¿Por qué nos cuesta diferenciar un chino de otro, o dos japoneses, o un par de coreanos? ¿Realmente son más parecidos entre sí que nosotros entre nosotros? La respuesta es “no”; de hecho, se trata sólo de un problema cognitivo. Un problema nuestro. Y también al revés, porque a los asiáticos les cuesta reconocer un rostro occidental.
Hay varias teorías que tratan de explicar por qué sucede esto, pero ninguna me convence. Así que, sencillamente, voy a decir lo que pienso: nuestros cerebros están entrenados para reconocer diferencias sutiles de los rostros de nuestra propia raza, así como un médico está entrenado para reconocer detalles sutiles en una radiografía. Y no todas las razas tienen el mismo tipo de detalles.
Hay evidencias que respaldarían esta idea: la forma en que escaneamos un rostro no es la misma en cada raza. Algunos análisis revelaron que los asiáticos tienden a mirar primero la nariz de su interlocutor, mientras que la vista occidental se enfoca en los ojos y luego baja hasta la boca. Queda por estudiar más a fondo cuáles son los detalles precisos que la vista está buscando…
Hay una respuesta más sencilla que, junto con la anterior, podría resolver el misterio: el Ser Humano es un animal altamente prejuicioso: utiliza estereotipos para representar las cosas con las que no está familiarizado, y los ojos achinados de un chino o la piel oscura de un negro son simplemente estereotipos.
Referencias:
http://www.genciencia.com/psicologia/los-chinos-son-realmente-mas-parecidos-entre-si-que-nosotros
http://www.publico.es/ciencias/142472/por-que-parecen-iguales-los-chinos