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Te cansaste de que quemaran a Slenderman? - Butcherface 3.

Paranormal•11/10/2012

Intro copipasteada de la y de la

Bueno, acá les traigo un creepypasta llamado Butcherface.

Lo encontré en Reddit, más precisamente en r/nosleep . El autor es u/Dash32 , yo sólo me limité a traducir.

Son, hasta ahora, 6 partes (va a seguir), que voy a tratar de traducir y postear los próximos findes a esta hora.

Cabe destacar que las partes tienen más o menos este largo todas (lo único malo de esto) pero que realmente son atrapantes y eso D:

Sino, prueben sólo con la primera(?, pero lean hasta el final pls. En mi opinión, le pasa el trapo a muchísimos creepies (y eso que leí banda, eh).

Esta es la parte 3.

→ Post traducido y completa, pura y exclusivamente dedicado a @john-_-

¡Muchas gracias!




Luego de que el padre de Chris quemara las pertenencias de Butcherface (dibujos, fotos y videos), creí que todos, incluyéndome, esperábamos que Chris se dé por vencido. Sé que yo estaba dispuesto a rendirme. Pero no mucho tiempo después comenzó a buscar cualquier rastro de Butcherface. Ocasionalmente, Chris me contaba (solamente a mí) sobre extrañas cintas y dibujos encontrados en otras partes del país, pero la mayoría parecían ser bastante extraños, lo cual él estaba completamente dispuesto a admitir. Comencé a cambiar de opinión sobre entrometerme en todo ese asunto cuando estaba sentado en mi escritorio y me encontré distraídamente dibujando el símbolo de Butcherface en un trozo de papel en el que se suponía estaría dibujando a Batman (la cual es una historia totalmente diferente).

No habían pasado ni dos semanas desde de que el perro de Chris desapareciera y su padre quemara toda la evidencia sobre Butcherface, Chris apareció en mi puerta diciendo que quería volver a la casa que aparecía en las cintas de video. Cuando la vimos por primera vez (en la parte 2), no había nadie en la casa. Nos dirigimos allí cerca de las 6 de la tarde de un miércoles, esperando que nadie que allí viviera haya vuelto de trabajar a esa hora. Llegamos y llamamos a la puerta. Nos respondió un hombre de unos 50 años. Resultó ser que vivía en la casa desde mediados de los 80’s, época en la cual creíamos que fueron grabados los videos. Le hablamos de las cintas y que su casa salía en ellas, y le preguntamos si algo extraño había ocurrido durante ese tiempo. Dijo que no ellos tenían nada que ver con los videos, pero que en un momento se dieron cuenta de que alguien había estado viviendo en el cobertizo de su patio trasero. Éste ya había sido demolido, pero recordó que había algo tallado en el marco de la puerta. Le preguntamos qué era aquello, entonces tomó un block de hojas y dibujó el símbolo de CV.

Al día siguiente, la madre de Chris estaba caminando en su patio trasero y se topó con su perro. Había sido desgarrado desde el cuello hasta el estómago y puesto en el hoyo que su padre había cavado dos semanas antes, el cual seguía abierto. Finalmente habían llamado a la policía, y les contaron sobre Butcherface. Dado que el padre de Chris había quemado todo, no había evidencia alguna que indicara que el perro había sido asesinado por una persona en particular, por lo que fue calificado de maltrato animal.

No mucho tiempo después de eso volví a mi casa. Al llegar encontré la puerta delantera abierta. Subí los escalones de la entrada y vi que estaba colgando de una sola bisagra. Estaba oscuro y presioné el interruptor de la luz, justo al lado de la puerta, pero no funcionó. Rodeé la casa hacia el cobertizo, en el patio trasero, y tomé el objeto más amenazante que encontré al lado de la puerta, una horca (herramienta agrícola, con forma de tridente). Volviendo al frente de la casa, tomé el teléfono celular y llamé al 911. Luego de hacer la llamada, entré a la casa con cautela, asegurándome de tener la horca en frente de mí. Subí las escaleras, me dirigí al interruptor de luz más cercano y lo presioné, pero tampoco funcionaba. Llegué a la conclusión de que se había cortado la corriente eléctrica. Usando mi teléfono como linterna, eché un vistazo a los daños. El sofá de cuero había sido cortado y el relleno estaba fuera de él. Los vidrios de las ventanas de los muebles de la cocina estaban destrozados. Más de la mitad de las botellas de licor que se encontraban en el armario de las bebidas ya no estaban, al igual que los medicamentos del botiquín. Se veía todo muy familiar. Es decir, incluso las píldoras de artritis para perro, que tenían ya 13 años, fueron tomadas.

Hablando del perro, Drake, tiene un problema de ansiedad, por lo que lo mantenemos en una jaula cada vez que salimos de casa. Pensando en lo que le pasó al perro de Chris, bajé corriendo al vestíbulo, hacia la oficina, donde se encuentra la jaula. Al llegar, traté de alumbrarla con la poca luz que tenía, y vi que estaba vacía y la puerta abierta. Me adelanté, temeroso de lo que podría haber allí, y brilló una luz en la jaula. Vi a Drake, acurrucado en la parte posterior, lloriqueando. Fue entonces cuando la policía llegó. Poco después lo hizo mi familia. Cuando nos preguntaron si teníamos algún enemigo (pues la casa sólo se veía revuelta) tuve que contarles sobre Butcherface. Mientras los oficiales estaban observando, se dieron cuenta que la corriente eléctrica no había sido cortada. Resultó ser que cada bombilla de luz de la casa había sido parcialmente desmontada. Las bombillas seguían en su sitio, pero no hacían contacto, por lo que no iluminaban. Fue la primera vez que mi familia oyó sobre Butcherface, y me pidieron que dejara de ver a Chris.

Luego de eso no hablé con Chris durante casi dos meses, ni siquiera por teléfono. Muy poco sucedió en ese período de tiempo, pero aún sentía que algo no estaba del todo bien. Por un lado mi hermana, que trabajaba de noche, comenzó a pedirme que me quede en la puerta frontal de la casa y espere hasta que llegue a su auto antes de irse, pues ya estaba oscuro cuando debía irse. Un par de veces le pregunté por qué hacía eso, pero nunca me daba una respuesta. Era como que se sentía asustada o que estaba siendo observada cada vez que salía a la calle. También nuestro perro aún se veía asustado. Cada vez que había que atarlo afuera, él sólo hacía sus necesidades y rápidamente volvía a entrar a la casa, lo que no es muy característico de él. Un día, yo estaba parado en la puerta trasera, mirando hacia el jardín y pensando en todo eso, cuando mis ojos se posaron en el cobertizo del patio, con lo que recordé la historia que nos contaron las personas que vivían en la casa que habíamos visto en las cintas. Ellos habían encontrado evidencia de que alguien había estado viviendo en su cobertizo. Fui a mi cuarto y tomé una espada de mi colección (lo sé, soy un nerd) y me dirigí al jardín. Crucé el patio y cuando llegué al cobertizo, descubrí que la puerta estaba sin trabar. La abrí y miré hacia el interior, sólo iluminado por la luz del sol, pues no había luz eléctrica allí. Inmediatamente observé un montón de basura en el rincón más alejado. Era una pila de lonas, telas de paraguas y bolsas de basura y estaba un poco hundida en el centro, como si alguien hubiera estado acostándose allí. A un costado se encontraban las botellas de licor que faltaban en la casa y un poco de basura. Ese tipo había estado viviendo en el cobertizo, y cabía la posibilidad de que hubiera estado allí desde que la casa fue saqueada 2 meses atrás. De hecho, por lo que sé, pudo haber estado allí esa misma noche, cuando fui por la horca, mirándome desde lo oscuro. No quise alarmar a mi familia, asique limpié todo en secreto. Al pie de la cama de basura encontré una libreta algo gastada. Sólo la abrí en el medio, en una página al azar, vi algunas ilustraciones muy familiares e inmediatamente la cerré, la rompí y la tiré con el resto de la basura.

Un par de semanas más tarde, recibí una llamada de Chris. Me dijo que aún estaba haciendo algunas investigaciones y encontró unas cosas extrañas. Antes de que pudiera decirle que no quería oírlo, me dijo que había vuelto al lugar donde vivían las mujeres que eran las antiguas propietarias de su casa. Iba a responderle cuando me interrumpió nuevamente y dijo “Ellas mienten. Ven a verme mañana”. Al día siguiente, sin decirle a mi familia, conduje hacia su casa. Al llegar me saludó su madre, que parecía estar de buen humor. Le pregunté cómo iba todo (sabiendo de lo que estaba hablando), dijo que nada extraño había ocurrido allí durante un par de meses. Pregunté dónde se encontraba Chris. Señaló hacia las escaleras que conducían a su dormitorio en el sótano. Abrí la puerta e inmediatamente oí a Chris hablando. No pude entender bien lo que estaba diciendo, pero asumí que le estaba hablando a su novia. Cuando llegué al punto de las escaleras desde el cual podía ver la habitación, observé que estaba sentado en su escritorio, hablándole a una cámara de video.

Le pregunté qué demonios estaba haciendo, él sonrió y dijo “Nada”. Apagó el aparato y lo deslizó hacia su lugar, entre el monitor y el CPU, como si no fuera extraño que haya estado hablándole a una cámara, exactamente como Butcherface lo hacía. Para ese entonces ya había llegado al final de las escaleras y Chris se levantó de su silla e inmediatamente cambió de tema. Se me acercó y comenzó a hablarme de cómo, un par de días antes, se dirigió a la casa de la anciana que solía ser la dueña de su casa. Al llegar, aparcó el coche al otro lado de la calle y esperó. Él sabía que la antigua propietaria de la casa, Louise, había muerto, y su hermana, Shirley, se alejó poco después, y que alguien había estado viviendo allí desde entonces. Esperaba ver a Butcherface entrando o saliendo de la vivienda. En su lugar, vio a Shirley que llegaba en su auto. Bajó del auto al mismo tiempo que lo hacía Chris. Al parecer, la anciana lo no vio, ya que se dirigió a la casa rápidamente. Cuando comenzó a seguirla, la mujer ya había entrado, pero enseguida empezó a retroceder, aparentemente shockeada por algo que vio ahí. Cuando llegó a ella, ya se encontraba en el porche. Empezó a hablarle, y ella le contó lo que realmente sabía acerca de Butcherface.

Como ya sabíamos, comenzó con el momento en que su hermana, Louise, y su marido compraron la casa. Quería sustituir el cableado y las tuberías, pero antes de que eso sucediera, el hombre enfermó y murió. Aquí es donde habían dejado la historia la vez anterior. Lo que no nos habían dicho es que un par de años después de la muerte de su esposo, Louise no podía seguir pagando los costos de la casa, por lo que decidieron venderla. Al poco tiempo, creyeron que arreglarla e ir a vivir allí sería una solución relativamente fácil para ellas, que apenas tenían unos 60 años, por lo que decidieron hacerlo ellas mismas. Cuando llegaron, encontraron todo como en los videos, con basura por todo el lugar, dibujos en las paredes con velas quemadas por todas partes, y un agujero en el sótano. Comenzaron a limpiar el lugar, recogiendo la basura, colocando un tapizado barato, alfombrando el suelo y tapando el hoyo del sótano lo mejor que podían. Una cosa que mencionó que nunca supimos fue que en ese agujero había otro boquete en la pared de hormigón de los cimientos que conducía al patio trasero. Ellas lo taparon con una pared de ladrillos, pero debido a su bajo presupuesto (y aparentemente también culpó a su avanzada edad) no utilizaron ningún tipo de cemento. Sólo pusieron los ladrillos en su lugar y lo dejaron así. Chris le preguntó si ellas pusieron los videos en el pozo y Shirley se negó por completo. Acordamos que si alguien sabía dónde estaba el hoyo en la pared, esa persona podía solamente quitar los bloques de cemento, entrar en el agujero y hacer lo que quisiera allí… como ocultar algunas cintas de video. Salimos a su patio para ver si la historia era cierta y, efectivamente, encontramos una pared de hormigón de la que se podían remover algunos bloques. Parecían tener marcas recientes, como si alguien hubiera movido últimamente, pero no estábamos del todo seguros.

La conversación entre Chris y Louise continuó. Ella dijo que mientras limpiaban la cocina, encontraron un objeto rectangular envuelto en papel de aluminio. Lo desenvolvieron y encontraron una cinta. Lo llevaron de vuelta a su casa, la pusieron en la VCR y la miraron. Al parecer, no había ninguna imagen, la pantalla sólo estaba negra, como si hubieran dejado la tapa de la lente puesta o algo parecido, pero parecía ser intencional porque lo que no estaba en el video se compensaba con el sonido. Shirley los describió como injurias y ruidos raros durante todo el video. Chris dijo que entonces la mujer terminó la conversación y se dirigió rápidamente a su auto, sin siquiera cerrar la puerta de la vieja casa, y se marchó. Chris cambió abruptamente de tema yendo de nuevo a su escritorio, sacó una carpeta de un cajón y la abrió. Los papeles que contenía eran impresiones de varios sitios web desconectados que mostraban fotogramas cintas de video, dibujos, fotos y tallados, y todo me parecía familiar. Dijo: “Mira, son de todas partes del país, incluyendo algunas partes de México y Canadá. Algunos incluso aparecen en algunas partes de Europa. Es como si viajara y dejara esas cosas donde puede”. Luego dijo que continuaría su investigación sobre Butcherface.

La investigación continuó por 4 años. Hasta el pasado fin de semana.

Eso es por lo que me fui 3 días después de escribir la parte 1. No me gusta hacer ese sonido cliché pero Chris se obsesionó bastante en tratar de averiguar quién era Butcherface. Su investigación avanzó lentamente. Encontrando alguna imagen o video ocasionalmente. Incluso viajó a una ciudad cerca de Denver, Colorado, porque creyó haber encontrado lo que él llamó un “nido” (un lugar donde Butcherface parecía aparecer con frecuencia, al igual que en nuestra área), pero no encontró mucho. Nunca estábamos realmente seguros de qué estaba alimentando el interés de Chris en Butcherface ya que no tenía videos suyos desde que su padre quemó todo. Entonces, la semana pasada, encontramos de dónde estaba viniendo todo.

Planeábamos ver Transformers 3 asique fui a su casa. Estacioné el auto en el camino de entrada al mismo tiempo que también lo hacía su novia. Ambos salimos de los autos, riendo por la coincidencia, y caminamos hacia la casa. Su familia estaba trabajando, asique bajamos a su habitación, donde pasamos el rato. Chris y su novia sentados en la cama y yo en el escritorio. Estaba dando vueltas con la silla cuando advertí que había una cinta sobre el altavoz de su computadora.

La recogí y le pregunté qué era. Inmediatamente noté una mirada de “Oh, mierda” en su rostro. Cuando su novia siguió preguntando, finalmente se quebró y admitió que era la cinta que habían encontrado Louise y Shirley en los años 80’s. Dijo que cuando él habló con Shirley 4 años antes sobre lo que habían encontrado en la casa, también le entregó la cinta, y él había decidido omitir esa parte de la historia al contármelo. En ese momento supimos que Chris tenía un problema. Le pedimos que deje de escuchar esa cinta, y que ponga fin a la búsqueda de Butcherface. Eso nunca había llevado a nada bueno.

Asique, la semana siguiente (es decir, esta semana) decidimos ir a una cabaña que posee la familia de la novia de Chris cerca de un lago, no sabíamos qué tan acertado era. Llegamos a la cabaña en la tarde del lunes. Éramos Chris, su novia, nuestro amigo Jesse y yo. Le contamos a Jesse toda la historia de Butcherface durante el camino, con lo cual lamentó habernos acompañado. Chris llevó todo lo que poseía acerca de Butcherface y poco después de haber llegado me preguntó si podíamos ver la cinta una última vez. Jesse deseaba saber a qué se debía tanto alboroto y debo admitir que yo también sentía curiosidad de comprobarlo por mí mismo. La cabaña no tenía cable, ni línea telefónica, ni señal de teléfonos celulares ni tampoco acceso a internet, por lo que la única forma de entretenernos era ver películas, razón por la que todavía tenían una colección bastante decente de VHS’s. Pusimos la cinta en la VCR y la encendimos. Como dije antes, el video no tenía imágenes, solamente audio. Comenzó con chasquidos como provenientes de algún insecto que comenzara lentamente, luego más rápido, otra vez lento y rápido nuevamente. Inmediatamente cambió a una charla silenciosa, como un susurro. La voz hablaba de cómo él tenía un mal infeccioso y quería contagiar a sus discípulos. Entonces, sólo se desvaneció como si se hubiera alejado de la cámara. Había más ruidos que parecían animales paseando en el interior de una casa y un fuerte sonido chirriante que duró unos 5 minutos. Hubo más charla en la que llamó a las personas “zombies” y “vacas”, y que sólo unos pocos eran dignos de “el hoyo”, seguido de un sonido parloteado como si tarareara a la vez que movía su lengua.

Esa noche, hicimos una hoguera en la que Chris quemó las notas, imágenes, esquemas y el último video que tenía sobre Butcherface. Al día siguiente nos pasamos casi toda la mañana viendo algunas películas, y luego fuimos a explorar el lago durante un par de horas en un bote de remos. Más tarde regresamos y pasamos el rato en la orilla mientras tomábamos unos tragos. Debo admitir que eso me recordó a cuando entré a la casa de Chris y me encontré con su madre. Ella estaba en un buen estado de ánimo luego de no tener más problemas con Butcherface. Me sentí más o menos así. En un momento dado, su novia salió y nos preguntó si habíamos visto su iPod. Dijo que lo había dejado en su hangar (esas cosas que tienen los parlantes), el cual también había desaparecido. Siguió acusándonos de ocultárselo.

Ya comenzaba a oscurecer, por lo que regresamos a la cabaña. Fui el último en llegar, y debo admitir que olvidé cerrar la puerta al entrar. Chris, su novia y yo estábamos buscando el iPod en el cuarto de ella cuando oímos a Jesse gritar “¡Hijo de perra!”. Corrimos al living y dijo que acababa de ver a alguien saliendo a gatas por la puerta. Rápidamente, la novia de Chris corrió a cerrarla con llave. Nos quedamos en silencio, tratando de averiguar dónde pudo haber ido cuando, de repente, empezamos a oír fuertes ruidos provenientes de la entrada. Eran sonidos al azar, como la voz de alguien conversando, algo como una sierra en marcha, sollozos, todo en rápida sucesión. Nos lanzamos hacia la puerta y abrimos la pequeña ventana que tenía. Vimos el iPod con sus altavoces, conectado a un tomacorriente en la pared exterior y apoyado sobre la barandilla de entrada. Los ruidos provenían de él.

Chris abrió la puerta, corrió hacia el iPod, lo sacó de los altavoces y volvió velozmente a la cabaña. Se lo devolvió a su novia y le pidió que borrara el archivo que se estaba reproduciendo. Eliminamos cada pieza de la colección de Butcherface. Chris y yo corrimos entonces a la puerta, la abrimos y gritamos que ya no poseíamos ninguna de sus cosas. Destruimos cada elemento suyo y ya no tenía razón alguna para seguir persiguiéndonos. El resto de la noche fue silenciosa y sin inconvenientes. A la mañana siguiente nos marchamos.

Durante el trayecto de regreso, comenzamos a pensar en algunas cosas. Ahora creemos que Butcherface nos quería para que encontráramos esas cintas. Quizá no exactamente a nosotros, pero sí a alguien. El día que encontramos esas 24 cintas comenzamos una avalancha de más y más videos, imágenes y dibujos suyos y ayudábamos a la posibilidad de difundirlo a otras personas. Butcherface mencionó más de una vez que quería propagar su “mal infeccioso” solamente a sus discípulos, y creemos que sus “discípulos” son quienes hayan visto sus cosas. Dijimos eso porque parece que nunca intentó ocultarlo y también parece vigilar a todos aquellos que lo han visto. En las notas que vi de Chris, antes que las quemáramos, noté que muchas de las observaciones sobre Butcherface eran aterradoras, pero que no parecía ser completamente peligroso. Era como si sólo estuviera observando aquellos quienes habían visto sus videos e ilustraciones. Pensé en no escribir las partes 2 y 3 porque no estaba seguro si contaba como difundir su “mal”. Al final, decidí terminarlo para advertirles que si alguna vez se encuentran con alguien que luce como lo descrito anteriormente NO LOS MIREN.

Cuando regresamos a casa, Chris decidió narrar todo lo ocurrido a su familia, incluyendo la cinta que les había ocultado a todos y nuestra hipótesis acerca de quién es Butcherface y qué es lo que está haciendo. El rostro de Evans, su hermano, se tornó pálida, tanto como el día que vio por primera vez esos videos. Le preguntamos qué le sucedía y dijo: “¿Recuerdan cuando les dije que no había convertido los videos en DVD’s? Bueno… mentí”. Al parecer él realizó la conversión el día después que su casa fue allanada. El problema fue que luego esos discos desaparecieron. Más tarde se enteró de que sus compañeros los habían tomado, pensando que sería un muy buen proyecto escolar e hicieron copias. Por lo que hemos oído, han sido transmitidas de persona a persona, haciendo innumerables copias.



Nos vemos en la parte 4
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