Prusias, Barbatos y Larimón forman el trío de seductores infernales de mujeres.
Maestros, para quien se atreva a invocar sus nombres.
PRUSIAS
Su especialidad es la elocuencia, que no vacila en usar incluso como adulación, ruego o apremios, según sea la oportunidad o la naturaleza del objeto de sus deseos.
Anticipándose a los psicólogos que afirman que el punto débil de las mujeres es la fascinación por el lenguaje, Prusias lleva milenios sin tocar un cabello de sus inminentes poseídas, antes de estar seguro de que las tiene rendidas y entregadas a la seducción de sus palabras.
LARIMÓN
En materia de seducción su repertorio no es tan vasto como el de su socio Barbatos, ni su belleza masculina es tan deslumbrante en ese momento decisivo en el que la mujer lo contempla por primera vez. Su fuerte reside, por el contrario, en el conocimiento intuitivo e infalible que tiene de las fantasías eróticas mas ocultas e inquietantes de su compañera circunstancial, incluso- o sobre todo- de aquellas ésta a mantenido ocultas ante todos sus amantes y en ocasiones ante si mismas.
Esta capacidad para descubrir y proporcionar el placer en sus aspectos mas reprimidos, lo ha convertido justamente en el favorito de numerosas mujeres, entre las que sin dudas se encuentran las mas arriesgadas y valientes.
BARBATOS
Gusta de seducir a las mujeres en el verano, a la hora de la siesta, siempre que se estén lavando y se afirma que causa estragos durante las vacaciones en hoteles, playas y piscinas.
Físicamente es uno de los demonios mas bellos, lo cual facilita sus trabajos, ya que se vale de la confianza que despierta su buena presencia.En el aspecto mantico, destaca por su habilidad para desentrañar los oráculos que se ocultan en la voz de los animales, cuyos resultados reparte sin vacilar entre sus devotos, para aliviarlos de sus temores ante el porvenir.
Maestros, para quien se atreva a invocar sus nombres.
PRUSIAS
Su especialidad es la elocuencia, que no vacila en usar incluso como adulación, ruego o apremios, según sea la oportunidad o la naturaleza del objeto de sus deseos.
Anticipándose a los psicólogos que afirman que el punto débil de las mujeres es la fascinación por el lenguaje, Prusias lleva milenios sin tocar un cabello de sus inminentes poseídas, antes de estar seguro de que las tiene rendidas y entregadas a la seducción de sus palabras.
LARIMÓN
En materia de seducción su repertorio no es tan vasto como el de su socio Barbatos, ni su belleza masculina es tan deslumbrante en ese momento decisivo en el que la mujer lo contempla por primera vez. Su fuerte reside, por el contrario, en el conocimiento intuitivo e infalible que tiene de las fantasías eróticas mas ocultas e inquietantes de su compañera circunstancial, incluso- o sobre todo- de aquellas ésta a mantenido ocultas ante todos sus amantes y en ocasiones ante si mismas.
Esta capacidad para descubrir y proporcionar el placer en sus aspectos mas reprimidos, lo ha convertido justamente en el favorito de numerosas mujeres, entre las que sin dudas se encuentran las mas arriesgadas y valientes.
BARBATOS
Gusta de seducir a las mujeres en el verano, a la hora de la siesta, siempre que se estén lavando y se afirma que causa estragos durante las vacaciones en hoteles, playas y piscinas.
Físicamente es uno de los demonios mas bellos, lo cual facilita sus trabajos, ya que se vale de la confianza que despierta su buena presencia.En el aspecto mantico, destaca por su habilidad para desentrañar los oráculos que se ocultan en la voz de los animales, cuyos resultados reparte sin vacilar entre sus devotos, para aliviarlos de sus temores ante el porvenir.