Fue un cultivo primordial durante milenios hasta que los intereses creados y la prohibición lo dejaron al olvido. En la actualidad, la UBA quiere estudiar el cultivo nuevamente.
La humanidad en algún momento supo cultivar una especie vegetal que fue protagonista durante gran tiempo de la historia. El registro de su uso data del año 6.000 a.C. Se trata de la especie Cannabis Sativa no psicoactiva, más comúnmente llamada Cáñamo o Hemp y su potencial de aprovechamiento y beneficio es muy variado ya que sirve para fabricar todo tipo de productos, desde sogas hasta combustible, pasando por alimentos, cosméticos, ladrillos y papel ecológico. Argentina supo de los beneficios del cultivo de Cáñamo, de hecho, don Manuel Belgrano en 1797 redacta un documento donde aconseja y da las utilidades del cultivo de “lino y cáñamo” para el bienestar de la región. La historia más reciente es de la fábrica Linera Bonaerense, ubicada en Jáuregui provincia de Bs.As., que cultivaban este vegetal para fines tales como las suelas de alpargatas o para el cuerito de la canilla para evitar pérdidas. Más recientemente, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) elabora un compuesto plástico biodegradable incorporando fibras de Cáñamo.
En estos días la Facultad de Agronomía de la UBA se interesó por este vegetal tan noble y decidió tratar de importar semillas para su estudio. El encargado de tal misión es el Ingeniero Agrónomo Daniel Sorlino a cargo de la cátedra Cultivos Industriales de dicha facultad. “Nuestro interés por el cáñamo es para su estudio, observar su desarrollo y arraigo en nuestro suelo” dice Sorlino. El ingeniero es especialista en el cultivo de lino y lo comparó con el cáñamo en cuanto a su rusticidad en el cultivo y del aprovechamiento de sus partes ya que de ambos cultivos se utiliza casi la totalidad de la planta como también de sus granos (semillas). También, hizo notar que sería bueno rotar ambos cultivos ya que el lino se cultiva en invierno y el cáñamo en verano, obviando el correcto uso del suelo para su regeneramiento.
Argentina es un país productor de materias primas por excelencia, la ubicación geográfica de tierras cultivables es inmejorable. Ahora, con las políticas actuales y con el modelo sojero, Argentina esta destinada a ser el comedero del mundo y para llegar a satisfacer a las altas tasas de de desnutrición regional y mundial se necesita la mano del hombre para torcer la realidad con vegetales transgénicos. De hecho, a principios de junio, se llevó a cabo el Simposio Bioeconomía Argentina bajo el lema “el futuro de la innovación en alimentos”. El cáñamo no escapa del toque humano, de hecho se llegó a tal espécimen que hoy existe, sin THC (cannabinoide activo) gracias al entrecruzamiento de distintos fenotipos con bajo porcentaje en cannabinoides, es decir, se hizo un mejoramiento genético. “Personalmente la transgénesis no es mala por si sola sino que el condicionante es quién la maneja y cómo se usa” dice el Ing. Sorlino. Con el mismo tono dice que la producción ecológica o química depende del productor y de cuál es la finalidad de lo cultivado. “Para controlar las malezas, plantar mas juntamente dejando menos espacio entre plantas pero si su finalidad es alimentar millones no sirve la forma ecológica, no da el costo ni el rendimiento”.
La Ley actual prohíbe al cáñamo porque está catalogado como el mismo que el Cannabis Sativa con THC, comúnmente llamada “marihuana”. “Es de necio y no querer ver las cosas” sentencia el Ing. Dice que “no depende del cambio de Ley para su cultivo, por que el Cáñamo es inerte, no contiene principios activos, por ende no está contemplada por la ley”. En cambio, anuncia que el responsable sería “el actual gobierno
carece de control y empuje para una nueva política del agro y no tiene el coraje para llevar adelante una reestructuración del campo”. “La UBA ya me dio el ok, las trabas las ponen el ATMAT y el SENASA, ambos organismos encargados del control de las semillas” concluye Sorlino.
La idea del Ing. Sorlino es poder estudiar el cultivo cañamero en el establecimiento de la FAUBA bajo condiciones aptas y a baja escala para poder controlarlo de manera efectiva y correcta. Hay países que ya están cultivando esta especie, algunos más avanzados que otros, por ejemplo Polonia, EEUU, Canadá y España. Regionalmente, Chile y Uruguay.
Lo más importante para destacar es que con un solo cultivo no se desarrolla correctamente el campo ni tampoco es favorable no respetar el tiempo de regeneración del suelo cultivable. La meta tampoco consiste en suplantar un cultivo por otro. La mejor forma de llevar bien las cosas es la diversificación de cultivos. “En los años ´70 había 3 millones de hectáreas cultivadas con lino, actualmente es ignificante” comenta el Ing. Entonces, se espera que con este nuevo renacer del cultivo cañamero, salido de la invisibilización y del discurso falaz rondante, también salgan y renazcan las ganas de producir de todos los involucrantes un variopinto de especies vegetales porque en la diversidad esta la clave de mejorar la salud del campo. (GerAnPer)
Otro aporte sobre el mismo tema:


La humanidad en algún momento supo cultivar una especie vegetal que fue protagonista durante gran tiempo de la historia. El registro de su uso data del año 6.000 a.C. Se trata de la especie Cannabis Sativa no psicoactiva, más comúnmente llamada Cáñamo o Hemp y su potencial de aprovechamiento y beneficio es muy variado ya que sirve para fabricar todo tipo de productos, desde sogas hasta combustible, pasando por alimentos, cosméticos, ladrillos y papel ecológico. Argentina supo de los beneficios del cultivo de Cáñamo, de hecho, don Manuel Belgrano en 1797 redacta un documento donde aconseja y da las utilidades del cultivo de “lino y cáñamo” para el bienestar de la región. La historia más reciente es de la fábrica Linera Bonaerense, ubicada en Jáuregui provincia de Bs.As., que cultivaban este vegetal para fines tales como las suelas de alpargatas o para el cuerito de la canilla para evitar pérdidas. Más recientemente, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) elabora un compuesto plástico biodegradable incorporando fibras de Cáñamo.
En estos días la Facultad de Agronomía de la UBA se interesó por este vegetal tan noble y decidió tratar de importar semillas para su estudio. El encargado de tal misión es el Ingeniero Agrónomo Daniel Sorlino a cargo de la cátedra Cultivos Industriales de dicha facultad. “Nuestro interés por el cáñamo es para su estudio, observar su desarrollo y arraigo en nuestro suelo” dice Sorlino. El ingeniero es especialista en el cultivo de lino y lo comparó con el cáñamo en cuanto a su rusticidad en el cultivo y del aprovechamiento de sus partes ya que de ambos cultivos se utiliza casi la totalidad de la planta como también de sus granos (semillas). También, hizo notar que sería bueno rotar ambos cultivos ya que el lino se cultiva en invierno y el cáñamo en verano, obviando el correcto uso del suelo para su regeneramiento.
Argentina es un país productor de materias primas por excelencia, la ubicación geográfica de tierras cultivables es inmejorable. Ahora, con las políticas actuales y con el modelo sojero, Argentina esta destinada a ser el comedero del mundo y para llegar a satisfacer a las altas tasas de de desnutrición regional y mundial se necesita la mano del hombre para torcer la realidad con vegetales transgénicos. De hecho, a principios de junio, se llevó a cabo el Simposio Bioeconomía Argentina bajo el lema “el futuro de la innovación en alimentos”. El cáñamo no escapa del toque humano, de hecho se llegó a tal espécimen que hoy existe, sin THC (cannabinoide activo) gracias al entrecruzamiento de distintos fenotipos con bajo porcentaje en cannabinoides, es decir, se hizo un mejoramiento genético. “Personalmente la transgénesis no es mala por si sola sino que el condicionante es quién la maneja y cómo se usa” dice el Ing. Sorlino. Con el mismo tono dice que la producción ecológica o química depende del productor y de cuál es la finalidad de lo cultivado. “Para controlar las malezas, plantar mas juntamente dejando menos espacio entre plantas pero si su finalidad es alimentar millones no sirve la forma ecológica, no da el costo ni el rendimiento”.
La Ley actual prohíbe al cáñamo porque está catalogado como el mismo que el Cannabis Sativa con THC, comúnmente llamada “marihuana”. “Es de necio y no querer ver las cosas” sentencia el Ing. Dice que “no depende del cambio de Ley para su cultivo, por que el Cáñamo es inerte, no contiene principios activos, por ende no está contemplada por la ley”. En cambio, anuncia que el responsable sería “el actual gobierno
carece de control y empuje para una nueva política del agro y no tiene el coraje para llevar adelante una reestructuración del campo”. “La UBA ya me dio el ok, las trabas las ponen el ATMAT y el SENASA, ambos organismos encargados del control de las semillas” concluye Sorlino.
La idea del Ing. Sorlino es poder estudiar el cultivo cañamero en el establecimiento de la FAUBA bajo condiciones aptas y a baja escala para poder controlarlo de manera efectiva y correcta. Hay países que ya están cultivando esta especie, algunos más avanzados que otros, por ejemplo Polonia, EEUU, Canadá y España. Regionalmente, Chile y Uruguay.
Lo más importante para destacar es que con un solo cultivo no se desarrolla correctamente el campo ni tampoco es favorable no respetar el tiempo de regeneración del suelo cultivable. La meta tampoco consiste en suplantar un cultivo por otro. La mejor forma de llevar bien las cosas es la diversificación de cultivos. “En los años ´70 había 3 millones de hectáreas cultivadas con lino, actualmente es ignificante” comenta el Ing. Entonces, se espera que con este nuevo renacer del cultivo cañamero, salido de la invisibilización y del discurso falaz rondante, también salgan y renazcan las ganas de producir de todos los involucrantes un variopinto de especies vegetales porque en la diversidad esta la clave de mejorar la salud del campo. (GerAnPer)
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