Debbie Lorenzana, empleada bancaria y madre soltera de 33 años de edad, ha luchado toda su vida para mantener un empleo. Su pecado: ser demasiado atractiva.
Por años ha sido despedida de sus empleos a pesar de ser muyresponsable y capaz, a veces con excusas y a veces con toda lafranqueza de escuchar sus jefes y colaboradores no pueden concentrarse con ella en la oficina.Le han pedido que use cuellos de tortuga, pantalones, cabello recogido,etc. Pero nada parece aplacar el atractivo involuntario de esta‘Malena‘ moderna.
Hoy, ha demandado a CitiBank, lugar de su último trabajo, pordespido injustificado. Una vez más, Lorenzana ha sido despojada de supuesto de trabajo porque la productividad de sus colegas disminuyónotablemente desde que ella entró a laborar allí. “Los hombres sevuelven idiotas cuando ella está cerca”, declaró una fuente cercana
Por años ha sido despedida de sus empleos a pesar de ser muyresponsable y capaz, a veces con excusas y a veces con toda lafranqueza de escuchar sus jefes y colaboradores no pueden concentrarse con ella en la oficina.Le han pedido que use cuellos de tortuga, pantalones, cabello recogido,etc. Pero nada parece aplacar el atractivo involuntario de esta‘Malena‘ moderna.
Hoy, ha demandado a CitiBank, lugar de su último trabajo, pordespido injustificado. Una vez más, Lorenzana ha sido despojada de supuesto de trabajo porque la productividad de sus colegas disminuyónotablemente desde que ella entró a laborar allí. “Los hombres sevuelven idiotas cuando ella está cerca”, declaró una fuente cercana