Fabiana Fiszbin - Ana María Fernández (ex funcionarias del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, procesadas)
¡Qué divertido fue conocer los gustos musicales de uno de los peritos oficiales o ver el fervor de Chabán por intentar hacer callar al consultor técnico que él mismo ofreció para defenderse!. Lástima que esas personas que nos entretuvieron con sus graciosos comentarios y su poco ingenua torpeza, son quienes debían haber colaborado en echar luz sobre la muerte de nuestros chicos. El poco profesionalismo trasuntado en los informes de los peritos, la imprecisión de sus análisis, la desinformación sobre lo ocurrido, y la consecuente falta de profundidad de sus explicaciones , son el resultado de la más absoluta desidia por buscar la verdad sobre las causas de las muertes y lesiones de las víctimas de la masacre.
Vale para ilustrar algunos ejemplos: el perito que debía examinar las puertas de salida se limitó solamente a dos de las más de cinco existentes, y no fue con los elementos necesarios para medir la fuerza física requerida para abrirlas; el técnico que inspeccionó la instalación eléctrica manifestó que su análisis se limitó a la zona del incendio, y aún así no supo contestar si existían cables sobre el techo incendiado; los peritos de la Superintendencia de Bomberos que examinaron los matafuegos del local no analizaran si la sustancia de carga realmente apagaba el fuego.
Es evidente que muchos de ellos, juzgados en causas conexas a este juicio, intentan cubrir sus faltas con forzadas interpretaciones alejadas de los tecnicismos necesarios, pero en todos los casos es simplemente el síntoma de su propia ineptitud. Y aunque a estas alturas difícilmente pueda asombrarnos semejante incompetencia, esta semana los peritos oficiales han conseguido extremar el bochorno. También lograron hacernos reir; porqué no decirlo, hasta contener alguna carcajada. Apenas gestos, acciones mecánicas, causa y efecto. Nos hicieron reir, sí; pero no fue más que una mueca, el disfraz que utilizó nuestra bronca ante la impotencia y donde se escondió nuestro dolor.
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La pregunta del título debiera tener una extensión mayor. El “donde está Ibarra”, también significa ¿Dónde están?, ¿Cómo son?, ¿Cuál es el rostro? de aquellos que, desde los lugares concretos del poder administraron las cajas que aseguraban el fluido de billetes, a cambio de las zonas liberadas. Chabán podía hacer lo que quería en Cromañón y en Cemento, como otro tanto hacían en Latino 11, en Bronco, en Pacha, en América, en El Teatro, en Moliere y puede seguirse. Ese caudal inapreciable de sumas semanales que excitaba a Vilma Ibarra, era una inversión para los Grimberg, para los Vázquez, para todos aquellos que se juntaron en la foto con el amigo Aníbal, en el exigido 3 de enero de 2005. ¿Qué cara tiene Fiszbin?; ¿Cuál es el rostro de Antuña?; ¿tiene arrugas Carelli?; ¿es joven Gustavo Torres?; ¿ Es gordo Rodrigo Cozzani?. ¿Por qué dicen que muchos están en la municipalidad de La Matanza? ¿Quién esta allí que los protege? ¿Es cierto que la UPI de La Matanza es un antro similar a la cueva del vilmismo?
¿Dónde están los paraguayos?. Hasta dicen que Néstor los busca. Quiere agradecerles al paraguayo y a la paraguayita (Aníbal y Vilma), su fidelidad en la crisis del campo.
Aun así el Néstor cuida la carpeta que los compromete. La traición, aún no motiva la revelación.
Mientras ¿Dónde esta el tribuno?. Es necesario que él opine de la gestión de la ciudad, de los problemas de las escuelas, de la situación de los hospitales, del tema del juego, de la licitación del mobiliario público. Que picardía, un hombre con tanta experiencia y tan callado en problemas de los que mucho sabe…
Hace poco un juez desorbitado, que el denominaba emperador, tuvo un problema con el gobierno de Macri, y no se elevó la voz de Aníbal, tan necesaria, ya que padeció sus excesos con el casino, con la rural. Nada dijo, o si lo dijo, no elevó la voz. Con preocupación, la política de la ciudad se pregunta: ¿ dónde esta Aníbal?
También, algún sector se interroga, ¿Por qué un estrafalario como Chabán tiene el enorme poder de callarlo y asustarlo a Aníbal?.
Vaya uno a saber…
Fuente: http://www.quenoserepita.com.ar/donde_esta_ibarra