Claivius Narcisse fue un ciudadanos Haitiano, el cual, se dice que fue convertido en «zombie» mediante una extraña combinación de drogas. Este caso ha causado gran polémica en el mundo entero.
Según los informes, Clairvius fue envenenado por una combinación de diferentes tipos de venenos naturales para poder simular su muerte. Se ha alegado que la persona que envenenó a dicho hombre fue su hermano, a causa de un problema por la venta de unas tierras. Según su relato, después de su «muerte», y posterior entierro, el cual se ubica cronológicamente el 2 de mayo de 1962, su cuerpo fue desenterrado y se le dio una pasta hecha de Datúra, esta misma, en determinadas dosis, tiene efectos disociativos y alucinógeno y puede causar pérdida de memoria. Su nuevo «amo», un Bokor, le obligó junto con muchos otros «zombies» esclavos, a trabajar en plantaciones de azúcar, hasta que el brujo murió, en 1964. Luego de ello y de que las dosis de alucinógenos cesaron, Naricsse, finalmente, volvió en sí, como no muchos pudieron.
18 Años después, exactamente el 18 de enero del año 1980, para sorpresa de sus familiares, Clairvius se le apareció, semi-desnudo, a su hermana Angela Narcisse, en el mercado de una pequeña ciudad. El desconocido, al que ella, de manera comprensible, no reconoció, afirmó ser su hermano. Fue entonces que pudo reconocerle. El hombre no perdió su capacidad de expresarse y le habló sobre lo que pudo recordar. Dijo que había escuchado a los médicos certificando su muerte, el rose de la sábana, y el llanto de la misma. Contó que estaba consciente cuando lo enterraron. De hecho, una perforación del clavo en el ataúd le lastimó la cara y conservaba esa herida. A pesar de haber escapado de las garras de la brujería, Clairvius no la pasó de maravilla al regresar a su vida anterior. De acuerdo a las creencias en Haití, las personas cuyas almas han sido capturadas por el bokor y le han servido como «zombies» arrastran consigo una maldición, de la que no es posible librarse. Clairvius Narcisse terminó sus días en soledad y pobreza, sin revelar su método para escapar de la crueldad de los mercaderes de esclavos de aquéllos a los que un hechicero ha convertido en «zombies».
Este caso resulta inverosímil, pero tiene su explicación científica: El veneno usado venía del pez globo, este produce una neurotoxina, tetrodoxina, conocida por causar parálisis y en una variante modificada puede causar la muerte. Reduce el metabolismo y la frecuencia cardíaca. Otro conocido veneno viene del sapo bufo marinus, fue utilizado en este caso como anestésico acompañando las drogas.
He aquí la parte donde Clairvius tuvo que refrescar su memoria. Una vez terminada su propia ceremonia funeraria escuchó la voz de un brujo vudú pronunciando su nombre. Ahí fue cuando lo desenterraron, maniataron, y golpearon de forma salvaje para ser llevado, como ya dije, a una plantación de azúcar, en Ravine-Tompette, muy lejos de su lugar de origen.
No está para menos decir que las personas, allá en Haití, no hacen gran uso de los cementerios, enterrando familiares en el patio de su casa.
RamcesB
Según los informes, Clairvius fue envenenado por una combinación de diferentes tipos de venenos naturales para poder simular su muerte. Se ha alegado que la persona que envenenó a dicho hombre fue su hermano, a causa de un problema por la venta de unas tierras. Según su relato, después de su «muerte», y posterior entierro, el cual se ubica cronológicamente el 2 de mayo de 1962, su cuerpo fue desenterrado y se le dio una pasta hecha de Datúra, esta misma, en determinadas dosis, tiene efectos disociativos y alucinógeno y puede causar pérdida de memoria. Su nuevo «amo», un Bokor, le obligó junto con muchos otros «zombies» esclavos, a trabajar en plantaciones de azúcar, hasta que el brujo murió, en 1964. Luego de ello y de que las dosis de alucinógenos cesaron, Naricsse, finalmente, volvió en sí, como no muchos pudieron.
18 Años después, exactamente el 18 de enero del año 1980, para sorpresa de sus familiares, Clairvius se le apareció, semi-desnudo, a su hermana Angela Narcisse, en el mercado de una pequeña ciudad. El desconocido, al que ella, de manera comprensible, no reconoció, afirmó ser su hermano. Fue entonces que pudo reconocerle. El hombre no perdió su capacidad de expresarse y le habló sobre lo que pudo recordar. Dijo que había escuchado a los médicos certificando su muerte, el rose de la sábana, y el llanto de la misma. Contó que estaba consciente cuando lo enterraron. De hecho, una perforación del clavo en el ataúd le lastimó la cara y conservaba esa herida. A pesar de haber escapado de las garras de la brujería, Clairvius no la pasó de maravilla al regresar a su vida anterior. De acuerdo a las creencias en Haití, las personas cuyas almas han sido capturadas por el bokor y le han servido como «zombies» arrastran consigo una maldición, de la que no es posible librarse. Clairvius Narcisse terminó sus días en soledad y pobreza, sin revelar su método para escapar de la crueldad de los mercaderes de esclavos de aquéllos a los que un hechicero ha convertido en «zombies».
Este caso resulta inverosímil, pero tiene su explicación científica: El veneno usado venía del pez globo, este produce una neurotoxina, tetrodoxina, conocida por causar parálisis y en una variante modificada puede causar la muerte. Reduce el metabolismo y la frecuencia cardíaca. Otro conocido veneno viene del sapo bufo marinus, fue utilizado en este caso como anestésico acompañando las drogas.
He aquí la parte donde Clairvius tuvo que refrescar su memoria. Una vez terminada su propia ceremonia funeraria escuchó la voz de un brujo vudú pronunciando su nombre. Ahí fue cuando lo desenterraron, maniataron, y golpearon de forma salvaje para ser llevado, como ya dije, a una plantación de azúcar, en Ravine-Tompette, muy lejos de su lugar de origen.
No está para menos decir que las personas, allá en Haití, no hacen gran uso de los cementerios, enterrando familiares en el patio de su casa.
RamcesB