Arturo Frondizi (Paso de los Libres, 28 de octubre de 1908 – Buenos Aires, 18 de abril de 1995) fue un abogado, periodista, docente y político argentino, que fue elegido como presidente de Argentina y gobernó entre el 1 de mayo de 1958 y el 29 de marzo de 1962, cuando fue derrocado por un golpe de estado militar.
Afiliado a la Unión Cívica Radical en la década de 1930, Frondizi fue uno de los líderes que renovaron esa fuerza política en la década de 1940, dando origen a la corriente intransigente. En 1946, debutó en un cargo político como diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. En 1951 integró la fórmula presidencial de la UCR como candidato a vicepresidente, junto a Ricardo Balbín.
Su gobierno estuvo caracterizado por un viraje ideológico, inspirado por Rogelio Frigerio, hacia un tipo de desarrollismo menos impulsado desde el Estado y más orientado al desarrollo de la industria pesada como consecuencia de la instalación de empresas multinacionales.
Su política sociolaboral, petrolera y educativa tuvo picos de alta conflictividad, con grandes manifestaciones y huelgas del movimiento obrero y del movimiento estudiantil, así como numerosos atentados contra el gobierno con fines políticos en los que resultaron asesinadas 17 personas entre civiles y militares. En ese marco de manifestaciones y huelgas, el gobierno ejecutó el polémico Plan CONINTES, que ponía a los manifestantes bajo jurisdicción de los tribunales militares y prohibía las huelgas.
La política exterior de Frondizi buscó acercarse a la administración demócrata de Kennedy en Estados Unidos, pero mantuvo una línea independiente e incluso llegó a oponerse a la exclusión de Cuba del sistema interamericano, poco después llegó a reunirse en secreto con el Che Guevara. Por primera vez en la historia argentina se profundizaron las relaciones internacionales con países asiáticos visitando Indonesia, India e Israel, además se pactaron acuerdos económicos con la Unión Soviética.
El gobierno de Frondizi estuvo muy restringido por la presión del poder militar, que le llegó a imponer los ministros de Economía liberales Álvaro Alsogaray y Roberto Alemann. Frondizi no logró terminar su mandato presidencial, ya que fue derrocado por un golpe de Estado el 29 de marzo de 1962. Los militares lo llevaron preso en la isla Martín García. Desde entonces, Frondizi y el MID se mantendrían cercanos al peronismo, integrando los mismos frentes electorales.
Murió el 18 de abril de 1995 por causas totalmente desconocidas. La fundación Konex le condecoró de forma póstuma en 1998 con el Premio Konex de Honor, convirtiéndolo así en el único expresidente en recibir esta condecoración.
Frondizi es considerado por algunos políticos argentinos como el último presidente en implementar un proyecto estratégico de país y por poseer unos ideales industriales o desarrollistas.
Arturo Frondizi sentado por primera vez en el sillón de Rivadavia (1958).
Frondizi (segundo a la derecha) jugando en la cuarta división del Club Almagro durante los años 20.
El comienzo en la política
Frondizi ingresó a la Facultad de Derecho en 1927 y se graduó en 1930 con diploma de honor. Más tarde entraría en política a causa del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. Ya con anterioridad había comenzado a participar cada vez más en debates y discusiones políticas, de forma que, a consecuencia de un acto en repudio al gobierno de facto, en el mes de marzo de 1931 se le detuvo durante veinte días en la cárcel de Villa Devoto. Más tarde y como abogado de profesión empezaría su carrera política en la misma época en que fue derrocado Yrigoyen, el 6 de septiembre de 1930. Sería detenido por segunda vez y a finales de 1932 quedaría otra vez en libertad, afiliándose entonces al radicalismo político.
El 28 de octubre de 1932, Arturo Frondizi y Elena Faggionatto se comprometieron formalmente, contrayendo finalmente matrimonio el 5 de enero de 1933. De esta unión nacería en 1937 su única hija, Elena. El 6 de julio de 1933, Frondizi pronunció uno de sus discursos más destacados en el entierro de Hipólito Yrigoyen. Su esposa se convirtió en su más fiel colaboradora, al serle de gran ayuda en la redacción de sus discursos políticos. En diciembre sería detenido por tercera vez al ser sospechoso de estar implicado en un alzamiento contra el gobierno de la nación.
Frondizi apoyaba, ya desde el año 1936, un alineamiento político antifascista en oposición a la tradicional posición neutralista que reinaba en aquel tiempo en la Argentina. Por entonces, ya se destacaba por su acción partidaria al participar en organismos ideológicos concretos, como la Asociación Cultural de Doctrina Radical, la Asociación de Estudios Políticos, o el Semanario de Estudios Políticos y Económicos, entre otros. El 1 de mayo del citado año brindó un discurso en un acto de la CGT, gracias a la presión sindical se obtuvo la Ley 11.729. En un incidente relativo al escándalo de la CHADE, Frondizi fue agredido a disparos. En mayo de 1937 presidió la Asamblea del Movimiento Orientador de la UCR y el 11 de julio pronunció una conferencia sobre el problema del antisemitismo visto por un argentino, en la Sociedad Israelita Enrique Heine.
Carrera política
Frondizi integró una generación de jóvenes radicales que cuestionaron la conducción conservadora de Marcelo T. de Alvear y la corriente unionista, reivindicando el nacionalismo económico de Hipólito Yrigoyen y proponiendo que la UCR adoptara una posición de centro izquierda. El 4 de abril de 1945 formó parte del grupo de dirigentes radicales opositores al unionismo, que se reunieron en la ciudad de Avellaneda, para debatir y consensuar las bases políticas para un programa de centro-izquierda y nacionalista que pudiera dar respuesta a las nuevas realidades sociales, económicas y políticas que el acentuado proceso de industrialización estaba produciendo en la Argentina. El resultado fue la Declaración de Avellaneda, un documento histórico que se constituyó en una de las bases ideológicas de la Unión Cívica Radical. Poco después, el 1 de noviembre de 1945, estos dirigentes radicales se reunieron en Rosario para constituir el Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR).
Frondizi adoptó una posición de apoyo a las medidas sociolaborales e industrialistas del primer gobierno de Juan Domingo Perón, aunque estuvo totalmente en contra de las habituales prácticas no democráticas de éste en el gobierno. Fue vicepresidente del bloque de diputados radicales, conocido como Bloque de los 44. Luego del golpe de estado de 1955, adoptó una posición crítica, que llevó a la fractura de la UCR, acontecida en 1956, dando origen a la Unión Cívica Radical Intransigente y a la Unión Cívica Radical del Pueblo.
Frondizi, en coincidencia con la postura del MIR, se opuso a la Unión Democrática, un frente electoral liderado por la UCR para oponerse al peronismo, que agrupaba tanto a partidos de izquierda como de derecha. La derrota electoral de la Unión Democrática frente al peronismo, en las elecciones presidenciales de 1946, produjo un profundo debate en el radicalismo y la renuncia de la conducción unionista. Por su parte, Frondizi resultó elegido en esa ocasión diputado nacional como representante del pueblo de la ciudad de Buenos Aires. La corriente intransigente asumió entonces el liderazgo del partido, siendo elegidos dos de sus miembros, Ricardo Balbín y Arturo Frondizi, respectivamente, presidente y vicepresidente del bloque radical de diputados nacionales, en el llamado Bloque de los 44.
Palabras de Arturo Frondizi desde su banca de diputado.
Elecciones de 1958
Durante las elecciones de 1958, el Partido Justicialista se encontraba prohibido por el golpe militar que había derrocado al gobierno de Juan Domingo Perón; entonces, durante el exilio en España, Frondizi mandó a su asesor, Rogelio Frigerio, a contactarse con John William Cooke (un delegado de Juan Domingo Perón exiliado en Venezuela). Frigerio viajó para sellar el apoyo que Perón debía darle al candidato a la Presidencia de la Nación, Arturo Frondizi, en las elecciones de 1958. Así, el pacto se realizó a través de algunas reuniones, primero en Caracas en enero de 1958 y luego en Ciudad Trujillo en la República Dominicana en marzo del 1958. El pacto constó en que Perón llamaría por teléfono y le sugeriría a sus seguidores que votasen por Frondizi, y, en caso de que este ganara las elecciones, se comprometería a volver a restaurar los sindicatos como la CGT y a quitar aquellos decretos que prohibían que el peronismo se presentase en elecciones.
La UCR del Pueblo propuso la fórmula Balbín-Del Castillo, obteniendo por ello 2 416 408 votos, contra la UCR Intransigente, que postuló a Frondizi-Gómez, triunfando éstos con 4 049 230 votos. A juicio del historiador Félix Luna, los apoyos que aseguraron el éxito de Frondizi fueron heterogéneos: peronistas (aconsejados por Perón, quien había llegado a un acuerdo con el candidato); católicos y nacionalistas (simpatizantes con la postura antidivorcista y de libre enseñanza defendida por el radical); y sectores de izquierda (atraídos por sus ideas progresistas). El 1 de mayo, el general Pedro Eugenio Aramburu entregó el mando al presidente elegido por sufragio el 23 de febrero de 1958 a Arturo Frondizi.
Fue decisivo el empeño del general Aramburu para impedir que prosperasen los planes que los militares tenían preparados en caso de que saliese ganador Frondizi, ya que la mayoría de los oficiales lo asociaban como una amenaza a un posible retorno peronista, temiéndolo también por la relación que tenía éste con Frigerio, quien contaba con colaboradores salidos de las filas del Partido Socialista (máximo enemigo ideológico de los militares por entonces). La resolución del general Aramburu fue la de entregar el mando a quien ganase las elecciones.
Presidencia (1958-1962)
Su periodo de gobierno se caracterizó por adoptar el desarrollismo como política básica de gobierno, a partir de las recomendaciones de la CEPAL y las definiciones de la llamada teoría de la dependencia, desarrollada a partir de los años de 1950 por intelectuales de toda América Latina. Sin embargo, el desarrollismo frondizista se diferenció del cepaliano al recurrir principalmente a la radicación de empresas multinacionales, antes que al Estado, como factor de impulso del desarrollo industrial.
Sus principales colaboradores fueron Rogelio Frigerio, Gabriel del Mazo (uno de los padres de la Reforma Universitaria), Oscar Alende (gobernador de la provincia de Buenos Aires), Roque Vítolo y Rodolfo Martínez.
La apertura al mundo también se produjo en el campo cultural, cuando ciertas manifestaciones culturales que habían quedado soterradas bajo el peronismo florecieron durante el periodo frondizista. Las universidades adoptaron nuevas disciplinas como la sociología y la psicología. Hubo proyectos culturales como fue el caso de la Editorial Universitaria de Buenos Aires, que llegó a tener un público muy extenso. Por otro lado, temas como la psicología o temas sociales afloraron en el cine, como en las películas de Leopoldo Torre Nilson y Fernando Ayala, mientras que el teatro independiente popularizó a los grandes autores contemporáneos, y el Instituto Di Tella comenzó a difundir las vanguardias artísticas que el Estado fomentó desde el Fondo Nacional de las Artes. El CONICET y el INTA promovieron la investigación científica rigurosa de acuerdo con los estándares nacionales. Los avances tecnológicos revolucionaron los medios de entretenimiento popular: uno de los más destacados fue el de la radio portátil Spika, que hizo posible que la gente pudiera seguir al instante las hazañas de los grandes deportistas del país como fue la del automovilista Juan Manuel Fangio. La revista Qué! desarrolló en Argentina el formato de magazine estadounidense; y el semanario satírico Tía Vicenta revolucionó el humor gráfico en el país. Su creador, Juan Carlos Colombres («Landrú»), fue el primer libretista de Tato Bores, quien introdujo el humor político en la televisión argentina.
Política económica
Política industrial
La política de radicación de capitales extranjeros (cuyas medidas principales fueron las leyes de inversiones extranjeras directas, promoción industrial y los contratos petroleros) tuvo éxito al coincidir con la etapa de gran expansión transnacional que tuvieron las empresas estadounidenses en aquella época.
Línea de ensamblaje del Siam Di Tella 1500 (año 1959), se asentaron varias fábricas extranjeras y nacionales que comenzaron a construir automóviles en Argentina.
Entre 1958 y 1963 se llegó a alcanzar el máximo histórico de las inversiones extranjeras en Argentina: alrededor del 23 % del total del período entre 1912 a 1975. Las ramas industriales privilegiadas en esta segunda etapa del proceso de sustitución de importaciones fueron la automotriz, la petrolera y petroquímica, la química, la metalúrgica y la de maquinarias eléctricas y no eléctricas. Las inversiones se orientaron hacia el aprovechamiento de las posibilidades que ofrecía un mercado interno protegido.
La inflación subiría a consecuencia de las inversiones realizadas en los años 1958 y 1959 (algunas de ellas emergentes), a tal punto que a principio de 1959 llegó al 113 % anual. Para combatir la inflación, el gobierno lanzó un incremento salarial del 60 %, ya con el aviso de que gran parte de este incremento sería absorbido por el crecimiento de la inflación, además de la reducción del gasto público. Gracias a la explotación petrolera y al incremento de la producción, la inflación bajó en 1960, teniendo un índice del 27,1 %, y en 1961 del 13,7 %.
En 1958 se firmaron contratos con empresas petroleras estadounidenses para que estas operaran por cuenta de YPF. El propósito era lograr el autoabastecimiento de hidrocarburos y no tener que comprarlos afuera. En tres años de gestión se logró un aumento del 150 % en la producción de petróleo y gas natural en Argentina. Por primera vez en la historia, en el país se logró el autoabastecimiento de petróleo, y Argentina pasó de ser importador a ser exportador de petróleo. El logro del autoabastecimiento produjo una ganancia de cientos de millones de dólares en costos anuales de importación de crudo, lo que ayudó a crear en los siguientes trece años un crecimiento económico casi ininterrumpido, sobre todo en lo tocante a la industria.
Con el fin de promover la industrialización acelerada del país, alentó el ingreso del capital industrial extranjero. Profundizó en la política petrolera de apertura al capital extranjero, impulsada por Perón desde 1952.
Laminador continuo de chapas en caliente, modelo único en Sudamérica en ese momento.
Política petrolera
Al llegar el gobierno de Frondizi, había una grave situación petrolera en Argentina: existía un consumo de quince millones de toneladas de petróleo, pero en el país sólo se producían cinco millones, por lo tanto debía importar diez millones de toneladas para llegar a abastecer de petróleo el país. Todo esto representaba el valor de una tercera parte del producto de las exportaciones. Una de las primeras metas del gobierno de Frondizi fue la de producir todo aquello que se importaba. La explotación de petróleo y su autoabastecimiento fue uno de los primeros logros: las reservas de petróleo aumentaron casi en un 50 %, pasó de 390 000 000 a 590 000 000 de toneladas de reservas en todo el país y también se quintuplicó la producción de gas.
El gobierno sentó tres pilares básicos para la política petrolera:
• Nacionalización del petróleo.
• Monopolio de YPF.
• Autoabastecimiento petrolero.
El artículo 1º de la ley 14 773 de nacionalización del petróleo establecía: Los yacimientos de hidrocarburos sólidos, líquidos y gaseosos... son bienes exclusivos, imprescriptibles e inalienables del Estado Nacional... Artículo 2º: Las actividades del Estado Nacional... estarán a cargo de YPF, Gas del Estado y de YCF... Artículo 8º: Se declara de urgente necesidad nacional... el autoabastecimiento de hidrocarburos y sus derivados... El artículo 4º de esta misma Ley decía además: «queda prohibido en todo el territorio nacional el otorgamiento de nuevas concesiones».... Los contratos petroleros del gobierno no eran concesiones a las compañías petroleras extranjeras, como se le había criticado a Frondizi en su tiempo; por el contrario, los contratos eran de locación de obras, pero en donde las compañías no tenían derecho sobre el petróleo extraído en estas obras: el petróleo crudo era entregado directamente a YPF.
En 1941 se había descubierto en Río Turbio, en la provincia de Santa Cruz, el mayor yacimiento de carbón de Argentina. Su explotación estuvo desde el principio al cargo de la empresa estatal YPF. Ya antes se estaban explotando otros yacimientos carboníferos en Argentina, pero éste fue el mayor descubierto hasta entonces, llegando a representar con el tiempo el 99 % de todas las reservas de carbón que se habían encontrado en el país. El 7 de agosto de 1958, bajo el gobierno de Frondizi, fue creada la empresa estatal Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF), que se hizo cargo de la explotación de los yacimientos de carbón hasta su privatización en 1994.
Ferrocarriles y Plan Larkin
Se pueden distinguir, en lo que a la política ferroviaria se refiere, tres etapas, protagonizadas cada una de ellas por distintas figuras en el ámbito del transporte argentino.
La primera se corresponde con el desempeño como secretario de Transporte del doctor Alberto López Abuín, especialista en el tema del transporte, y defensor del ferrocarril. Propuso, en febrero de 1958, una política de modernización ferroviaria para Argentina, por lo cual había que incorporar nuevo material rodante para las vías férreas nacionales. De esa forma, se buscaba mejorar el transporte de cargas a través del ferrocarril, haciéndole ganar terreno frente al avance del tráfico automotor en Argentina. Pero este plan tuvo dos principales obstáculos: una inversión muy alta, y un plazo para aplicarlo que era demasiado largo para la vacilante política del presidente. Abuín renunció a su cargo en mayo de 1959.
Se inició entonces la segunda etapa, en la cual serían protagonistas el ministro de Obras Públicas Alberto Constantini y el ministro de Hacienda Álvaro Alsogaray. Ambos buscaron principalmente eliminar el déficit, aumentando las tarifas y, en menor medida, modernizar el sistema ferroviario. Alsogaray viajó a los Estados Unidos para acordar la llegada del General Thomas Larkin a Argentina, donde tenía que hacer un estudio de los transportes a cargo del Banco Mundial. Así se diseñó el denominado «Plan Larkin», que consistía en abandonar el 32 % de las vías férreas existentes, despedir a setenta mil empleados ferroviarios, y reducir a chatarra todas las locomotoras a vapor, al igual que setenta mil vagones y tres mil coches, con la idea de que se comprase todo esto en el mercado exterior y se modernizase de una vez los Ferrocarriles Argentinos, ya sea renovando los rieles o renovando el material rodante, que estaba en malas condiciones. Los cuadros gremiales se pusieron en pie de guerra al enterarse del plan de reducir la empresa ferroviaria y la política de suprimir ramales. Pero la crisis política del momento hizo que Alsogaray y Constantini tuvieran que renunciar a sus cargos en abril de 1961, con lo cual poco de esa política se pudo practicar.
Se inició entonces la última etapa, con Arturo Acevedo como ministro de Obras Públicas. En junio de 1961 se incorporaron nuevos trenes diésel al servicio suburbano del Ferrocarril General Roca, con lo cual muchos maquinistas y foguistas de locomotoras perdieron sus empleos, lo que provocó paros de protesta. Acevedo era partidario de eliminar todas las líneas que dieran déficit. Clausuró, así, varios ramales, lo que provocó que se iniciasen varios paros, entre ellos uno de cuarenta y dos días que se inició el 1 de agosto de 1961, oponiéndose tanto a los despidos como al desguace de material rodante. Sin embargo, al término de la huelga, ningún ramal de los cerrados fue rehabilitado.
Política laboral
Desde 1957 se realizaron elecciones en los gremios, ganando el peronismo la mayoría de ellos. Los sindicatos se habían agrupado en tres grupos: las 62 Organizaciones (peronistas), los 32 Gremios Democráticos (socialistas y radicales) y el MUCS (comunistas).
En 1958 mediante la ley 14 499 se dispuso que cada jubilado cobrara automáticamente un equivalente del 82 % de lo que cobraba cuando trabajaba.
En octubre de 1960, sindicatos peronistas e independientes formaron la Comisión de los 20, para exigir la devolución de la Confederación General del Trabajo (CGT), que permanecía intervenida por el gobierno desde el golpe militar de 1955. Para presionar al gobierno, la Comisión de los 20 declaró el 7 de noviembre una huelga general, que obligó al presidente Frondizi a recibirlos y finalmente, acordar el 3 de marzo de 1961 la devolución de la CGT a la Comisión de los 20.
Durante el gobierno de Frondizi, se sancionó la nueva Ley Sindical n.º 14 455, estableciendo un modelo sindical de libertad absoluta de creación de sindicatos por simple inscripción y atribución de la personería gremial, al más representativo de todos, con el fin de unificar la representación obrera ante los empleadores, el gobierno y las organizaciones internacionales. La ley estableció también el reconocimiento de la figura del delegado, como representante sindical en el lugar del trabajo elegido por todos los trabajadores, disponiendo la prohibición de su despido sin autorización judicial.
En 1961 el sindicato ferroviario La Fraternidad denunció al gobierno argentino ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), por violación de la libertad sindical. El Comité de Libertad Sindical de la OIT hizo lugar a la queja sindical, recomendando al organismo llamar la atención del gobierno de Frondizi sobre su obligación de respetar los acuerdos pactados con los sindicatos.
Política educativa
Además de la industrialización, también hubo lugar para la educación: se multiplicaron las escuelas de educación técnica, abriendo una década (1963-1974) en la que Argentina registraría las tasas de crecimiento más altas del mundo, y se reduciría importantemente la pobreza. Como muestra de la importancia de la ciencia y tecnología, durante su gestión se dio aliento al INTI, al INTA, al Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET) con representación estatal, patronal y sindical, y al CONICET, presidido por el Premio Nobel Bernardo Houssay.
Frondizi, sin embargo, siguió avanzando con otras reformas educativas que concordaban con su política desarrollista. Su administración incorporó la redenominación de la Universidad Obrera Nacional (escuela técnica inaugurada por Perón en 1948) como Universidad Tecnológica Nacional, hecha a través de la sanción de la Ley 14.855 del 14 de octubre de 1959 que le dió su nueva autonomía. En las siguientes décadas la UTN se convirtió en la casa de estudios líder para la formación de los nuevos ingenieros tecnológicos del país.
La política educativa de Frondizi se caracterizó por la sanción de dos grandes leyes: la que aprobó el Estatuto del Docente y la que habilitó a las universidades privadas a emitir títulos profesionales. Esta última motivó una gran protesta estudiantil conocida como «Laica o libre».
Política internacional
Arturo Frondizi mantuvo una política de buenas relaciones con los países exteriores. Recibió el título doctor honoris causa en las universidades de Waseda (Japón), Miami, Ottawa, y Madrid, entre otras.
El presidente estadounidense Dwight Eisenhower (derecha, junto a Arturo Frondizi), de visita en la ciudad de Bariloche (marzo de 1959).
Durante el año 1958 realizó varios viajes alrededor del mundo, llegando a conocer desde al líder cubano Fidel Castro, hasta haber llegado a los Estados Unidos con objeto de mediar entre ambos países, que atravesaban un serio conflicto por la sospecha estadounidense de que Cuba pudiese albergar armas nucleares en su territorio. Frondizi intentó acercarse como mediador entre ambos bandos de forma neutral, pero, por presiones militares, el 8 de febrero de 1962 se vio forzado a romper relaciones con La Habana. El 15 de enero de 1959, el presidente Frondizi visitó los Estados Unidos, donde fue muy bien recibido. Fue la primera vez en la historia que un presidente de Argentina visitaba dicho país. Justo en ese momento, el ejército irrumpía en el frigorífico Lisandro de la Torre disolviendo así la huelga de sus trabajadores, quienes protestaban en contra de los despidos. En respuesta de la visita del mandatario argentino, el presidente Dwight Eisenhower visitó la Argentina en marzo de 1959. Ambos Estados emitieron la «Declaración de Bariloche» (un tratado sobre la protección de los parques nacionales), con la intención de promover un mejor nivel de vida para los países americanos. En abril de 1959 Frondizi visitó las capitales de Uruguay, Brasil, Chile y Perú, y en todas ellas se lo dispensó con una excelente acogida.
Por primera vez en la historia se llevaron a cabo acuerdos económicos con la Unión Soviética. Inicialmente el gobierno de Frondizi era bien visto en la Unión Soviética. El vicepresidente del Presidium del Sóviet Supremo de la Unión Soviética Tarasov estuvo presente en la asunción del presidente argentino, además de entrevistarse con él. El presidente envió una misión diplomática encabezada por José V. Liceaga a la Unión Soviética con el objetivo de conseguir un crédito para la compra de equipos petroleros. La Unión Soviética otorgó un crédito de 100 000 000 de dólares para la adquisición de material para extraer petróleo. Pero tras la crisis económica social de 1959 algunos miembros de la embajada soviética fueron expulsados, acusados de ser participes en algunos de los actos, hecho que el embajador Kostylev negó. En este clima el 27 de abril el gobierno prohibió las actividades del Partido Comunista, además dio por finalizado la compra de equipos de petróleo a ese país, cuando solo se había empleado un tercio del crédito.
Kennedy y Frondizi (juntos en el centro de la imagen) en Estados Unidos en el año 1961.
Derrocamiento
El gobierno de Frondizi estuvo sumamente restringido por el poder militar, sufriendo veintiséis asonadas militares y seis intentos de golpe de estado.
Con la renuncia de Alsogaray en 1961, con los paros de empleados públicos, obreros y sindicatos en la oposición, ante elecciones cada vez más próximas, Frondizi decidió a dar un vuelco y anular la ilegalización del peronismo, dispuesta por la dictadura militar en 1955. En las elecciones de 1962 el peronismo ganó la gobernación de diez de las catorce provincias, incluida la poderosa provincia de Buenos Aires, donde triunfó el combativo dirigente sindical textil Andrés Framini. Los militares querían que el Presidente anulara las elecciones para que el peronismo no tuviera así ningún diputado ni senador en el Congreso; para evitar esto, Frondizi intentó realizar una maniobra e intervino en ocho provincias, con la idea de quitar los gobernadores peronistas electos, pero no anular las elecciones, como le exigían los militares. De este modo, no pudo evitar el golpe militar que lo derrocó pocos días después. El 29 de marzo fue detenido por miembros de las Fuerzas Armadas. Sería trasladado primero al sur para luego quedar recluido en la Isla Martín García. En julio envío una carta de adhesión al voto en blanco.
Cuando Frondizi atendió el teléfono aproximadamente a las dos y media de la mañana, del otro lado estaba Gastón Clement, su Secretario de Marina, quien le informó: «Señor presidente, quiero comunicarle que se ha resuelto su destitución y vamos a detenerlo. Lo siento mucho, pero yo no puedo hacer nada y dentro de un rato lo va a visitar el jefe de la casa militar. Se lo anticipo por si tiene que hacer algún preparativo». Frondizi respondió: «No, muchas gracias».
Frondizi, sin embargo, detenido por los militares, se negó a renunciar diciendo una frase que se ha vuelto célebre en la historia argentina:
La frase del Presidente mostrando su negativa de renunciar.
Fallecimiento
Tres años después de recibir la condecoración de la Medalla de oro del Ejército Argentino, el 18 de abril de 1995, falleció Arturo Frondizi a los 86 años en el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires por causas totalmente desconocidas. Su muerte pasó tan desapercibida, que hasta hoy en día es muy difícil averiguar la causa exacta de ello. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de Olivos. Tres años después de su fallecimiento, en 1998, la fundación Konex premió a la memoria del expresidente con la condecoración de honor.
Robo de la banda presidencial y el bastón
El 3 de abril de 2008, a casi cien años de su nacimiento, y estando remodelándose el museo de la Casa Rosada desde enero de aquel año, una empleada notó que faltaban el bastón y la banda presidencial que Frondizi había donado diecisiete años antes al museo. Nunca se encontraron explicaciones para este hecho, ya que había cuatro cámaras de seguridad alrededor del sector del museo, y para ingresar en él se tenía que dejar la huella digital, pero, aparentemente, no se consiguió avanzar en la investigación de este caso.
Influencias, legado y opiniones
Políticos argentinos como Cristina y Néstor Kirchner, Mauricio Macri, Elisa Carrió, Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy y Eduardo Duhalde (entre otros), afirmaron ser admiradores de la gestión de Arturo Frondizi, sin importar su ideología o partido político. Muchos de ellos lo consideraron como uno de los mejores dirigentes, y también, como el último presidente con un proyecto de país.
El historiador argentino Félix Luna relató en su libro Arturo Frondizi, mi antiguo jefe y maestro que:
El expresidente Raúl Alfonsín, definiendo a Arturo Frondizi:
Durante la campaña de 2007, Lavagna reivindicó al exmandatario diciendo que:
Sombrero y anteojos de Arturo Frondizi, expuestos en el Museo del Bicentenario.
Homenajes
viernes 28 de octubre de 1999, se descubrió en una plaza de la ciudad de Gubbio, en la región italiana de Umbría en donde nacieron los padres de Frondizi, una placa con el nombre del expresidente argentino, con ocasión del aniversario de su nacimiento. El alcalde de la ciudad, Ubaldo Corazzi y el presidente del Rotary Club local, Gaetano Nardelli, representaron a los funcionarios italianos. En nombre de la Argentina, asistieron a la ceremonia el embajador en Italia, Félix Borgonovo; el ministro de Educación, Manuel García Solá; el titular de la Fundación Arturo Frondizi, doctor Cañete y el exministro y funcionario del gobierno de Frondizi, Antonio Salonia. Así se nombró a esta plaza de Gubbio «Piazza Arturo Frondizi».
Placa en La Plata en conmemoración del cincuentenario de asumir como presidente y por el centenario de su nacimiento.
El 6 de marzo de 2008 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires le brindó su nombre actual, en homenaje al presidente radical Arturo Frondizi, a la «Autopista Presidente Arturo Frondizi», antiguamente conocida como Julio Sur.
El 22 de junio de 2008, el correo oficial presentó en el Salón Azul del Palacio del Congreso Nacional una estampilla con el eslogan «Arturo Frondizi - 100 años de su nacimiento - 50 años de la asunción como presidente de la Nación». En la estampilla se puede ver la cara del expresidente, y al lado unas bombas de extracción de petróleo, todo con un fondo de color azul celeste claro. El 28 de octubre de 2008 una estatua en homenaje al expresidente fue erigida en una plaza que lleva su nombre en Paso de los Libres, provincia de Corrientes.
El 3 de abril de 2009 el Gobierno argentino dispuso la emisión de una moneda con la imagen de Arturo Frondizi, en conmemoración del centésimo aniversario de su nacimiento y del cincuentenario de su asunción como presidente de la Nación Argentina. La medida se oficializó en el 4 de marzo de 2009 en la ley 26.479, publicada en el Boletín Oficial. La norma lleva la firma del vicepresidente Julio Cobos, la del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner y la del secretario parlamentario Enrique Hidalgo.
El 29 de septiembre de 2010 los concejales aprobaron por unanimidad el proyecto de ordenanza para ponerle el nombre de «Presidente Arturo Frondizi» al parque industrial de La Carlota. Los concejales participaron el 29 de septiembre en el Honorable Concejo Deliberante. El PJ apoyó el proyecto, al igual que lo hizo la UCEDE. No estuvo presente el radicalismo, aunque el vicepresidente Roberto Gadea expresó que: «lo importante es el Parque Industrial, por eso, el nombre está bien; así que también apoyamos este acuerdo».
Obras
Régimen jurídico de la economía argentina: apuntes utilizados en la clase dictada en el Colegio Libre de Estudios Superiores (1942)
• Petróleo y política (1954)
• Paz y libertad para todos los argentinos (1957)
• Argentina y América Latina (1958)
• Europa y el desarrollo argentino: visita de Frondizi a Europa (1960)
• Diálogos con Frondizi (1963) con Félix Luna ISBN 950-49-0063-1
• Estrategia y táctica del Movimiento Nacional (1963)
• Petróleo y Nación (1963)
• El problema agrario argentino (1965)
• El movimiento nacional: fundamentos de su estrategia (1975)
• Qué es el Movimiento de Integración y Desarrollo ISBN 950-07-0165-0 (1983)
• La nación argentina y sus fuerzas armadas (1992)
• Realismo y ética en la praxis política (1994)
Video documentales:
FRONDIZI : El Presidente Que Cambió El Rumbo
Visita a los Estados Unidos
DiFilm - Arturo Frondizi asume la presidencia (1958)
Bueno, eso fue todo linces, por más Frondizis y menos bananeros y panqueques .
YAPA:
Afiliado a la Unión Cívica Radical en la década de 1930, Frondizi fue uno de los líderes que renovaron esa fuerza política en la década de 1940, dando origen a la corriente intransigente. En 1946, debutó en un cargo político como diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. En 1951 integró la fórmula presidencial de la UCR como candidato a vicepresidente, junto a Ricardo Balbín.
Su gobierno estuvo caracterizado por un viraje ideológico, inspirado por Rogelio Frigerio, hacia un tipo de desarrollismo menos impulsado desde el Estado y más orientado al desarrollo de la industria pesada como consecuencia de la instalación de empresas multinacionales.
Su política sociolaboral, petrolera y educativa tuvo picos de alta conflictividad, con grandes manifestaciones y huelgas del movimiento obrero y del movimiento estudiantil, así como numerosos atentados contra el gobierno con fines políticos en los que resultaron asesinadas 17 personas entre civiles y militares. En ese marco de manifestaciones y huelgas, el gobierno ejecutó el polémico Plan CONINTES, que ponía a los manifestantes bajo jurisdicción de los tribunales militares y prohibía las huelgas.
La política exterior de Frondizi buscó acercarse a la administración demócrata de Kennedy en Estados Unidos, pero mantuvo una línea independiente e incluso llegó a oponerse a la exclusión de Cuba del sistema interamericano, poco después llegó a reunirse en secreto con el Che Guevara. Por primera vez en la historia argentina se profundizaron las relaciones internacionales con países asiáticos visitando Indonesia, India e Israel, además se pactaron acuerdos económicos con la Unión Soviética.
El gobierno de Frondizi estuvo muy restringido por la presión del poder militar, que le llegó a imponer los ministros de Economía liberales Álvaro Alsogaray y Roberto Alemann. Frondizi no logró terminar su mandato presidencial, ya que fue derrocado por un golpe de Estado el 29 de marzo de 1962. Los militares lo llevaron preso en la isla Martín García. Desde entonces, Frondizi y el MID se mantendrían cercanos al peronismo, integrando los mismos frentes electorales.
Murió el 18 de abril de 1995 por causas totalmente desconocidas. La fundación Konex le condecoró de forma póstuma en 1998 con el Premio Konex de Honor, convirtiéndolo así en el único expresidente en recibir esta condecoración.
Frondizi es considerado por algunos políticos argentinos como el último presidente en implementar un proyecto estratégico de país y por poseer unos ideales industriales o desarrollistas.
Arturo Frondizi sentado por primera vez en el sillón de Rivadavia (1958).
Frondizi (segundo a la derecha) jugando en la cuarta división del Club Almagro durante los años 20.
El comienzo en la política
Frondizi ingresó a la Facultad de Derecho en 1927 y se graduó en 1930 con diploma de honor. Más tarde entraría en política a causa del derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. Ya con anterioridad había comenzado a participar cada vez más en debates y discusiones políticas, de forma que, a consecuencia de un acto en repudio al gobierno de facto, en el mes de marzo de 1931 se le detuvo durante veinte días en la cárcel de Villa Devoto. Más tarde y como abogado de profesión empezaría su carrera política en la misma época en que fue derrocado Yrigoyen, el 6 de septiembre de 1930. Sería detenido por segunda vez y a finales de 1932 quedaría otra vez en libertad, afiliándose entonces al radicalismo político.
El 28 de octubre de 1932, Arturo Frondizi y Elena Faggionatto se comprometieron formalmente, contrayendo finalmente matrimonio el 5 de enero de 1933. De esta unión nacería en 1937 su única hija, Elena. El 6 de julio de 1933, Frondizi pronunció uno de sus discursos más destacados en el entierro de Hipólito Yrigoyen. Su esposa se convirtió en su más fiel colaboradora, al serle de gran ayuda en la redacción de sus discursos políticos. En diciembre sería detenido por tercera vez al ser sospechoso de estar implicado en un alzamiento contra el gobierno de la nación.
Frondizi apoyaba, ya desde el año 1936, un alineamiento político antifascista en oposición a la tradicional posición neutralista que reinaba en aquel tiempo en la Argentina. Por entonces, ya se destacaba por su acción partidaria al participar en organismos ideológicos concretos, como la Asociación Cultural de Doctrina Radical, la Asociación de Estudios Políticos, o el Semanario de Estudios Políticos y Económicos, entre otros. El 1 de mayo del citado año brindó un discurso en un acto de la CGT, gracias a la presión sindical se obtuvo la Ley 11.729. En un incidente relativo al escándalo de la CHADE, Frondizi fue agredido a disparos. En mayo de 1937 presidió la Asamblea del Movimiento Orientador de la UCR y el 11 de julio pronunció una conferencia sobre el problema del antisemitismo visto por un argentino, en la Sociedad Israelita Enrique Heine.
Carrera política
Frondizi integró una generación de jóvenes radicales que cuestionaron la conducción conservadora de Marcelo T. de Alvear y la corriente unionista, reivindicando el nacionalismo económico de Hipólito Yrigoyen y proponiendo que la UCR adoptara una posición de centro izquierda. El 4 de abril de 1945 formó parte del grupo de dirigentes radicales opositores al unionismo, que se reunieron en la ciudad de Avellaneda, para debatir y consensuar las bases políticas para un programa de centro-izquierda y nacionalista que pudiera dar respuesta a las nuevas realidades sociales, económicas y políticas que el acentuado proceso de industrialización estaba produciendo en la Argentina. El resultado fue la Declaración de Avellaneda, un documento histórico que se constituyó en una de las bases ideológicas de la Unión Cívica Radical. Poco después, el 1 de noviembre de 1945, estos dirigentes radicales se reunieron en Rosario para constituir el Movimiento de Intransigencia y Renovación (MIR).
Frondizi adoptó una posición de apoyo a las medidas sociolaborales e industrialistas del primer gobierno de Juan Domingo Perón, aunque estuvo totalmente en contra de las habituales prácticas no democráticas de éste en el gobierno. Fue vicepresidente del bloque de diputados radicales, conocido como Bloque de los 44. Luego del golpe de estado de 1955, adoptó una posición crítica, que llevó a la fractura de la UCR, acontecida en 1956, dando origen a la Unión Cívica Radical Intransigente y a la Unión Cívica Radical del Pueblo.
Frondizi, en coincidencia con la postura del MIR, se opuso a la Unión Democrática, un frente electoral liderado por la UCR para oponerse al peronismo, que agrupaba tanto a partidos de izquierda como de derecha. La derrota electoral de la Unión Democrática frente al peronismo, en las elecciones presidenciales de 1946, produjo un profundo debate en el radicalismo y la renuncia de la conducción unionista. Por su parte, Frondizi resultó elegido en esa ocasión diputado nacional como representante del pueblo de la ciudad de Buenos Aires. La corriente intransigente asumió entonces el liderazgo del partido, siendo elegidos dos de sus miembros, Ricardo Balbín y Arturo Frondizi, respectivamente, presidente y vicepresidente del bloque radical de diputados nacionales, en el llamado Bloque de los 44.
«Para que exista un régimen constitucional en la República, no es suficiente la existencia de un edificio que se llama Congreso Nacional, ni un recinto como éste, ni un Reglamento, ni estas bancas; es preciso que el Congreso Argentino funcione en la integridad de su capacidad y de sus atribuciones, es imprescindible que se sienten aquí representantes de los partidos políticos, pero por sobre todo que se sienten representante del pueblo, dispuestos a servir a los ideales de la Nación Argentina, en sus grandes aspiraciones».
Palabras de Arturo Frondizi desde su banca de diputado.
Elecciones de 1958
Durante las elecciones de 1958, el Partido Justicialista se encontraba prohibido por el golpe militar que había derrocado al gobierno de Juan Domingo Perón; entonces, durante el exilio en España, Frondizi mandó a su asesor, Rogelio Frigerio, a contactarse con John William Cooke (un delegado de Juan Domingo Perón exiliado en Venezuela). Frigerio viajó para sellar el apoyo que Perón debía darle al candidato a la Presidencia de la Nación, Arturo Frondizi, en las elecciones de 1958. Así, el pacto se realizó a través de algunas reuniones, primero en Caracas en enero de 1958 y luego en Ciudad Trujillo en la República Dominicana en marzo del 1958. El pacto constó en que Perón llamaría por teléfono y le sugeriría a sus seguidores que votasen por Frondizi, y, en caso de que este ganara las elecciones, se comprometería a volver a restaurar los sindicatos como la CGT y a quitar aquellos decretos que prohibían que el peronismo se presentase en elecciones.
La UCR del Pueblo propuso la fórmula Balbín-Del Castillo, obteniendo por ello 2 416 408 votos, contra la UCR Intransigente, que postuló a Frondizi-Gómez, triunfando éstos con 4 049 230 votos. A juicio del historiador Félix Luna, los apoyos que aseguraron el éxito de Frondizi fueron heterogéneos: peronistas (aconsejados por Perón, quien había llegado a un acuerdo con el candidato); católicos y nacionalistas (simpatizantes con la postura antidivorcista y de libre enseñanza defendida por el radical); y sectores de izquierda (atraídos por sus ideas progresistas). El 1 de mayo, el general Pedro Eugenio Aramburu entregó el mando al presidente elegido por sufragio el 23 de febrero de 1958 a Arturo Frondizi.
Fue decisivo el empeño del general Aramburu para impedir que prosperasen los planes que los militares tenían preparados en caso de que saliese ganador Frondizi, ya que la mayoría de los oficiales lo asociaban como una amenaza a un posible retorno peronista, temiéndolo también por la relación que tenía éste con Frigerio, quien contaba con colaboradores salidos de las filas del Partido Socialista (máximo enemigo ideológico de los militares por entonces). La resolución del general Aramburu fue la de entregar el mando a quien ganase las elecciones.
Una semana después de que Frondizi asumiera su cargo presidencial, el periódico Wall Street Journal publicó un artículo sobre Argentina, titulado: «¿Cuánto durará Frondizi?»
Presidencia (1958-1962)
Su periodo de gobierno se caracterizó por adoptar el desarrollismo como política básica de gobierno, a partir de las recomendaciones de la CEPAL y las definiciones de la llamada teoría de la dependencia, desarrollada a partir de los años de 1950 por intelectuales de toda América Latina. Sin embargo, el desarrollismo frondizista se diferenció del cepaliano al recurrir principalmente a la radicación de empresas multinacionales, antes que al Estado, como factor de impulso del desarrollo industrial.
Sus principales colaboradores fueron Rogelio Frigerio, Gabriel del Mazo (uno de los padres de la Reforma Universitaria), Oscar Alende (gobernador de la provincia de Buenos Aires), Roque Vítolo y Rodolfo Martínez.
La apertura al mundo también se produjo en el campo cultural, cuando ciertas manifestaciones culturales que habían quedado soterradas bajo el peronismo florecieron durante el periodo frondizista. Las universidades adoptaron nuevas disciplinas como la sociología y la psicología. Hubo proyectos culturales como fue el caso de la Editorial Universitaria de Buenos Aires, que llegó a tener un público muy extenso. Por otro lado, temas como la psicología o temas sociales afloraron en el cine, como en las películas de Leopoldo Torre Nilson y Fernando Ayala, mientras que el teatro independiente popularizó a los grandes autores contemporáneos, y el Instituto Di Tella comenzó a difundir las vanguardias artísticas que el Estado fomentó desde el Fondo Nacional de las Artes. El CONICET y el INTA promovieron la investigación científica rigurosa de acuerdo con los estándares nacionales. Los avances tecnológicos revolucionaron los medios de entretenimiento popular: uno de los más destacados fue el de la radio portátil Spika, que hizo posible que la gente pudiera seguir al instante las hazañas de los grandes deportistas del país como fue la del automovilista Juan Manuel Fangio. La revista Qué! desarrolló en Argentina el formato de magazine estadounidense; y el semanario satírico Tía Vicenta revolucionó el humor gráfico en el país. Su creador, Juan Carlos Colombres («Landrú»), fue el primer libretista de Tato Bores, quien introdujo el humor político en la televisión argentina.
Política económica
Política industrial
La política de radicación de capitales extranjeros (cuyas medidas principales fueron las leyes de inversiones extranjeras directas, promoción industrial y los contratos petroleros) tuvo éxito al coincidir con la etapa de gran expansión transnacional que tuvieron las empresas estadounidenses en aquella época.
Línea de ensamblaje del Siam Di Tella 1500 (año 1959), se asentaron varias fábricas extranjeras y nacionales que comenzaron a construir automóviles en Argentina.
Entre 1958 y 1963 se llegó a alcanzar el máximo histórico de las inversiones extranjeras en Argentina: alrededor del 23 % del total del período entre 1912 a 1975. Las ramas industriales privilegiadas en esta segunda etapa del proceso de sustitución de importaciones fueron la automotriz, la petrolera y petroquímica, la química, la metalúrgica y la de maquinarias eléctricas y no eléctricas. Las inversiones se orientaron hacia el aprovechamiento de las posibilidades que ofrecía un mercado interno protegido.
La inflación subiría a consecuencia de las inversiones realizadas en los años 1958 y 1959 (algunas de ellas emergentes), a tal punto que a principio de 1959 llegó al 113 % anual. Para combatir la inflación, el gobierno lanzó un incremento salarial del 60 %, ya con el aviso de que gran parte de este incremento sería absorbido por el crecimiento de la inflación, además de la reducción del gasto público. Gracias a la explotación petrolera y al incremento de la producción, la inflación bajó en 1960, teniendo un índice del 27,1 %, y en 1961 del 13,7 %.
En 1958 se firmaron contratos con empresas petroleras estadounidenses para que estas operaran por cuenta de YPF. El propósito era lograr el autoabastecimiento de hidrocarburos y no tener que comprarlos afuera. En tres años de gestión se logró un aumento del 150 % en la producción de petróleo y gas natural en Argentina. Por primera vez en la historia, en el país se logró el autoabastecimiento de petróleo, y Argentina pasó de ser importador a ser exportador de petróleo. El logro del autoabastecimiento produjo una ganancia de cientos de millones de dólares en costos anuales de importación de crudo, lo que ayudó a crear en los siguientes trece años un crecimiento económico casi ininterrumpido, sobre todo en lo tocante a la industria.
Con el fin de promover la industrialización acelerada del país, alentó el ingreso del capital industrial extranjero. Profundizó en la política petrolera de apertura al capital extranjero, impulsada por Perón desde 1952.
Laminador continuo de chapas en caliente, modelo único en Sudamérica en ese momento.
Política petrolera
Al llegar el gobierno de Frondizi, había una grave situación petrolera en Argentina: existía un consumo de quince millones de toneladas de petróleo, pero en el país sólo se producían cinco millones, por lo tanto debía importar diez millones de toneladas para llegar a abastecer de petróleo el país. Todo esto representaba el valor de una tercera parte del producto de las exportaciones. Una de las primeras metas del gobierno de Frondizi fue la de producir todo aquello que se importaba. La explotación de petróleo y su autoabastecimiento fue uno de los primeros logros: las reservas de petróleo aumentaron casi en un 50 %, pasó de 390 000 000 a 590 000 000 de toneladas de reservas en todo el país y también se quintuplicó la producción de gas.
El gobierno sentó tres pilares básicos para la política petrolera:
• Nacionalización del petróleo.
• Monopolio de YPF.
• Autoabastecimiento petrolero.
El artículo 1º de la ley 14 773 de nacionalización del petróleo establecía: Los yacimientos de hidrocarburos sólidos, líquidos y gaseosos... son bienes exclusivos, imprescriptibles e inalienables del Estado Nacional... Artículo 2º: Las actividades del Estado Nacional... estarán a cargo de YPF, Gas del Estado y de YCF... Artículo 8º: Se declara de urgente necesidad nacional... el autoabastecimiento de hidrocarburos y sus derivados... El artículo 4º de esta misma Ley decía además: «queda prohibido en todo el territorio nacional el otorgamiento de nuevas concesiones».... Los contratos petroleros del gobierno no eran concesiones a las compañías petroleras extranjeras, como se le había criticado a Frondizi en su tiempo; por el contrario, los contratos eran de locación de obras, pero en donde las compañías no tenían derecho sobre el petróleo extraído en estas obras: el petróleo crudo era entregado directamente a YPF.
En 1941 se había descubierto en Río Turbio, en la provincia de Santa Cruz, el mayor yacimiento de carbón de Argentina. Su explotación estuvo desde el principio al cargo de la empresa estatal YPF. Ya antes se estaban explotando otros yacimientos carboníferos en Argentina, pero éste fue el mayor descubierto hasta entonces, llegando a representar con el tiempo el 99 % de todas las reservas de carbón que se habían encontrado en el país. El 7 de agosto de 1958, bajo el gobierno de Frondizi, fue creada la empresa estatal Yacimientos Carboníferos Fiscales (YCF), que se hizo cargo de la explotación de los yacimientos de carbón hasta su privatización en 1994.
Ferrocarriles y Plan Larkin
Se pueden distinguir, en lo que a la política ferroviaria se refiere, tres etapas, protagonizadas cada una de ellas por distintas figuras en el ámbito del transporte argentino.
La primera se corresponde con el desempeño como secretario de Transporte del doctor Alberto López Abuín, especialista en el tema del transporte, y defensor del ferrocarril. Propuso, en febrero de 1958, una política de modernización ferroviaria para Argentina, por lo cual había que incorporar nuevo material rodante para las vías férreas nacionales. De esa forma, se buscaba mejorar el transporte de cargas a través del ferrocarril, haciéndole ganar terreno frente al avance del tráfico automotor en Argentina. Pero este plan tuvo dos principales obstáculos: una inversión muy alta, y un plazo para aplicarlo que era demasiado largo para la vacilante política del presidente. Abuín renunció a su cargo en mayo de 1959.
Se inició entonces la segunda etapa, en la cual serían protagonistas el ministro de Obras Públicas Alberto Constantini y el ministro de Hacienda Álvaro Alsogaray. Ambos buscaron principalmente eliminar el déficit, aumentando las tarifas y, en menor medida, modernizar el sistema ferroviario. Alsogaray viajó a los Estados Unidos para acordar la llegada del General Thomas Larkin a Argentina, donde tenía que hacer un estudio de los transportes a cargo del Banco Mundial. Así se diseñó el denominado «Plan Larkin», que consistía en abandonar el 32 % de las vías férreas existentes, despedir a setenta mil empleados ferroviarios, y reducir a chatarra todas las locomotoras a vapor, al igual que setenta mil vagones y tres mil coches, con la idea de que se comprase todo esto en el mercado exterior y se modernizase de una vez los Ferrocarriles Argentinos, ya sea renovando los rieles o renovando el material rodante, que estaba en malas condiciones. Los cuadros gremiales se pusieron en pie de guerra al enterarse del plan de reducir la empresa ferroviaria y la política de suprimir ramales. Pero la crisis política del momento hizo que Alsogaray y Constantini tuvieran que renunciar a sus cargos en abril de 1961, con lo cual poco de esa política se pudo practicar.
Se inició entonces la última etapa, con Arturo Acevedo como ministro de Obras Públicas. En junio de 1961 se incorporaron nuevos trenes diésel al servicio suburbano del Ferrocarril General Roca, con lo cual muchos maquinistas y foguistas de locomotoras perdieron sus empleos, lo que provocó paros de protesta. Acevedo era partidario de eliminar todas las líneas que dieran déficit. Clausuró, así, varios ramales, lo que provocó que se iniciasen varios paros, entre ellos uno de cuarenta y dos días que se inició el 1 de agosto de 1961, oponiéndose tanto a los despidos como al desguace de material rodante. Sin embargo, al término de la huelga, ningún ramal de los cerrados fue rehabilitado.
Política laboral
Desde 1957 se realizaron elecciones en los gremios, ganando el peronismo la mayoría de ellos. Los sindicatos se habían agrupado en tres grupos: las 62 Organizaciones (peronistas), los 32 Gremios Democráticos (socialistas y radicales) y el MUCS (comunistas).
En 1958 mediante la ley 14 499 se dispuso que cada jubilado cobrara automáticamente un equivalente del 82 % de lo que cobraba cuando trabajaba.
En octubre de 1960, sindicatos peronistas e independientes formaron la Comisión de los 20, para exigir la devolución de la Confederación General del Trabajo (CGT), que permanecía intervenida por el gobierno desde el golpe militar de 1955. Para presionar al gobierno, la Comisión de los 20 declaró el 7 de noviembre una huelga general, que obligó al presidente Frondizi a recibirlos y finalmente, acordar el 3 de marzo de 1961 la devolución de la CGT a la Comisión de los 20.
Durante el gobierno de Frondizi, se sancionó la nueva Ley Sindical n.º 14 455, estableciendo un modelo sindical de libertad absoluta de creación de sindicatos por simple inscripción y atribución de la personería gremial, al más representativo de todos, con el fin de unificar la representación obrera ante los empleadores, el gobierno y las organizaciones internacionales. La ley estableció también el reconocimiento de la figura del delegado, como representante sindical en el lugar del trabajo elegido por todos los trabajadores, disponiendo la prohibición de su despido sin autorización judicial.
En 1961 el sindicato ferroviario La Fraternidad denunció al gobierno argentino ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), por violación de la libertad sindical. El Comité de Libertad Sindical de la OIT hizo lugar a la queja sindical, recomendando al organismo llamar la atención del gobierno de Frondizi sobre su obligación de respetar los acuerdos pactados con los sindicatos.
Política educativa
Además de la industrialización, también hubo lugar para la educación: se multiplicaron las escuelas de educación técnica, abriendo una década (1963-1974) en la que Argentina registraría las tasas de crecimiento más altas del mundo, y se reduciría importantemente la pobreza. Como muestra de la importancia de la ciencia y tecnología, durante su gestión se dio aliento al INTI, al INTA, al Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET) con representación estatal, patronal y sindical, y al CONICET, presidido por el Premio Nobel Bernardo Houssay.
Frondizi, sin embargo, siguió avanzando con otras reformas educativas que concordaban con su política desarrollista. Su administración incorporó la redenominación de la Universidad Obrera Nacional (escuela técnica inaugurada por Perón en 1948) como Universidad Tecnológica Nacional, hecha a través de la sanción de la Ley 14.855 del 14 de octubre de 1959 que le dió su nueva autonomía. En las siguientes décadas la UTN se convirtió en la casa de estudios líder para la formación de los nuevos ingenieros tecnológicos del país.
La política educativa de Frondizi se caracterizó por la sanción de dos grandes leyes: la que aprobó el Estatuto del Docente y la que habilitó a las universidades privadas a emitir títulos profesionales. Esta última motivó una gran protesta estudiantil conocida como «Laica o libre».
Política internacional
Arturo Frondizi mantuvo una política de buenas relaciones con los países exteriores. Recibió el título doctor honoris causa en las universidades de Waseda (Japón), Miami, Ottawa, y Madrid, entre otras.
El presidente estadounidense Dwight Eisenhower (derecha, junto a Arturo Frondizi), de visita en la ciudad de Bariloche (marzo de 1959).
Durante el año 1958 realizó varios viajes alrededor del mundo, llegando a conocer desde al líder cubano Fidel Castro, hasta haber llegado a los Estados Unidos con objeto de mediar entre ambos países, que atravesaban un serio conflicto por la sospecha estadounidense de que Cuba pudiese albergar armas nucleares en su territorio. Frondizi intentó acercarse como mediador entre ambos bandos de forma neutral, pero, por presiones militares, el 8 de febrero de 1962 se vio forzado a romper relaciones con La Habana. El 15 de enero de 1959, el presidente Frondizi visitó los Estados Unidos, donde fue muy bien recibido. Fue la primera vez en la historia que un presidente de Argentina visitaba dicho país. Justo en ese momento, el ejército irrumpía en el frigorífico Lisandro de la Torre disolviendo así la huelga de sus trabajadores, quienes protestaban en contra de los despidos. En respuesta de la visita del mandatario argentino, el presidente Dwight Eisenhower visitó la Argentina en marzo de 1959. Ambos Estados emitieron la «Declaración de Bariloche» (un tratado sobre la protección de los parques nacionales), con la intención de promover un mejor nivel de vida para los países americanos. En abril de 1959 Frondizi visitó las capitales de Uruguay, Brasil, Chile y Perú, y en todas ellas se lo dispensó con una excelente acogida.
Por primera vez en la historia se llevaron a cabo acuerdos económicos con la Unión Soviética. Inicialmente el gobierno de Frondizi era bien visto en la Unión Soviética. El vicepresidente del Presidium del Sóviet Supremo de la Unión Soviética Tarasov estuvo presente en la asunción del presidente argentino, además de entrevistarse con él. El presidente envió una misión diplomática encabezada por José V. Liceaga a la Unión Soviética con el objetivo de conseguir un crédito para la compra de equipos petroleros. La Unión Soviética otorgó un crédito de 100 000 000 de dólares para la adquisición de material para extraer petróleo. Pero tras la crisis económica social de 1959 algunos miembros de la embajada soviética fueron expulsados, acusados de ser participes en algunos de los actos, hecho que el embajador Kostylev negó. En este clima el 27 de abril el gobierno prohibió las actividades del Partido Comunista, además dio por finalizado la compra de equipos de petróleo a ese país, cuando solo se había empleado un tercio del crédito.
Kennedy y Frondizi (juntos en el centro de la imagen) en Estados Unidos en el año 1961.
Derrocamiento
El gobierno de Frondizi estuvo sumamente restringido por el poder militar, sufriendo veintiséis asonadas militares y seis intentos de golpe de estado.
Con la renuncia de Alsogaray en 1961, con los paros de empleados públicos, obreros y sindicatos en la oposición, ante elecciones cada vez más próximas, Frondizi decidió a dar un vuelco y anular la ilegalización del peronismo, dispuesta por la dictadura militar en 1955. En las elecciones de 1962 el peronismo ganó la gobernación de diez de las catorce provincias, incluida la poderosa provincia de Buenos Aires, donde triunfó el combativo dirigente sindical textil Andrés Framini. Los militares querían que el Presidente anulara las elecciones para que el peronismo no tuviera así ningún diputado ni senador en el Congreso; para evitar esto, Frondizi intentó realizar una maniobra e intervino en ocho provincias, con la idea de quitar los gobernadores peronistas electos, pero no anular las elecciones, como le exigían los militares. De este modo, no pudo evitar el golpe militar que lo derrocó pocos días después. El 29 de marzo fue detenido por miembros de las Fuerzas Armadas. Sería trasladado primero al sur para luego quedar recluido en la Isla Martín García. En julio envío una carta de adhesión al voto en blanco.
Cuando Frondizi atendió el teléfono aproximadamente a las dos y media de la mañana, del otro lado estaba Gastón Clement, su Secretario de Marina, quien le informó: «Señor presidente, quiero comunicarle que se ha resuelto su destitución y vamos a detenerlo. Lo siento mucho, pero yo no puedo hacer nada y dentro de un rato lo va a visitar el jefe de la casa militar. Se lo anticipo por si tiene que hacer algún preparativo». Frondizi respondió: «No, muchas gracias».
Frondizi, sin embargo, detenido por los militares, se negó a renunciar diciendo una frase que se ha vuelto célebre en la historia argentina:
«No renunciaré, no me suicidaré, no me iré del país».
La frase del Presidente mostrando su negativa de renunciar.
Fallecimiento
Tres años después de recibir la condecoración de la Medalla de oro del Ejército Argentino, el 18 de abril de 1995, falleció Arturo Frondizi a los 86 años en el Hospital Italiano de la ciudad de Buenos Aires por causas totalmente desconocidas. Su muerte pasó tan desapercibida, que hasta hoy en día es muy difícil averiguar la causa exacta de ello. Sus restos fueron inhumados en el cementerio de Olivos. Tres años después de su fallecimiento, en 1998, la fundación Konex premió a la memoria del expresidente con la condecoración de honor.
Robo de la banda presidencial y el bastón
El 3 de abril de 2008, a casi cien años de su nacimiento, y estando remodelándose el museo de la Casa Rosada desde enero de aquel año, una empleada notó que faltaban el bastón y la banda presidencial que Frondizi había donado diecisiete años antes al museo. Nunca se encontraron explicaciones para este hecho, ya que había cuatro cámaras de seguridad alrededor del sector del museo, y para ingresar en él se tenía que dejar la huella digital, pero, aparentemente, no se consiguió avanzar en la investigación de este caso.
Influencias, legado y opiniones
Políticos argentinos como Cristina y Néstor Kirchner, Mauricio Macri, Elisa Carrió, Roberto Lavagna, Ricardo López Murphy y Eduardo Duhalde (entre otros), afirmaron ser admiradores de la gestión de Arturo Frondizi, sin importar su ideología o partido político. Muchos de ellos lo consideraron como uno de los mejores dirigentes, y también, como el último presidente con un proyecto de país.
El historiador argentino Félix Luna relató en su libro Arturo Frondizi, mi antiguo jefe y maestro que:
«Es posible que, como Rivadavia, haya sido un adelantado a su época: así parece evidenciarlo la vigencia de algunas de sus políticas, que en el tiempo de su magistratura provocaron el rechazo de muchos y hoy se demuestran como sabias. Ocurrió con su apertura política petrolera, su concepto de atracción de capital extranjero en las áreas más críticas de nuestra economía, su posición frente al problema de Cuba, y su convicción de que la guerra fría había terminado y que advenía una época de convivencia pacífica entre las naciones del mundo».
El expresidente Raúl Alfonsín, definiendo a Arturo Frondizi:
«Impulsó la modernidad cuando aún no era conocida como factor de crecimiento institucional. Muchas veces me pregunté si la división del radicalismo no fue catastrófica para el país. Desde luego, todos habíamos admirado a quien, como Presidente del Comité Nacional de Radicalismo, había pronunciado por radio el notable discurso del 27 de julio de 1955, en el que, a la par de reclamar el funcionamiento de la democracia, sentó la piedra angular de un programa de gobierno... Nunca odió a sus adversarios y tampoco tuvo rencor... De sus altos valores da cuenta la visita que la hija de López Rega hizo a Frondizi en su casa, en la que el anfitrión le reprochó: 'Sí, fue su padre el que mandó matar a mi hermano Silvio, pero yo lo perdono porque en mi corazón no guardo rencor ni deseos de venganza'. Norma, la visitante, se echó a llorar».
Durante la campaña de 2007, Lavagna reivindicó al exmandatario diciendo que:
«Creo que Frondizi fue uno de los últimos grandes presidentes que tuvo la Argentina... Cuando algunos retrógrados querían volver al modelo económico agroexportador, Frondizi impulsó la integración productiva entre los distintos sectores y potenció la siderurgia, la industria pesada y la petroquímica dando protagonismo a las inversiones de capital y las tecnologías intensivas».
Sombrero y anteojos de Arturo Frondizi, expuestos en el Museo del Bicentenario.
Homenajes
viernes 28 de octubre de 1999, se descubrió en una plaza de la ciudad de Gubbio, en la región italiana de Umbría en donde nacieron los padres de Frondizi, una placa con el nombre del expresidente argentino, con ocasión del aniversario de su nacimiento. El alcalde de la ciudad, Ubaldo Corazzi y el presidente del Rotary Club local, Gaetano Nardelli, representaron a los funcionarios italianos. En nombre de la Argentina, asistieron a la ceremonia el embajador en Italia, Félix Borgonovo; el ministro de Educación, Manuel García Solá; el titular de la Fundación Arturo Frondizi, doctor Cañete y el exministro y funcionario del gobierno de Frondizi, Antonio Salonia. Así se nombró a esta plaza de Gubbio «Piazza Arturo Frondizi».
Placa en La Plata en conmemoración del cincuentenario de asumir como presidente y por el centenario de su nacimiento.
El 6 de marzo de 2008 la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires le brindó su nombre actual, en homenaje al presidente radical Arturo Frondizi, a la «Autopista Presidente Arturo Frondizi», antiguamente conocida como Julio Sur.
El 22 de junio de 2008, el correo oficial presentó en el Salón Azul del Palacio del Congreso Nacional una estampilla con el eslogan «Arturo Frondizi - 100 años de su nacimiento - 50 años de la asunción como presidente de la Nación». En la estampilla se puede ver la cara del expresidente, y al lado unas bombas de extracción de petróleo, todo con un fondo de color azul celeste claro. El 28 de octubre de 2008 una estatua en homenaje al expresidente fue erigida en una plaza que lleva su nombre en Paso de los Libres, provincia de Corrientes.
El 3 de abril de 2009 el Gobierno argentino dispuso la emisión de una moneda con la imagen de Arturo Frondizi, en conmemoración del centésimo aniversario de su nacimiento y del cincuentenario de su asunción como presidente de la Nación Argentina. La medida se oficializó en el 4 de marzo de 2009 en la ley 26.479, publicada en el Boletín Oficial. La norma lleva la firma del vicepresidente Julio Cobos, la del presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner y la del secretario parlamentario Enrique Hidalgo.
El 29 de septiembre de 2010 los concejales aprobaron por unanimidad el proyecto de ordenanza para ponerle el nombre de «Presidente Arturo Frondizi» al parque industrial de La Carlota. Los concejales participaron el 29 de septiembre en el Honorable Concejo Deliberante. El PJ apoyó el proyecto, al igual que lo hizo la UCEDE. No estuvo presente el radicalismo, aunque el vicepresidente Roberto Gadea expresó que: «lo importante es el Parque Industrial, por eso, el nombre está bien; así que también apoyamos este acuerdo».
Obras
Régimen jurídico de la economía argentina: apuntes utilizados en la clase dictada en el Colegio Libre de Estudios Superiores (1942)
• Petróleo y política (1954)
• Paz y libertad para todos los argentinos (1957)
• Argentina y América Latina (1958)
• Europa y el desarrollo argentino: visita de Frondizi a Europa (1960)
• Diálogos con Frondizi (1963) con Félix Luna ISBN 950-49-0063-1
• Estrategia y táctica del Movimiento Nacional (1963)
• Petróleo y Nación (1963)
• El problema agrario argentino (1965)
• El movimiento nacional: fundamentos de su estrategia (1975)
• Qué es el Movimiento de Integración y Desarrollo ISBN 950-07-0165-0 (1983)
• La nación argentina y sus fuerzas armadas (1992)
• Realismo y ética en la praxis política (1994)
Video documentales:
FRONDIZI : El Presidente Que Cambió El Rumbo
Visita a los Estados Unidos
DiFilm - Arturo Frondizi asume la presidencia (1958)
Bueno, eso fue todo linces, por más Frondizis y menos bananeros y panqueques .
YAPA: