Aviso: Las imágenes que se ven en este post están puestas solamente con fines ilustrativos e informativos. Cualquier otro sentido que le encuetren a dichas imágenes es responsabilidad suya y de sus mentes retorcidas.
Antes de detallar las zonas, adjunto una breve descripción de las mismas:
Las zonas erógenas son partes del cuerpo humano con más sensibilidad y cuyo estímulo tiene como finalidad activar sexualmente a una persona.
Hombres y mujeres reaccionan de manera similar a los toques excitantes. En ambos, la estimulación de las regiones erógenas genera respuestas idénticas: el corazón late más rápido, la sangre fluye en mayor cantidad hacia los órganos genitales, la respiración se acelera y los poro de la piel se abren.
Dicho lo cual, pasemos a post en cuestión:
Las zonas erógenas se dividen en tres: primarias, secudarias y arcaicas.
Los sexólogos incluyen bajo esta denominación las partes del cuerpo que intervienen en los primeros estadíos de la excitación sexual. Suelen ser áreas muy accesibles e imprescindibles para la exhibición visual.
LA BOCA
Aparte de su indiscutible belleza y atractivo, la boca de los humanos encierra una tremenda capacidad para dar y recibir placer, así como un alto grado de simbolismo sexual. Desde una visión sexológica, la boca le permite al otro ejercer una sexualidad diferente. Cuando una mujer se excita, sus labios bucales se humedecen, enrojecen y se hinchan imitando a los labios vulvares. Los neurólogos también han descubierto que las áreas cerebrales del placer oral están próximas a las del genital.
LAS OREJAS
En algunos manuales amorosos hindúes puede leerse que las orejas y su lóbulo son como cuerdas que pueden hacerse vibrar mediante los dedos o la punta de la lengua. Nuestras orejas estás profusamente irrigadas por una red vascular, hasta el punto de que es en los pabellones auditivos donde se manifiestan las primeras reacciones fisiológicas al frío y al calor excesivos. La parte de atrás de la oreja, también está muy cargada de terminaciones nerviosas y es una zona de alto grado de sensibilidad.
LA NARIZ
Algunos etólogos (estudiosos del comportamiento animal) han sugerido que el aspecto fálico del apéndice nasal masculino, tenía importancia en las mujeres primitivas. La base química de los perfumes es el almizcle, una sustancia olorífica que tiene ciertas similitudes con otras que segregan ciertas especies y que se llaman "feromonas". Las feromonas son el atractivo sexual de cualquier hembra animal que, en estado de celo, invita a que los machos la sigan.
LOS OJOS
Los sexólogos coinciden en que los varones son más sensibles que las mujeres, desde el punto de vista visual. Bajo la influecia de fuertes emociones, los ojos comienzan a brillar, se mueven de manera sensual y las pupilas se dilatan de un modo extraño, invitando inconscientemente a la pareja a la intimidad.
LA NUCA
Tanto los hombres como las mujeres se derriten de placer si se les rasca, con dulzura desde ya, el músculo ubicado en el centro de la nuca, un punto del que parten los estímulos más placenteros hacia el cerebro. Psicológicamente, la nuca transmite una sensación de confianza a quien recibe la caricia, y de ternura y posesión al que la lleva a cabo.
LOS BRAZOS Y LAS MANOS
Las yemas de los dedos, literalmente tapizadas por unas terminaciones nerviosas ultrasensibles, son el vehículo ideal para obtener y facilitar placer.
La línea imaginaria que discurre desde la axila -una región fácilmente excitable- hasta la cara interna del codo responde a los gestos eróticos con una corriente de reacciones libidinosas.
EL OMBLIGO
Según algunos autores, el ombligo recuerda al órgano genital femenino. Es por ello por lo que eran borrados en las fotografías de principios de siglo y censurados en las películas por imperativo del Código de Hollywood . Desde su aparición en el mundo occidental, los ombligos desnudos han sufrido una curiosa alteración: la antigua abertura circular típica de las representaciones pictóricas tiende a ser sustituída por una concavidad más alargada y vertical, que simula al aparato genital femenino. Hombres y mujeres son altamente excitables en la zona umbilical por igual.
EL CUELLO
No es casual que Drácula sedujera a sus víctimas femeninas besuqueándoles esta zona corporal. La profusión de receptores nerviosos en las partes frontal y laterales del cuello convierte a este en una zona erógena de primer orden.
LOS GLÚTEOS
Los dos hemisferios carnosos de las nalgas, más abultados en la mujer, constituyen una importante seña sexual para nuertra especie, según Desmond Morris . Para este etólogo británico, los glúteos son el equivalente de las hinchazones sexuales de otros primates, que crecen notablemente cuando la hembra es sexualmente receptiva.
En la especie humana, sin embargo, estas estructuras globosas permanecen inchadas de modo contínuo. A muchas mujeres les agrada que sus compañeros/as les acaricien con fuerza los glúteos. A muchos hombres también, sólo que no se atreven a confesarlo...
LA ESPALDA
Quizás el punto de mayor erotismo masculino se halla en el músculo inferior de la espalda. La mujer también disfruta si su compañero/a le besa o acaricia entre los omóplatos y la columna vertebral. Para algunos autores, la sensibilidad erótica del dorso deriva de una memoria arcaica que se remonta a los tiempos en que la cópula se realizaba exclusivamente por detrás.
LAS PIERNAS
Las piernas de la mujer, y en concreto los lados exteriores de los muslos, son sensibles al roce. Éstas conforman para el varón un potente estímulo visual, que es mayor cuanto más arriba queden las piernas al descubierto.
LOS PIES
En los pies, las zonas más erógenas son la planta y el talón. Un masaje enérgico en este último equivale a estimular los genitales.
se tratan de partes del cuerpo asociadas con la región genital de ambos sexos, ya sea por su proximidad, como el caso del ano y la ingle; o por su fuerte contenido erótico y sensual, como ocurre con el pecho femenino.
LA ZONA ANAL
En la cultura occidental, que otorga mucha importancia a la higiene, el ano es quizás el último tabú sexual por derrumbar, salvo en el mundo homosexual. La zona externa del ano es una zona altamente estimulable que tiene el mismo origen hectodérmico que tienen los pezones y el clítoris en la mujer, y las tetillas y el glande en el varón. Es una zona de gran poder erógeno, dado que está plagado de terminaciones nerviosas procedentes de las regiones cerebrales del placer y el orgasmo. Esto es válido para los dos sexos, aunque en esta zona el hombre tiene un punto erógeno singular: la próstata.
Sobretodo en Oriente, uno de los juegos sexuales que más agradece el varón es que su consorte sepa estimular con los dedos esta pequeña glándula.
LA REGIÓN PÚBICA
Junto con la ingle, la zona del pubis es una de las áreas masculinas más receptivas. En la mujer, el pubis generalmente posee sensibilidad menor, aunque su estimulación puede provocar el estiramiento indirecto de la vulva y el clítoris. Resulta cuirioso destacar que el vello púbico resalta las zonas más íntimas del cuerpo y atrae como un imán las miradas hacia el centro de la actividad erótica.
EL PERINEO
La región anatómica que discurre desde el ano hasta el escroto en el caso del hombre, y hasta la vulva en el de la mujer, se denomina "perineo". Éste, además de sostener las víseras abdominales, representa el puente entre el erotismo genital y anal. El perineo incluye un músculo conocido como "pubococcígeo". En los varones, bien ejercitado, les permite mejorar la erección y el control eyaculatorio. En esta zona está el "punto de O'Bannion", un punto muy estimulante que, presionándolo, permite estimular la próstata sin dolor.
LAS MAMAS
Las mamas constituyen una zona erógena de primer orden, porque tienen el mismo origen embriológico que el clítoris. Del pezón, la areloa y partes adyacentes parten verdaderos manojos de nervios que se engarzan directamente con los centro del placer.
Al besar, succionar, mordisquear suavemente y acariciar la región mamaria, así como durante la excitación sexual, se produce una congestión sanguíneas que desencadena la erección de los pezones -se afinan y endurecen-, se hincha la región pigmentada de las areolas y aumenta de tamaño la glándula mamaria. Muchas mujeres pueden alcanzar el orgasmo con la sola estimulación de esta parte del cuerpo. En el pecho del hombre, únicamente el pezón y la areola se consideran "zonas voluptuosas".
Como su propio nombre indica, en este apartado se incluyen los órganos básicos y más primitivos de la excitación sexual. Son asimismo las regiones del cuerpo más sensibles al tacto y con mayor contenido erógeno.
LA VAGINA
El centro de máximo placer sexual femenino se localiza en la entrada de la vagina, en el clítoris. La riqueza de sus terminaciones nerviosas hace que ante el menor estímulo sea capaz de desencadenar rápidamente los más fuertes placeres. A diferencia de sus dos tercios internos, el resto de la vagina está ricamente inervada y es donde la mujer percibe el momento de la penetración. En esta zona está el famoso "punto G", o "glándula de Skenne" que, según los sexóilogos, equivale a la próstata masculina. Este punto es muy sensible a la estimulación erótica.
EL PENE
Es el órgano más sensible del varón, en especial en la zona del glande, en el frenillo y en el prepucio, es decir, el pliegue cutáneo que los recubre. Este último responde a las caricias, así como a la fricción contra el glande, desencadenando la erección y el orgasmo. En el prepucio existen además unos receptores sensoriales llamados "corpúsculos de Meissner ", que ayudan al hombre a disfrutar del sexo durante más tiempo sin eyacular, ya que informan al cerebro de cuándo se va a producir la eyaculación. El escroto también es altamente erógeno.
Bueno, por ahora eso es todo. Si les gustó, bienvenido sea y si no, bienvenido sea también (?). Ahora no tienen excusas para no dar placer...
Fuentes:
Wikipedia y la revista "Muy Interesante".
ZONAS ERÓGENAS
Antes de detallar las zonas, adjunto una breve descripción de las mismas:
Las zonas erógenas son partes del cuerpo humano con más sensibilidad y cuyo estímulo tiene como finalidad activar sexualmente a una persona.
Hombres y mujeres reaccionan de manera similar a los toques excitantes. En ambos, la estimulación de las regiones erógenas genera respuestas idénticas: el corazón late más rápido, la sangre fluye en mayor cantidad hacia los órganos genitales, la respiración se acelera y los poro de la piel se abren.
Dicho lo cual, pasemos a post en cuestión:
Las zonas erógenas se dividen en tres: primarias, secudarias y arcaicas.
1 - ZONAS ERÓGENAS PRIMARIAS
Los sexólogos incluyen bajo esta denominación las partes del cuerpo que intervienen en los primeros estadíos de la excitación sexual. Suelen ser áreas muy accesibles e imprescindibles para la exhibición visual.
LA BOCA
Aparte de su indiscutible belleza y atractivo, la boca de los humanos encierra una tremenda capacidad para dar y recibir placer, así como un alto grado de simbolismo sexual. Desde una visión sexológica, la boca le permite al otro ejercer una sexualidad diferente. Cuando una mujer se excita, sus labios bucales se humedecen, enrojecen y se hinchan imitando a los labios vulvares. Los neurólogos también han descubierto que las áreas cerebrales del placer oral están próximas a las del genital.
LAS OREJAS
En algunos manuales amorosos hindúes puede leerse que las orejas y su lóbulo son como cuerdas que pueden hacerse vibrar mediante los dedos o la punta de la lengua. Nuestras orejas estás profusamente irrigadas por una red vascular, hasta el punto de que es en los pabellones auditivos donde se manifiestan las primeras reacciones fisiológicas al frío y al calor excesivos. La parte de atrás de la oreja, también está muy cargada de terminaciones nerviosas y es una zona de alto grado de sensibilidad.
LA NARIZ
Algunos etólogos (estudiosos del comportamiento animal) han sugerido que el aspecto fálico del apéndice nasal masculino, tenía importancia en las mujeres primitivas. La base química de los perfumes es el almizcle, una sustancia olorífica que tiene ciertas similitudes con otras que segregan ciertas especies y que se llaman "feromonas". Las feromonas son el atractivo sexual de cualquier hembra animal que, en estado de celo, invita a que los machos la sigan.
LOS OJOS
Los sexólogos coinciden en que los varones son más sensibles que las mujeres, desde el punto de vista visual. Bajo la influecia de fuertes emociones, los ojos comienzan a brillar, se mueven de manera sensual y las pupilas se dilatan de un modo extraño, invitando inconscientemente a la pareja a la intimidad.
LA NUCA
Tanto los hombres como las mujeres se derriten de placer si se les rasca, con dulzura desde ya, el músculo ubicado en el centro de la nuca, un punto del que parten los estímulos más placenteros hacia el cerebro. Psicológicamente, la nuca transmite una sensación de confianza a quien recibe la caricia, y de ternura y posesión al que la lleva a cabo.
LOS BRAZOS Y LAS MANOS
Las yemas de los dedos, literalmente tapizadas por unas terminaciones nerviosas ultrasensibles, son el vehículo ideal para obtener y facilitar placer.
La línea imaginaria que discurre desde la axila -una región fácilmente excitable- hasta la cara interna del codo responde a los gestos eróticos con una corriente de reacciones libidinosas.
EL OMBLIGO
Según algunos autores, el ombligo recuerda al órgano genital femenino. Es por ello por lo que eran borrados en las fotografías de principios de siglo y censurados en las películas por imperativo del Código de Hollywood . Desde su aparición en el mundo occidental, los ombligos desnudos han sufrido una curiosa alteración: la antigua abertura circular típica de las representaciones pictóricas tiende a ser sustituída por una concavidad más alargada y vertical, que simula al aparato genital femenino. Hombres y mujeres son altamente excitables en la zona umbilical por igual.
EL CUELLO
No es casual que Drácula sedujera a sus víctimas femeninas besuqueándoles esta zona corporal. La profusión de receptores nerviosos en las partes frontal y laterales del cuello convierte a este en una zona erógena de primer orden.
LOS GLÚTEOS
Los dos hemisferios carnosos de las nalgas, más abultados en la mujer, constituyen una importante seña sexual para nuertra especie, según Desmond Morris . Para este etólogo británico, los glúteos son el equivalente de las hinchazones sexuales de otros primates, que crecen notablemente cuando la hembra es sexualmente receptiva.
En la especie humana, sin embargo, estas estructuras globosas permanecen inchadas de modo contínuo. A muchas mujeres les agrada que sus compañeros/as les acaricien con fuerza los glúteos. A muchos hombres también, sólo que no se atreven a confesarlo...
LA ESPALDA
Quizás el punto de mayor erotismo masculino se halla en el músculo inferior de la espalda. La mujer también disfruta si su compañero/a le besa o acaricia entre los omóplatos y la columna vertebral. Para algunos autores, la sensibilidad erótica del dorso deriva de una memoria arcaica que se remonta a los tiempos en que la cópula se realizaba exclusivamente por detrás.
LAS PIERNAS
Las piernas de la mujer, y en concreto los lados exteriores de los muslos, son sensibles al roce. Éstas conforman para el varón un potente estímulo visual, que es mayor cuanto más arriba queden las piernas al descubierto.
LOS PIES
En los pies, las zonas más erógenas son la planta y el talón. Un masaje enérgico en este último equivale a estimular los genitales.
2 - ZONAS ERÓGENAS SECUNDARIAS
se tratan de partes del cuerpo asociadas con la región genital de ambos sexos, ya sea por su proximidad, como el caso del ano y la ingle; o por su fuerte contenido erótico y sensual, como ocurre con el pecho femenino.
LA ZONA ANAL
En la cultura occidental, que otorga mucha importancia a la higiene, el ano es quizás el último tabú sexual por derrumbar, salvo en el mundo homosexual. La zona externa del ano es una zona altamente estimulable que tiene el mismo origen hectodérmico que tienen los pezones y el clítoris en la mujer, y las tetillas y el glande en el varón. Es una zona de gran poder erógeno, dado que está plagado de terminaciones nerviosas procedentes de las regiones cerebrales del placer y el orgasmo. Esto es válido para los dos sexos, aunque en esta zona el hombre tiene un punto erógeno singular: la próstata.
Sobretodo en Oriente, uno de los juegos sexuales que más agradece el varón es que su consorte sepa estimular con los dedos esta pequeña glándula.
LA REGIÓN PÚBICA
Junto con la ingle, la zona del pubis es una de las áreas masculinas más receptivas. En la mujer, el pubis generalmente posee sensibilidad menor, aunque su estimulación puede provocar el estiramiento indirecto de la vulva y el clítoris. Resulta cuirioso destacar que el vello púbico resalta las zonas más íntimas del cuerpo y atrae como un imán las miradas hacia el centro de la actividad erótica.
EL PERINEO
La región anatómica que discurre desde el ano hasta el escroto en el caso del hombre, y hasta la vulva en el de la mujer, se denomina "perineo". Éste, además de sostener las víseras abdominales, representa el puente entre el erotismo genital y anal. El perineo incluye un músculo conocido como "pubococcígeo". En los varones, bien ejercitado, les permite mejorar la erección y el control eyaculatorio. En esta zona está el "punto de O'Bannion", un punto muy estimulante que, presionándolo, permite estimular la próstata sin dolor.
LAS MAMAS
Las mamas constituyen una zona erógena de primer orden, porque tienen el mismo origen embriológico que el clítoris. Del pezón, la areloa y partes adyacentes parten verdaderos manojos de nervios que se engarzan directamente con los centro del placer.
Al besar, succionar, mordisquear suavemente y acariciar la región mamaria, así como durante la excitación sexual, se produce una congestión sanguíneas que desencadena la erección de los pezones -se afinan y endurecen-, se hincha la región pigmentada de las areolas y aumenta de tamaño la glándula mamaria. Muchas mujeres pueden alcanzar el orgasmo con la sola estimulación de esta parte del cuerpo. En el pecho del hombre, únicamente el pezón y la areola se consideran "zonas voluptuosas".
3 - ZONAS ERÓGENAS ARCAICAS
Como su propio nombre indica, en este apartado se incluyen los órganos básicos y más primitivos de la excitación sexual. Son asimismo las regiones del cuerpo más sensibles al tacto y con mayor contenido erógeno.
LA VAGINA
El centro de máximo placer sexual femenino se localiza en la entrada de la vagina, en el clítoris. La riqueza de sus terminaciones nerviosas hace que ante el menor estímulo sea capaz de desencadenar rápidamente los más fuertes placeres. A diferencia de sus dos tercios internos, el resto de la vagina está ricamente inervada y es donde la mujer percibe el momento de la penetración. En esta zona está el famoso "punto G", o "glándula de Skenne" que, según los sexóilogos, equivale a la próstata masculina. Este punto es muy sensible a la estimulación erótica.
EL PENE
Es el órgano más sensible del varón, en especial en la zona del glande, en el frenillo y en el prepucio, es decir, el pliegue cutáneo que los recubre. Este último responde a las caricias, así como a la fricción contra el glande, desencadenando la erección y el orgasmo. En el prepucio existen además unos receptores sensoriales llamados "corpúsculos de Meissner ", que ayudan al hombre a disfrutar del sexo durante más tiempo sin eyacular, ya que informan al cerebro de cuándo se va a producir la eyaculación. El escroto también es altamente erógeno.
Bueno, por ahora eso es todo. Si les gustó, bienvenido sea y si no, bienvenido sea también (?). Ahora no tienen excusas para no dar placer...
Fuentes:
Wikipedia y la revista "Muy Interesante".