Nadie sabe quién es, ni dónde vive, suscita la atención de todo el que pasa por la calle comercial de Viña del Mar por su vestimenta: paños y harapos sucios y su cara cubierta por una tela con tres orificios, dos para sus ojos y uno para su boca.
Cada día al atardecer, a las 18:00 horas, el flautista de calle Valparaíso se ubica entre Traslaviña y Ecuador para tocar flauta dulce. Su particular modo de vestir suscita la atención de más de un viñamarino que circula por la calle comercial.
Andrajoso sería la manera de definir su vestuario hecho a partir de paños sucios, harapos, unas sandalias rotas y un saco que utiliza para cargar sus pertenencias y las monedas que gana por su arte, todo lo que se ve de él son sus dedos al tocar el instrumento.
Enigmático, el flautista se caracteriza por conductas extrañas como ladrarle a los perros, saludar a quienes lo evitan o pegarse a sí mismo.
Las melodías que interpreta son por lo general las mismas, monótonas, repetitivas y no tienen un ritmo definido, son parte de su espectáculo excéntrico y particular.
A pesar de su extraña apariencia, no asusta a los peatones, aunque de vez en cuando, un par de personas cruzan la calle para evitar su presencia. El personaje ya es parte de la parrilla de artistas de la calle y todos los viñamarinos lo han visto o han oído sobre él.
La leyenda urbana sobre El Flautista
El interés de la gente sobre la historia del personaje y su peculiaridad llevaron a que se promulgara la leyenda del flautista, la razón de porqué utiliza un saco que cubre su cabeza y qué es lo que explicaría algunas conductas extrañas como ladrar.
La leyenda, incluso publicada por el diario LUN, dice que el hombre debajo de la máscara era padre de dos niños, un niño y una niña que solía tocar la flauta. Un día que padre e hijo llegaron a su hogar, la niña había sido brutalmente asesinada y el flautista, en su desesperación, se prendió fuego, lo que explicaría la razón de esconder su rostro y cuerpo. Una variación dice que el flautista que se ve frecuentemente es el hermano.
Sin embargo, si la historia del fuego fuese cierta el personaje tendría que tener las manos quemadas efecto del reflejo natural al quemarse la cara y éstas se ven sin huellas de quemaduras. Por otra parte, no tendría pelo, pero al arreglarse el paño que le cubre la cara deja ver cabello de color castaño claro y largo.
A veces se le ve caminar desde su lugar de trabajo hacia su hogar, ha sido visto en múltiples ocasiones en el sector de Recreo, por lo que es probable que resida ahí.
Las reacciones de los transeúntes
A pesar de no tocar melodías coherentes o inspiradoras, la gente que transita por el lugar le da un par de monedas como Fernando Bahamondes, un transeúnte regular de calle Valparaíso quien declaró que “siempre que paso por aquí lo veo, me llama la atención y por eso le doy plata, no cualquier persona anda con un traje así en la calle, no sé si será una persona pobre o adinerada, pero me gustaría conocerlo”.
Sergio Muñoz, estudiante de quinto año de psicología en la PUCV, dijo sobre el tema que “me intriga, no me asusta. Me dijeron que estaba quemado, pero eso es un mito. De todas formas me gustaría saber si tiene un problema mental o sólo es un acto artístico”.
Génesis Soto, del liceo René Descartes, al ver al flautista corrió hacia la vereda contraria, por su parte una madre le dice a su hija: “No lo mires”.
Por su parte, Diego Reveco, estudiante de cine, manifestó: “Me causa curiosidad saber cómo es realmente, ya que como personaje es bueno y hace bien su papel, podría ser un buen personaje para una película o se podría desarrollar una historia a partir de su misterio”.
Anexo 1:
Fernando Bahamondes: “No sé si será una persona pobre o adinerada, pero me gustaría conocerlo”.
Anexo 2:
La leyenda sobre el flautista dice que su hija habría sido brutalmente asesinada y el hombre, en su desesperación, se prendió fuego, lo que explicaría la razón de esconder su rostro y cuerpo.
¿Qué opinan acerca de este suceso?, déjenlo en los comentarios.