptar como verdad absoluta lo que le informaron los investigadores...

Lo anterior es un resumen muy somero de un libro que estoy escribiendo hace varios meses sobre el tema y que se titulara "Critical analysis of the classical papers claming the isolation of HIV"

Para conocer todos nuestros argumentos y referencias cientificas, sugiero estudiar los diferentes artículos de nosotros, los llamados "disidentes del SIDA", que cuestionan la existencia del VIH como virus real en los siguientes sitios del Internet:

www.laverdaddelsida.com
www.virusmyth.com
www.aidsmyth.com
www.theperthgroup.com
www.robertogiraldo.com

Los mas contundentes son las publicaciones de mis colegas Eleni Papadopulos-Eleopulos y su grupo de investigadores en Perth, Australia y las de Etienne de Harven en Francia.

Despues de 40 años dedicado a estudiar inmunodeficiencias adquiridas y 24 años dedicado a estudiar con cuidado el SIDA, he llegado a la conclusión que la llamada "ciencia del VIH", no es ciencia sino mas bien una religión, pues allí todo se acepta como verdad revelada y nadie exige las pruebas necesarias y posibles. La única manera de impedir que se siga engañando a las personas es PERMITIENDO que estas tengan acceso a toda la información disponible, por peligrosa, estúpida y ridícula que esta pueda parecer. Es un derecho constitucional de las personas decidir sobre su salud despues de estar BIEN INFORMADAS. Se viola la constitución de los países si se impide informar a las personas en asuntos relacionados con la salud y mas sobre una enfermerdad que oficialmente es considerada mortal y sin cura como el SIDA.



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La Mirada Disidente


El Dr. Roberto Giraldo asegura que el VIH no existe y por lo tanto no puede ser considerada como causa del SIDA. Para él, la enfermedad tiene un origen tóxico-nutricional, y por ende una cura. Lo que se nos ha dicho durante años sobre el SIDA no es cierto.

Entrevista a Roberto Giraldo por Luis Fernando Páez, de "Universia"

Introducción

Roberto Giraldo es un médico colombiano que defiende a capa y espada que el VIH no existe y que por tanto no es la causa del SIDA. Para él, la enfermedad tiene cura y todo lo que se ha dicho sobre ella de manera oficial no es cierto. él hace parte del movimiento de "disidentes del SIDA " que a lo largo del mundo implementa tratamientos alternativos y critica los manejos políticos y económicos detrás de la salud pública.

Afirmar que el VIH no existe, que el SIDA puede curarse y que la enfermedad no se transmite sexualmente es, de entrada, controversial. Sin embargo, son estos algunos de los principales argumentos que el médico colombiano Roberto Giraldo defiende contra viento y marea y que lo han hecho estar en el grupo de científicos que alrededor del mundo son denominados como "disidentes del SIDA ".

Este científico, egresado de la Universidad de Antioquia en 1969 y especialista en medicina tropical e inmunología, asegura categóricamente que absolutamente nada de lo que se ha dicho sobre el SIDA es correcto, empezando por algo muy sencillo: el fenómeno conocido como VIH no es siquiera un virus o un retrovirus, pues no existe evidencia científica que lo compruebe.

Llegar a estas conclusiones ha sido el resultado de 40 años de estudio y experimentación con inmunodeficiencias. "Todo comenzó en 1965, 16 años antes de que el SIDA apareciera en el mundo. Yo era estudiante de medicina y estaba aprendiendo microbiología y desde ese momento me interesaron las enfermedades infecciosas, en especial saber por qué solamente algunas personas contraían alguna patología infecciosa, pese a que todas estaban expuestas a los mismos microbios".

Poco a poco Giraldo se concentró en las inmunodeficiencias adquiridas o secundarias, las cuales se desarrollan debido a circunstancias específicas que se dan durante la vida; a ellas se contraponen las inmunodeficiencias primarias o congénitas que son aquellas que se desarrollan durante el embarazo o se generan de padres a hijos. El SIDA, explica Giraldo, hace parte de las secundarias o adquiridas.
Primeras disidencias

En 1975 viajó a Londres para realizar una maestría en medicina tropical, pero siempre manteniendo su interés por las enfermedades infecciosas y su relación con el sistema inmune. Su principal interrogante giraba en torno a saber por qué en el trópico, pese a ser una de las zonas donde más gente muere a causa de enfermedades que atacan directamente al sistema inmunológico, no afecta a todos.

Sus estudios lo fueron conduciendo a uno de sus postulados más contundentes:

"Las inmunodeficiencias secundarias que más he estudiado son las que se desarrollan debido a la malnutrición y la pobreza es una de sus causas principales. Esto permite verque son los más pobres los más inmunosuprimidos, son los más débiles y por tanto es la población donde más muertes se producen".

Mientras estuvo en Inglaterra, Giraldo se interesó por las inmudeficiencias presentes en el áfrica, en explicarse por qué había tantos parásitos presentes en ese continente. En particular se interrogó sobre la presencia del sarcoma de Kapos K, tumor que hoy en día le da a algunas personas con SIDA.

"En esa época no se conocía en Colombia el sarcoma de Kaposi y prácticamente daba solamente en algunas zonas muy pobres del áfrica, en personas que recibían tratamiento con quimnioterapia para el cáncer o con una inmudeficiencia muy fuerte. Lo más interesante era que el tumor se podía tratar y hacer desaparecer".

Al volver a Colombia, uno de sus antiguos compañeros de universidad que trabajaba en un centro de estudios sobre enfermedades venéreas y que sabía de la inquietud de Giraldo por las inmunodeficiencias, le preguntó si sabía algo de estas insuficiencias en poblaciones de homosexuales.

"En ese momento yo no sabía mucho pero me acordaba de algunos artículos que había leído. Ese médico amigo mío había notado en los homosexuales de Medellín un alto número de casos de cáncer y de infecciones y por eso me había preguntado al respecto. Uno de esos textos que yo había leído era del año 69 y se titulaba "Manhattan, una isla tropical". Era supremamente racista porque los investigadores afirmaban que los homosexuales de Manhattan tienen toda clase de parásitos porque los adquieren de los inmigrantes. Lo que yo pensé, en cambio, era que si los homosexuales tenían parásitos era porque su sistema inmune estaba disminuido y permitía que crecieran".

De tal modo, Giraldo se volcó sobre la literatura científica disponible en las universidades y sobre aquella que refería datos sobre homosexuales y su estilo de vida. Desde antes de 1981, cuando aparece el SIDA, se sabía que los homosexuales en EEUU eran más propensos a enfermedades e infecciones, lo cual llamó su atención especialmente. Fue así como sus investigaciones preliminares lo condujeron a estudiar drogas de uso frecuente por parte de ese grupo poblacional como la cocaína, la marihuana, ácidos, anfetaminas, hongos y algunos nitritos volátiles que se inhalan conocidos popularmente en la calle como "poopers".

Para finales de los 70 ya tenía la idea de que lo que sucedía en algunos grupos de homosexuales era que además de las drogas, el exceso de semen que recibían en el recto y los lubricantes químicos que utilizaban en las relaciones sexuales eran factores determinantes que minaban el sistema inmune.

Cuando aparecieron los primeros casos de SIDA en 1981 en EEUU, lo novedoso fue encontrar el desarrollo simultáneo de tumores y de enfermedades metabólicas como diarreas, pérdida de peso, caída del cabello, demencia y un sinnúmero de infecciones oportunistas; en resumen, un colapso total del sistema inmune. "El error, que desde entonces se ha mantenido, radica en que esto se le atribuye a un virus; lo que ocurrió desde ese momento fue que el cuerpo humano dejó de tolerar la cantidad de tóxicos al que estaba expuesto".
Orígen tóxico y nutricional del SIDA

Roberto Giraldo empezó a defender entonces la idea de que el SIDA no era causado por un virus, sino que era una enfermedad tóxica y nutricional. Esto despertó controversias entre sus colegas. "Dijeron que estaba loco cuando oían mis explicaciones en universidades y hospitales, además yo no sabía de nadie más que dijera lo mismo. Por eso me tocó irme de mi país, para evitar que me metieran en un hospital mental", comenta el especialista.

En 1988 Giraldo se trasladó a Estados Unidos, país donde se refugió y guardó sus opiniones para sí. No dejó, sin embargo, de estudiar el tema y de buscar más argumentos que soportaran su hipótesis. Un año después, en medio de sus pesquisas, encontró un artículo que lo pondría en la pista del grupo de disidentes.

"Encontré en una revista que se llama Discovery, un artículo titulado El hereje del SIDA, que era sobre un médico retrovirólogo llamado Peter Duesberg de California. Se decía que él había publicado varios artículos en los que explicaba que desde ningún punto de vista científico, ningún retrovirus podía ser causa de nada y menos del SIDA. Ese fue el día más feliz de mi vida porque me di cuenta de que no estaba loco y que había más gente en el mundo que pensaba lo mismo que yo. Hoy somos más de 3.000 científicos e investigadores en 50 países, entre los cuales se cuenta Kary Mullis, quien recibió el premio Nobel de química de 1993 por descubrir la PCR (reacción en cadena de polimerasa) que es la prueba que arbitrariamente usan los defensores del VIH para referirse a la Carga Viral".

La inexistencia del VIH, el principal argumento del doctor Giraldo, es que el fenómeno conocido como VIH no es siquiera un virus y que se puede asegurar que no existe evidencia científica de que se trate de un retrovirus. "El SIDA es una realidad y mata mucha gente, pero a las personas le están dando unos medicamentos para atacar un virus que no existe y que además son tremendamente tóxicos".

El asunto, según lo explica, surge cuando en 1981 algunos investigadores que estaban trabajando en virus y cáncer pasan directamente a investigar la causa del SIDA. "Para ese entonces, los institutos nacionales de salud de Estados Unidos llevaban 10 años tratando de descubrir un virus que explicara el desarrollo del cáncer. Dichos esfuerzos fueron infructuosos porque ningún virus produce el cáncer".

Rondaba, pues, un gran desconcierto en el ámbito científico de EEUU, también porque se habían invertido fuertes sumas de dinero en esa investigación sobre virus y cáncer. "Los que descubren lo que se supone es el virus del SIDA son los retrovirólogos Luc Montagnier en París, Roberto Gallo en el Instituto Nacional de Salud de EEUU y Jay Levy en California, quienes, al no dar con nada sobre el origen viral del cáncer, pasan a estudiar en enfermos de SIDA a ver si la causa era un virus o no. Ellos cultivan sangre o ganglios de enfermos de SIDA y no encontraron tampoco ningún virus, pero sí hallaron unas proteínas que no se habían visto antes, unas enzimas y unos fragmentos de ácidos nucleicos y se les ocurrió que eso era un virus desintegrado y de ahí nace la hecatombe en la que se metió el planeta entero".

Entre otros estudios acerca de la inexistencia del VIH, Giraldo hace referencia a los realizados por doctores como Etienne de Harven de Francia, Stefan Lanka de Alemania y Eleni Papadopulos-Eleopulos de Australia.

De hecho, como asegura Giraldo, en el año 2003 durante un debate en el Parlamento Europeo, el propio Luc Montagnier reconoció que ellos no habían aislado ni cultivado ningún virus, sino que habían cultivado unas enzimas y proteínas y que en ese momento (año 2003) seguían pensando que era un virus desintegrado.

"Estábamos en Bruselas 12 personas, 6 defensores del VIH y 6 opositores, y ante más de 600 personas se aceptó lo que es una barbaridad. Dijeron que han seguido intentando cultivarlo muchas veces y no han podido porque aducen que es un virus muy difícil. Eso no es así y hay que decírselo a la gente en el mundo. Que no hayan podido cultivar ese virus es prueba de que no existe. Todos los virus existentes han sido cultivados y son fáciles de cultivar y se propagan en células en el laboratorio".
Objeción a las pruebas

Es natural preguntarse por las pruebas científicas que soportan una posición tan controversial. Ante esta interrogación, Giraldo cuenta su experiencia con las pruebas ELISA y de Western Blot para VIH, rebatidas por él desde los Laboratorios de Inmunología Clínica y Diagnóstico Molecular del Presbyterian Hospital de Nueva York, donde trabaja hace 12 años.

"Cuando yo llegué al hospital me llamó mucho la atención que para hacer la prueba en posibles enfermemos de SIDA, tenía que diluir la sangre 400 veces. Llevo trabajando desde 1965 en virología y en microbiología y uno nunca tiene que diluir la sangre tantas veces. Uno diluye en proporciones de 1 a 8, 1 a 10, pero 1 a 400, eso no existía. Como me llamó la atención, empecé a preguntarle a mis compañeros y a mis jefes y ninguno me supo explicar. Llamé entonces al laboratorio del doctor Roberto Gallo en Washington y me dijeron que así se había estandarizado la prueba. Entonces llamé al laboratorio Abbott en Chicago y les pregunté porqué hay que diluir las muestras 400 veces y me dijeron lo mismo: que así se estandarizó la prueba". Insatisfecho con esas respuestas, en el 97 realizó un experimento tomando sangre de personas que les habían mandado la prueba y que habían dado negativas. Con esa misma sangre repitió las pruebas diluyendo 1 en 400 descubriendo que el resultado seguía siendo negativo.

"Sin embargo, cuando yo no diluía la sangre todas daban positivas. Eso quiere decir que todas las personas tenían algo ahí y no que estaban infectados. Entonces empecé a hacerlo con amigos míos, después en mi familia y luego en mí. Encontré que todos los seres humanos a quienes les hacen la prueba, si se la hacen sin diluir, sale positivo, eso quiere decir que todas las personas tenemos anticuerpos contra lo que se supone que es el virus del SIDA ".

Lo que habían hecho quienes diseñaron y estandarizaron la prueba fue, según Giraldo, diluir la muestra hasta que encontraron la dilución 1 en 400 para demostrar que los que tenían el mayor número de anticuerpos seguían siendo positivos.

"Mi experimento demostró que todas las personas tenemos anticuerpos contra el supuesto virus pero los que dan positivos, aun diluyéndolos, es porque tienen muchos más anticuerpos. Entonces qué significa esto: que estas pruebas no indican ninguna infección sino el grado de intoxicación o grado de oxidación de una persona. Las personas que reaccionan positivamente a estas pruebas tienen riesgo de que les dé SIDA y de enfermar porque su sistema inmune ha estado expuesto a muchos tóxicos como drogas, radiaciones, químicos, pesticidas y a abonos químicos, por ejemplo; entonces, su sistema inmune ha estado respondiendo y por eso tiene un riesgo más alto de dar VIH positivo aun sin estar infectadas con nada".

Lo que argumenta, en suma, el médico colombiano es que no existe una prueba confiable para determinar el origen viral del SIDA, como sí existe para virus como los que generan enfermedades como el sarampión, la hepatitis A y B, la poliomelitis o la influenza. También aduce que ningún virus en la actualidad se ataca con medicamentos por el alto grado de toxicidad que éstos alcanzan. "Un médico que tenga sentido común pensará por qué no hay tratamiento contra la gripa o para las enfermedades virales mientras que para el SIDA hay más de 20 medicamentos diferentes", señala Giraldo.

En cuanto a las pruebas, dice que "las que existen para el SIDA son indirectas y decidieron que indicaban VIH, como por ejemplo la ELISA, que no busca ningún virus como tal sino anticuerpos en la sangre de la persona contra lo que se supone es el virus del SIDA. Cuando alguien reacciona positivo le empiezan a dar antirretrovirales y termina cargando tierra al cementerio. A la gente la están utilizando como conejitos de indias y estos tratamientos los están matando, si lo queremos decir más claramente".
Algunos resultados

Como experiencia satisfactoria de la aplicación de estos métodos, menciona que en Xalapa, México, han tratado a 800 personas con SIDA, obteniendo un 85% de respuesta positiva. De este porcentaje, están todos curados, trabajando, casados, llevando una vida normal. A ello agrega que "no hay necesidad de exagerar mucho esta cuestión, pero una persona que reacciona positivamente en estas pruebas que se hacen hoy en día es porque tiene un nivel de anticuerpos tóxicos muy alto. Es posible que haya estado más expuesto o que su cuerpo por constitución sea más débil. En esos casos soy más radical y explico con lujo de detalles que deben exponerse muy poco a televisores, computadores, a cables, antenas e inclusive dónde deben dormir, para que no afecten su sistema inmune".

Sobre este trabajo resalta la labor que las organizaciones como "Alive and Well", Monarcas Perú y México realizan promoviendo estos tratamientos. Para mayor información pueden consultarse sus sitios en Internet.

"Esta es la propuesta que he llevado a México, Bolivia, Perú, Colombia, Brasil, Argentina, a muchas partes del áfrica, a la India y otros 25 países, en los que se trabaja a través de ONGs y con gente interesada en aplicar una alternativa. Esto puede causar quiebra a las compañías farmacéuticas por lo que no quieren saber nada de nosotros". Desafortunadamente los tratamientos, aunque arrojen resultados positivos, no se pueden implementar en el ámbito oficial e institucional en estos países ya que al ser miembros de la ONU deben acatar las políticas que dicta y regula la Organización Mundial de la Salud así estén, como afirma Giraldo, equivocadas. "Las políticas en salud son, a su vez, impuestas por el gobierno de EEUU", señala categóricamente, "lo cual impide que los países adopten medidas diferentes so pena de perder importantes ayudas monetarias". Los cambios que se realizan se encaminan por el lado de la nutrición, ya que según el médico colombiano, esta es una de las principales causas del SIDA. "Muchos países del sur de áfrica están implementando varias de las directrices mías en sus programas de nutrición y SIDA, pero sin decirlo abiertamente porque eso puede generarles muchos problemas. Si se nutre a la gente se acaba el SIDA en áfrica. Algunos gobiernos entienden eso pero no pueden decirlo abiertamente".
El problema político

En efecto, las argumentaciones de los disidentes del SIDA tienen profundas implicaciones políticas y económicas. Se trata de una de las "discusiones más graves de la historia de la medicina porque nunca antes le habían entregado tanto a la gente una enfermedad como el SIDA ", señala el científico colombiano.

La polémica es tan grave porque, de acuerdo con Giraldo, fueron investigadores al servicio del gobierno de los EEUU los que decidieron arbitrariamente que el SIDA se originaba en un virus. "No eran investigadores de ninguna universidad, sino de los institutos nacionales de salud del gobierno de los EEUU".

No en vano, sostiene, en abril del año 2000, se declaró que el SIDA era una amenaza para la seguridad de los EEUU, lo cual no tiene precedente alguno. "En sí, la enfermedad no es la amenaza, sino los puntos de vista disidentes porque nuestros puntos de vista ponen en serio peligro el discurso político de ese país y además acarrearía la quiebra de toda la industria farmacéutica. Es más fácil hablar de cocaína y de heroína que de este tema porque este problema les destruye la sociedad".

De acuerdo con Giraldo, el grupo de disidentes ha planteado a los defensores del VIH, que es antiético que experimenten con medicamentos que se ha comprobado que son altamente tóxicos. "La respuesta que nos dan es que como de todas maneras el SIDA mata y no hay cura, se puede ensayar la medicina". De todas maneras indica que desde 1995 se usan los inhibidores de proteasa que han tenido unos resultados positivos por su acción antioxidante, pese a que siguen siendo altamente tóxicos.
El debate académico

Los puntos de vista de Giraldo han despertado controversia en las universidades y centros de investigación. él afirma haberse encontrado con posiciones "fundamentalistas" de parte de personas que se han negado a discutir sus ideas, así como con ambientes menos tensos donde ha sido posible el intercambio de ideas.

"En la Universidad de Antioquia se han propiciado espacios para debatir pero también he encontrado científicos que de tajo se han negado a escuchar mis puntos de vista. También en otras universidades como la Industrial de Santander, la Javeriana de Bogotá, la Nacional, se han dado los debates; las directivas favorecen el debate, los filósofos, las escuelas de salud pública, sin embargo los infectólogos se han negado a la discusión".

Lo cierto es que hay quienes defienden la existencia del VIH y su papel como causa del SIDA; otros niegan de tajo la existencia del virus y lo catalogan como un supuesto; otros afirman que el SIDA no tiene cura y otros que sí. El debate, pues, seguirá abierto.


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No hay pruebas científicas de que el VIH cause SIDA

No hemos podido encontrar ninguna buena razón por la cual la mayoría de la gente sobre la tierra cree que el SIDA es una enfermedad causada por un virus llamado VIH. Simplemente no hay evidencia científica alguna que demuestre que eso es cierto.

por Kary Mullis (Premio Nóbel de Química por crear la técnica PCR)
Prefacio al libro del Dr. Peter H. Duesberg:
Inventing the AIDS virus
Artículo publicado en el Nº 46 de la revista Medicina Holística, editada por la Asocación de Medicinas Complementarias (A.M.C)

En 1988 trabajaba como consultor en Specialty Labs, en Santa Mónica, realizando análisis del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH). Sabía bastante de análisis de cualquier cosa con ácido nucleico, porque había inventado la Reacción en Cadena de la Poliomerasa (Polymerase Chain Reaction: PCR). Por eso me contrataron. Por otra parte, el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA) era algo de lo que no sabía demasiado. De este modo, cuando me encontré escribiendo un informe sobre nuestros progresos y objetivos para el proyecto patrocinado por los National Institutes of Health, me dí cuenta de que no conocía la referencia científica para apoyar la declaración que acaba de escribir: El VIH es la probable causa del SIDA. Así que me volví al virólogo de la mesa de al lado, un tipo serio y competente, y le pregunté por esa referencia, dijo que no necesitaba ninguna; yo no estuve de acuerdo.

Pese a que es verdad que ciertos descubrimientos o técnicas científicas están tan bien establecidas que sus fuentes ya no se aluden en la literatura contemporánea, ése no parecía ser el caso de la conexión VIH/SIDA. Para mí, era muy notable que el individuo que había descubierto la causa de una enfermedad mortal y hasta ahora incurable, no fuese continuamente aludido en las publicaciones científicas hasta que la enfermedad estuviese curada y olvidada. Pero, como pronto aprendería, el nombre del individuo -que sería seguro materia de Premio Nóbel- no estaba en boca de nadie. Por supuesto, esta simple referencia debía estar en alguna parte ahí fuera. De lo contrario, decenas de miles de funcionarios y reconocidos científicos de diversas procedencias, que intentan aclarar las trágicas muertes de un considerable número de homosexuales y/o consumidores de drogas intravenosas de edades comprendidas entre los 25 y los 40 años, no habrían permitido que su investigación se limitase a una estrecha vía de estudio. No todo el mundo pescaría en la misma charca a menos que estuviese completamente verificado que el resto de charcas estaban vacías. Tenía que haber un informe publicado, o quizás varios, que juntos indicasen que el VIH es la posible causa del SIDA. Tenía que haberlo.

Hice indagaciones con el ordenador, pero no encontré nada. Por supuesto, puedes perderte información importante con las búsquedas por ordenador sólo con no introducir las palabras clave concretas. Para estar seguro de una conclusión científica, lo mejor es preguntar a otros científicos directamente. Esa es una de las cosas para las que sirven esos congresos en lugares lejanos con bonitas playas. Como parte de mi trabajo, iba a muchos encuentros y congresos. Adquirí el hábito de acercarme a cualquiera que diese una charla sobre SIDA y preguntarle qué referencias debía citar para esa cada vez más polémica declaración: el VIH es la probable causa del SIDA. Después de 10 ó 15 encuentros en un par de años, empecé a preocuparme cuando vi que nadie podía citarme la referencia.

No me gustaba la fea conclusión que se estaba formando en mi mente: la campaña entera contra la enfermedad considerada con creces como la peste negra del siglo XX, estaba basada en una hipótesis cuyos orígenes nadie podía recordar. Eso desafiaba tanto al sentido científico como al común.

Finalmente, tuve la oportunidad de interrogar a uno de los gigantes de la investigación del VIH y del SIDA, el doctor Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, cuando dió una charla en San Diego. Esta sería la última vez en que sería capaz de realizar mi pregunta sin mostrar cólera. Me figuré que Montagnier conocería la respuesta. Así que se la planteé, y con una mirada de perplejidad condescendiente, Montagnier dijo: "¿Por qué no cita el informe de los Centers for Disease Control (CDC, Centros para el Control de Enfermedades)?". Yo contesté: "No se refiere realmente al tema de si el VIH es o no la probable causa del SIDA, ¿o sí?". "No", admitió, sin duda preguntándose cuánto tardaría en marcharme. Buscó ayuda en el pequeño círculo de personas a su alrededor, pero todos estaban, como yo, esperando una respuesta más concluyente. "Por qué no cita el trabajo sobre el VIS (Virus de la Inmunodeficiencia Simia)?", ofreció el buen doctor. "También he leído eso, doctor Montagnier", contesté. "Lo que les pasó a esos monos no me recuerda al SIDA. Además, ese informe fue publicado sólo hace un par de meses. Estoy buscando el informe original con el que alguien demostró que el VIH causa el SIDA". Esta vez, como respuesta, el doctor Montagnier se dirigió hacia el otro lado de la habitación para saludar a un conocido.

No hemos podido encontrar ninguna buena razón por la cual la mayoría de la gente sobre la tierra cree que el SIDA es una enfermedad causada por un virus llamado VIH. Simplemente no hay evidencia científica alguna que demuestre que eso es cierto. Tampoco hemos sido capaces de descubrir por qué los médicos recetan una droga tóxica llamada AZT (Zidovudina-Retrovir) a personas que no tienen otro mal que la presencia de anticuerpos al VIH en su cuerpo. De hecho, no podemos entender por qué ningún ser humano debería tomar esa droga cualquiera que fuese la razón que se adujese. Ni Duesberg ni yo podemos entender cómo ha surgido esta locura, y habiendo vivido ambos en Berkeley hemos visto algunas cosas muy extrañas. Sabemos que errar es humano, pero la hipótesis VIH/SIDA es un error diabólico. Digo esto bastante alto como advertencia. Duesberg lo ha estado diciendo durante mucho tiempo.


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Otra explicación al SIDA


En esta entrevista, el doctor Kremer devela cómo y por qué es que se inventó el SIDA. Del mismo modo, nos muestra cómo es que seguimos utilizando contra él tratamientos que son igual o más agresivos que el propio SIDA.

por Heinrich Kremer (entrevistado por Alfonso Serra Gallego)

Ex director médico de una clínica especializada en drogodependencias, Heinrich Kremer es uno de los científicos disidentes de la versión oficial sobre el SIDA. Como muchos de sus colegas, está convencido de que el VIH, "un virus cuya sustancia genética y proteínas nadie ha sido capaz de aislar", no existe. En su opinión, esta enfermedad -que él califica de etiqueta- es una creación de la industria farmacéutica, que ha sabido rentabilizar un miedo social -según este experto- absolutamente injustificado.

En esta entrevista, el doctor Kremer devela cómo se inventó el SIDA y por qué seguimos utilizando contra él tratamientos que, en su opinión, son tan agresivos como el propio SIDA.

El pasado mes de octubre visitó nuestro país el doctor en Medicina Heinrich Kremer, uno de los científicos disidentes de la versión oficial sobre el SIDA. Kremer impartió un curso sobre las causas, mecanismos y tratamientos no agresivos de la inmunodeficiencia y de las enfermedades incluidas bajo la etiqueta SIDA y ofreció una conferencia de prensa en la que expresó su convencimiento de que el VIH -supuesto desencadenante del SIDA- no existe y, por tanto, es inocente de todo aquello de lo que se le acusa. Entre 1981 y 1988 Kremer fue director médico de una clínica especializada en drogodependencias que atendía las zonas de Berlín, Schlewig-Holkstein y Baja Sajonia. Fue en esa época, especialmente a partir de Junio de 1983, cuando tuvo sus primeros contactos con el SIDA. Tal y como él mismo nos explicó, ese año se le ordenó no utilizar la vacuna francesa contra la hepatitis B porque se encontraba infectada por el virus del SIDA. Curiosamente, el VIH era, hasta ese momento, un total desconocido. A raíz de aquellos hechos, sus planteamientos han chocado frontalmente con la versión oficial sobre esta enfermedad y hoy es -junto al virólogo Stefan Lanka, uno de los científicos más comprometidos e interesados en encontrar la auténtica verdad sobre el SIDA.

¿Cuáles fueron sus inicios en la investigación del SIDA?
Todo empezó en junio de 1983, antes de que nadie hablase del VIH, cuando el Ministerio de Salud alemán me informó de que la vacuna francesa contra la hepatitis B estaba infectada por el virus del SIDA y me exigió que, en su lugar, utilizara la norteamericana. En Septiembre de 1984 otra orden ministerial me emplazó a enviar a Berlín los sueros sanguíneos de los pacientes que habían recibido esta vacuna en 1982. Los sueros iban numerados. Mandamos en total 52 muestras y 18 fueron diagnosticadas como contaminadas. Lo que los del Ministerio no sabían es que 8 de esos sueros supuestamente infectados pertenecían a mis colaboradores y a mí mismo. Ante dicho resultado, me dirigí a Berlín para comprobar personalmente el mecanismo del test utilizado. El 15 de Septiembre de 1984 el doctor Gallo lo había enviado a Berlín y una semana después esos sueros fueron los primeros que se analizaron en la República Federal.

¿Y qué conclusiones sacó de todo ello?
Primero, y lógicamente, que el test no era en absoluto fiable. Y esto ha sido continuamente así, a pesar de todas las modificaciones, reajustes, cambios de criterio, etc., que se han realizado para evitar las enormes diferencias en los resultados y esconder las contradicciones que aparecían entre un tipo de test y otro, entre una marca u otra del mismo test e, incluso, con el mismo test de la misma marca. En segundo lugar, observé que todos los pacientes que habían dado positivo procedían de las mismas ciudades: Berlín, Francfort, Bremen, Hannover y Hamburgo. Ahora, con más perspectiva, puedo señalar que de estas ciudades, precisamente las zonas donde hay más consumo de heroína y cocaína así como mayor número de enfermos de hepatitis, siguen proviniendo el 60 por ciento de todos los casos de seropositividad alemanes. Además, observé que el 70 por ciento de los afectados eran homosexuales y que había otro 20 por ciento de drogadictos.
El SIDA es resultado de la quimioterapia farmacéutica

¿Qué papel tienen los medicamentos al uso en los orígenes del SIDA?
Decisivo, hasta el punto de que puede afirmarse que el SIDA es resultado de la quimioterapia farmacéutica. En particular, a principios de la década de los setenta, en Estados Unidos -y luego en Europa- se introduce un medicamento compuesto por dos sustancias, la sulfonamida y el trimetroprim, que se vende comercialmente como Bactrim en unos países y como Septrim en otros. Este fármaco tuvo éxito en un principio porque no se limitaba a detener las bacterias, sino que las destruía. En Occidente, el grupo de población que más frecuentemente tomaba ese medicamento eran los homosexuales debido a las frecuentes neumonías e infecciones que padecían en las vías urinarias. Pero el Bactrim-Septrim también ataca a las mitocondrias celulares, que son antiguas bacterias que se fueron integrando simbióticamente en las células. Las mitocondrias son los pulmones de las células y, además, al final de la cadena respiratoria se forma el ATP, que es la molécula energética fundamental. Aproximadamente el 90 por ciento de la energía que necesita nuestro cuerpo la obtiene en forma de dicho ATP. Las mitocondrias afectadas por el Septrim-Bactrim sufren mutaciones en su ADN, que no tiene los mecanismos de autoreparación de los que sí dispone el ADN del núcleo. Estas mutaciones se transmiten directamente de la gestante al feto, pues el ADN mitocondrial no proviene, como el nuclear, de ambos padres por vía sexual, sino exclusivamente de la madre. De ahí estas nuevas enfermedades infantiles llamadas precisamente enfermedades mitocondriales. Pero la interferencia de dichos antibióticos en el funcionamiento de las mitocondrias tiene otra grave consecuencia: al trastocar los mecanismos de oxigenación, determinados microbios tienen ventajas comparativas para proliferar y entonces aparecen estas enfermedades oportunistas que la medicina oficial llama SIDA. Y esto es decisivo para entender por qué se inventó el SIDA en 1981 en los Estados Unidos. En el marco del Movimiento de Liberación Gay de los años setenta -y por prescripción de los médicos que los atendían-, una parte de los homosexuales estuvo tomando el Bactrim como preventivo durante años. Entonces empezaron a aparecer las graves consecuencias físicas (en cada célula hepática hay aproximadamente 2.000 mitocondrias) y mentales (en cada célula nerviosa hay una 1.000) de estar tomando, por primera vez en la historia de la medicina, constantemente sulfonamidas. Como los médicos que las prescribieron y los laboratorios que las fabricaban se temieron una avalancha de reclamaciones millonarias, desde altas instancias (por ejemplo, el entonces vicepresidente norteamericano George Bush está estrechamente ligado a las grandes empresas farmacéuticas) se puso en marcha la operación SIDA, que no por casualidad estuvo circunscrita inicialmente al colectivo gay. Los homosexuales que iban a morir a causa, en particular de la destrucción de sus mitocondrias por los antibióticos, tenían que ser presentados como víctimas de algo nuevo que, tampoco por casualidad, desde el inicio fue anunciado como necesariamente mortal, aunque no había prueba alguna de que lo fuese. Se acababa de inventar precipitadamente el SIDA y, posteriormente, se inventó una supuesta causa: el inexistente VIH.

¿Y en la actualidad este Bactrim-Septrim se combina con el AZT y otros nucleósidos análogos?
Desgraciadamente, así es; y la combinación de ambos fármacos impide la formación del ADN, tanto genético como mitocondrial, lo que desconocen muchos médicos. Incluso las seropositivas embarazadas y algunos de los recién nacidos que los doctores suponen enfermos de SIDA reciben fuertes dosis de este cóctel farmacéutico. El Bactrim se utiliza en muchas ocasiones como profilaxis para las pulmonías, que son siempre neumonías bacteriales, y lo que entre adultos se presenta sólo dos veces al año, en los niños supuestamente afectados de SIDA -que casi siempre son hijos de madres drogadictas- resulta mucho más frecuente. Además, este tratamiento hace que las células de estos chiquillos se debiliten aún más, porque los pequeños generan sus células inmunitarias en los primeros 15 meses de vida. Al nacer, los bebés son protegidos por las células inmunitarias de la madre y, lamentablemente, vienen al mundo enfermos a causa de la drogadicción de aquélla. Lo inaudito es que se les dé AZT en esta fase tan vital de su existencia. Y luego hablan del SIDA pediátrico como de algo fulminante y mucho más letal que en el adulto.
Hemos estado usando concentrados de sangre contaminados

¿En qué medida se puede asociar el uso de drogas al SIDA?
No hay duda de que el consumo de drogas produce inmunodeficiencia. Además, en 1985 los norteamericanos introducen la metadona como parte del tratamiento contra la drogadicción, haciéndolo primero en el sur del país y luego en Nueva York, para exportarla posteriormente a Europa. La metadona disminuye el estrés del adicto durante el proceso de reducción de las dosis, sobre todo de heroína; pero, como se ingiere oralmente, no produce exaltación, por lo que el mercado introduce la cocaína como estimulante, que multiplica la hormona del estrés del corazón -el cortisol- hasta que, cuando llega al máximo, suben los anticuerpos en sangre. Es entonces cuando el test del VIH da positivo, algo que resulta palpable en los grupos de riesgo, tal y como han admitido Gallo y sus colaboradores. Todos los drogadictos que toman cocaína corren el riesgo de que ascienda su nivel de anticuerpos en la sangre y el test de VIH no mide otra cosa que el nivel de los anticuerpos. Es importante observar que los países europeos que tienen mayor cantidad de casos de SIDA son los cuatro que introdujeron programas de metadona: España, Francia, Italia y Suiza. El alto nivel de anticuerpos explica los resultados positivos de los hombres homosexuales que han tenido frecuentes infecciones, de los drogadictos que también las han sufrido y de los hemofílicos que hasta 1985 recibieron concentrados -procedentes de miles de donantes- para la sangre. Estos hemoderivados provenían del sur de los Estados Unidos, ya que la OMS prohibió en 1975 los concentrados sanguíneos procedentes del Tercer Mundo.

¿Nos podría aclarar este asunto más detalladamente, pues es importante para los hemofílicos?
Por iniciativa del doctor Hässig, actualmente otro de los disidentes del SIDA, la OMS tomó la decisión de cortar el suministro de sangre a Europa desde el Tercer Mundo. Pero -como en el caso del SIDA- fue peor el remedio que la enfermedad, ya que las multinacionales farmacéuticas europeas se empezaron a aprovisionar en los Estados Unidos. Allí obtenían la sangre de pools recogidos cerca de la frontera entre numerosísimos inmigrantes ilegales que la vendían por un dólar, a pesar de tener hepatitis u otras dolencias. Y los europeos utilizamos esos concentrados que, hasta en un 99 por ciento, contenían proteínas contaminadas. No es de extrañar que los hemofílicos enfermaran tan gravemente. Se comprende así la introducción del virus fantasma que se oculta tras esta turbia historia. Y la industria farmacéutica, que habría tenido que hacer exhaustivos controles clínicos, lo que hizo en realidad fue un buen negocio gracias al citado virus fantasma, el VIH.
El tinglado económico que mueve el SIDA es insospechado

Entonces, ¿es el SIDA un problema más político que sanitario?
En realidad, el SIDA es la punta de un iceberg que nos compromete a todos. Los enfermos creen que pueden superar todos los límites biológicos posibles, ya que están convencidos de que los médicos tienen los recursos necesarios para curarles. Sería irresponsable por mi parte no alertar a la sociedad del peligro que estamos corriendo si mantenemos esta actitud. Hay censura científica porque el tinglado económico que mueve el SIDA es insospechado. Por ejemplo, en la clínica de la Universidad de Francfort hay 24 personas que trabajan en la sección dedicada al SIDA. Pues bien, 23 de ellas reciben su salario de la industria farmacéutica y sólo una de la Universidad. Es fácil suponer entonces la terapia que van a administrar a las personas afectadas de inmunodeficiencia.

Sí, claro; los tratamientos propuestos oficialmente, que no son precisamente los menos agresivos
En efecto. Y, en este sentido, debe quedar claro que es importante utilizar medicamentos que no sean agresivos, sobre todo, insisto, para las mitocondrias, que utilizan el 80 por ciento de nuestro oxígeno. Si la cadena de oxigenación de las mitocondrias, sin la cual nadie podría respirar, se daña, entonces no resulta sorprendente que al paciente le falte el aire. Y es un hecho que los afectados del llamado SIDA padecen asiduamente enfermedades pulmonares. La investigación de las mitocondrias es muy importante y, desgraciadamente, hasta ahora ha sido ignorada por la mayoría de la clase médica. En vez de eso, se ha diseñado un supuesto virus cuya sustancia genética y cuyas proteínas nadie ha sido capaz de aislar. Sin embargo, todo el mundo habla de un virus mortal relacionado con el sexo, ya que así constituye un arma muy potente de dominación política.

¿Dominación política? ¿En qué sentido?
Parece claro que en Occidente y en otras zonas ha servido para imponer un terror psicológico de masas. No creo que sea exagerado decir que la oleada contestataria de los años sesenta se deshizo en los ochenta en gran parte gracias al SIDA. Además, hay casos ilustrativos. En Rusia, por ejemplo, no había casos de SIDA hasta hace dos años porque no habían adquirido los medicamentos propuestos por la medicina oficial. En China el SIDA ni existe, ya que este país no pertenece a la OMS y, por tanto, no ha entrado en los mecanismos de supuesta detección de supuestos infectados y de tratamientos venenosos, generadores ambos de SIDA. Asimismo, es ilustrativo señalar que se empezó a hablar de epidemia de SIDA en Asia justamente cuando se celebraba la X Conferencia Internacional de SIDA en Japón. En la India hay cifras dramáticas desde hace poco; allí, una doctora afirma haber descubierto nada menos que 12 virus de SIDA diferentes, y es precisamente ese hecho lo que justifica tales cifras, que en realidad están basadas en las suposiciones de esta investigadora. Resulta curioso también que el 60 por ciento de los casos de SIDA en Alemania se presenten en las seis ciudades donde se ubican los mayores departamentos sobre SIDA, que fueron las únicas que no disolvieron los anteriores departamentos de infecciosos y que sus jefes se hayan reciclado como especialistas en SIDA, aunque estos lugares sólo representen a la octava parte de la población.
Tratamientos no agresivos

¿Podría informarnos sobre los tratamientos no agresivos para personas que presentan signos de imunodeficiencia?
Hay muchos, sobre todo aquellos productos que ayudan a recuperar el funcionamiento correcto de las mitocondrias. Por ejemplo, la coenzima Q-10, una ubiquinona natural, la carnitina, una proteína de transporte, o el Padma-28, un producto de la fitoterapia tibetana muy adecuado para eliminar radicales libres. También son positivos para esas personas aquellos reguladores naturales de las proteasas, como el condritimsulfato, que se encuentra contenido en el cartílago, y el agar, en algas marinas; ambos carecen de los gravísimos efectos secundarios que tienen los actualmente tan promocionados inhibidores de las proteasas. Y, en general, son recomendables todos los tratamientos que contribuyen a que el cuerpo funcione más armónicamente. En el caso de la melatonina, que al ayudar a dormir mejor y a hacerlo de acuerdo con el ritmo de la luz solar, hace que se restablezca el circuito pineal-hipotálamo-suprarrenales-cortisol, con lo que se regula el nivel de anticuerpos en sangre. Es importante recalcar que todos los productos aquí citados son eficaces y no dañan el organismo humano, como hacen los medicamentos adscritos al tratamiento oficial.

¿Qué mensaje de esperanza le gustaría dar a los afectados por este problema?
Fui uno de los primeros médicos que me enfrenté al SIDA, porque también fui uno de los primeros en encontrarme que me ponían la etiqueta de SIDA encima. Y, aunque soy consciente del estado de inmunidad de mis pacientes realmente enfermos, debo decir que hay que superar la histeria y el miedo reinantes. No existe una epidemia mortal, como indican las estadísticas oficiales si se interpretan correctamente y no con la intención de crear pánico; luego no hay motivo para ponerse nerviosos. Las personas que se encuentran con esta etiqueta tienen que reflexionar y entender que no llevan una bomba de tiempo en su interior, porque el VIH no existe. En caso de tener problemas de salud, tienen que calcular la utilidad de determinados tratamientos no agresivos; y ello al margen de la histeria del SIDA. No hacen falta supuestos virus nuevos para entender lo que la medicina oficial ha denominado SIDA. Ya es hora de que la medicina se ocupe de los puntos vitales del ser humano y se aleje de intereses farmacéutico-industriales que ven en el enfermo un modo fácil de incrementar dividendos.


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