¿Qué podemos esperar de nuestra juventud si nuestro ex presidente Mujica se ríe de todos nosotros? ¿Qué ejemplo significa que el Presidente cuente como una gracia como salió a hacer política cuando estaba impedido por la Constitución?
Realmente estimados lectores, esto no tiene color político, es simplemente un comentario, que ni siquiera es periodístico, se trata de la reacción de un ciudadano como pueden ser cualquiera de ustedes.
Lean esto con atención:
El ex mandatario recordó que "muchísimos compañeros valiosos" fueron a buscarlo durante la campaña electoral, "asustados" con los resultados que venían arrojando las encuestas. "Me vinieron a pedir que saliera, y, sabiendo que el presidente no puede, lo hice como pude, a cara de perro. No tengo empacho en confesarlo, porque no puedo dejar de ser frentista y militante", dijo.
Se pasan por sus partes todo, son inimputables, se piensan que son inmortales, dicen lo primero que se le viene a la mente.
¿A cara de perro? Un fiscal o un juez de nuestro Poder Judicial deberían imponer justicia, actuar de oficio, pedir una sanción; pero ni sueñen que eso pueda pasar.
“El Bicho” Eduardo Bonomi, ministro del Interior se da el lujo de salir a la prensa a criticar a los jueces, decir que no procesan, que la Suprema Corte actúa mal. ¿Qué es lo que está pasando? ¿Dónde quedó el respeto a la autoridad de un País?
El otro anormal de “El Ñato” Fernández Huidobro se aburrió ya de decir cualquier disparate de todo lo que se le ocurre.
¿Vivimos en Democracia? ¿O se trata de una dictadura de quienes gobiernan el País?
Este hombre (Mujica) que fue presidente cagándose de risa con su “barra” de todos nosotros, que se aburrió de decir disparates es como el carro de El Chaná, está fuera de concurso.
Y mientras los uruguayos continuemos riéndonos de lo que dice Mujica, como si fuera un humorista de Tinelli, vamos a seguir retrocediendo, perdiendo el respeto, los valores, el vocabulario.
Ahora anda por todo el País insultando a sus rivales, intentando ridiculizarlos, descalificando gente, riéndose de todo como si fuera reitero, inimputable.
¿No hay nadie que le pueda parar el carro a Mujica? ¿No existe mecanismo que haga parar tanta ordinariez?
Él y su esposa Lucía Topolansky calificando de “boniatos o payasos” a sus rivales políticos y resulta que causa risa en la población y hasta los periodistas lo aplauden.
No quiero ni pensar lo que sería Lucía de intendente de Montevideo, quizás pueda superar en ordinariez y mala educación a su marido.