Según la mitología escandinava, el lobo Fenrir fue uno de los tres hijos del dios Loki y de Angerboda, la gigante con corazón de hielo. Nació junto con Hel, la diosa del infierno, y la serpiente Jormoungandour.
En vano trató Loki de mantener a sus hijos ocultos en la cueva donde vivían con su madre. Crecían tanto que ningún lugar podía contenerlos. Odín, temiendo que estas criaturas habrían de ser funestas, reunió a los Ases —los principales dioses del panteón— y les ordenó que los llevaran a su presencia. Una vez conducidos ante él, Odín emitió su veredicto. Hel fue arrojada al país de las nieblas, y la serpiente a los abismos del mar. Allí alcanzó un tamaño tan enorme que un día, al enroscarse, llegó a abarcar toda la tierra. A veces se enfada tanto al pensar en su destino que sacude su cuerpo y golpea con la cola hasta que el mar se levanta, y cuando eso ocurre se produce una gran tempestad.
Loki
Los Ases pidieron ayuda a los Alfes negros, enanos muy entendidos en el arte de la forja. Ellos labraron una fabulosa cadena, llamada Gleipnir, y que elaboraron utilizando los siguientes ingredientes: el rumor de los pasos de un gato, la barba de una mujer, los nervios de un oso, el aliento de un pez, la saliva de un ave y la raíz de un monte.
No fue fácil pasar la cadena en torno al cuello del lobo. Para engañarlo, los dioses se la ofrecieron como un adorno, pero el astuto Fenrir no cayó en la trampa. Probaron entonces la estrategia de persuadirlo de que se trataba de un juego, y que debía dejarse encadenar para ver si lograba librarse de sus ataduras. El lobo aceptó por no mostrar cobardía, pero exigió como condición que uno de ellos metiera la mano entre sus fauces mientras duraba la prueba. Tyr consintió en poner su mano derecha para que se confiara, y de ese modo lograron finalmente sujetarlo con la indestructible Gleipnir. El lobo, furioso, devoró la mano de Tyr, pero quedó encadenado a la peña Gelgia, incrustada en el centro de la tierra. Fenrir comenzó a aullar. Sus aullidos eran tan profundos que sacudían la tierra. Uno de los Ases clavó la espada en sus mandíbulas, dejándolas unidas. La sangre manó de la herida que silenció al lobo, y de ella nació el río Von.
Fenrir es el padre, o el hermano según otras versiones, de Hati, el lobo de la luna, que cada noche la perseguía por el cielo, y cuando lograba darle alcance, la sombra que le hacía formaba un eclipse. También lo es de Sköll, el lobo del sol, que perseguía a los caballos que conducían por los cielos el carro de la diosa Sol, con la intención de devorarla.
Los Ases habían conseguido reducir a Fenrir, pero imponer el orden sobre el caos costará un alto precio. Cuando llegue el Ragnarok, la batalla del fin del mundo entre los Ases liderados por Odín y los Jotuns de Loki, los lobos lograrán sus objetivos. Hati alcanzará la luna y la destrozará entre sus garras, y su hermano Sköll devorará a la diosa Sol, que será reemplazada por su hija. Cuando los lobos de la muerte atrapen al sol y a la luna, cada gota de sangre se convertirá en una estrella que caerá a la tierra. La oscuridad que entonces se producirá hará que Gleipnir pierda su poder y pueda liberarse. Fenrir romperá sus cadenas, el fuego y el agua invadirán la tierra y las hordas marcharán contra Odín. Comenzará la batalla al son del rugido del mar y del cuerno de Heimdall. El lobo devorará a Odín, que será vengado por su hijo Vidar, dios del silencio y la justicia. Cuando solo quede un bosque y los mares hiervan, el hijo de Odín sujetará con su pie la mandíbula del lobo y logrará abrirla para rescatar a su padre.
Odin montado en su caballo Sleipnir lucha contra El Lobo Fenrir
Vidar Vs. Fenrir
En vano trató Loki de mantener a sus hijos ocultos en la cueva donde vivían con su madre. Crecían tanto que ningún lugar podía contenerlos. Odín, temiendo que estas criaturas habrían de ser funestas, reunió a los Ases —los principales dioses del panteón— y les ordenó que los llevaran a su presencia. Una vez conducidos ante él, Odín emitió su veredicto. Hel fue arrojada al país de las nieblas, y la serpiente a los abismos del mar. Allí alcanzó un tamaño tan enorme que un día, al enroscarse, llegó a abarcar toda la tierra. A veces se enfada tanto al pensar en su destino que sacude su cuerpo y golpea con la cola hasta que el mar se levanta, y cuando eso ocurre se produce una gran tempestad.
Loki
Los Ases pidieron ayuda a los Alfes negros, enanos muy entendidos en el arte de la forja. Ellos labraron una fabulosa cadena, llamada Gleipnir, y que elaboraron utilizando los siguientes ingredientes: el rumor de los pasos de un gato, la barba de una mujer, los nervios de un oso, el aliento de un pez, la saliva de un ave y la raíz de un monte.
No fue fácil pasar la cadena en torno al cuello del lobo. Para engañarlo, los dioses se la ofrecieron como un adorno, pero el astuto Fenrir no cayó en la trampa. Probaron entonces la estrategia de persuadirlo de que se trataba de un juego, y que debía dejarse encadenar para ver si lograba librarse de sus ataduras. El lobo aceptó por no mostrar cobardía, pero exigió como condición que uno de ellos metiera la mano entre sus fauces mientras duraba la prueba. Tyr consintió en poner su mano derecha para que se confiara, y de ese modo lograron finalmente sujetarlo con la indestructible Gleipnir. El lobo, furioso, devoró la mano de Tyr, pero quedó encadenado a la peña Gelgia, incrustada en el centro de la tierra. Fenrir comenzó a aullar. Sus aullidos eran tan profundos que sacudían la tierra. Uno de los Ases clavó la espada en sus mandíbulas, dejándolas unidas. La sangre manó de la herida que silenció al lobo, y de ella nació el río Von.
Fenrir es el padre, o el hermano según otras versiones, de Hati, el lobo de la luna, que cada noche la perseguía por el cielo, y cuando lograba darle alcance, la sombra que le hacía formaba un eclipse. También lo es de Sköll, el lobo del sol, que perseguía a los caballos que conducían por los cielos el carro de la diosa Sol, con la intención de devorarla.
Los Ases habían conseguido reducir a Fenrir, pero imponer el orden sobre el caos costará un alto precio. Cuando llegue el Ragnarok, la batalla del fin del mundo entre los Ases liderados por Odín y los Jotuns de Loki, los lobos lograrán sus objetivos. Hati alcanzará la luna y la destrozará entre sus garras, y su hermano Sköll devorará a la diosa Sol, que será reemplazada por su hija. Cuando los lobos de la muerte atrapen al sol y a la luna, cada gota de sangre se convertirá en una estrella que caerá a la tierra. La oscuridad que entonces se producirá hará que Gleipnir pierda su poder y pueda liberarse. Fenrir romperá sus cadenas, el fuego y el agua invadirán la tierra y las hordas marcharán contra Odín. Comenzará la batalla al son del rugido del mar y del cuerno de Heimdall. El lobo devorará a Odín, que será vengado por su hijo Vidar, dios del silencio y la justicia. Cuando solo quede un bosque y los mares hiervan, el hijo de Odín sujetará con su pie la mandíbula del lobo y logrará abrirla para rescatar a su padre.
Odin montado en su caballo Sleipnir lucha contra El Lobo Fenrir
Vidar Vs. Fenrir