Si nuestra planeta está plagado de curiosidades y misterios, nuestro propio cuerpo no es una excepción. El cuerpo humano esconde en su interior, además de sangre, huesos y muchas vísceras, algunos secretos que pocas personas tienen el placer de conocer. Datos tan curiosos como que las personas pelirrojas tienen una menor cantidad de pelo en la cabeza que el resto o que nuestro corazón bombea aproximadamente 7.500 litros de sangre al día son, indudablemente, más que interesantes.
La potencia del estornudo
El aire (entre otras cosas) expulsado por un estornudo humano puede alcanzar velocidades superiores a los 160 km/h. Por este motivo es más que recomendable taparnos la nariz y boca cuando estornudamos, e incluso girar la cabeza cuando alguien lo hace frente a nosotros.
La huella lingual
Al igual que ocurre con las huellas dactilares, cada persona posee una impresión o huella única en la lengua. De hecho, algunas empresas de seguridad están investigando en el desarrollo de lectores que sean capaces de identificar cada huella lingual. Aunque por razones higiénicas, este tipo de lectores no puede tener un gran futuro.
El número total de huesos
Cuando nos hacemos adultos, tenemos muchos menos huesos que cuando nacemos. Cuando nacemos, nuestro cuerpo alberga nada menos que 350 huesos. A medida que vamos creciendo, algunos de estos huesos se fusionan entre sí hasta dejarnos con 206 huesos en nuestra edad adulta.
La piel que mudamos
Y es que no solo las mascotas mudan su pelo. Los seres humanos arrojan aproximadamente unas 750.000 partículas de piel por hora. Esta cantidad de partículas equivale a unos 700 gramos de piel al año, que a su vez significa que una persona de 70 años ha perdido un promedio de 49 kilogramos de piel durante el transcurso de su vida.
La memoria olfativa
Evidentemente, nuestra nariz no es tan sensible como la de un perro ni está tan desarrollada como la de otros animales. Sin embargo, podemos llegar a recordar hasta 50.000 olores diferentes.
La longitud de los intestinos
El intestino delgado suele tener un tamaño, como norma general, de dos a tres veces la estatura de una persona adulta (en un promedio de 1,70 metros). Si nuestro intestino no estuviera plegado sobre sí mismo, no cabría en nuestra cavidad abdominal.
La invasión de bacterias
Sin duda, una muy mala noticia para las personas hipocondríacas. En cada centímetro cuadrado de nuestra piel hay aproximadamente unos 32 millones de bacterias. Por suerte, la inmensa mayoría de estas bacterias son completamente inofensivas.
El revestimiento estomacal
Cada tres o cuatro días, nuestro estómago estrena un nuevo revestimiento. La función de éste no es otra que la de evitar que los potentes ácidos estomacales que producimos durante la digestión no digieran nuestro propio estómago.
La distancia que recorre nuestra sangre
Si colocásemos todos los vasos sanguíneos del cuerpo humano en línea recta, obtendríamos una longitud aproximada de nada menos que 100.000 kilómetros. A esta absurda cantidad, también lo podemos sumar el duro trabajo de nuestro corazón: nada menos que 7.500 litros de sangre bombeados cada día.
La saliva
A lo largo de la vida, cada persona produce un promedio de entre 25.000 y 35.000 litros de saliva. Una cantidad más que suficiente para llenar una buena piscina.
El tamaño de la cabeza
Cuando nacemos, el tamaño de la cabeza supone una cuarta parte de la longitud total de nuestro cuerpo. Por este motivo, los bebés no tienen la fuerza suficiente para aguantar la cabeza erguida en su diminuto cuerpo. Cuando somos adultos, la cabeza solo representa la octava parte de nuestra longitud.
Los decibelios de un ronquido
Para las personas que tienen que escucharlos cada noche, los ronquidos pueden parecer ensordecedores. Lo cierto es que el promedio de un ronquido se sitúa entorno a los 60 decibelios (más o menos como mantener una conversación en voz alta), pero pueden llegar a sobrepasar los 80 decibelios según las condiciones y/o persona. Vale la pena indicar que 80 decibelios es el equivalente al ruido de una máquina de taladrar en funcionamiento.
El color y densidad del cabello
Dependiendo del color (natural) de nuestro cabello, tendremos una mayor o menor densidad de pelo capilar. Una cabeza humana media tiene aproximadamente 100.000 folículos pilosos, cada uno de los cuales es capaz de producir hasta 20 cabellos durante la vida de una persona. Las personas de pelo rubio tienen un promedio de 146.000 folículos, mientras que las personas de pelo negro se quedan en 110.000 folículos como media. Las personas de pelo castaño se sitúan justo en el promedio de 100.000 folículos capilares, y son las personas de pelo pelirrojo las que tienen el cabello menos denso, con una media de 86.000 folículos.
La necesidad de dormir
Nuestro cuerpo está preparado para pasar varias semanas sin comer, pero no para no dormir. En 1965, un estudiante de secundaria llamado Randy Gardner estableció el récord mundial de tiempo sin dormir, con un límite de 11 días. Para la mayoría de personas, acercarse a este número de días sin dormir puede suponer una muerte segura.
El olor corporal
El origen del desagradable perfume desprendido por pies y axilas malolientes es el sudor. Nuestros pies tienen aproximadamente medio millón de glándulas sudoríparas, pudiendo llegar a producir más de medio litro de sudor al día. Evidentemente, la cantidad de sudor producida por una persona depende de muy diversos factores, y no todas las personas despiden un olor que pueda calificarse como desagradable.