

Negacionistas del holocausto, expertos en falsificar historia.
Niños judíos

Los negacionistas (con una motivación ideológica más que científica o histórica) utilizan técnicas para respaldar sus argumentos que calan en la población general no experta en historia.
Un ciudadano de a pié no sabrá distinguir entre ENSAYOS ACADÉMICOS sometidos a la REVISIÓN POR PARES de algunos "BEST SELLERS" sobre historia sin el mínimo rigor académico. Por ejemplo, hasta que el negacionista David Irving perdió un juicio por libelo contra la historiadora neoyorquina Deborah Lipstadt, que había calificado a Irving como negacionista (considerándose probado que Irving era un "falsificador de la historia"

, la opinión pública no reparó en que sus libros estaban al margen de los cánones académicos aceptables.
La distinción entre ambos modos de proceder se basa en las técnicas utilizadas para escribir tales obras. La exactitud y la revisión son fundamentales para los historiadores académicos. Como en cualquier otra disciplina científica, los artículos de los historiadores son sometidos a la revisión por pares, método que deja abierto el trabajo al escrutinio por un número de expertos iguales en rango al autor, como previo a la admisión para publicación en una revista arbitrada.
Por el contrario, en lugar de enviar sus obras a publicaciones donde existan tales controles de calidad, los negacionistas reescriben la historia para dar apoyo a una agenda, a menudo política, usando un sinnúmero de falacias lógicas que corroboren sus tesis. A causa de ello, la comunidad de historiadores consideran a estos escritos como defectuosos y no fiables.
Las técnicas retóricas más comunes de los negacionistas son las siguientes:
- Teorías de conspiración.
- Uso selectivo de hechos.
- Negación o burla de hechos conocidos.
- Falacias ad ignoratiam, Es decir, pretender que, por el hecho de que algo no se haya probado que es verdad, entonces es falso. (por ello, los historiadores insisten en la importancia de la memoria histórica y estudios históricos).
- Suposición de hechos no probados.
- Invención de hechos.
- Ofuscación de hechos.
- Reclamar un "contra-genocidio", haciendo una confusión entre las víctimas y los verdugos (por ejemplo, el bombardeo de Dresde en la Segunda Guerra Mundial es para los negacionistas un "contra-genocidio", transformando así a los alemanes en víctimas y excluyéndolos de cualquier tipo de responsabilidad moral.
- Falacias de equivocación y non sequitur.
- Apelar a las consecuencias.
- Solicitud excesiva de pruebas (debido a la compleja naturaleza de qué puede considerarse como prueba histórica, lo que difiere de una prueba lógica, los revisionistas con frecuencia piden a los historiadores que demuestren un evento el cual ha sido probado razonablemente por estándares históricos y aceptado como un hecho por la comunidad histórica).
- Apelar al temor o al rencor.
- Falacias de asociación.
- Generalización desmesurada (error inductivo).
- Uso de eufemismos atractivos o neutrales para disfrazar hechos desagradables que conciernen a su postura.
- Uso de eufemismos desagradables para describir los hechos opuestos.
- Falacia de justificación de una acción indebida.
- Falacias y ataques ad hominem a quienes discuten sus puntos de vista.
- Conclusiones irrelevantes.
- Declaraciones absurdas.
- Inversión de la culpa. (Acusar a los judíos de provocar el Holocausto)