
Hércules (mitología romana) o Herácles (mitología griega), fue un Héroe mitad hombre y mitad Dios. Era hijo de Júpiter, (el equivalente romano del dios griego Zeus), y la mortal Alcmena, hija de Teseo. Llevó a cabo doce grandes trabajos, llamados Los doce trabajos de Heracles y fue divinizado y ascendió al monte Olimpo.
La historia empieza con Perseo y Andrómeda, cuyos hijos reinaron sobre Micenas, Tirinto y Midea en Argos. Electrión reinó en Micenas, y su reinado se vio amenazado por una incursión de los tafios, que robaron su ganado y mataron a siete de sus hijos. El sobrino de Electrión, Anfitrión, encontró el ganado en los campos del rey de Élide y lo compró de nuevo. Cuando Electrión descubrió que se había pagado de nuevo por su ganado, discutió violentamente con su sobrino: Anfitrión tiró su maza a una de las vacas y, accidentalmente, le dio a su tío y lo mató, o eso argumento en su defensa. Fue juzgado por el crimen, y su castigo consistió en ser desterrado de Argos, además de prohibírsele tener relaciones sexuales con su nueva esposa, la hija de Electrión, Alcmena, hasta haber vengado la muerte de los siete hijos de su tío. Alcmena y Anfitrión se desplazaron hasta la ciudad de Tebas, donde el rey Creonte lo purificó de su crimen. Anfitrión no tardó en vengar la muerte de sus primos combatiendo con los tafios y derrotándolos. De pronto una noche, mientras su marido volvía a Tebas después de esa guerra, Alcmena yacía en la cama, preocupada por él y deseando que regresase sano y salvo. Alguien entró súbitamente con el mismo aspecto y la misma voz que Anfitrión, hablando sin cesar de la guerra, pero en realidad era Zeus disfrazado. Traía consigo una copa de oro y un desñumbrante collar también de oro, regalos de los dioses para la novia. Esa noche Alcmena concibió un hijo de Zeus. La noche siguiente su verdadero marido regresó finalmente de la guerra y compartió lecho con ella por vez primera, y ella concibió un segundo hijo. Nueve meses después dio a luz a dos mellizos: Hércules, hijo de Zeus, e Ificles, hijo de Anfitrión. Un día antes de que Alcmena fuese a dar a luz, Zeus había estado jactándose ante los otros dioses de que el niño que iba a nacer, descendiente de Perseo, reinaría sobre los demás descendientes de éste. Hera ya estaba consumida por los celos, y furibunda con Alcmena porque ésta había yacido con Zeus, y esas observaciones jactanciosas la llevaron a tomar la terrible decisión de vengarse. Fue a Argos, donde la esposa del rey Esténelo (otro de los hijos de Perseo) también estaba encinta, pero aún no debía dar a luz, y apresuró sus dolores de parto para que alumbrase a un prematuro, mientras prolongaba el parto de Alcmena, para que Hercules viniese al mundo después de lo que pretendía Zeus. De este modo, la predicción de Zeus se cumpliría con el pequeño Euristeo en lugar de con Hercules, y sería el primero el que reinaría en Micenas y Tirinto en Argos, y el hijo de Zeus se vería obligado a servir a Esténelo hasta haber llevado a cabo exitosamente doce trabajos formidables.
Infancia
Alcmena dejó a sus hijos recién nacidos solos en su cuna unos instantes. Cuando regresó a la habitación, vio perpleja cómo dos serpientes se disponían a hincar sus colmillos en la cara de los niños. Alcmena se abanlanzó sobre ellas, dispuesta a interponerse entre las serpientes y sus retoños, pero antes de que pudiera llegar a la cuna, Hercules ya las había agarrado, una con cada mano, y las estaba estrangulando. Esta fue la primera de muchas ocasiones en que Hera trató de matar a Hercules, y también la que le procuró la gloria por ser su primera hazaña. El nombre de Heracles significa Gloria de Hera en griego, y no parece un nombre demasiado afortunado teniendo en cuenta la aversión que la diosa sentía por él. Hay quien piensa que, originalmente, Hercules era hijo de Zeus y Hera, y que las historias de ese odio fueron invenciones posteriores, pero acaso el término gloria en su nombre indique tal vez la gloria con que Hera lo cubría, una y otra vez, enviándole tantísimos monstruos a los que vencer. De niño, Heracles tenía un carácter indomable; tuvo muchos tutores, y a pesar de que disfrutaba aprendiendo las artes de la guerra, no soportaba al tutor que trataba de enseñarle a leer y escribir. Un buen día, agredió a su maestro, Linus, con la primera arma que encontró a su alcance, la silla en la que estaba sentado. Cuando ese arranque de mal genio llegó a oídos de su padrastro, Anfitrión, éste pensó que le convendría pasar algún tiempo en las montañas pastoreando los rebaños de ovejas. Poco después, Hercules oyó hablar a los pastores de un león que atacaba al rebaño en el monte Citerón y en el monte Helicón. Pertechado con un garrote y un tronco de acebuche que arrancó de cuajo del suelo, mató al león sin problemas. Cabe la posibilidad de que fuese éste el león con cuya piel suele aparecer Heracles, alrededor del cuello, y cuyas fauces emplea como yelmo.

El tributo de Tebas a Orcómeno
La siguiente tarea heroica que desmpeñó Hercules fue ayudar a Creonte, rey de Tebas. Tebas era un reino derrotado que pagaba tributo a su conquistador, el rey de Orcómeno. Heracles se encontró con los hombres que iban a recaudar el tributo y se enfrentó a ellos, los venció y les cortó las orejas y la nariz diciendo: Llevadle estos pedazos a vuestro rey, porque ése es el único tributo que vais a recoger de Tebas. En respuesta, los hombres de Orcómeno formaron un ejército para recaudar el tributo, pero Heracles los derrotó sin la menor dificultad. El rey Creonte le ofreció entonces en matrimonio a su única hija, Megara, y una vez el héroe hubo aceptado la oferta, le ofreció también el reino de Tebas. Todo parecía ir sobre ruedas para el joven héroe, pero Hera estaba a punto de dar rienda suelta a su implacable venganza. Zeus se había jactado de que el siguiente descendiente de Perseo que naciese sería el rey de los demás, y ahora Euristeo, el rey de Tirinto y Micenas, exigía que Heracles realizase doce trabajos para él, como esclavo suyo.
Los doce Trabajos de Hércules
Los doce trabajos son una serie de arcaicos episodios relacionados por una narración continua posterior, sobre la penitencia llevada a cabo por Hercules, el mayor de los héroes griegos. Los enfrentamientos individuales de éste con varios animales le sitúan antes de la literatura griega y los temas orientales:
«Es una cuestión abierta si los antiguos griegos tuvieron alguna oportunidad de ver un león vivo, pero la migración de la imagen del león y de las escenas de lucha con éste está bien documentada arqueológicamente»
(Burkert 1985, p. 209)
El establecimiento de un ciclo fijo de doce trabajos era atribuido por los griegos a un poema épico (hoy perdido) escrito por un tal Peisandros de Rodas, quizás sobre el 600 a. C.
Tal como se conservan, los trabajos de Heracles no se narran en ningún lugar único, sino que deben ser recompuestos a partir de muchas fuentes. Ruck y Staples (p. 169-170) aseveran que no hay una forma única de interpretar los trabajos, pero que seis estaban situados en el Peloponeso, culminando con la rededicación de Olimpia y los otros seis, parte de la misma secuencia, llevaron al héroe mucho más lejos. En cada caso, el patrón era el mismo: Heracles era enviado a matar o conquistar, o a buscar para el representante de Hera Euristeo un animal o planta mágicos. «Todos los lugares seleccionados eran previamente baluartes de Hera o de la “Diosa” y Entradas al Otro Mundo» (p. 169).
Primer trabajo: El León de Nemea
El primer trabajo que Euristeo impuso a Hercules fue dar muerte al león de Nemea, hijo de los monstruos Ortro y Equidna, fiera temible cuya piel era invulnerable a toda clase de armas. Hercules intentó matarlo con una maza pero sólo logró asustarlo, el león se introdujo en su cueva y Hercules lo siguió y luchó con la fiera cuerpo a cuerpo, estrangulándola. Presentó el cadáver del animal a Euristeo, quien, asombrado y aterrorizado, le prohibió que volviera a entrar jamás en la ciudad; en adelante debía exhibir los frutos de sus trabajos ante las puertas de Micenas. Euristeo ordenó a sus herreros que le fabricasen una jarra de bronce que escondió bajo tierra. En adelante, siempre que se anunciaba la llegada de Hercules, se refugiaba en ella y enviaba sus órdenes por medio de un heraldo.
Utilizando las garras del león, Heracles lo despellejó y llevó a partir de entonces su piel invulnerable como armadura, y su cabeza como casco. El león de Nemea, tras su muerte, se convirtió en la constelación Leo.
Segundo trabajo: La Hidra de Lerna
El segundo trabajo ordenado por Euristeo fue la destrucción de la hidra de Lerna, enorme serpiente multicéfala hija de Tifón y Equidna. Este monstruo había sido criado por la propia Hera para enfrentarlo a Hercules; sus cabezas se reproducían al ser cortadas, y exhalaban un vaho capaz de matar a todo el que se hallara cerca.
Hercules, conteniendo la respiración, comenzó a luchar contra la hidra aplastando sus cabezas con una maza, pero enseguida brotaban otras nuevas. Hera envió un enorme cangrejo para que ayudase a la hidra, pero Hercules lo aplastó con el pie. Yolao acudió en ayuda de Hercules, y mientras éste cortaba las cabezas con una espada Yolao quemaba las heridas con una antorcha para evitar que se reprodujesen. Tras dar muerte a la hidra y desentrañarla, mojó sus flechas en la hiel del monstruo, a partir de entonces la más pequeña herida que estas flechas causasen sería letal.
Euristeo no consideró este trabajo como debidamente ejecutado, ya que Yolao había ayudado a Hercules.
Este trabajo origina la constelación de escorpio
Tercer trabajo: La Cierva de Cerinia
El tercer trabajo de Hercules consistía en capturar la cierva de Cerinia y llevarla viva a Micenas. Este animal tenía pezuñas de bronce y cornamenta de oro. Estaba consagrada a Artemisa, ya que era una de las cinco ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharlas a su carro, y la única que había logrado escapar.
Hercules persiguió a la cierva incansablemente día y noche hasta el mismo país de los Hiperbóreos. Aprovechando un momento en que el animal se detuvo a beber, Heracles inmovilizó sus patas delanteras con una flecha que hizo pasar entre el tendón y el hueso sin derramar sangre. Entonces la apresó y se la llevó a Micenas.
En honor a la cierva, se creo la constelación de Aries
Cuarto trabajo: El Jabalí de Erimanto
Euristeo ordenó a Hercules que capturase vivo a un enorme jabalí que vivía en los bosques de Erimanto y que causaba estragos en los campos que rodeaban Psófide.
De camino hacia Erimanto, Hercules hizo una parada para visitar a su amigo el centauro Folo, quien compartió con él su comida y su vino. Pero los otros centauros, al oler el vino que estaba especialmente reservado para ellos, montaron en cólera y atacaron a Hercules, quien los rechazó primero con teas y luego con sus flechas envenenadas, dando muerte a varios de ellos y poniendo en fuga a los demás. Mientras Hercules enterraba a sus víctimas Folo sacó una de las flechas de Heracles y la examinó, asombrado de que algo tan pequeño pudiese dar muerte a criaturas tan formidables. La flecha se le cayó y lo hirió en un pie, matándolo. Hercules enterró a su amigo con excepcionales honras fúnebres al pie de la montaña que tomó su nombre, y prosiguió en busca del jabalí.
Hercules persiguió a la bestia durante horas, llevándolo hasta una zona cubierta de nieve donde saltó sobre su lomo y lo ató con cadenas, llevándoselo sobre sus hombros a Micenas.
Los colmillos del jabalí de Erimanto se conservaron en el templo de Apolo en Cumas.
De este trabajo surge la Constelación de Libra
Quinto trabajo: Los establos del Rey Augias
Augias, rey de Elide, era el hombre que más ganado poseía en el mundo, los dioses habían hecho a sus rebaños inmunes a todas las enfermedades, y eran increíblemente fértiles. Pero Augias no había limpiado jamás sus establos, que esparcían un hedor insoportable por todo el Peloponeso. Además la capa de estiércol sobre la tierra de los valles era tan gruesa que ya no podían labrarse para sembrar grano.
Euristeo ordenó a Hercules limpiar aquello en un solo día, sonriendo al imaginar al héroe cargando el estiércol en cestos y llevándoselo sobre sus hombros. Hercules, sin mencionar el mandato de Euristeo, convino con Augias en que, si lograba limpiar todo aquello en un solo día, obtendría a cambio la décima parte de los rebaños.
Hercules derribó dos de las cuatro paredes de cada establo, tras lo cual desvió de sus cursos los ríos Alfeo y Peneo, consiguiendo que las aguas se llevasen todo el estiércol de los establos, así como el que cubría los valles. Pero Augias, al enterarse de que Euristeo ya había ordenado a Hercules limpiar sus establos, se negó a pagar lo acordado. Hercules pidió que el caso se sometiera a arbitraje, el hijo de Augias declaró ante los jueces que su padre había hecho un trato con Hercules, por lo cual Augias, lleno de cólera, desterró de Elide a su hijo y a Hercules, afirmando que los dioses de los ríos, y no él, habían realizado el trabajo. Euristeo, por su parte, no consideró el trabajo como uno de los diez, ya que Hercules había sido contratado por Augias.
Por el uso que hace Hércules del agua, de este trabajo surge la constelación de Acuario
Sexto Trabajo: Las Aves del Lago Estínfalo
Hercules recibió de Euristeo la orden de expulsar del lago Estínfalo a ciertos pájaros comedores de hombres y ganado que tenían picos, alas y garras de bronce y cuyos excrementos venenosos arruinaban los cultivos.
Hercules no podía ahuyentar a las aves con sus flechas, pues eran demasiado numerosos. Atenea le entregó un par de címbalos de bronce, que Hercules agitó con fuerza produciendo tal estruendo que las aves, enloquecidas de terror, alzaron el vuelo. Muchas de ellas fueron derribadas por las flechas de Hercules, y las restantes huyeron hacia la isla de Ares en el Mar Negro, donde fueron encontradas años después por los Argonautas.
POr el uso de las lfechas contra aves, este trabajo inspiro la constelacion de capricornio
Séptimo trabajo:El Toro de Creta
El rey cretense Minos había prometido a Poseidón sacrificar en su honor un hermoso toro. Minos incumplió su promesa y Poseidón, como venganza, volvió loco al animal e hizo que Pasífae, esposa de Minos, se aparease con él, concibiendo al Minotauro. El toro, que arrojaba llamas por la boca, recorría la isla destrozándolo todo a su paso.
Euristeo ordenó a Hercules que capturase al toro. Tras una ardua lucha, Hercules doblegó al monstruo y lo llevó vivo a Micenas, donde Euristeo quiso consagrarlo a Hera, quien rechazó el regalo. El toro fue puesto en libertad, atravesó la Argólide, cruzó el istmo de Corinto y se quedó en la llanura de Maratón, donde posteriormente lo encontraría Teseo.
En honor al toro surge la constelación de Tauro
Octavo trabajo:Las Yeguas de Diomedes
El octavo trabajo impuesto por Euristeo consistía en capturar las cuatro yeguas comedoras de hombres del rey tracio Diomedes. Este las tenía atadas con cadenas, y las alimentaba con la carne de sus inocentes huéspedes.
Hercules partió hacia Tracia con un grupo de voluntarios; tras derrotar a los hombres de Diomedes Hercules arrojó el cuerpo de éste, todavía con vida, a sus yeguas, quienes tras devorarlo se volvieron tan mansas que el héroe pudo uncirlas al carro de Diomedes y llevárselas a Micenas, donde fueron consagradas a Hera.
Durante la lucha las yeguas devoraron a Abdero, amigo de Hercules, quien había quedado encargado de custodiarlas. Hercules fundó en su honor la ciudad de Abdera.
Este trabajo origina la constelacion de cáncer.
Noveno Trabajo: El Cinturón de Hipólita
Hipólita, reina de las amazonas, llevaba un cinturón regalo de Ares, el dios de la guerra. Euristeo quiso regalar este cinturón a su hija Admete, e impuso a Hercules la tarea de conseguirlo.
Los amigos de Hercules se unieron a él en su aventura para ayudarlo a vencer al poderoso ejército de las amazonas. Embarcaron hacia Escitia, región próxima al Mar Negro, y desembarcaron en el puerto de Temiscira, donde Hipólita fue a visitarlos. Sintiéndose atraída por el musculoso cuerpo de Hercules, Hipólita le ofreció el cinturón como prenda de amor. Mientras tanto Hera, disfrazada de amazona, había difundido el rumor de que los extranjeros planeaban raptar a Hipólita; las amazonas, encolerizadas, atacaron la nave de los griegos. Hercules, sospechando una traición, mató a Hipólita y le arrebató el cinturón; tras una dura batalla en la que Hercules dio muerte a todas las jefas amazonas y obligó a huir a su ejército.
En el camino de vuelta Hercules, al pasar cerca de Troya, vio a una muchacha encadenada a unas rocas. Se trataba de Hesíone, hija del rey troyano Laomedonte, quien había sido castigado por Poseidón (el Dios de los Mares) por haber incumplido un trato. Hesíone sería sacrificada a un monstruo enviado por Poseidón. Hercules rompió las cadenas de Hesíone y se ofreció a matar al monstruo a cambio de dos yeguas inmortales que Zeus había regalado a Laomedonte. Hercules dio muerte al monstruo pero Laomedonte se negó a cumplir lo pactado, tras lo cual Hercules se hizo de nuevo a la mar, jurando vengarse.
Este trabajo se relaciona con la creacion de la constelación de Virgo
Décimo trabajo:Los Bueyes de Geriones
Para realizar su décimo trabajo, Hercules tuvo que viajar a los confines del mundo. Euristeo le ordenó que le trajese el ganado del monstruo Geriones, quien tenía tres cabezas, seis brazos y seis piernas y cuya fuerza era extraordinaria. Geriones vivía en la isla de Eriteya, en el extremo occidente, más allá del río Océano, sus rebaños pastaban cerca de los de Hades y estaban al cuidado del pastor Euritión y del perro Ortro, monstruo bicéfalo hermano de Cerbero, el guardián de los infiernos.
Al llegar a Tartesos, en el estrecho que separaba Europa de la antigua Libia (el actual Estrecho de Gibraltar) Hercules, para conmemorar su largo viaje, levantó dos columnas, una en Europa y otra en África. Helio brillaba sobre Hercules y éste, enfadado por el intenso calor que le impedía trabajar, disparó una flecha al dios, quien protestó malhumorado. Hercules se disculpó por su acción y destensó su arco, Helio ofreció entonces a Hercules la copa de oro que le servía para trasladarse cada noche del occidente al oriente, en la que Hercules navegó hasta la isla de Eriteya.
Al llegar a la isla el perro Ortro y el pastor Euritión se abalanzaron sobre el héroe, quien los mató de un mazazo. Avisado por el pastor de Hades, Geriones alcanzó a Hercules y lo obligó a luchar, siendo traspasado por sus flechas. Seguidamente Hercules embarcó el ganado en la copa de Helio y se dirigió de nuevo a Tartesos para devolvérsela. Luego, continuó su camino bordeando las costas mediterráneas, donde hubo de defender varias veces su botín de los ataques de los ladrones de ganado. En Italia vivió numerosas aventuras; al pasar por Liguria fueron tantos sus asaltantes que agotó todas sus flechas y tuvo que dirigir una plegaria a Zeus para que le enviase una lluvia de piedras, gracias a las cuales pudo librarse de sus enemigos.
Al llegar a Micenas Hercules entregó el ganado a Euristeo, quien lo sacrificó en honor a Hera.
Este trabajo origina la constelacion de Piscis
Undécimo Trabajo: Las Manzanas de las Hespérides
Al no considerar Euristeo como válidos dos de los diez trabajos que había impuesto a Hercules (la destrucción de la hidra y la limpieza de los establos de Augias) impuso a éste dos nuevas tareas, la primera consistía en recoger los frutos del manzano de oro, regalo de bodas de la Madre Tierra a la diosa Hera, esposa de Zeus. Este manzano estaba plantado en un jardín situado en el extremo norte de la Tierra, custodiado por las ninfas Hespérides -hijas del titán Atlante, castigado por Zeus a sostener eternamente la bóveda del cielo- y el dragón Ladón, monstruo de cien cabezas hijo de Tifón y Equidna.
Hercules no sabía cómo llegar al jardín por lo que se dirigió hacia Iliria en busca del dios Nereo, conocedor del secreto, a quien obligó a revelar la situación del jardín; Nereo intentó escapar adoptando múltiples formas, pero al final se vio obligado a revelar el secreto. Al pasar por el Cáucaso Hercules se encontró con Prometeo, quien por haber entregado el secreto del fuego a los hombres había sido castigado por Zeus a una horrible tortura: encadenado a una montaña, un águila monstruosa lo atacaba a diario y le devoraba el hígado, que crecía de nuevo al irse el águila. Hercules mató al águila de un flechazo y liberó a Prometeo quien, en agradecimiento, desveló a Hercules el secreto de cómo obtener las manzanas: no debería ser él quien las arrancase del árbol, sino Atlante, y advirtió a Heracles que no debía aceptar la propuesta que Atlante le haría a continuación.
Atlante estaba dispuesto a cualquier cosa con tal de librarse aunque sólo fuese por unos momentos de la terrible carga que soportaba, Hercules le ofreció sostener él mismo la bóveda del cielo si Atlante le traía las manzanas de oro; como Atlante temía al dragón Ladón Hercules lo mató con una flecha, tras lo cual relevó a Atlante sosteniendo la bóveda celeste mientras éste obtenía las manzanas. Atlante, feliz al verse liberado de su carga, propuso a Hercules llevar él mismo las manzanas a Euristeo. Hercules, recordando la advertencia de Prometeo, fingió estar de acuerdo y pidió a Atlante que se hiciese cargo del peso durante unos momentos mientras él se colocaba una almohadilla en la cabeza para estar más cómodo. Atlante dejó las manzanas en el suelo y volvió a soportar su carga, Hercules cogió las manzanas y se despidió.
Tras vivir una serie de aventuras en Libia y Egipto Hercules regresó a Micenas donde entregó las manzanas a Euristeo, quien las devolvió a Hera.
Este trabajo da origen a la constelación de Géminis
Duodécimo Trabajo:La Captura de Cerbero
El último trabajo fue el más peligroso de todos, Euristeo ordenó a Hercules descender al Tártaro (el Reino de los Muertos), los dominios del temible Hades, y capturar a Cerbero, perro monstruoso hijo de Tifón y Equidna, que tenía tres cabezas, una serpiente por cola y cabezas de serpiente a lo largo de su cuerpo. Cerbero era el guardián de la puerta de entrada al Tártaro.
Antes de descender al Tártaro Hercules se dirigió a Eleusis, donde el sacerdote Eumolpo lo inició en los Misterios Eleusianos, ritos sagrados purificadores preparatorios para la vida en el Mundo Subterráneo. Una vez preparado, Hercules descendió al Tártaro, guiado por Hermes y Atenea. Aterrado por el aspecto de Hercules, el barquero Caronte lo transportó sin reparos a la otra orilla de la laguna Estigia; cuando Hercules bajó de la barca de Caronte los espíritus de los muertos huyeron aterrados, con excepción de Meleagro y la Gorgona Medusa. Al ver a Medusa desenvainó su espada, pero Hermes lo tranquilizó diciéndole que no era más que un fantasma; cuando apuntó con una flecha a Meleagro, éste se rió diciéndole que nada tenía que temer de los muertos, y tras una charla amistosa Hercules, conmovido por la triste historia de Meleagro, prometió a éste que se casaría con su hermana Deyanira. Más adelante Hercules se encontró con Teseo y Pirítoo, a quienes Hades retenía vivos en el Tártaro, pegados a la Silla del Olvido desde que bajaron con la intención de raptar a Perséfone (esposa de Hades); Hercules consiguió liberar a Teseo pero tuvo que dejar atrás a Pirítoo. Luego liberó a Ascálafo de la roca bajo la cual lo había encarcelado Démeter (madre de Perséfone). Viendo la sed que sufrían las almas de los muertos Hercules quiso sacrificar una de las vacas de Hades para que pudieran beber su sangre, siendo atacado entonces por el pastor de Hades, Menetes; cuando Hercules estaba a punto de acabar con Menetes apareció Perséfone, quien rogó a Hercules que perdonase la vida a su rival y condujo a Hercules al palacio de Hades.
Cuando Hercules pidió el perro Cerbero a Hades éste le dio permiso para llevárselo si conseguía dominarlo sin emplear armas. Tras un prolongado forcejeo con Cerbero logró vencerlo y se lo llevó a Micenas, y tras presentarlo ante Euristeo lo devolvió a Hades.
Este trabajo se relaciona con la creación de la constelación de Capricornio
Otras aventuras de Hercules
Después de haber completado los doce trabajos impuestos por Euristeo, libre al fin de la servidumbre de éste, Hercules se dirigió hacia Ecalia al enterarse de que el rey Eurito había prometido casar a su hija Yole con el arquero que disparase mejor que él y sus cuatro hijos. El Dios Apolo había regalado un arco a Eurito y le había enseñado a utilizarlo, y el rey se jactaba de superar al dios en puntería. Hercules ganó la competición pero Eurito despreció a Hercules y no cumplió su promesa. Hercules, enfadado, abandonó Ecalia. Poco después se produjo un robo en Ecalia, varias yeguas del rey Eurito habían desaparecido y éste culpó inmediatamente a Hercules. Ifito, hijo de Eurito, siguió las huellas de las yeguas, que conducían a Tirinto; disimulando sus sospechas, Ifito pidió a Hercules que lo ayudase a buscar el ganado robado; Hercules comprendió que Ifito lo acusaba de ser el ladrón, y lo mató arrojándolo desde la torre más alta de Tirinto.
A consecuencia del homicidio Hercules sufrió un segundo ataque de locura. A pesar de ser purificado por el rey Deífobo el héroe sufría terribles pesadillas y tuvo que acudir al oráculo de Delfos en busca de consejo. Al negarse la pitonisa a atenderlo por haber matado a Ifito Hercules, airado, se apoderó del trípode de Apolo sobre el que la pitonisa se sentaba. El dios Apolo, indignado, acudió para evitar el robo del trípode sagrado y luchó con Hercules hasta que Zeus separó a los combatientes con un rayo y los obligó a hacer las paces. A continuación la pitonisa accedió a los deseos de Heracules y profetizó que para librarse de su aflicción éste debería venderse a sí mismo como esclavo durante un año y entregar a los hijos de Ifito el dinero que obtuviese. Hercules fue comprado por la reina Onfale de Lidia, a quien Hercules sirvió durante el tiempo convenido, librando Asia Menor de los bandidos que la infestaban.
Una vez libre Hercules regresó a Tirinto, donde reclutó un ejército para atacar Troya y vengarse del rey Laomedonte, quien había incumplido la promesa hecha a Hercules en su camino de regreso del país de las Amazonas. Hercules arrasó Troya y dio muerte a Laomedonte y a todos sus hijos con excepción del menor, Podarces, y de Hesíone. Tras entregar a Hesíone como esposa a su amigo y lugarteniente Telamón, Hercules invitó a Hesíone a elegir como regalo de bodas a uno de los prisioneros; Hesíone eligió a su hermano pequeño Podarces, y pagó además su libertad ofreciendo su velo de oro a cambio; de aquí, según la tradición, Podarces tomó el nombre de Príamo (que significa comprado). Hercules, tras saquear Troya, puso a Príamo en el trono y partió rumbo a Tirinto.
Por aquél entonces tenía lugar la batalla entre los Dioses y los Gigantes, enfurecidos estos últimos porque Zeus había recluido a sus hermanos los Titanes en el Tártaro. Hera profetizó que los Gigantes jamás morirían por mano de un dios sino por la de un humano vestido con una piel de león. Atenea, enviada por Zeus, pidió ayuda a Hercules quien mató primero al jefe de los gigantes, Alcioneo, cayendo a continuación Porfirión -quien, herido por una flecha de Eros, había cambiado su cólera por lujuria y se disponía a violar a Hera-, el siguiente en caer fue Efialtes, quien cuando estaba a punto de vencer a Ares fue alcanzado por una flecha de Apolo en el ojo izquierdo y por otra de Hercules en el derecho. Cada vez que un dios hería a un gigante era Hercules quien tenía que asestarle el golpe mortal.
Poco después de su regreso a Tirinto, Hercules reunió un nuevo ejército y atacó Elide para vengarse del rey Augias, a quien guardaba rencor a causa del quinto trabajo. Esta vez, sin embargo, Hercules enfermó y fue derrotado por los llamados Moliónidas, generales del ejército contrario, quienes hirieron gravemente a su hermano Ificles y obligaron a Hercules a retirarse. Poco tiempo después Hercules tendió una emboscada a los Moliónidas cuando iban de camino hacia los Juegos Istmicos, los mató y organizó una segunda expedición contra Elide, tomando la ciudad y matando a Augias, tras lo cual estableció como rey a Fileo, hijo de Augias que había defendido los derechos de Hercules siendo por ello desterrado por su padre.
A continuación Hercules saqueó y quemó la ciudad de Pilos, cuyos habitantes habían acudido en ayuda de Elide. Uno de los defensores de la ciudad era Periclímeno, nieto de Poseidón, quien tenía el poder de adoptar formas diversas. Periclímeno se transformó primero en león, luego en serpiente, al cabo de un rato para pasar desapercibido tomó forma de abeja, Atenea advirtió a Hercules y Periclímeno, al verse descubierto, tomó forma de águila y se abalanzó sobre el héroe, quien lo atravesó con una flecha.
Hercules se dirigió luego hacia Calidón, donde pidió al rey Eneo la mano de su hija Deyanira, tal como había prometido a Meleagro en el Tártaro. Uno de los pretendientes de Deyanira era el dios-río Aqueloo, con quien Hercules se vio obligado a luchar. Tras una dura batalla en la que Aqueloo luchó adoptando sus tres formas de toro, serpiente y hombre con cabeza de toro, Hercules lo venció y le arrancó uno de sus cuernos. Después de casarse con Deyanira Hercules se quedó a vivir en Calidón hasta que durante un banquete mató involuntariamente al sobrino del rey Eneo, y a pesar del perdón de éste Hercules decidió pagar con la debida pena del exilio y partió hacia Traquis acompañado de Deyanira.
De camino hacia Traquis Hercules y Deyanira llegaron al río Eveno, donde el centauro Neso se ofreció a trasladar a Deyanira a la otra orilla a cambio de dinero. Pero Neso, en lugar de cumplir el trato, escapó al galope con Deyanira en sus brazos con la intención de violarla; Hercules hirió al centauro con una de sus flechas envenenadas y Neso, antes de morir, aconsejó a Deyanira que recogiese en un tarro la sangre que manaba de su herida y mojase con ella una túnica de Heracles, si algún día le era infiel, indicándole que de esta forma recuperaría el amor del héroe.
Tras llegar a Traquis y haber realizado varias acciones guerreras en Tesalia Hercules marchó sobre Ecalia, cuyo rey Eurito se había negado a entregarle a su hija Yole años atrás. Hercules tomó la ciudad y se llevó a Yole como concubina.
Muerte y Apoteosis de Heracles
Tras la conquista de Ecalia Hercules, agradecido por su victoria, quiso erigir un altar en honor de su padre Zeus y envió a su heraldo Licas a Traquis para que le trajese una túnica para la ceremonia. Deyanira, celosa al ver que Yole acompañaba a Licas, impregnó la túnica con la sangre del centauro Neso; cuando Hercules se vistió la túnica el calor derritió el veneno de la Hidra -inoculado por la flecha de Heracles- mezclado con la sangre del centauro. El veneno corroía la carne de Hercules y éste, al intentar quitarse la túnica, se arrancaba también pedazos de carne. Su sangre hervía a borbotones, se tiró de cabeza al arroyo más cercano y las aguas empezaron a hervir (posteriormente fueron llamadas Termópilas, o "paso caliente"

. Nadie se atrevía a acercarse a Hercules hasta que, retorciéndose de dolor, éste mandó venir a su hijo Hilo, a quien ordenó que construyese una gran pira y quemase su cuerpo inmortal hasta que quedase totalmente destruido. Deyanira, desolada, se suicidó.
Nadie se atrevía a encender la hoguera hasta que Filoctetes consintió en hacerlo, recibiendo como recompensa el arco y las flechas de Heracles. Mientras el fuego destruía su cuerpo una gran nube envolvió la pira y pudo escucharse un formidable trueno. Al disiparse la nube no quedaba ya rastro del cuerpo de Heracles: su alma inmortal había ascendido al Olimpo.
Tras reconciliarse con Hera, ésta ofreció a Hercules a su hija Hebe en matrimonio. Hercules viviría desde entonces eternamente entre los dioses.
Película Animada
ENLACE DESCARGA
Fuentes:
http://mgar.net/var/hercules2.htm
http://es.wikipedia.org/wiki/Heracles
http://es.wikipedia.org/wiki/Los_doce_trabajos
http://html.rincondelvago.com/hercules-los-doce-trabajos.html
Espero que les resulte interesante mi post!
En lo Personal a mi este personaje y toda la mitología en general me apasiona y es por eso que lo quería compartir aon ustedes.
Saludos!!!
