Hola que tal amigos taringueros en la primera parte les conté sobre todo lo que se debe presentar para hacer un exorcismo les prometí dos historias una del padre Amorth y otra del P. Fortea pero en vista de que las del P Amorth son muy largas colocaré tres historias, dos del padre Fortea y una experiencia que tuve.
Una musiquita para ambientar
Caso X del P.Juan Antonio Fortea
Este caso fue el de una señora que en exorcismo comenzó a cantar con una potencia y una belleza impresionantes. Y eso a pesar de estar tumbada boca arriba, sujetada por varios hombres en una postura muy inadecuada para poder cantar con fuerza. Cantaba canciones de iglesia, pero totalmente desconocidas para mí.
Por el estilo de ellas me imagino que se trataba de letras y músicas de principios del siglo XX. No reconocía ni una sola de ellas, pero aquel chorro de voz llenaba la iglesia entera de un modo verdaderamente admirable. Antes de comenzar a cantar, de su boca salieron todo tipo de vulgaridades y obscenidades. Se tornó violenta y hubo que sujetarla. Tras dos horas, decidimos seguir otro día. Un problema eclesial, impidió la segunda sesión.
Yo la exorcizaba en una diócesis distinta a la mía, pero el obispo que había dado el permiso, lo retiró sin dar explicación alguna. Cuando se lo dije a la señora, reaccionó de un modo muy agresivo. Le pedí que esperara un poco, a que se solucionara lo que fuera, pues yo todavía no sabía cuál había sido la razón para que el mismo día que íbamos a tener la sesión, unas pocas horas antes, se me comunicara esa decisión. Pero la señora, completamente ofuscada, me dijo que no quería volver a saber nada de la Iglesia. El asunto eclesial se resolvió, más bien debería decir que se resolvió la insidia de un clérigo haciendo lo posible para que no hubiera exorcismos.
Pero cuando llamé a esa señora me repitió lo que ya me había dicho la primera vez, que no quería saber nada de la Iglesia. Como se ve, el ejercicio de esta labor resulta complicado, lleno de escollos y no resulta infrecuente que las personas no perseveren. Ya que perseverar supone orar cada día y cambiar de vida, cumpliendo los Diez Mandamientos. En bastantes ocasiones, las personas anulan la primera cita el mismo día que tienen fijado para venir a verme. El miedo, la desesperanza, la sensación de que hagan lo que hagan no va a servir para nada, hacen que muchos desfallezcan antes de empezar el proceso, y algunos a mitad de él.

Por el estilo de ellas me imagino que se trataba de letras y músicas de principios del siglo XX. No reconocía ni una sola de ellas, pero aquel chorro de voz llenaba la iglesia entera de un modo verdaderamente admirable. Antes de comenzar a cantar, de su boca salieron todo tipo de vulgaridades y obscenidades. Se tornó violenta y hubo que sujetarla. Tras dos horas, decidimos seguir otro día. Un problema eclesial, impidió la segunda sesión.
Yo la exorcizaba en una diócesis distinta a la mía, pero el obispo que había dado el permiso, lo retiró sin dar explicación alguna. Cuando se lo dije a la señora, reaccionó de un modo muy agresivo. Le pedí que esperara un poco, a que se solucionara lo que fuera, pues yo todavía no sabía cuál había sido la razón para que el mismo día que íbamos a tener la sesión, unas pocas horas antes, se me comunicara esa decisión. Pero la señora, completamente ofuscada, me dijo que no quería volver a saber nada de la Iglesia. El asunto eclesial se resolvió, más bien debería decir que se resolvió la insidia de un clérigo haciendo lo posible para que no hubiera exorcismos.
Pero cuando llamé a esa señora me repitió lo que ya me había dicho la primera vez, que no quería saber nada de la Iglesia. Como se ve, el ejercicio de esta labor resulta complicado, lleno de escollos y no resulta infrecuente que las personas no perseveren. Ya que perseverar supone orar cada día y cambiar de vida, cumpliendo los Diez Mandamientos. En bastantes ocasiones, las personas anulan la primera cita el mismo día que tienen fijado para venir a verme. El miedo, la desesperanza, la sensación de que hagan lo que hagan no va a servir para nada, hacen que muchos desfallezcan antes de empezar el proceso, y algunos a mitad de él.
Caso XVIII del P.Juan Antonio Fortea
El caso de esta mujer de cuarenta y tantos años me llegó enviado por otro exorcista. En cuanto oré quedó claro que se trataba de un caso de posesión. Un caso en que, a juzgar por lo que decía el demonio a través de la mujer, la posesión se había producido a causa de la magia negra realizada por un hombre homosexual que se había enamorado de su marido. Ese hombre había hecho el maleficio para que muriese ella, su esposa. No murió, pero quedó posesa.
Yo oré por ella y efectivamente comenzó el demonio a dar unos mensajes que parecían sin sentido, los repetidos mensajes que habían desorientado completamente al primer exorcista. Cuando le ordené que dijera concretamente qué había que hacer para que saliera repitió una y otra vez: tierra y aceite. Eso ya lo había dicho en el exorcismo con el otro sacerdote, pero nadie entendió a qué se refería. En ese momento, se me iluminó la mente. Me acordaba que el pasado Miércoles de Ceniza al ir a enterrar en el jardín la ceniza bendita sobrante, pensé: voy a guardar un poco por si la necesito en algún exorcismo, al fin y al cabo se trata de un sacramental que es símbolo por excelencia de la penitencia. En el momento que sobre la cabeza de la posesa le hice la señal de la cruz con la ceniza y posteriormente la ungí con el santo crisma, comenzó a dar unos gritos mucho más espantosos que todos los que hasta entonces había proferido.
En el paroxismo de esos gritos, en un par de minutos, salió el demonio. Tras la liberación, esta mujer se sintió tan bien, tan agradecida, que me preguntó si podía venir a orar por otras personas cuando teníamos los exorcismos. Le dije que sí, sin entusiasmo. Aunque le hice esperar un mes o dos, hasta que comprobé la fortaleza de la vida espiritual que había comenzado. Esta mujer durante dos años estuvo ayudando muchísimo con su oración los días que teníamos exorcismo. Ocurría en ella un extraño fenómeno por el que el demonio que había dentro de una persona se podía 162 manifestar a través hablando de ella. Por lo menos eso era lo que decía. Aunque comprobar la veracidad de esto, sea muy difícil, y quizá imposible, lo cierto es que este mismo fenómeno lo he visto en dos personas más en estos años.
Yo oré por ella y efectivamente comenzó el demonio a dar unos mensajes que parecían sin sentido, los repetidos mensajes que habían desorientado completamente al primer exorcista. Cuando le ordené que dijera concretamente qué había que hacer para que saliera repitió una y otra vez: tierra y aceite. Eso ya lo había dicho en el exorcismo con el otro sacerdote, pero nadie entendió a qué se refería. En ese momento, se me iluminó la mente. Me acordaba que el pasado Miércoles de Ceniza al ir a enterrar en el jardín la ceniza bendita sobrante, pensé: voy a guardar un poco por si la necesito en algún exorcismo, al fin y al cabo se trata de un sacramental que es símbolo por excelencia de la penitencia. En el momento que sobre la cabeza de la posesa le hice la señal de la cruz con la ceniza y posteriormente la ungí con el santo crisma, comenzó a dar unos gritos mucho más espantosos que todos los que hasta entonces había proferido.
En el paroxismo de esos gritos, en un par de minutos, salió el demonio. Tras la liberación, esta mujer se sintió tan bien, tan agradecida, que me preguntó si podía venir a orar por otras personas cuando teníamos los exorcismos. Le dije que sí, sin entusiasmo. Aunque le hice esperar un mes o dos, hasta que comprobé la fortaleza de la vida espiritual que había comenzado. Esta mujer durante dos años estuvo ayudando muchísimo con su oración los días que teníamos exorcismo. Ocurría en ella un extraño fenómeno por el que el demonio que había dentro de una persona se podía 162 manifestar a través hablando de ella. Por lo menos eso era lo que decía. Aunque comprobar la veracidad de esto, sea muy difícil, y quizá imposible, lo cierto es que este mismo fenómeno lo he visto en dos personas más en estos años.
Mi Caso
Bueno para empezar a mi no se me metió ningún demonio ( ni que se meta)
simplemente fué un experiencia que tuve con un espiritu, fue asi:
Yo fui seminarista y en el seminario teniamos la costumbre de que cada año haciamos, ejercicicios espirituales ( los ejercicios espirituales son 8 dias en silencio absoluto donde todo el dia se dedicaba a la oracion) bueno durante esos dias en mi habitacion sentia la presencia de un espiritu que se comenzó a manifestar a partir del segundo dia. Como el seminario queda en Venezuela obviamente se nos iba la luz y el agua de vez en cuando.
Ese dia ( el segundo) casualidad que se fué la luz y recuerdo eran las 7:30 pm, y claro la costumbre pues no me asusté a pesar de esos sonidos que escuchaba cuando dormia en mi habitacion, y segui orando en mi habitacion, cuando escucho que me llaman en susurro por la espalda: "Edward". Yo volteó y no habia nadie ( ya habia encendido una vela) no le di importancia y segui orando y otra vez el susurrro: "Edward". Ante esta segunda "llamada" mi reaccion fué mas o menos asi:
Es decir comenzé a rezar más con una cara de asustado (cagao como dicen aqui) y sentí la tercera llamada un poco mas fuerte: "E-e-edward!" y me tocaron la espalda con el dedo dos veces y debo admitirlo sali corriendo de mi cuarto, como la propia mami, hacia la Iglesia y alli me quede hasta la cena,
Y yo a quien le iba decir algo si todos estaban en silencio, me tocó que dormir ahí en esa habitacion toda esa semana y todas las noches cuando rezaba mis tres ave marias antes de dormir escuchaba otra vez "Edward", casi no dormia esas noches pensando que me iban a matar o se me iba a aperecer el demonio, pero no se me apareció nadie, gracias a Dios. El sufrimiento acabó cuando le conté al padre al final de los ejercicios espirituales, y el me dijo con la mayor tranquilidad del mundo:
Y asi lo hice esa noche rezé por esa alma en pena y no sentí nada en la noche y me dije: "esto funciona", pero solo me duró la dicha hasta el tercer dia en que volví a escuchar en susurro: "Edward, Gracias!" y me dió unas palmadas en la espalda, y desde ese dia ya no me volvieron a fastidiar las almas.
simplemente fué un experiencia que tuve con un espiritu, fue asi:
Yo fui seminarista y en el seminario teniamos la costumbre de que cada año haciamos, ejercicicios espirituales ( los ejercicios espirituales son 8 dias en silencio absoluto donde todo el dia se dedicaba a la oracion) bueno durante esos dias en mi habitacion sentia la presencia de un espiritu que se comenzó a manifestar a partir del segundo dia. Como el seminario queda en Venezuela obviamente se nos iba la luz y el agua de vez en cuando.
Ese dia ( el segundo) casualidad que se fué la luz y recuerdo eran las 7:30 pm, y claro la costumbre pues no me asusté a pesar de esos sonidos que escuchaba cuando dormia en mi habitacion, y segui orando en mi habitacion, cuando escucho que me llaman en susurro por la espalda: "Edward". Yo volteó y no habia nadie ( ya habia encendido una vela) no le di importancia y segui orando y otra vez el susurrro: "Edward". Ante esta segunda "llamada" mi reaccion fué mas o menos asi:
Es decir comenzé a rezar más con una cara de asustado (cagao como dicen aqui) y sentí la tercera llamada un poco mas fuerte: "E-e-edward!" y me tocaron la espalda con el dedo dos veces y debo admitirlo sali corriendo de mi cuarto, como la propia mami, hacia la Iglesia y alli me quede hasta la cena,
Y yo a quien le iba decir algo si todos estaban en silencio, me tocó que dormir ahí en esa habitacion toda esa semana y todas las noches cuando rezaba mis tres ave marias antes de dormir escuchaba otra vez "Edward", casi no dormia esas noches pensando que me iban a matar o se me iba a aperecer el demonio, pero no se me apareció nadie, gracias a Dios. El sufrimiento acabó cuando le conté al padre al final de los ejercicios espirituales, y el me dijo con la mayor tranquilidad del mundo:
Y asi lo hice esa noche rezé por esa alma en pena y no sentí nada en la noche y me dije: "esto funciona", pero solo me duró la dicha hasta el tercer dia en que volví a escuchar en susurro: "Edward, Gracias!" y me dió unas palmadas en la espalda, y desde ese dia ya no me volvieron a fastidiar las almas.
Bueno espero que les haya gustado y sobretodo hayan aprendido, el demonio por lo general no ataca con posesiones diabolicas, ataca haciendonos caer en pecado en las situaciones cotidianas de cada dia. Por favor sean discretos en los comentarios y si tienen alguna duda no duden en mandar un MP.