Sujetada en el aire- ya la noche de rodillas
caída por el tiempo entre el sol y el sueño,
casi perfecta y concluidamente desgastada y antigua-,
como una corola precipitada con la voz estremecida
de sudor y lágrimas.
Oh vida mía desvanecida entre cruces de agua!
Corazón de nácar, mujer solitaria y mía,
solitaria sobre todas las cosas.
Desterrada y única, fugitiva y dulce, fugitiva.
Tienes la noche a tu lado largamente
girando a pura carreta, a pura luna estrepitosa,
a todo sol flotando en el agua;
y a mí, junto a ti, anochecido y bestial,
enamorado de astros, incoherente,
colmado de letras y dolores,
innecesario.
ORIGEN
De la profunda corola asediada
por los mordiscos de la abeja,
alterada entre materia y substancia,
con ojos color de óxido
como el sol en las tardes del mar lejano,
rodeándola como un satélite amante,
exquisitamente encadenada
a su magnetismo riguroso,
llegada de bosques
rodando fuegos hacia abajo,
sin tocar apenas
el artificio único de su sangre solitaria.
Así pues, mariposa en la frescura volando,
te pareces al amarillo fugitivo
que enciende los otoños,
la exacta magnitud de la tormenta.
FANTASMA
Hacia lo grávido y torcido,
hacia la sangre fácilmente despojada,
o sobre los faros cubiertos de gaviotas y excrementos:
solo como un muelle, como un faro semihundido,
hacia las flechas que hirieron las corolas de la tierra.
Como la inacción secreta del mineral anónimo,
como la nube hacia el viento soportando
el látigo invisible; hacia lo frágil, sereno,
de las temblorosas arcadas de las casas antiguas,
de ciertos recuerdos y mujeres insomnes.
Virando colinas abajo como piedras las almas,
un escalofrío de pestañas, la disgregación exacta
de las raíces, y a veces una voz, a veces,
como el néctar, hacia mí cantando,
volando hacia mis labios y dulce.
Desde lo oscuro tenazmente,
sobre el continente universal de los hambrientos,
con mis huesos apenas y el polvo heroico
de ciertos libros infames,
sobreviviendo en el túmulo sagrado,
coronado por la niebla, decididamente
pensativo y liviano,
transparente.
ESPERO QUE LE GUSTEN LOS POEMAS