VERDADERAS
Les voy a platicar lo que me paso a como a los 18 miren estaba preparándome para salir con mi hermano a una fiesta y estábamos los dos solos en mi casa cuando mi hermano va a sacar el carro y yo salgo tras de él para decirle algo veo en el patio delantero a un niño parado saludándome el niño vestía de negro como antiguo (su vestimenta) en cuanto lo vi me quede sin movimiento pero vi
que el niño empezó elevarse parecía que se despedía de mi lo único que pude hacer fue meterme a mi recamara y empezar a llorar no sé si de miedo o porque el niño se despedía de mi cuando mi hermano entro a mi recamara me encontró en un rincón llorando obvio no me hizo caso me tiro de loca, pero esa no fue la última vez que lo vi tiempo después no recuerdo cuanto estaba en mi patio trasero lavando ropa cuando sentí mucha tristeza y al darme la vuelta estaba el niño en un rincón pero no estaba solo había una mujer a su lado también vestida de negro y sentía que estaban muy tristes cuando le vi el rostro a la mujer me quede en shock porque se parecía ama mi reacción lógica fue meterme a mi casa de inmediato cuando mi mama me pregunto que tenia y se lo conté fue a ver si seguían ahí pero ya no estaban yo estaba temblando y llorando no sabía que pensar la cara de la mujer me sorprendió tanto que no se qué pensar. Ya no lo he visto ni al niño ni a la mujer pero esas ocasiones me dejaron sorprendida
Relatos de ANTONELLA LUDUEÑA
Esta es la historia de una niña ella tenia 10 años y se llamaba Megan.
Ella llebaba tiempo disiendo que tenia amiga invisible,sus papas no la creian claro…pero ella sigio insistiendo y ellos temian de que estubiera algo loca.
Un dia la niña bajo sola a un parque que estaba algo lejos de la casa no tanto pero si algo lejos,dijo que se iva con ‘Caroline’ que era su amiga invisible
Al ladito del parque habia un lago para que se bañaran en verano,ahora era invierno y alla hacia mucho frio y estaba congelada la superficie,pero como se rompia nadie pasaba por arriba.
La niña sintio que su amiga le decia que se acercara al borde,que era muy lindo y lo tenia que ver…ella se arrimo pero resbalo y callo al lago
desde adentro del agua era casi imposible romper la capa del hielo,la niña nado hacia la superficie,pataleo el hielo asta que pudo,no le quedaba casi oxigeno puso la mano sobre el cristal,y para su sorpresa este se rompio de inmediato,cuando salio,empapada,mucha gente ya la estaba ayudando,vio la silueta de su amiga,ella le dijo que al salvarla tendria que pagarlo
Cuando la niña tuvo 15 años ya olvido a su amiga invisible,esta se le aparecio en un sueño,sintio que la apuñalaba,cuando desperto se miro el pecho y comprobo que se estaba desangrando y murió.
El espectro del aula Era un día gris, barrido por la lluvia. Desde el amanecer, hasta la hora de acostarnos llovió, aunque esa noche no creo que ninguno de nosotros haya podido dormir. Era la hora del almuerzo en nuestro colegio y nos tocó quedarnos en el salón a escamparnos. Estabamos hablando bobadas, como casi siempre hacíamos. Eramos en total diez personas las que estabamos juntas en un rincón del salón. Había muy poquitas personas aparte de nosotros, y todos sentados en el suelo, escuchando mucica, tocando guitarra, en fin...
-!Ahhhhh! -escuchamos gritar a una de las chicas que estaba con nosotros, nos asustamos y miramos hacia el lugar en donde ella estaba mirando, y alli, justo en una esquina que estaba diagonal a nosotros, un libro estaba levitando y moviendose de un lado a otro. La mayoría salió corriendo pero solo unos pocos nos quedamos en el salón. Aunque estabamos asustados, tambien estabamos emocionados. !Por fin habíamos visto un fantasma!...Pero la alegría se esfumó, cuando, de repente, la figura que sostenía el libro, se dejó ver. Un frío intenso recorrió nuestros cuerpos, era un niño, de no más de ocho años. No nos miraba, solo caminaba de un lado a otro leyendo, o fingiendo que lo hacía. Nuestra valentía se esfumó ante tal espanto y salimos corriendo y gritando del salón. Después de unos minutos, yo y otros tres amigos entramos nuevamente al salón, pero esta vez no había nada. Aquel niño fantasma no volvió a aparecerse, y el salón tardó tres semanas para volver a ocuparse, pues nadie quizo vover a entrar. Yo, aun sigo asustado y no me explico aquella aparición...
Gonzalo Suares
[color=cyan]MITOS / LEYENDAS[/color]
Las gemelas
Las niñas tuvieron que cruzar solas porque a la madre la llamaron del trabajo para que fuera urgentemente. Les dijo a las niñas que cruzaran solas, pero que tuvieran cuidado, mirando a los dos lados. Las niñas obedecieron. Nada más girarse la madre para marcharse oyó un golpe muy fuerte detrás de ella. Eran sus hijas, habían sido atropelladas por un camión. desgraciadamente, las dos habían muerto. Cuatro años más tarde la madre, aún joven, ya que tenía 34 años, todavía vivía en la misma casa cerca de la carretera y no olvidaba ningún día a sus dos gemelas. Afortunadamente, había vuelto a tener hijos, y casualmente eran dos gemelas. Además, eran muy parecidas a las que murieron atropelladas. Esto hacía que la madre olvidara en parte ese trágico suceso. Pero la fatalidad estuvo a punto de volver a la familia, a pesar de prohibirles expresamente acercarse a la carretera. Un día las dos niñas estaban jugando y decidieron cruzar la carretera. No venía nadie en ningún sentido, no había peligro. En el último momento apareció su madre que chillando muy alterada, les dijo que no cruzaran, a lo que las niñas respondieron al unísono: - Si no pensábamos cruzar,... ya nos atropellaron una vez y no volverá a ocurrir
La Llorona
Las primeras noches, los vecinos contentábanse con persignarse o santiguarse, al oir aquellos lúgubres gemidos que eran, según ellos, de ánima del otro mundo; pero fueron tantos y repetidos y se prolongaron por tanto tiempo, que algunos osados y despreocupados, quisieron cerciorarse con sus propios ojos qué era aquello; y primero desde las puertas entornadas, de las ventanas o balcones, y enseguida atreviéndose a salir por las calles, lograron ver a la que, en el silencio de las obscuras noches o en aquellas en que la luz pálida y transparente de la luna caía como un manto vaporoso sobre las altas torres, los techos y tejados y las calles, lanzaba agudos y tristísimos gemidos".
Este es el inicio de una leyenda que se prolonga desde la conquista de México hasta nuestros días. "La Llorona" es un ser espectral, al estilo de la española "Santa Compaña", que vaga por los caminos de todo el país azteca, dejándose ver por algunos vivos que tienen la fortuna de presenciar tan insólita aparición... o infortunio. La aparición de "La Llorona" como otras criaturas espectrales del folclore mexicano ha contribuido enormemente en la particular concepción que los mexicanos tienen de la muerte y del más allá. Y es que la visión de esa mujer espectral causa un profundo pánico e impotencia a todos los que aseguran haberla visto.
Mundo Misterioso ha tenido la oportunidad de recoger en diferentes puntos de México testimonios reales, y recientes, de la aparición. Gloria Rosa Pérez, vecina del pueblo de Ameca-Ameca, nos narraba así su escalofriante experiencia: "Cuando tenía 10 añitos, mi abuela y yo asistimos al velatorio de una vecina. Al volver a casa, por el camino del pueblo (Ameca-Ameca) oímos un ruido y la abuela me dijo que me voltease a ver quien venía, y vi a una mujer vestida de blanco, con el pelo suelto, volando sobre el camino. La mujer volaba hacia nosotros pero no llego a alcanzarnos en ningún momento. Al llegar junto a un árbol se detuvo y entonces empezó a gritar. Y de pronto desapareció en el aire..." Otro de los casos contemporáneos de la aparición de "La Llorona", que recopilamos personalmente en México, nos llega de labios de un testigo radicalmente opuesto a Gloria Rosa Pérez. Se trata de la experiencia de Alberto Islas, ex-policía judicial, hombre de clase social y cultural media alta, que nos recibe en su domicilio de la Colonia Miguel Hidalgo, en la periferia del Distrito Federal.
"Yo estaba con mi novia, hace ya muchos años, y la había acompañado a casa para despedirnos después de una tarde paseando y, en fin, lo que hacen todos los novios. Ya había anochecido, y yo acababa de dejarla en la puerta de su casa, y entonces la vi. Era una mujer, de unos treinta o cuarenta años. Llevaba un vestido blanco muy holgado, y semitrasparente. Tenía el cabello suelto, y negro como el azabache. Estaba como flotando y de pronto empezó a gritar. Eran unos gritos espeluznantes, unos lamentos de verdad sobrecogedores... y de pronto desapareció en la noche. Como si la hubiesen jalado desde el más allá..."
La tradición de "La Llorona" tiene sus raíces en la mitología de los antiguos mexicanos. Sahagún, en su Historia (libro 1º, Cap. IV), habla de la diosa Cihuacoatl, la cual "aparecía muchas veces como una señora compuesta con unos atavíos como se usan en Palacio; decían también que de noche voceaba y bramaba en el aire... Los atavíos con que esta mujer aparecía eran blancos, y los cabellos los tocaba de manera, que tenía como unos cornezuelos cruzados sobre la frente". Nos encontramos, por tanto, ante un episodio viviente, actualizado y totalmente real para sus protagonistas, del antiquísimo folclore mexica hecho carne... eso si, carne espectral...
http://www.subirmisfotos.com.ar/crear_foto.php?nombre_foto=30-01-11/wewe_a2f5eeaa12.jpg&nombre_foto_thumb=30-01-11/wewe_a2f5eeaa12.thumb.jpg&descript=wewe&xxx=0
No les cuesta nada comentar
Les voy a platicar lo que me paso a como a los 18 miren estaba preparándome para salir con mi hermano a una fiesta y estábamos los dos solos en mi casa cuando mi hermano va a sacar el carro y yo salgo tras de él para decirle algo veo en el patio delantero a un niño parado saludándome el niño vestía de negro como antiguo (su vestimenta) en cuanto lo vi me quede sin movimiento pero vi
que el niño empezó elevarse parecía que se despedía de mi lo único que pude hacer fue meterme a mi recamara y empezar a llorar no sé si de miedo o porque el niño se despedía de mi cuando mi hermano entro a mi recamara me encontró en un rincón llorando obvio no me hizo caso me tiro de loca, pero esa no fue la última vez que lo vi tiempo después no recuerdo cuanto estaba en mi patio trasero lavando ropa cuando sentí mucha tristeza y al darme la vuelta estaba el niño en un rincón pero no estaba solo había una mujer a su lado también vestida de negro y sentía que estaban muy tristes cuando le vi el rostro a la mujer me quede en shock porque se parecía ama mi reacción lógica fue meterme a mi casa de inmediato cuando mi mama me pregunto que tenia y se lo conté fue a ver si seguían ahí pero ya no estaban yo estaba temblando y llorando no sabía que pensar la cara de la mujer me sorprendió tanto que no se qué pensar. Ya no lo he visto ni al niño ni a la mujer pero esas ocasiones me dejaron sorprendida
Relatos de ANTONELLA LUDUEÑA
Esta es la historia de una niña ella tenia 10 años y se llamaba Megan.
Ella llebaba tiempo disiendo que tenia amiga invisible,sus papas no la creian claro…pero ella sigio insistiendo y ellos temian de que estubiera algo loca.
Un dia la niña bajo sola a un parque que estaba algo lejos de la casa no tanto pero si algo lejos,dijo que se iva con ‘Caroline’ que era su amiga invisible
Al ladito del parque habia un lago para que se bañaran en verano,ahora era invierno y alla hacia mucho frio y estaba congelada la superficie,pero como se rompia nadie pasaba por arriba.
La niña sintio que su amiga le decia que se acercara al borde,que era muy lindo y lo tenia que ver…ella se arrimo pero resbalo y callo al lago
desde adentro del agua era casi imposible romper la capa del hielo,la niña nado hacia la superficie,pataleo el hielo asta que pudo,no le quedaba casi oxigeno puso la mano sobre el cristal,y para su sorpresa este se rompio de inmediato,cuando salio,empapada,mucha gente ya la estaba ayudando,vio la silueta de su amiga,ella le dijo que al salvarla tendria que pagarlo
Cuando la niña tuvo 15 años ya olvido a su amiga invisible,esta se le aparecio en un sueño,sintio que la apuñalaba,cuando desperto se miro el pecho y comprobo que se estaba desangrando y murió.
El espectro del aula Era un día gris, barrido por la lluvia. Desde el amanecer, hasta la hora de acostarnos llovió, aunque esa noche no creo que ninguno de nosotros haya podido dormir. Era la hora del almuerzo en nuestro colegio y nos tocó quedarnos en el salón a escamparnos. Estabamos hablando bobadas, como casi siempre hacíamos. Eramos en total diez personas las que estabamos juntas en un rincón del salón. Había muy poquitas personas aparte de nosotros, y todos sentados en el suelo, escuchando mucica, tocando guitarra, en fin...
-!Ahhhhh! -escuchamos gritar a una de las chicas que estaba con nosotros, nos asustamos y miramos hacia el lugar en donde ella estaba mirando, y alli, justo en una esquina que estaba diagonal a nosotros, un libro estaba levitando y moviendose de un lado a otro. La mayoría salió corriendo pero solo unos pocos nos quedamos en el salón. Aunque estabamos asustados, tambien estabamos emocionados. !Por fin habíamos visto un fantasma!...Pero la alegría se esfumó, cuando, de repente, la figura que sostenía el libro, se dejó ver. Un frío intenso recorrió nuestros cuerpos, era un niño, de no más de ocho años. No nos miraba, solo caminaba de un lado a otro leyendo, o fingiendo que lo hacía. Nuestra valentía se esfumó ante tal espanto y salimos corriendo y gritando del salón. Después de unos minutos, yo y otros tres amigos entramos nuevamente al salón, pero esta vez no había nada. Aquel niño fantasma no volvió a aparecerse, y el salón tardó tres semanas para volver a ocuparse, pues nadie quizo vover a entrar. Yo, aun sigo asustado y no me explico aquella aparición...
Gonzalo Suares
[color=cyan]MITOS / LEYENDAS[/color]
Las gemelas
Las niñas tuvieron que cruzar solas porque a la madre la llamaron del trabajo para que fuera urgentemente. Les dijo a las niñas que cruzaran solas, pero que tuvieran cuidado, mirando a los dos lados. Las niñas obedecieron. Nada más girarse la madre para marcharse oyó un golpe muy fuerte detrás de ella. Eran sus hijas, habían sido atropelladas por un camión. desgraciadamente, las dos habían muerto. Cuatro años más tarde la madre, aún joven, ya que tenía 34 años, todavía vivía en la misma casa cerca de la carretera y no olvidaba ningún día a sus dos gemelas. Afortunadamente, había vuelto a tener hijos, y casualmente eran dos gemelas. Además, eran muy parecidas a las que murieron atropelladas. Esto hacía que la madre olvidara en parte ese trágico suceso. Pero la fatalidad estuvo a punto de volver a la familia, a pesar de prohibirles expresamente acercarse a la carretera. Un día las dos niñas estaban jugando y decidieron cruzar la carretera. No venía nadie en ningún sentido, no había peligro. En el último momento apareció su madre que chillando muy alterada, les dijo que no cruzaran, a lo que las niñas respondieron al unísono: - Si no pensábamos cruzar,... ya nos atropellaron una vez y no volverá a ocurrir
La Llorona
Las primeras noches, los vecinos contentábanse con persignarse o santiguarse, al oir aquellos lúgubres gemidos que eran, según ellos, de ánima del otro mundo; pero fueron tantos y repetidos y se prolongaron por tanto tiempo, que algunos osados y despreocupados, quisieron cerciorarse con sus propios ojos qué era aquello; y primero desde las puertas entornadas, de las ventanas o balcones, y enseguida atreviéndose a salir por las calles, lograron ver a la que, en el silencio de las obscuras noches o en aquellas en que la luz pálida y transparente de la luna caía como un manto vaporoso sobre las altas torres, los techos y tejados y las calles, lanzaba agudos y tristísimos gemidos".
Este es el inicio de una leyenda que se prolonga desde la conquista de México hasta nuestros días. "La Llorona" es un ser espectral, al estilo de la española "Santa Compaña", que vaga por los caminos de todo el país azteca, dejándose ver por algunos vivos que tienen la fortuna de presenciar tan insólita aparición... o infortunio. La aparición de "La Llorona" como otras criaturas espectrales del folclore mexicano ha contribuido enormemente en la particular concepción que los mexicanos tienen de la muerte y del más allá. Y es que la visión de esa mujer espectral causa un profundo pánico e impotencia a todos los que aseguran haberla visto.
Mundo Misterioso ha tenido la oportunidad de recoger en diferentes puntos de México testimonios reales, y recientes, de la aparición. Gloria Rosa Pérez, vecina del pueblo de Ameca-Ameca, nos narraba así su escalofriante experiencia: "Cuando tenía 10 añitos, mi abuela y yo asistimos al velatorio de una vecina. Al volver a casa, por el camino del pueblo (Ameca-Ameca) oímos un ruido y la abuela me dijo que me voltease a ver quien venía, y vi a una mujer vestida de blanco, con el pelo suelto, volando sobre el camino. La mujer volaba hacia nosotros pero no llego a alcanzarnos en ningún momento. Al llegar junto a un árbol se detuvo y entonces empezó a gritar. Y de pronto desapareció en el aire..." Otro de los casos contemporáneos de la aparición de "La Llorona", que recopilamos personalmente en México, nos llega de labios de un testigo radicalmente opuesto a Gloria Rosa Pérez. Se trata de la experiencia de Alberto Islas, ex-policía judicial, hombre de clase social y cultural media alta, que nos recibe en su domicilio de la Colonia Miguel Hidalgo, en la periferia del Distrito Federal.
"Yo estaba con mi novia, hace ya muchos años, y la había acompañado a casa para despedirnos después de una tarde paseando y, en fin, lo que hacen todos los novios. Ya había anochecido, y yo acababa de dejarla en la puerta de su casa, y entonces la vi. Era una mujer, de unos treinta o cuarenta años. Llevaba un vestido blanco muy holgado, y semitrasparente. Tenía el cabello suelto, y negro como el azabache. Estaba como flotando y de pronto empezó a gritar. Eran unos gritos espeluznantes, unos lamentos de verdad sobrecogedores... y de pronto desapareció en la noche. Como si la hubiesen jalado desde el más allá..."
La tradición de "La Llorona" tiene sus raíces en la mitología de los antiguos mexicanos. Sahagún, en su Historia (libro 1º, Cap. IV), habla de la diosa Cihuacoatl, la cual "aparecía muchas veces como una señora compuesta con unos atavíos como se usan en Palacio; decían también que de noche voceaba y bramaba en el aire... Los atavíos con que esta mujer aparecía eran blancos, y los cabellos los tocaba de manera, que tenía como unos cornezuelos cruzados sobre la frente". Nos encontramos, por tanto, ante un episodio viviente, actualizado y totalmente real para sus protagonistas, del antiquísimo folclore mexica hecho carne... eso si, carne espectral...
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