Un paraguas es un utensilio para guarecerse de la lluvia. Están formados por una superficie convexa de plástico u otro material semejante, que está sujeta a un armazón de varillas plegables dispuestas alrededor de un eje central terminado en un mango adecuado para llevarlo con una mano. Las varillas permiten que cuando no llueve o se está en lugar protegido sea posible cerrarlo para andar con más comodidad. Un paraguas cerrado puede servir de bastón, aunque hay versiones "de bolsillo" que tienen varillas que se doblan en dos sitios.
En algunas regiones puede ser conocida como sombrilla aunque estrictamente este término se refiere a un utensilio similar pero de uso diferente.
En algunas regiones puede ser conocida como sombrilla aunque estrictamente este término se refiere a un utensilio similar pero de uso diferente.
Supongamos que somos el sujeto de la imagen, tenemos un paraguas plegable, de esos tan cómodos de llevar pero tan incómodos de usar, si tienes paraguas clase sombrilla, o no plegables en general esto te hará reír:
Son artilugios inútiles, sobre todo si tienes 10 años, pero en el caso de una persona adulta resulta ridídulo llegar a cualquier sitio después de haber ido por la calle con lluvia y que solo tengas seca la cabeza, los pelos, si me apuras los hombros.
- Comúnmente solemos llevar el mango en angulo recto con el suelo, piiiiiiiiiii primer error,
es mejor llevarlo formando un angulo de 45º;
- Normalmente solemos llevar el eje pegado sobre nuestro pecho, piiiiiiiiiii segundo error,
debemos llevarlo 20-30 centímetros por delante de nuestro cuerpo;
- Esta bien distanciarnos el mango del pecho pero, piiiiiiiiiiiii tercer error,
sería mejor llevar el mango a la misma altura de la cara para asi cubrir el mayor espacio posible.
El uso del paraguas. Cómo utilizarlo, solo y acompañado.
Los días de lluvia, traen consigo una nube de paraguas por la calle, la incomodidad de tener que sostener un elemento más, aparte de nuestra cartera, nuestras bolsas con las compras, etc.
Vamos a ver como utilizarlo en determinadas situaciones que se nos presentan.
1.- Cuando vamos por la calle con el paraguas abierto, tendremos que levantarlo para no chocar con otros paraguas, cuando veamos a una señora o señorita, a personas mayores, y en general a personas de menor tamaño que nosotros. Por el contrario, si la persona que viene en frente es más alta, nosotros lo bajaremos para que ella lo levante.
2.- Si llevamos el paraguas cerrado, tenga punta o no, siempre se lleva hacia abajo, nunca como si fuera un lancero o un caballero de las justas medievales.
3.-Cuando vayamos "tapando" a otra persona, hay que calcular bien, para que ambos queden bien cubiertos por el paraguas. Debemos tener cuidado de proteger a la otra persona, no de que reciba toda la lluvia del paraguas en su cabeza o en sus prendas de vestir.
4.- Si no hay suficientes paraguas para todos, lo normal es cederlos a las damas y a los caballeros de mayor edad.
5.-Si entramos en un establecimiento, debemos plegar el paraguas, y si queremos sacudirlo, siempre a la puerta ( nunca en el interior del establecimiento) y con cuidado de no salpicar a nadie. Y una vez plegado buscar el paragüero correspondiente.
6.-En los transportes públicos, debemos tratar de sacudir bien el paraguas antes de subir, pues al ir, generalmente, bastante apretados, se puede mojar a otras personas.
7.-Si está lloviendo, saldrá primero el caballero, y abrirá el paraguas para que la mujer no se moje cuando salga (lo de tirar la chaqueta en los charcos para que pase la señora lo vamos dejar para las películas) .
8.- Si tiene algún invitado, y al marchar lluevo, ofrézcale un paraguas para resguardarse de la lluvia.
9.-- Si por el contrario es usted, a quien le han prestado el paraguas, no se olvide de devolverlo, con un pequeño detalle por el favor que le han hecho.
10.-El paraguas, no es un juego, sobre todos los que cuentan con un pico o terminación en pico. No se puede jugar con él ni dejar que los niños jueguen se pueden hacer daño o hacer daño a otras personas.
11.- Aunque usted no sea supersticioso, procure no abrir un paraguas dentro de casa, al menos en la casa donde está invitado, pues puede que a los anfitriones no les guste demasiado.
12.-Para andar por la calle recuerde las normas básicas: se camina por la derecha, siempre pegado a la pared; se cede la derecha a las personas mayores, coches de niños, sillas de ruedas, etc.
Supersticiones
Nunca ha de abrirse un paraguas en el interior de la casa, ni siquiera en un recinto cerrado y tampoco en el vestíbulo o porche de cualquier lugar. Contravenir este precepto da rienda suelta a un mal que, en ocasiones, puede desencadenar la muerte. Esta superstición es relativamente reciente, puesto que los paraguas, como tales, no fueron introducidos en Europa hasta el siglo XVII.
Su simbología procede, no obstante de los parasoles orientales, símbolos de la realeza que dimana de la divinidad, y del palio. Desde ese ángulo, se interpretaba que usurpar la condición divina por medio del uso del paraguas o la sombrilla e interrumpir el itinerario del reino de la luz (el sol) contribuía a desairar a los dioses y sólo se permitía que, excepcionalmente, sustituyera al recinto personal de cobijo y protección (la casa) en las salidas al exterior.
Así, el abrir el paraguas en casa constituye una doble provocación: por un lado, a la dignidad de los dioses, y por otro, al libre curso del reino de la luz. Otra interpretación más racionalista pretende que esta superstición fue creada de forma artificial, en los orígenes de la implantación del paraguas en Europa, con el fin de evitar los posibles accidentes que los primeros y desprevenidos usuarios del armatoste provocaban al intentar abrir las primeras varillas, que eran metálicas.
No obstante la simbología oriental que establece una vinculación del paraguas (artefacto moderno) con las fuerzas, maléficas y benéficas, de la naturaleza persiste en nuestro país y, en esa línea el que abre un paraguas en día soleado ha de ser consciente de que está invocando, cual anónimo chamán, la lluvia.
Si el paraguas se nos cae, anuncia una decepción en el plano amoroso o de los negocios. En este caso, ha de ser siempre otra persona la que lo recoja del suelo para, de este modo, evitar el riesgo.
Si un paraguas abierto se usa de ventilador, girándolo y girándolo, espanta la suerte y si, impulsado por el viento, se vuelve hacia atrás, también. No se puede colocar un paraguas sobre la cama y tampoco sobre una mesa, aunque si alguien se le olvida en algún lugar extraño, es signo de que el destino le tiene reservada alguna sorpresa agradable.
FUENTES:
http://es.wikipedia.org/wiki/Paraguas
http://www.protocolo.org/gest_web/proto_Seccion.pl?arefid=1089&rfID=218