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Historia De Varg Vikernes [Burzum]


El 10 de agosto de 1993, Varg Vikernes asesinó a Oystein Aarseth, más conocido como Euronymous, de veintitrés puñaladas; dos en la cabeza, cinco en el cuello y dieciséis en la espalda.

Durante el juicio Vikernes aseguró, entre otras muchas cosas, que las puñaladas habían sido muchas menos de las que apuntaba la policía; Euronymous, en su ciega huida, habría caído sobre cristales rotos y se habría hecho varios cortes, pero ni mucho menos todas las heridas eran obra del cuchillo. También dijo que lo había hecho en defensa propia, ya que Euronymous planeaba matarle y él lo había descubierto y, consecuentemente, procurado la ventaja. Esto, sin embargo, no le impidió detenerse en un lago para quitarse de encima la sangre de Euronymous y para deshacerse de la ropa manchada.

Cuando todo esto ocurrió, Varg Vikernes tenía veinte años, y Euronymous veinticinco.

La oleada de comentarios, opiniones y pareceres al respecto que levantaron el asesinato, la detención y el juicio de Vikernes fue tal que se podrían escribir varios libros -que, de hecho, se han escrito- y el volumen de información disponible -procedente de muy diversas fuentes, incluyendo al propio Vikernes- es inmenso. Así que les ruego me disculpen si la lectura se les hace excesivamente larga y densa, o si encuentran que, por el contrario, en esta historia faltan datos. Dicho esto, sigamos adelante.

Quizá sea interesante rebobinar la cinta y volver al principio; no ya al principio de la amistad entre Vikernes y Euronymous, sino más al principio, todavía más. Quizá hasta llegar a cuando Vikernes era sólo un crío y tuvo que vivir durante un año en Bagdad porque su padre, ingeniero electrónico, trabajaba entonces para Saddam Hussein, desarrollando un programa informático. Durante este tiempo, Vikernes, de seis años, y su hermano mayor, tuvieron que asistir a una escuela pública, porque en el colegio inglés ya no quedaban plazas. Y aquí Vikernes descubrió algo interesante; si bien el profesor no se lo pensaba dos veces a la hora de largarle una hostia a algún alumno díscolo, con Vikernes y su hermano no se atrevía, porque eran blancos. Blancos caucásicos. Y este profesor no se atrevió a levantarle la mano a Vikernes ni siquiera cuando éste le llamó mono.



Burzum


Vikernes también habló un poco acerca de sus padres; según él, su padre era uno de esos filonazis acomplejados: tiene en casa una bandera con la esvástica y le revientan los negros y los moros que vienen a su país a robarle su dinero, pero se avergüenza, y mucho, de que su hijo sea un skinhead de ideología nacionalsocialista. Una de las mayores preocupaciones de su madre, al parecer, era que a Vikernes se le ocurriera traer a casa a una chica negra pero, hasta ahora, la pobre mujer no ha sido capaz de hallar una explicación posible al hecho de que su hijo fuera/sea un neonazi de ovación y vuelta al ruedo. Lo cierto es que es todo un misterio, querida señora.

Tal vez les interese saber que Varg Vikernes ni se llama así ahora mismo, ni se llamaba así hasta, aproximadamente, 1992. A Vikernes, sus maravillosos padres lo bautizaron Kristian. Sí, sí, como lo leen: Kristian. Cuando Vikernes, ya más crecidito, fundó Burzum probablemente se dio cuenta de que eso de llamarse Kristian cuando tu pasatiempo preferido es ir por ahí quemando iglesias quizá no sea lo más coherente; y se cambió ese nombre que aborrecía por Varg, que significa lobo en sueco, y que tiene un estilo como más pagano, más salvaje, ¿no? Como más Cromañón, vamos, como las puntas de flecha de sílex y el irse a cagar detrás de un matorral sin tener ni papel higiénico.
En julio de este mismo año, y quizá tratando de deshacerse de la horrenda imagen que, desde 1993, va asociada a su nombre y apellidos, Vikernes volvió a cambiarse el nombre, figurando actualmente como Louis Cachet en el registro noruego de residentes.Vikernes tomó el apellido de su esposa, Marie Cachet, francesa, con la que vive actualmente en Limousin, Francia.

Pero volvamos al joven, al adolescente Vikernes, cargado con los complejos y la idiotez inherentes a esas edades; según diversas fuentes, el chaval estaba metido entonces en el asunto neonazi. En alguna entrevista afirmó que no había skinheads en Bergen, la ciudad noruega en la que vivía. No sé ustedes, pero yo estoy casi segura de que esto no es más que un problema de semántica; si los skinheads adoptan la ideología pero no la estética, tal vez no sea correcto llamarles skinheads, más que nada porque lo skinhead es más una estética que otra cosa; la ideología que hay detrás está relacionada con la extrema derecha, y en ciertos casos ideología y estética van de la manita. Pero no siempre. Si Vikernes afirma que en Bergen no había skinheads, es posible que fuera cierto: en Bergen no habría personas con pinta de skinhead. Otra cosa muy distinta sería decir que en Bergen no hay personas que profesen ideologías de extrema derecha; tal vez habría sido más inteligente preguntarle a Vikernes por su ideología, y no por sus pintas.
La cuestión, resumiendo el galimatías, es que el hecho de que un chico lleve el pelo rapado no le convierte en skinhead -faltan otros muchos atributos-, pero tampoco quiere decir que no pueda tener filiaciones fascistas. Éste, precisamente, parece haber sido el caso de Vikernes en esta época, justo antes de montar Burzum.

-¿Y qué cuernos, -se preguntarán ustedes,- es eso de Burzum?

Para los frikis poco aplicados: Burzum significa oscuridad en la lengua negra de Mordor inventada por Tolkien para El Señor de los Anillos. Este dato ya les da otra pista para que se hagan una idea del señor Vikernes; era, y probablemente siga siendo, fanático total del trabajo de Tolkien, si bien es probable que tuviera con él una relación más similar al amor-odio; Vikernes había llegado a la conclusión de que Tolkien, católico practicante, se había inspirado en la mitología, la cultura y la lengua noruega para crear Mordor, su lengua negra, y al malvado Sauron y sus esbirros. Según Vikernes, lo que Tolkien había hecho era relacionar la tradición noruega pagana con la maldad, cosa que le pareció fatal y que, dicho sea de paso, fue lo mismo que hizo en su día la iglesia católica con los cultos paganos que persistían en Europa en la edad media, asociándolos con Satán, aunque nada tuvieran que ver con éste, que fue una invención medieval. Pero sigamos, que me desvío del tema y me pongo imposible cuando hablo de brujas.

Volviendo a Burzum: parece ser que Vikernes llevaba tocando la guitarra desde los catorce años, actividad que probablemente compaginaba con su neonazismo de tapadillo. A los diecisiete contactó con una banda local, Old Funeral; entre los diecisiete y los dieciocho años tocó la guitarra con ellos e incluso participó en uno de sus EPs. Fue después de esto que Vikernes se decidió a montar su propio proyecto de black metal: Burzum. Vikernes comenzó este proyecto alrededor de 1991, siguió desarrollándolo durante su estancia en la cárcel, y permanece activo en la actualidad: su último disco, Sôl austan, M"ni vestan, salió en mayo de este año. En Burzum Vikernes lo hace casi absolutamente todo: compone letras y música, aporta la voz, toca los instrumentos, realiza las mezclas y graba las demos. Lo único que no hacía en sus comienzos era lanzar sus discos, porque quien lo hacía era Euronymous, mediante su recién creado sello Deathlike Silence Productions (DSP). Hasta hoy nunca ha habido un concierto en directo de Burzum, y aunque Vikernes llegó a planteárselo en su momento, invitando a Samoth, de Emperor, a tocar el bajo, éste sólo llegó a aparecer en el EP Aske.

Al empezar con Burzum, Vikernes había ido metiéndose en la escena del black metal noruego que, como ya comentamos en los dos artículos anteriores, tenía su núcleo en Helvete, la tienda de música regentada por Euronymous. Allí, armado con dos demos y alternando con músicos y fans del black y el death metal, Vikernes fue dándose a conocer, hasta llamar la atención de Euronymous, quien seguramente vio en el jovencito Vikernes una máquina de hacer pasta, ya que Burzum era un proyecto novedoso a varios niveles: era una banda de un sólo componente, el sonido no era similar al de la mayoría de bandas del momento y había una filosofía y una actitud personal bastante particulares detrás del proyecto. Además de todas estas cosas, Vikernes había adoptado un seudónimo, que, cómo no, también se había sacado de los libros de Tolkien, más concretamente de un orco llamado Grishnákh; así, en la escena del black metal, a Vikernes se le conocía como Count Grishnakh (Conde Grishnakh), y para acompañar al seudónimo se había preparado un uniforme la mar de impresionante.


quema de iglesias


Como ya habíamos ido diciendo en los dos posts anteriores, casi todos estos tipos que formaban la escena del black metal noruego estaban muy preocupados por parecer malvados. Cuanto más malvados mejor. Más malvados que Esperanza Aguirre con síndrome premenstrual. Esto no es tarea fácil; son muchas horas posando para fotos con espadas de escayola y cuchillos de cazador, portando siniestros cirios en ominosos subterráneos mohosos, y con el careto más pintado que la puerta de un puticlub. Horas y horas tiñéndose las melenas de negro, probándose capas negras, elaborando cotas de malla con las arandelas de las latas de coca-cola, asegurando que uno ha comido fragmentos del cerebro de un amigo muerto, haciéndose collares con los fragmentos de su cráneo, y proclamando a los cuatros vientos que Satán es mi señor y nada me ha de faltar.

En algún momento dado, a principios del 92, o quizá un poco antes, alguien empezó con el rollito ése de que si Satán mola mil, y no se sabe con seguridad si fue Euronymous o Vikernes, si bien Vikernes llegó a decir más adelante que era una estupidez que un músico de black metal se definiera como satánico, teniendo en cuenta que el satanismo es una inversión del cristianismo; aceptar el satanismo significaría aceptar, en cierta medida, la realidad de la Iglesia. Pero independientemente de quién empezara a dar la murga con el tema, la cuestión es que Euronymous se lo tomó muy en serio. Y algunos otros aparentemente también, aunque quizá motivados por otras ideologías, porque el seis de junio de 1992 empezaron a arder iglesias por toda Noruega , siendo la primera de ellas la iglesia de madera de Fantoft. Y no se pierdan el detalle de la fecha, que es muy diver: el 6 del 6 del 92 fue sábado, que es... ¡el sexto día de la semana! ¡¡¡666!!! ¡Ia ia Cthulhu fhtagn!

En un momento dado y a raíz de una entrevista publicada en un periódico noruego, de la que hablaremos un poco más adelante, se arrestó a Vikernes como presunto autor del incendio, pero la acusación se desestimó por falta de pruebas. Es curioso, sin embargo, que Vikernes utilizara una foto de la iglesia carbonizada de Fantoft en la portada de uno de los EPs de Burzum. ¿A que no adivinan cómo se llama este EP? Aske: cenizas en noruego. Seguro que él no fue.


Varg vi


Cuando le preguntaban a Vikernes si había sido él el incendiario, eludía la pregunta muy ladinamente aportando, además, nuevos datos sobre su verdadera ideología: No voy a decir que yo haya quemado ninguna iglesia, pero te diré otra cosa: una persona lo empezó todo. Fui declarado no culpable de incendiar la iglesia de madera de Fantoft pero, de todas maneras, fue eso lo que precipitó todo lo demás. Se hizo el seis de junio y todo el mundo lo relacionó con el satanismo. Lo que todo el mundo pasó por alto es que el seis de junio del 793 en Lindsfarne, en Gran Bretaña tuvo lugar el primer ataque vikingo conocido en la historia, con vikingos de Hordaland, que es mi lugar de origen... Ellos (los cristianos) profanaron nuestras tumbas, nuestros túmulos, así que fue una venganza.

Así que, quemando esta iglesia en esta fecha, matamos dos pájaros de un tiro, por lo que a móvil del crimen respecta, porque había dos opciones que, realmente no estrechaban el cerco en torno a los posibles culpables:

a) es una venganza satánica: lo que lo vincularía a ciertos grupos de black metal noruego
b) es una venganza pagana: lo que lo vincularía a otros ciertos grupos de black metal noruego

¡Todos salimos ganando! Y, ¿se fijan ustedes?, ya va apuntando la verdadera ideología de Vikernes: el paganismo nacionalista escandinavo, también denominado odinismo. Pa cagarse.

En cualquier caso, este comentario de Vikernes parece la mar de efectivo para acojonar a la gente. Y para decirle a todo el mundo sin decirlo que, efectivamente, había sido él quien le había pegado fuego a la iglesia. Por si a alguien le queda alguna duda, otro dato; Vikernes se encargó muy diligentemente de que nadie creyera que Euronymous había podido tener nada que ver con la quema de iglesias: La cuestión es que todas estas iglesias (incendios de iglesias) están relacionadas con una persona... que no es Oystein (Euronymous), obviamente. Todos los incendios de iglesias (los hizo esa persona), con la excepción de Stavanger, porque eso lo hizo otro grupo (que, por cierto, se ha convertido al paganismo nacionalista).
Aquí tenemos a Vikernes, queriendo dejar bien claro que el mariquita de Euronymous ni de coña habría podido realizar semejante atrocidad; y teniendo en cuenta que, por entonces, la amistad entre él y Euronymous empezaba a hacer aguas, a mí me parece que esta declaración no es más que una manera de ridiculizar a Euronymous y darse bombo a sí mismo ante sus fieles seguidores.
Pero continuemos, si les parece.

Por esta época oscura, en la que a muchos integrantes de la escena del black metal noruego les había dado por la cremación ritual de los bienes inmuebles de la santa madre iglesia, Vikernes estaba vinculado a Mayhem no sólo por su amistad y sus negocios con Euronymous, líder y guitarrista de la banda; por entonces, Euronymous había invitado a Vikernes a tocar en uno de los discos de Mayhem, cuando había transcurrido aproximadamente un año desde el suicidio de Dead. Juntos, Euronymous y Vikernes habían logrado poner en fuga al entonces bajista de Mayhem, Stian Johannsen (alias Occultus), que había venido reemplazar a Necrobutcher; juntos le habían amenazado de muerte -quién sabrá los motivos- plantando ante su casa un crucifijo en llamas y rompiéndole las ventanas a pedradas, y juntos se dedicaban, con la misma actitud de malotes de mierda, a intentar asustar y escandalizar a la opinión pública granjeándose, de paso, una publicidad que incrementara las ventas en Helvete. Con este fin, Euronymous y Vikernes habían planeado una entrevista con un popular diario local, el Bergens Tidende.

El modus operandi fue el siguiente: dos coleguitas de Vikernes le hicieron una entrevista anónima, bajo su seudónimo, Count Grishnackh, en la que afirmaba, entre otras cosas, que él había quemado las iglesias y asesinado a un fulano en Lillehammer, una ciudad del este de Noruega . Esto último no había sido él quien lo había hecho, sino uno de los integrantes de Emperor, que atiende por Bard Eitun. Pero esa ya es otra historia. El caso es que los coleguitas de Vikernes se encargaron de hacer llegar esta entrevista a la redacción del Bergens Tidende; y como para cada acción hay una reacción, un periodista del diario se puso en contacto con Vikernes para entrevistarle con más seriedad.
Se citó al periodista en un apartamento y se le dijo que le pegarían un tiro si se le ocurría llamar a la policía. Vikernes aseguró años después, muy de risas, que el pobre reportero no se había dado cuenta de que mucho de lo que le había contado en la entrevista era una exageración, una broma, que le estaba tomando el pelo. Qué quieren que les diga; si yo me veo encerrada con varios draculines de éstos y amenazada de muerte, lo más probable es que mi sentido del humor no esté muy animado. Vikernes y sus amiguitos le dijeron al periodista que sabían quiénes eran los autores de los incendios y dejaron entrever que podrían haber sido ellos mismos. Además aseguraron que estas acciones iban a continuar, y que su propósito como adalides del black metal era propagar el miedo y la maldad, motivo por el cual estaban contándole todas estas movidas al pobre periodista acojonado: para que el periódico las publicitara, sembrando el terror en Noruega . Pero además aportaron datos relacionados con los incendios que la policía no había revelado a la opinión pública, y que el redactor contrastó con la autoridades antes de publicar el artículo, confirmándose que tales datos eran correctos. El artículo se publicó en enero del 93, en primera página, acompañado de esta bonita foto de Vikernes:


historia de varg vir


Aunque Vikernes había realizado la entrevista bajo seudónimo, y a pesar de que la foto no revelaba mucho acerca de su verdadera identidad, la policía terminó localizándole y arrestándole por incendiario, pero tras un par de semanas y después de mucho investigar tuvieron que dejarle en libertad por falta de pruebas. Tras su salida de prisión Varg ridiculizó sin descanso las excesivas comodidades de que gozó durante su confinamiento; Varg quería algo más radical, más duro, una mazmorra, pan y agua, cadenas y grilletes, ¡que le pegaran los guardias, por dios!, ¡que le insultaran!, que para algo él era más duro que Clint Eastwood con hemorroides. Curiosamente, cuando apenas un año después le detuvieron para interrogarle acerca del asesinato de Euronymous, Vikernes se quejó de las condiciones inhumanas en que lo mantuvieron, porque ni le apagaron la luz ni tampoco quisieron darle una mantita de repuesto a la hora de dormir. Pobre Varg. ¿En qué quedamos Varg?

Es de recibo preguntarse si mientras todo esto ocurría había surtido efecto la estrategia publicitaria que tan maquiavélicamente habían planeado Euronymous y Vikernes. Al fin y al cabo, debió de pensar Vikernes, si me han arrestado y metido en la trena dos semanas, aunque hayan sido tan insoportablemente cómodas, que haya sido por algo.
Pero, pobrecito Varg, el tiro le había salido por la culata; debido a la enorme atención negativa que Helvete y su dueño estaban recibiendo a causa del artículo del Bergens Tidende, Euronymous había decidido cerrar la tienda. Vikernes aseguró siempre que no había sido decisión de Euronymous, sino de sus padres que, avergonzados por la mala prensa que perseguía a su hijo y a la tienda, le habían presionado para que la cerrara. Y ésta, precisamente, fue una de las cosas que aniquiló definitivamente la relación entre Vikernes y Euronymous, porque a Vikernes le parecía intolerable, lamentable y vergonzoso que un hombre hecho y derecho cediese a las presiones de sus padres asustados, aun cuando habría podido hacer un muy buen negocio de todo el asunto. Su opinión acerca de Euronymous ya no estaba muy a flote por entonces, pero aquéllo había terminado de hundirla en las fosas abisales de la miseria espiritual.

Y la cosa, a partir de ahí, fue cuesta abajo y sin frenos. Como Rajoy hablando en inglés. Como mi vecino versionando canciones de la Jurado.


EL ASESINATO

Se dijo que había sido una disputa para hacerse con el liderazgo de la escena del black metal noruego. Se dijo que había sido por dinero. Se dijo que había sido por hacerse el machito, superando el asesinato a sangre fría perpetrado por un colega en Lillehammer. Pero Vikernes siempre dijo y, estoy muy segura, seguirá diciendo hasta el final, que lo que hizo fue en defensa propia. Ustedes permítanme, en este momento, que yo me descojone. Muy agradecida.

Vikernes aseguraba estar completamente convencido, porque al parecer alguien se lo había dicho, de que Euronymous tenía planes para él, y de que éstos no incluían ni sofá y palomitas viendo Lo que el Viento se LLevó, ni tampoco una tranquila velada debatiendo si es más macho Rob Halford o Vince Neil. No; Euronymous lo que quería hacer con él era lo siguiente, en este estricto orden:

1. inmovilizar a Vikernes con un táser
2. atarlo de pies y manos (y posiblemente amordazarlo también, digo yo)
3. meterlo en el maletero del coche
4. llevarlo a un bosque remoto
5. atarlo a un árbol
6. torturarlo y asesinarlo
7. habiéndolo grabado todo en vídeo para el disfrute del respetable

Claro, seguro que ustedes con sus amigos habrán tenido alguna que otra fricción o desacuerdo, y puede que incluso hayan llegado a las manos y lo hayan disfrutado, pero imagino que les daría un poco la risa si alguien les viniera con el cuento de que su aminemigo pretende hacerles todas estas cosas tan truculentas. A Varg Vikernes no le dio la risa porque, según dijo, Euronymous era muy bocazas, y siempre andaba fanfarroneando de todo delante de todo el mundo -que si hoy me he comido un niño, que si ayer me tiré un pedo que rompí los calzoncillos-, pero sólo había confesado sus planes de asesinar a Vikernes a unas pocas personas de su entorno más inmediato, lo que le hizo ponerse pero que muy en guardia al amigo Varg.


Noru


Por entonces, Vikernes había cortado toda relación con Euronymous y había vuelto a Bergen, la ciudad donde residía habitualmente cuando no estaba de visita en Oslo. Allí recibió una carta de Euronymous en la que éste le pedía, muy amistosamente, que se reunieran para firmar un contrato pendiente sobre el que ya habían hablado y llegado a un acuerdo anteriormente, probablemente relacionado con la gestión de Burzum. Vikernes interpretó este mensaje de Euronymous como el proverbial trozo de queso que se pone como cebo en la ratonera, y decidió dejarse de tonterías: tomar el control de la situación, ir a visitar a Euronymous, llevarle el contrato firmado para que le dejase en paz de un puñetera vez y, si se terciaba, arrearle una paliza y dejarle hecho un Ecce Homo.

Vikernes convivía en aquel momento con Snorre Ruch, un zagal que había entrado a formar parte de Mayhem, llenando el hueco que había dejado Vikernes después de mandar a Euronymous A.T.P.C. Al recibir la carta, Vikernes le había comentado a Snorre su intención de hacerle una visita a Euronymous; según la versión de Vikernes, al bueno de Snorre se le había ocurrido que si le acompañaba podría enseñarle a Euronymous unos riffs de guitarra nuevos que había estado currándose para Mayhem. Así que, a eso de las nueve de la noche, cogieron los dos, se montaron en el Golf de Vikernes, y tiraron camino a Oslo en un viaje que, atravesando las montañas de este a oeste, dura entre seis y siete horas por carretera.

Llegaron alrededor de las tres de la madrugada, y Vikernes llamó al telefonillo. Euronymous, que seguramente había estado durmiendo, le dijo que volviera más tarde, pero el otro insistió diciéndole que había traído el contrato firmado y Euronymous terminó por abrirle, seguramente con simbolitos de dólar refulgiendo en sus ojos. O si no de dólares, de coronas noruegas. Mientras Vikernes subía por las escaleras, Snorre se quedó fuera fumando un cigarro, porque tanto en el apartamento de Euronymous como en el coche de Vikernes, estaba prohibido fumar. A partir de aquí, y recuéndelo bien, todo lo que les voy a contar es la versión que el propio Varg Vikernes dio del asesinato, y que figura al alcance de cualquiera en su página web.

Euronymous recibió a su intempestivo visitante en la puerta de su casa, asobinado aunque nervioso, según Vikernes, y en ropa interior. Vikernes le tendió el contrato firmado, pero en vez de darse media vuelta y no buscarse más líos, le preguntó a Euronymous que qué coño estaba maquinando para, seguidamente, acercarse más a él, cosa que Euronymous debió de interpretar como una agresión real o potencial, porque entonces le atizó una patada en el pecho a Vikernes para, acto seguido, dar media vuelta y meterse en el apartamento; Vikernes asumió que Euronymous pretendía armarse, probablemente con un cuchillo de cocina o incluso una escopeta (la misma que un par de años antes usara Dead para volarse la cabeza) y salió disparado detrás de él, sacando del bolsillo un pequeño cuchillo con el que apuñaló una vez a Euronymous al alcanzarle.

Euronymous consiguió salir del piso y empezó a correr por los pasillos, sangrando como un cochino, dando alaridos y llamando a los timbres de los vecinos, en busca de alguna ayuda, justo cuando el bueno de Snorre llegaba de fumarse su cigarro y se encontraba con este panorama, y con Varg Vikernes saliendo del apartamento y blandiendo un cuchillo ensangrentado. Una cosa que le había cabreado mucho a Vikernes era que Euronymous hubiera intentado escapar de él después de la primera puñalada; para él, esa reacción le convertía en un cobarde despreciable, y precisamente por eso merecía, más que nunca, morir. Vikernes cuenta que le dio tres o cuatro puñaladas más en el hombro izquierdo mientras intentaba escapar, y asegura que Euronymous cayó sobre los cristales de una lámpara rota, lo que le provocó muchos más cortes de los que él le había infligido. En ese momento, Euronymous se detuvo y le pidió a Vikernes que le dejase para, seguidamente, intentar patearle por segunda vez. Esta vez, Vikernes le clavó el cuchillo en la frente y Euronymous murió.

El cadáver de Euronymous rodó escaleras abajo y Vikernes salió corriendo en busca de Snorre, que era quien tenía las llaves del coche y que, al parecer, estaba en estado de shock por todo lo que había presenciado y, por tanto, era susceptible de dejar a Vikernes en una situación peligrosa. Emprendieron la vuelta con Snorre al volante pero, al poco rato, Vikernes se dio cuenta de que su compañero conducía de manera errrática, dando vueltas por el centro de Oslo, y le cambió el sitio. A mitad de camino se detuvieron junto a un lago, donde Vikernes se lavó y se deshizo de la ropa ensangrentada, hundiéndola con piedras en una zona profunda. Lo curioso es que, después de haberse quedado en pelota viva, Vikernes encontró, casualmente, una muda de ropa casi completa en su coche. A saber: unas camisetas de Burzum que llevaba para vender en Sarpsborg, unos pantalones sucios tirados en el asiento trasero, y una sudadera de Kreator con el lema "Pleasure to kill" -matar es un placer-, que un colega se había dejado olvidada. ¡Oh, ironías y casualidades de la vida!

Hay un par de pequeños detalles, con respecto al asesinato, que me gustaría comentar; Varg Vikernes jura y perjura que el cuchillo que utilizó para matar a Euronymous no sólo era muy pequeño sino que, además, estaba tan poco afilado que, de intentar cortar un tomate por la mitad, sólo conseguiría aplastarlo. Otro detalle es que si hacemos recuento de las puñaladas de Vikernes nos salen, como mucho, seis. La primera puñalada, entre tres o cuatro puñaladas en la espalda, y la puñalada mortal. Un total de seis que, como convendrán conmigo, dista mucho de la cifra de veintitrés que dio la policía. En ambos casos, Vikernes se aferró a estos datos -entre otros- con la esperanza de fortalecer la credibilidad de sus motivos: la autodefensa. Tampoco está de más comentar que algunos de los músicos del entorno más próximo tanto a Euronymous como a Vikernes dudan mucho que este asesinato fuera motivado por una necesidad de autodefensa. Necrobutcher, por poner un ejemplo, considera que el asesinato estuvo motivado fundamentalmente por las cuestiones de dinero antes mencionadas.

Y aquí termina la versión de Varg Vikernes y da comienzo una versión que es mezcla de muchas.


EL ARRESTO

Parece ser que la policía de Oslo enseguida se olió la tostada y Varg Vikernes fue sospechoso desde el primer momento, pero como éste les viniera con un cuento lo suficientemente bien tramado, procuraron buscarle las vueltas al asunto por otro lado: interrogando a Snorre y a otro amigo, que se había quedado en casa de ambos mientras ellos estaban en Oslo visitando a Euronymous. Con estos dos ya no pincharon en hueso; los pobres, con una presencia de ánimo muchísimo menor que la del gélido Vikernes, enseguida cantaron por soleares sin poderse ir por peteneras.

El diecinueve de agosto de 1993 se procedió al arresto de Varg Vikernes, en cuya casa de Bergen se hallaron ciento cincuenta kilos de explosivos robados (dinamita y glinita), tres bolsas de detonadores electrónicos, y tres mil balas.


EL JUICIO


Historia De Varg Vikernes [Burzum]


Vikernes mantuvo su versión en todo momento, y sigue considerando actualmente que el juicio no fue más que un trámite para aplicarle una pena que estaba decidida desde mucho antes del veredicto; según él, Noruega le había adjudicado el papel de hombre del saco -porque él no se lo había buscado, señores-, y habría de recibir por tanto la pena correspondiente; para ésto sólo necesitaban encontrar la más mínima excusa: que Vikernes cometiera el más mínimo error, y podrían encerrarlo y tirar la llave. Al menos durante unos cuantos años.

Vikernes insistió en que su ataque a Euronymous fue motivado por el temor de que éste llevara a cabo sus supuestos planes de matarle. Supuestamente, cuando fue a visitar a Euronymous no pensaba asesinarle sino, como mucho, darle una paliza si la cosa se ponía tensa, de ahí que no fuera debidamente armado, y que únicamente portase un cuchillo pequeño y sin apenas filo. También defendió que no había habido ensañamiento y aseguró que la mayoría de los cortes que presentaba el cadáver se habían producido al caer Euronymous en calzones sobre cristales rotos.
Parece ser -según Vikernes- que, aunque Snorre había indicado a la policía el lugar exacto del lago donde Vikernes se había deshecho de la ropa ensangrentada, lo único que se pudo encontrar fue una camiseta que no presentaba rastros de sangre y cuya pertenencia a Vikernes no se pudo probar.
Vikernes también aseguró que Snorre no tenía nada que ver con el asesinato y que si había estado presente había sido por pura casualidad, pero Snorre contradijo este testimonio explicando que Varg Vikernes había planificado el asesinato de Euronymous y que le había presionado para que le acompañara. Como imaginarán, Vikernes considera evidente que a Snorre le chantajearon para que ofreciera este falso testimonio.
En el juicio también se dijo que el amigo de Snorre y Vikernes que se había quedado en casa de éstos durante su ausencia no era más que una coartada cuidadosamente planeada: el cometido del chico consistía en hacer ver que en la casa había gente (Vikernes y Snorre) y retirar dinero con las tarjetas de crédito de Vikernes para reafirmar la impresión de que Vikernes había permanecido en Bergen todo el tiempo.


Además del cargo de asesinato se le acusó también de la quema de tres iglesias y del intento de quema de una cuarta; las pruebas que se presentaron para respaldar estas acusaciones fueron los testimonios de varias personas que identificaron a Varg Vikernes como autor de los incendios. Vikernes dijo que estos testigos eran amigos de Euronymous, y que no se habían presentado pruebas que demostrasen que estos testimonios eran ciertos.
Para finalizar, se le acusó también de robo y almacenamiento de explosivos, siendo este último el único de todos los cargos de los que Vikernes se declaró culpable. Confesó que se había hecho con los explosivos para estar preparado en caso de que Estados Unidos decidiese iniciar una guerra fría contra Noruega (!).

El día en que se dictó la sentencia, ardieron dos iglesias más en Noruega . A Vikernes se le aplicó la pena máxima: veintiún años de cárcel de los que sirvió catorce en total. Durante su encarcelamiento se dedicó, sobre todo, a sacar nuevos discos de Burzum, elaborados casi completamente mediante sintetizadores, y a profundizar en el asunto del paganismo nacionalista, escribiendo libros y artículos.

A Snorre Ruch le cayeron ocho años por complicidad.

En 2003, mientras cumplía condena, Vikernes fue transferido a una cárcel de baja seguridad. A finales de octubre de aquel año, Vikernes se dio a la fuga tras un breve permiso. Paró un coche en el que iba una familia y se hizo con él a punta de pistola. Casi un día después la policía consiguió dar con él y arrestarle; en el coche se encontraron con lo siguiente:

-cuchillos
-una máscara de gas
-ropa de camuflaje
-un gps
-mapas
-una brújula
-un portátil
-un móvil

Más adelante dieron también con el lugar donde Vikernes había estado escondido durante su breve escapada, y allí encontraron una pistola y un rifle automático AG3. Llegaron a la conclusión de que la huida había sido bien planeada y que debía de haber contado con la ayuda de varias personas de fuera.


Varg Vikernes salió en libertad el veintidós de mayo de 2009. Apenas una semana después de su salida de la cárcel ardió otra iglesia, esta vez en Valer.

El dieciséis de julio de este mismo año, 2013, la policía detuvo a Vikernes y a su señora, Marie Cachet, después de que ésta comprara cuatro rifles, por sospecha de posibles actividades terroristas, pero se demostró que la señora de Vikernes tenía los permisos necesarios para realizar la compra y se les dejó en libertad.


Burzum


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