La Edad Media es una edad histórica que sucede a la Edad Antigua y precede a la Edad Moderna. Sin duda, fue una época muy interesante en su tiempo.
1. Los abanicos.
Vemos en las películas a la gente siendo abanicada. La explicación no esta en el calor, sino en el mal olor que exhalaban las personas por debajo de los vestidos (eran hechas a propósito para contener los olores de las partes íntimas porque no se lavaban).
2. La limpieza.
Toda la familia solía tomar el baño en una misma tina, y por orden patriarcal. Esto es, primero el padre y los hijos mayores, y seguidamente las mujeres de la casa. Lo más insólito es la frecuencia de estos baños: ¡Una vez al año!
Los médicos de la época sostenían que el agua caliente, al abrir los poros de la piel, era el principal transmisor de las infecciones. Tal era el grado de acuafobia, que algunos realizaban su baño anual en seco, con una toalla húmeda.
Los Jardines de Versalles, esa maravilla rebosante de naturaleza y monumentalidad, llegó a recibir unos usos muy desafortunados. El palacio carecía de aseos, de modo que estos jardines se reconvertían en retretes durante las fiestas de la realeza.
El mal olor corporal era, por lo tanto, moneda corriente entre los hombrecillos medievales, que enmascaraban la suciedad recurriendo a mil chapuzas, como cambiarse de ropa con regularidad (una vez al mes) o abanicarse continuamente.
De hecho, el abanico perdió su identidad durante la Edad Media, llegando a usarse exclusivamente para apartar el tufillo que desprendían los pliegues del vestido.
El mes de mayo era el preferido para bañarse, además, motivo por el que las bodas se celebraban en junio, cuando los olores aún podía tolerarse o casi.
3. Los pelirrojos.
Los pelirrojos en la edad media, se les consideraba vástagos de brujos o íncubos, y muchos de ellos llegaron a ser entregados sistemáticamente a la hoguera. Para prevenir su aparición, las mujeres medievales evitaban tener orgasmos durante la menstruación.
4. El Ataúd.
En esta época surgió la idea de, al cerrar el ataúd, agarrar a la muñeca del difunto un hilo pasarlo por un agujero del ataúd y atarlo a una campanilla sobre la tierra. Si el individuo estaba vivo solo tenia que tirar del hilo y sonaría la campanilla y seria desenterrado ya que una persona estaba al lado del ataúd durante unos días. De esta acción surge la expresión Salvados por la campana que usamos hoy día.
5. La peste y otras enfermedades.
En menos de diez años (1346-1353), a causa de la peste un tercio de la población continental desapareció de la faz de la Tierra.
En los cementerios la demanda era descomunal, y muchos sepultureros llegaron a vaciar ataúdes para dar lugar a los recién llegados. Gracias a esta práctica desesperada se descubrieron arañazos y otros indicios de la famosa catalepsia.
La catalepsia y la peste bubónica convivieron a lo largo del Medievo.
6. Las Flores En La Edad Media.
La razón era sencilla: el primer baño del año era tomado en mayo, así, en junio, el olor de las personas aun era tolerable. Asimismo, como algunos olores ya empezaban a ser molestos, las novias llevaban ramos de flores, al lado de su cuerpo en los carruajes para disfrazar el mal olor. Así nace mayo como mes de las novias y la tradición del ramo de novia.
7. "Poner los cuernos".
Como no podía ser de otra manera, la expresión castiza ‘poner los cuernos’ está lejos de ser una invención moderna. Fueron los señores feudales y su derecho de pernada quienes la acuñaron, al colocar una cornamenta de ciervo en la casa del marido mientras daban buena cuenta de sus privilegios.
Pero el adulterio no era cosa de risa. La justicia y la venganza rara vez se diferenciaban en asuntos maritales, e incluso algunos manuscritos del s. XV indultan aquellos crímenes «movidos por el dolor»…
8. La cocina.
La situación en los comedores y las cocinas era lamentable. Para la vajilla y la cubertería, por ejemplo, se empleaba el estaño, un metal que se oxida con facilidad. De manera que el envenenamiento y la narcolepsia no eran menos comunes que nuestros resfriados.
Las clases menos favorecidas, sin embargo, carecían de platos y cubiertos, y era costumbre disponer los alimentos sobre una hogaza de pan, que posteriormente se entregaba remojada en salsa a los pobres.
A la mesa, tanto los nobles como los campesinos destinaban una escudilla o similar para escupir las moscas con que tropezaban sus paladares. Una práctica rocambolesca, incentivada por la precariedad de la higiene personal.
¡A la cocina con el muerto! Aunque parezca dantesco, los familiares depositaban al difunto sobre la mesa de la cocina, donde continuaban haciendo su vida cotidiana hasta pasados unos días. Era costumbre, además, poner velas en derredor del cuerpo. De ahí «velar a los muertos».
9. El perro.
El perro, el mejor amigo del hombre, también fue el mejor amigo del caballero medieval: se dice que en las cruzadas los caballeros utilizaban perros para olfatear y seguir rastros, a veces eran tan valiosos para sus dueños que les vestían con armaduras para que no resultaran heridos en combate.
10. No había...
En la Edad Media, no existían, cepillos de dientes, perfumes, desodorantes, y mucho menos papel higiénico. Las heces y orinas humanas eran tiradas por la ventana del palacio.
11. "Cargar con el muerto".
La expresión "cargar con el muerto": resulta que en la Edad Media, si aparecía un cadáver en una población en extrañas circunstancias y que nadie pudiera identificar (y costear los gastos del entierro) todo el pueblo debía pagar una multa. Por esa razón, cuando aparecía algún cadáver que cumpliera los requisitos, los vecinos intentaban sacarlo del pueblo antes de que lo vieran las autoridades: "cargaban con el muerto" y lo dejaban en el pueblo vecino.
12. El "@".
La @, tan usada por nosotros internautas, procede del medievo, es ni más ni menos que la abreviatura de "ad", una preposición latina, que utilizaban los monjes copistas.
13. Matrimonio.
En el medievo, un hombre podía anular su matrimonio si su mujer era frígida. Ahora bien, era posible reclamarla si ella obtenía placer con otro.
14. Las brujas.
Para saber si una mujer era bruja, los inquisidores la hacían sumergir con las piernas atadas en el río. Si salía a flote, se la quemaba.
15. Sexo con animales.
En España, aquellas personas que eran sorprendidas realizando prácticas sexuales con animales, eran condenadas a muerte. Al animal también se le sacrificaba, para "amortiguar" el recuerdo del hecho.
16. Fiestas.
En un día de fiesta, la cocina del palacio era capaz de preparar un banquete para 1500 personas sin la más mínima higiene.
17. Los Miopes Medievales.
Los miopes medievales utilizaban lentes convexas unidas con puentes. Pero como no podían graduarse la vista como nos hace hoy día el oftalmólogo, tenían que pasarse horas enteras probando y probando lentes hasta dar con las adecuadas.
18. Los virgenes.
Entre los campesinos rumanos y búlgaros existía la convicción de que los soldados vírgenes eran inmunes a las balas.
19. La Moda De Las Botas Puntiagudas.
Entre los hombres del medievo se puso de moda calzar zapatos puntiagudos. Su punta llegaba a medir 46 cms y para rellenarla se envolvían los dedos del pie con musgo seco.
Gracias por leer. <3
1. Los abanicos.
Vemos en las películas a la gente siendo abanicada. La explicación no esta en el calor, sino en el mal olor que exhalaban las personas por debajo de los vestidos (eran hechas a propósito para contener los olores de las partes íntimas porque no se lavaban).
2. La limpieza.
Toda la familia solía tomar el baño en una misma tina, y por orden patriarcal. Esto es, primero el padre y los hijos mayores, y seguidamente las mujeres de la casa. Lo más insólito es la frecuencia de estos baños: ¡Una vez al año!
Los médicos de la época sostenían que el agua caliente, al abrir los poros de la piel, era el principal transmisor de las infecciones. Tal era el grado de acuafobia, que algunos realizaban su baño anual en seco, con una toalla húmeda.
Los Jardines de Versalles, esa maravilla rebosante de naturaleza y monumentalidad, llegó a recibir unos usos muy desafortunados. El palacio carecía de aseos, de modo que estos jardines se reconvertían en retretes durante las fiestas de la realeza.
El mal olor corporal era, por lo tanto, moneda corriente entre los hombrecillos medievales, que enmascaraban la suciedad recurriendo a mil chapuzas, como cambiarse de ropa con regularidad (una vez al mes) o abanicarse continuamente.
De hecho, el abanico perdió su identidad durante la Edad Media, llegando a usarse exclusivamente para apartar el tufillo que desprendían los pliegues del vestido.
El mes de mayo era el preferido para bañarse, además, motivo por el que las bodas se celebraban en junio, cuando los olores aún podía tolerarse o casi.
3. Los pelirrojos.
Los pelirrojos en la edad media, se les consideraba vástagos de brujos o íncubos, y muchos de ellos llegaron a ser entregados sistemáticamente a la hoguera. Para prevenir su aparición, las mujeres medievales evitaban tener orgasmos durante la menstruación.
4. El Ataúd.
En esta época surgió la idea de, al cerrar el ataúd, agarrar a la muñeca del difunto un hilo pasarlo por un agujero del ataúd y atarlo a una campanilla sobre la tierra. Si el individuo estaba vivo solo tenia que tirar del hilo y sonaría la campanilla y seria desenterrado ya que una persona estaba al lado del ataúd durante unos días. De esta acción surge la expresión Salvados por la campana que usamos hoy día.
5. La peste y otras enfermedades.
En menos de diez años (1346-1353), a causa de la peste un tercio de la población continental desapareció de la faz de la Tierra.
En los cementerios la demanda era descomunal, y muchos sepultureros llegaron a vaciar ataúdes para dar lugar a los recién llegados. Gracias a esta práctica desesperada se descubrieron arañazos y otros indicios de la famosa catalepsia.
La catalepsia y la peste bubónica convivieron a lo largo del Medievo.
6. Las Flores En La Edad Media.
La razón era sencilla: el primer baño del año era tomado en mayo, así, en junio, el olor de las personas aun era tolerable. Asimismo, como algunos olores ya empezaban a ser molestos, las novias llevaban ramos de flores, al lado de su cuerpo en los carruajes para disfrazar el mal olor. Así nace mayo como mes de las novias y la tradición del ramo de novia.
7. "Poner los cuernos".
Como no podía ser de otra manera, la expresión castiza ‘poner los cuernos’ está lejos de ser una invención moderna. Fueron los señores feudales y su derecho de pernada quienes la acuñaron, al colocar una cornamenta de ciervo en la casa del marido mientras daban buena cuenta de sus privilegios.
Pero el adulterio no era cosa de risa. La justicia y la venganza rara vez se diferenciaban en asuntos maritales, e incluso algunos manuscritos del s. XV indultan aquellos crímenes «movidos por el dolor»…
8. La cocina.
La situación en los comedores y las cocinas era lamentable. Para la vajilla y la cubertería, por ejemplo, se empleaba el estaño, un metal que se oxida con facilidad. De manera que el envenenamiento y la narcolepsia no eran menos comunes que nuestros resfriados.
Las clases menos favorecidas, sin embargo, carecían de platos y cubiertos, y era costumbre disponer los alimentos sobre una hogaza de pan, que posteriormente se entregaba remojada en salsa a los pobres.
A la mesa, tanto los nobles como los campesinos destinaban una escudilla o similar para escupir las moscas con que tropezaban sus paladares. Una práctica rocambolesca, incentivada por la precariedad de la higiene personal.
¡A la cocina con el muerto! Aunque parezca dantesco, los familiares depositaban al difunto sobre la mesa de la cocina, donde continuaban haciendo su vida cotidiana hasta pasados unos días. Era costumbre, además, poner velas en derredor del cuerpo. De ahí «velar a los muertos».
9. El perro.
El perro, el mejor amigo del hombre, también fue el mejor amigo del caballero medieval: se dice que en las cruzadas los caballeros utilizaban perros para olfatear y seguir rastros, a veces eran tan valiosos para sus dueños que les vestían con armaduras para que no resultaran heridos en combate.
10. No había...
En la Edad Media, no existían, cepillos de dientes, perfumes, desodorantes, y mucho menos papel higiénico. Las heces y orinas humanas eran tiradas por la ventana del palacio.
11. "Cargar con el muerto".
La expresión "cargar con el muerto": resulta que en la Edad Media, si aparecía un cadáver en una población en extrañas circunstancias y que nadie pudiera identificar (y costear los gastos del entierro) todo el pueblo debía pagar una multa. Por esa razón, cuando aparecía algún cadáver que cumpliera los requisitos, los vecinos intentaban sacarlo del pueblo antes de que lo vieran las autoridades: "cargaban con el muerto" y lo dejaban en el pueblo vecino.
12. El "@".
La @, tan usada por nosotros internautas, procede del medievo, es ni más ni menos que la abreviatura de "ad", una preposición latina, que utilizaban los monjes copistas.
13. Matrimonio.
En el medievo, un hombre podía anular su matrimonio si su mujer era frígida. Ahora bien, era posible reclamarla si ella obtenía placer con otro.
14. Las brujas.
Para saber si una mujer era bruja, los inquisidores la hacían sumergir con las piernas atadas en el río. Si salía a flote, se la quemaba.
15. Sexo con animales.
En España, aquellas personas que eran sorprendidas realizando prácticas sexuales con animales, eran condenadas a muerte. Al animal también se le sacrificaba, para "amortiguar" el recuerdo del hecho.
16. Fiestas.
En un día de fiesta, la cocina del palacio era capaz de preparar un banquete para 1500 personas sin la más mínima higiene.
17. Los Miopes Medievales.
Los miopes medievales utilizaban lentes convexas unidas con puentes. Pero como no podían graduarse la vista como nos hace hoy día el oftalmólogo, tenían que pasarse horas enteras probando y probando lentes hasta dar con las adecuadas.
18. Los virgenes.
Entre los campesinos rumanos y búlgaros existía la convicción de que los soldados vírgenes eran inmunes a las balas.
19. La Moda De Las Botas Puntiagudas.
Entre los hombres del medievo se puso de moda calzar zapatos puntiagudos. Su punta llegaba a medir 46 cms y para rellenarla se envolvían los dedos del pie con musgo seco.
Gracias por leer. <3