El lunes por la madrugada peleamos con Ana.
- Si te llevas la cama chuchi, dejame el colchón - me dijo cuando me hecho de su departamento de Amenábar, en Bajo Belgrano.
- Agarre mi perro, Dinamita, mis libros de la buena memoria y guitarra.
Recuerdo cuando mi padre me decía - Vos mejos que te afeites, mejor que trabajes, mejor que madurez, ya me canse de ser tu fuente de dinero, te voy a dar con la guitarra de sombrero.
- Viejo, mi querido viejo - como lo extraño.
Ana?, ella es la hija de un pordiosero y toma anfetas cuando esta mal. La conocí en el norte cuando hice mi viaje de Ushuaia a la Quiaca y al llegar a Jujuy le dije - Buenas noches niña de Tilcara.
Hoy hable con su madre - Ana no duerme, se encuentra sola - me dijo.
Hable con ella y le dije - Ya no puedo seguir viviendo sin tu amor.
Para olvidarme de todo me vinieron a buscar mis amigos, Pedro y Pablo, unos piratas, amigos de la noche, los gatos y las trampas. Pero no estaba con ánimo de salir.
Pedro me dijo - Está es una canción para un amigo que no puede salir de la meláncolia eterna de sufrir de amor. Y pusó en mi grabador "Seminare".
- Yo te veré a millón de años luz de casa - me había dicho.
- Te encontraré una mañana dentro de mi habitación - le respondí - y prepararás la cama para dos.
Mañana campestre del verano del '92. Estaba dispuesto a recuperar a mi muchacha ojos de papel y encontrarte en algún lugar, aunque sea muy tarde.
Hace frío y estoy lejos de casa - pensaba - estoy muy solo y triste acá en este mundo abandonado. Hay una grieta en mi corazón.
- Conformate - me decía un tigre viejo.
Pero yo no soy de los que se rinden.
- Quien dijo que todo está pérdido? - lo desafié. Yo no quiero esta pena en mi corazón. Sólo le pido a Dios que el futuro no me sea indiferente.
El tigre envejecía.
- Ahi va el capitá Beto, un extraño de pelo largo - me dijo y se marchó.
- Esa tipa vino a consolarme - le advertí.
Pero no me escucho. Ella se acercaba.
- Hola, soy Luis. Amante de profesión - me presente - por favor, dale alegria a mi corazón.
- Que casualidad - me contestó la chica - yo vengo a ofrecer mi corazón.
Y me fui al cine a ver una de terror.
- Es que me gustas mucho, me gustas mucho - le dije.
- Vas muy rápido - me respondió.
- Lo que pasa es que me estoy poniendo viejo - le dije en chiste.
Ella me calienta - pensé - la quiero invitar a dormir.
- Ya se hace de noche - me dijo más bella que nunca - me tengo que ir.
- Vamos a pungearle a está vida amarreta un ramo de sueños, susurré seductor.
Matador, Matador. Que frase !!! . Estoy parado sobre la muralla que divide todo lo que fue de lo que será.
Y juntos nos fuimos a pernoctar. Cómanse a besos está noche - me dijo un hombre suburbano, parado en la esquina de mi barrio, frente al bar de la Calle Rodney.
Entramos y vi su ropa interior. Era un bikini a lunares amarillos, diminuto. Y le dimos Wadu wadu toda la noche hasta que salga el sol.
Lo recuerdo como si fuera ayer.
- Tirá, tirá para arriba tirá - le gritaba desaforado - que se viene el estallido !!!!
Todo tiene un final, todo términa. La belleza de su pierna escapándole a la sabana.
- ¿ Adonde vas ? - le dije - quédate hasta el alba. Estoy contento de verdad.
De aquel amor, nada más libra, nada más queda.
FIN