Claves para salvar las chapas
Desde un casco succionador a la "manteca de oso", el hombre intentó de todo contra la calvicie. Aquí, las soluciones tecnológicas para enfrentar a la pelada.
Para algunos, el problema de la calvicie es realmente serio.
Son capaces de los más rotundos sacrificios con tal de tener pelo.
Sienten una presión social que los señala y quieren soluciones rápidas.
Sufren como pocos y no hay terapia que les venga bien.
Sólo tener pelo en la cabeza (propio, ajeno o artificial) los alivia.
Son capaces de los más rotundos sacrificios con tal de tener pelo.
Sienten una presión social que los señala y quieren soluciones rápidas.
Sufren como pocos y no hay terapia que les venga bien.
Sólo tener pelo en la cabeza (propio, ajeno o artificial) los alivia.
No hay reglas, ni límites cuando la consigna es lucir o intentar lucir pelo en el copete. El resultado, a veces rayano en lo ridículo, suele ser peor que la enfermedad. La alopecia es la ausencia de pelo en una, varias o todas las partes del cuerpo, que puede ser provocada por múltiples causas. El término "alopecia" curiosamente deriva del griego alopex (zorro) porque este animal cambia de pelo dos veces al año. Puede que de allí derive la injuriosa blasfemia de que los pelados son fiesteros.
La desesperación previa a la calvicie no tiene consuelo. El individuo intenta a toda costa evitar la pérdida. Se vuelve receptivo a todo consejo. Dormir untado con menjunjes a base de guano de lechuzón peruano, masajes con aparatos raros o visitas a curanderos, gitanas y hasta el hombre de la bolsa les resulta idóneo.
En la historia, el hombre ha recurrido a cientos de técnicas para frenar la "voladura de chapas". Aquí, una síntesis desde lo más antiguo hasta lo último: el hallazgo de un cromosoma clave para la calvicie.
CHUPADOR, MATE y ENTRETEJIDO
Durante la década del `50, la ciencia pretendía resolver la calvicie con la más insólita parafernalia. Utilizando un compresor y una bomba de vacío, se ofrecía un casco succionador de pelos rebeldes. De esta manera el pelón, en la comodidad de su hogar, volvía a soñar con una frondosa cabellera. Un disparate: tenga siempre presente que las bombas de vacío son sinónimo de truchedad en cuanto ámbito se la cite (salvo para purgar frenos).
Pero para conseguir una melena como la de Jorge Negrete, lo más indicado era la "Manteca de Oso". Una loción blanca y espesa con la que debía masajearse el cuero cabelludo. El olor que le quedaba a la víctima era insoportable. No se tiene información sobre los beneficios de esta loción tan bizarra.
Chiche Gelblung confiesa haberse masajeado el casco con mate cosido con el único fin de aumentar la cantidad de pelo. Los resultados están a la vista.
En el siglo XVIII, los jueces y nobles usaban prominentes pelucas como símbolo de sabiduría y status. Hoy, en cambio, pelados, semi-pelados y travestis buscan que se note lo menos posible, aunque muchas veces los intentos son infructuosos.
Otra extraña solución de los años `70 era la de fijar pelo artificial o natural sobre los pelos existentes. El famoso entretejido. El mantenimiento de este collage es bastante complicado. El pelo verdadero va creciendo y los nudos se van aflojando, por lo tanto es necesario hacer continuos ajustes para que el entretejido no se convierta en un nido de boyero.
Luego llegaron los trasplantes. Al parecer, los pelos de la cabeza no se avivan si uno los pasa de un lado a otro. Las primeras técnicas quirúrgicas fueron los colgajos, produciendo el aborrecible efecto "vincha" y "el efecto pelo de muñeca": varios grupos de pelos emanando de un mismo punto como si fuera un cepillo.
Esta técnica está en desuso para dar lugar a una más moderna: el microtrasplante capilar. El procedimiento de pelo por pelo se ha cons-tituido en la única alternativa real para recuperar los cabellos perdidos. La práctica es casi indolora y demanda no más de tres horas. Se extraen unas 4.000 raíces de la parte posterior de la cabeza y se las coloca una por una en las zonas raleadas, tratando de respetar la distribución y la inclinación natural. Los pelitos vuelven a crecer y -aseguran los expertos- ni siquiera el espejo diferencia el pelo original del trasplantado.
Lo último. La revista Technology Review plantea un nuevo y decisivo factor de riesgo genético para la calvicie.
Dos grupos de científicos independientes descubrieron variantes en el cromosoma 20 que aparentemente estaría vinculado de forma directa con la pérdida de pelo en los hombres y posiblemente se convierta en la piedra angular de la industria multimillonaria dedicada a proteger, cuidar y trasplantar el cabello. Solo en los Estados Unidos, se pagan más de 400 millones de dólares por año en tratamientos para frenar la caída del pelo, por lo que resulta un mercado más que rentable para muchas firmas que comercializan productos para retrasar el problema.
Llevar la calavera adelantada no es fácil, pero aquellos que logran seguir siendo atractivos después de la calvicie, constituyen lo mejor de la especie masculina. Vamo` arriba pelado, ¡tú puedes!
Los científicos descubrieron un cromosoma clave y puede ser el fin del mal.
Estilos de ausencia
Semi-pelado. A simple vista se nota que tiene poco volumen capilar. Si usted lo mira a trasluz se ve como un bosquecito de eucaliptos. No llega a verse el cuero cabelludo, pero los espacios intercapilares son mayores. Generalmente, no se peinan para dar impresión de cantidad o lo hacen a la "cachetada".
Pelado helipuerto o con tonsura. Carencia absoluta de pelo en la zona superior de la cabeza. Curiosamente, tienen abundante pelo alrededor. Si es judío, se soluciona con la kipá.
Pelado de nuca friolenta. Aquellos que conservan pelo en la zona temporal y occipital. Los más avanzados optan por raparse a cero.
Pelado retobado 1. Mismas características que el anterior, pero en vez de raparse, se deja largo. Con estas pubianas guedejas intentan una suerte de pony tail o en su defecto trenza. La idea es desconcertar al curioso y por ello suelen dejarse suculentas barbas. Se sugiere acompañar el look vestido de cuero y con Harley.
Pelado retobado 2. Oculta su peladez bajo pelucas, peluquines o bisoñés. Estos podrían subclasificarse en estetas: aquellos que eligen la peluca adecuada; y los "que sea lo que Dios quiera": a ellos lo único que les interesa es tapar la pelada y cualquier cosa sirve.
Pelado lambida de vaca. Conserva escasos vestigios de pelo en ciertas partes de la cabeza. Se dejan crecer de un lado y los cruzan por sobre la pelada.
Pelado lustroso. Son peligrosos en el tránsito. Cuando el sol refleja su brillante pelada produce encadilamientos.