No es muy complicado de entender lo que quiero contarles...
Eso cuestión de prestar atención y tener el pasto corto (?)
Todos crecemos. Dejamos de lado cosas buenas y malas de nuestra infancia, como por ejemplo Dragon Ball y la paja... bueno, solo Dragon Ball. Aprendemos muchas cosas que nos enseñan a vivir y son necesarias para una vida plena y placentera, como las mujeres... Crecemos y nos hacemos más boludos, cada vez más idiotas, con más ganas de garchar dia a dia, con necesidad de tener más amigos con los que salir a enmborracharse y con la necesidad crucial de nunca sentarse en el inhodoro (¿se escribe con H?) para mear, mojando asi todo el perimetro la tapa sintiendonos absolutamente mucho, pero mucho más hombres.
Y si... crecemos.
Pero, lamentablemente, no solo nos ponemos boludos y más pajeros cuanto más crecemos. Sino que tambien nos hacemos un poco más responsables. Vemos la necesidad de no seguir dependiendo de los miserables $20 que nuestra madre nos da los sábados para que nos escabiemos con nuestros amigos, y nos damos cuenta de que ya es hora que la factura de nuestro celular la paguemos nosotros... y salimos a trabajar.
Algunos optan por robar. No lo niego. Pero mejor salir a trabajar.
Cuando uno trabaja verdaderamente se siente un hombre. No tan hombre como cuando meas la tapa del inHodoro, pero hombre al fin. Cuando uno trabaja y cobra su primer sueldo, se da cuenta de que lo $20 que recibía los fin de semanas de su madre eran pura basofia... no eran más un caritativo hacia nuestra de cara de "quiero salirr =("
Nos damos cuenta de muchas cosas... aunque, claro está, la vida del laburante no es nada fácil.
Pasemos a enumerar una serie de factores que hacen a la vida un proletario una verdadera mierda:
1 - Levantarse temprano
Es aun más desagradable que pisar mierda fresca de un Siberiano descalzo. Es lo peor, pero lo peor. Es una tortura diaria. Dormir es un placer que cuando trabajas, lamentablemente no podés disfrutar. Es como tener una novia con tetas grandes pero peluda (?)

2 - Los medios de transporte
Claro, porque no todos tenemos auto. Apenas tenemos las monedas para el bondi cuando empezamos a trabajar. Y, luego de levantarnos temprano (tortura 1), tenemos que ir a tomar el bondi/tren (tortura 2). Viajar en un medio público es tan desagradable como un video en YouTube de Carlos Menem cojiendose a un cohala con un bonete rosa. Viajar en tren es viajar hacia el matadero. Viajar colgado es viajar... (CHISTE FACIL: colgado de esta) ...humillantemente hacia una muerte mitad asegurada. Viajar en colectivo es tener que aguantar la cara de orto de los colectiveros y, encima, las viejas que putean porque el colectivo va lleno. Y ni hablar de cuando el colectivo no para, y llegas al laburo media hora tarde.

3 - El jefe
No todos son malos. El mio es re bueno (ironia off).Los jefes son algo asi como una versión diminuta de Dios, pero que solo tiene poder sobre algunas personas que saben que algun dia se la van a cobrar... una por una... muajaja (?)
Los jefes no entienden que trabajando de varias maneras se obtienen los mismos resultados y por eso creen que solo ellos tienen razón. Lo más curioso es que cuando un jefe no era jefe, pensaba igual que nosotros. La guita nos transforma macho... seamos realistas. La billetera de un jefe nunca tiene un monto menor a $600 y todos, absolutamente todos, duermen siesta. Algun dia seré como ellos, pero mientras tanto me dedico a odiarlos. Como a los colectiveros y a Doña Florinda.

4 - El ambiente laboral
A veces pasa y a veces no. Sucede generalmente en las fábricas. Tuve la mala (o buena?) suerte de trabajar 3 meses en una fábrica de vidrio y no era para nada agradable (factor "mala suerte"

pero cobraba buena guita (factor "buena suerte"
. Digo que no era agradable porque era un subsuelo, por no decir poronga, lleno de agua, olor a mierda (posta) y con insoportable ruido... todo el dia. Eran ocho horas de trabajo macabro, para nada recomendable. Digamos que un buen ambiente laboral (limpio, tranquilo...) es necesario para trabajar con ganas, con ganas de irse a la mierda, pero con ganas al fin.

5 - La llegada a casa
No es para nada placentera, en especial para nuestra mujer/novia/madre/secuestrador. Luego de una jornada laboral, se llega a casa transpirado, con olor a chivo, la camisa afuera, sin corbata, despeinado, y obvio que con cara de ojete. Todo nos molesta. Un simple "Arroz o fideo, amor?" de nuestra mujer logra que contestemos "Hace lo que quieras negra de mierdaaaa!" o un "Papi, me haces caballito?" de nuestro hijo se remonta a un "Deja de romper las pelotas pendejo, no ves que estoy cansado? El pais antes era otra cosa". Solo despues de la comida (comer, uno de los placeres de la vida) nuestro ánimo cambia, y todos contentos... bueno, todos no porque tu mujer y tu hijo ahora son los que tienen cara de ojete debido a que los habias mandado a la re calcada concha de sus madres hacia 15 minutos... asi comienzan los asesinatos familiares.
En fin, trate de ser claro. Trabajar nos cambia la vida. Para bien y para mal.
Para bien porque nos "independizamos" y dependemos de nosotros mismos. Nos sentimos más hombres. Podemos ir de putas más seguido e incluso podemos mear la tapa del inHodoro (¡?) hasta cansarnos y pensar en que podemos comprar una nueva... porque trabajamos. Y para mal porque no todo es color de rosa, siempre hay factores malos que alteran nuestra existencia y provocan caida del cabello, olor a chivo y una necesidad cada vez mayor de sexo cada cinco años. Comprobado cientificamente.
La vida del laburante es jodida... comenten si en algo se parece a su vida
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