Un artista escribió en su azotea "Bienvenidos a Cleveland" para que todos los pasajeros de los aviones que aterrizan en el cercano aeropuerto lo puedan ver. ¿Lo extraño? Su ubicación es Milwaukee, a 700 kilómetros de Ohio.
A veces una simple pintaba puede ser el centro de atención del mundo entero. Para viajar al otro lado del Atlántico no es necesario comprar un billete de avión, tan solo con un click en Google Maps podemos ver, por ejemplo, a Milwaukee. Eso sí, no se extrañen si en una de sus panorámicas aéreas aparece escrito el siguiente mensaje: "Bievenidos a Cleveland".
Ni ustedes ni el motor de búsqueda se habrán confundido, en realidad es lo que se puede leer en uno de los edificios de la ciudad del estado de Wisconsin. Todo nació como una broma del artista Mark Gubin que, aprovechando que el aeropuerto se encuentra a escasos kilómetros de su estudio, escribió la ya popular frase. Así, como los aviones pierden altura para comenzar con la maniobra de aterrizaje, los pasajeros se llevan un buen susto al pensar que están a 700 kilómetros de su destino.
Pese a ser tan solo una broma, el letrero está intacto desde hace más de 35 años. Las compañías aéreas no se han quejado por ello, pero sí las autoridades locales. La advertencia del consistorio no ha propiciado que Mark Gubin lo quite, por lo que el recibimiento sigue vigente y arrasando por la red.
A veces una simple pintaba puede ser el centro de atención del mundo entero. Para viajar al otro lado del Atlántico no es necesario comprar un billete de avión, tan solo con un click en Google Maps podemos ver, por ejemplo, a Milwaukee. Eso sí, no se extrañen si en una de sus panorámicas aéreas aparece escrito el siguiente mensaje: "Bievenidos a Cleveland".
Ni ustedes ni el motor de búsqueda se habrán confundido, en realidad es lo que se puede leer en uno de los edificios de la ciudad del estado de Wisconsin. Todo nació como una broma del artista Mark Gubin que, aprovechando que el aeropuerto se encuentra a escasos kilómetros de su estudio, escribió la ya popular frase. Así, como los aviones pierden altura para comenzar con la maniobra de aterrizaje, los pasajeros se llevan un buen susto al pensar que están a 700 kilómetros de su destino.
Pese a ser tan solo una broma, el letrero está intacto desde hace más de 35 años. Las compañías aéreas no se han quejado por ello, pero sí las autoridades locales. La advertencia del consistorio no ha propiciado que Mark Gubin lo quite, por lo que el recibimiento sigue vigente y arrasando por la red.