InicioInfoLas tres listezas del cristianismo por Friedrich Nietzsche

Las tres listezas del cristianismo por Friedrich Nietzsche

Info7/1/2015
Para quienes no hayan leído aún El anticristo de Nietzsche, uno de los últimos escritos del filósofo que fue rescatado por Franz Overbeck (teólogo y amigo del filósofo) de un manojo de papeles de un pensador loco. En 1889 Friedrich deliraba en sus conversaciones, no así en su literatura que fue cobrando una concisión brutal, tal vez la concisión que caracteriza al genio maduro.
En él se analiza la religión cristiana y se compara con otras, otórgandola el lugar de honor en cuanto a desnaturalización del ser humano se refiere. Para Nietzsche el cristianismo era y es la religión de la debilidad y de la vergüenza, en la cual se reprimen y se tratan de eliminar las pulsiones humanas que, justamente, enaltecen al ser humano de la misma manera que lo pueden condenar al ostracismo.





¿Qué son las listezas del cristianismo para Nietzsche?

Se trataría de los mecanismos de manipulación que una religión puede utilizar para mantener a la población sujeta a la moral judeocristiana.


Primera listeza: la fé




«El cristianismo (…) sabe que en sí es completamente indiferente a que algo sea verdadero, pero que es de suma importancia con tal que se crea que es verdadero. La verdad y la creencia de que algo es verdadero son completamente divergentes en cuanto a intereses se refiere. Si, por ejemplo, hay felicidad en creerse redimido del pecado, no se necesita como presupuesto de eso que el hombre sea pecador sino que se sienta pecador. Pero si lo que necesita en general ante todo es fe, entonces hay que desacreditar la razón, el conocimiento, la investigación: el camino que conduce a la verdad se convierte en el camino prohibido».

La fé es un poderoso mecanismo de control social debido a que, si algo se tiene que creer porque se tiene que creer, se da una tautología que la razón no concibe y que, por ende, no se puede explicar con argumentos racionales. Con la religión sucede algo similar que con las hadas, los unicornios, etc. en la niñez. No se cuestiona la existencia de Dios porque desde el nacimiento se nos ha dicho que «existe porque existe». Nietzsche señala la gran importancia que tiene para la religión, la creación de un cisma entre la fe y el método científico. Al tratarse de una cualidad metafísica, la religión «se libra» de estar sujeta al escrutinio de la ciencia.




Segunda listeza: la esperanza




«La esperanza firme es un estimulante mucho mayor de la vida que cualquier felicidad acontecida en realidad. A los que sufren hay que mantenerlos en pie con una esperanza que no pueda ser contradicha por ninguna realidad».

Imagínate que cada mañana tienes que madrugar para trabajar en algo que odias, pasar varias horas aguantando a un patrón y después debes pagarle un tanto por ciento de tu trabajo para que te proteja. ¡Ah! ¿Qué no te lo tienes que imaginar? En ese caso es mucho más sencillo el proceso de darse cuenta de que la esperanza es el mayor mecanismo ‒mucho mayor que cualquier otro‒ que existe en una sociedad para darle a la población un sentido de vida. Regala esperanza a los esclavos de que mejorarán, de que les espera el paraíso o de que Dios les gratificará por ser sumisos y honrados ‒o idiotas, según se mire‒ y ellos solos se autocensurarán y censurarán al resto de sus iguales en la escala económica. Una tarea menos para el patrón.




Tercera listeza: el amor




«Para que el amor sea posible (en el cristianismo) Dios tiene que ser una persona (…) El amor es el estado en el cual, la mayoría de las veces, el hombre ve las cosas como no son. Aquí se encuentra en su cumbre la fuerza ilusoria, lo mismo que la fuerza endulzadora, transfiguradora. En el amor se soportan más cosas que en cualquier otra situación, se tolera todo. Había que inventar una religión en que se pudiera ser amado; así se está más allá de lo peor que hay en la vida».


Y, del mismo modo, que tanto mujeres como hombres deben amar ‒es decir, sufrir‒ por amor a Dios, la mujer ha de amar ‒es decir, sufrir‒ por amor al hombre, principal imagen de Dios, y los hijos deben amar ‒es decir, sufrir‒ por la voluntad de sus padres. Y así todos han de ser igual de irracionales y sufridores por la gracia de Dios. Lo curioso es que este amor hacia Dios es un amor inmaduro, propio de una sociedad en estado larvario en lo que a filosofías de vida se refiere. O, como diría, Erich Fromm: «En contraste con la unión simbiótica, el amor maduro significa unión a condición de preservar la propia integridad, la individualidad».



Fragmentos de El anticristo, Friedrich Nietzsche.











-Gracias por ver.-
Datos archivados del Taringa! original
102puntos
927visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
3visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

A
An_Delarge🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts28
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.