Las nuevas prendas contienen microchips enlazados por fibra óptica. Hay desde camperas con teléfono y zapatillas inteligentes hasta abrigos que chequean los signos vitales. Las crean en Alemania, Finlandia y los Estados Unidos.
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Pablo Raimondi. DE LA REDACCION DE CLARIN
Año 2015: Marty McFly —encarnado por el actor Michael Fox— se ponía un abrigo y éste se extendía o retraía a la medida del joven. Año 2002: la misma escena de la película Volver al futuro II toma forma. Las ropas con tejidos inteligen tes se vienen con todo y no hace falta tener una máquina del tiempo para asombrarse.
Parece un cuento de ciencia ficción pero las primeras prendas inteligentes, bautizada por los científicos como computadoras vestibles (wearable computers), regulan la temperatura corporal, el ritmo cardíaco y la presión sanguínea. Y hasta pedirán ser lavadas o sugerirán al usuario la mejor forma para preservarla.
El centro de toda esta "locura fashion" es el Laboratorio de medios del Instituto Tecnológico de Massachussets, en los Estados Unidos. Allí los científicos pusieron manos a la obra ante el gran reto de perfeccionar las telas para que éstas sean baratas y que cada componente electrónico estén instalados entre las fibras de los tejidos para no pegarse con la piel.
Para ello recurrieron a la microelectrónica y la nanotecnología, donde se trabaja a pequeñísima escala, y que hizo posible el desarrollo de la pieza maestra de todo esto: los agentes de recuerdo o RA (por su sigla en inglés de remembrance agent). Estos dispositivos son minúsculas centrales de información infiltradas en las prendas de vestir que se conectan entre sí por filamentos de fibra óptica.
Los agentes de recuerdo son capaces de proporcionar información en tiempo real al individuo en forma de mensajes de texto que serán leídos por la persona gracias a un sistema de visores o anteojos.
Telas y chips
La movida por conjugar prendas y tecnología avanza a grandes pasos. Por ejemplo, entre el 13 y 15 de mayo, se hará en Frankfurt (Alemania) la exposición Avantex 2002, con lo último sobre la integración de la electrónica a la industria textil.
Esta tendencia no es vieja, los primeros resultados concretos se vieron a fines de 2000, cuando Philips y Levi—Strauss (Levi''s) se unieron para crear el primer abrigo multimedia. Era una chaqueta de apariencia normal que ocultaba dentro de su forro todo un arsenal de artefactos: auriculares, para escuchar canciones en formato MP3 y un reproductor de este formato musical. La música se interrumpía si el teléfono móvil, que también traía el abrigo, recibía un llamado. A esta prenda se la conoció como Diseño de Ropa Industrial (ICD+ por sus siglas en inglés).
Luego, en Finlandia, la lucha contra el frío agudizó la mente de los científicos que le dieron una mano a los esquiadores y personas que practican snowboard. La empresa Reima creó dos prototipos: por un lado el Smart 3305, un conjunto que incluye un sistema GPS de ubicación satelital, sensores que regulan la temperatura corporal, y una minicomputadora que da informes del tiempo, emite mensajes de auxilio y monitorea el estado cardíaco.
Por otro lado aparece el Cyberia, que registra el ritmo cardíaco, temperatura del cuerpo y movimientos de la persona. Los datos son transmitidos a una computadora ubicada en el traje. Este último estará a la venta durante este año.
"Los nuevos materiales textiles tienen la capacidad de ser sumamente flexibles y livianos. En la actualidad hay teclados manuales sobre telas que se pueden doblar y guardar", dijo a Clarín Patricia Marino, directora del Centro de Investigación y Desarrollo Textil del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI).
Por ello Philips desarrolló varios prototipos de prendas tecnológicas llamadas Nomads. La primera, dirigida a los más pequeños, es una especie de rompeviento que incluye antenas, radio y cámaras en miniatura para poder "vigilar" a los chicos mientras juegan en espacios abiertos. También un modelo, parecido a un sacón largo, que tiene sensores que se regulan desde un dispositivo como si fuera un cronómetro. Los sensores, ubicados a través de la tela, recorren el largo de la espalda y el ancho de los hombros y emiten unas vibraciones similares a masajes corporales.
Por último, para las azafatas, un uniforme digital incluye en la manga una pantalla flexible de cristal liquido, donde verá información del vuelo y podrá tomar nota de los pedidos de comida, entre otras cosas (ver la foto). Además, incluye auriculares y micrófonos para comunicarse con la cabina y la tripulación. Este sistema usa conexiones infrarrojas que no altera las comunicaciones con la torre de control.
Con los pies en la cabeza
Pero no todo es música, relax y abrigos, los pies también tienen su onda "textil—inteligente" y la empresa Nike pensó un calzado para ello. Está desarrollando un prototipo que permite que dos personas puedan intercambiar información sólo con darse la mano. Esto es posible gracias a las señales eléctricas de muy bajo voltaje que una pequeña computadora —instalada en el empeine del zapato— envía utilizando como "puente" al mismo cuerpo humano.
Por su parte, una agencia militar de los Estados Unidos está desarrollando unas botas que, debajo del talón, contendrán celdas con polímeros electroactivos. Al caminar, automáticamente generarán energía y así el soldado podrá cargar las baterías de su radio conectándolas directamente al talón de su calzado.
Ojo, estos modelitos no son para andar jugando a la pelota bajo la lluvia porque el agua, la vieja y querida solución para lavar prendas, tiende a ser el obstáculo principal hacia las nuevas tecnologías. "Desarrollar telas lavables con componentes electrónicos es el principal desafío que afrontan los institutos y universidades que desarrollan y estudian el futuro de la industria textil", concluye Patricia Marino.
Fuentes:http://www.clarin.com/diario/2002/01/05/s-04901.htm