Es gracioso que la gente que se une a Facebook tenga quejas sobre su privacidad.
Sería de imbécil pretender unirse a una red cuyo fin es la ostentación de la intimidad y pretender así no estar expuesto. Entiendo que lo el pueblo pretende en las redes sociales es como un desnudo cuidado de una vedette en una revista para hombres.
Estar en pelotas frente al mundo pero que la raja está blureada. Los que buscan privacidad en las redes sociales son como los que creen encontrar la libertad encerrándose en un country.
Esa misma gente es la que después enseña su vida privada de manera pornográfica. Una de las formas más populares de vulgaridad cibernética es hacer el “check-in”. Esto es, sencillamente, mostrarle al resto que estás en un lugar donde el resto no podría estar jamás. Es decirles: “che, chupala, yo estoy acá porque tengo guita y vos no”.
En Facebook “Compartir” significa –únicamente- “alardear”. No sólo se resignificó la palabra “amigos”, que pasó a ser “recuerdos del pasado que vuelven para torturarte”, sino que se tergiversó un verbo antiguamente asociado a la solidaridad y actualmente ligado al “cagate, mirame y disfrutá de lo que nunca vas a poder hacer en tu vida”.
Fotos de una botella de champagne junto a 20 piezas de sushi, check-in’s al restaurante más canchero de la cuadra, imágenes dela Renault Fuego polarizada y recién tuneada con luces violetas en el interior: ESO SE COMPARTE.
Ahí es donde aparece una nueva forma de combatir la realidad a través del Me Gusta Esto. Miles y miles de personas combatiendo el hambre y las injusticias en África levantándole el pulgar al video de Kony 2012. Millones de humanos peleando contra el aborto utilizando como único argumento una foto de un embrión sobre un charco de sangre y un banner que dice “sí a la vida” y pretendiendo juntar adhesiones virtuales sólo “compartiendo” un JPG.
Lo loco es que se meten en Facebook ycomparten hasta su actividad sexual pero su principal temor es lo que la CIA pueda hacer con esa privadísima información. Imagínense, la Secretaria de Inteligencia de Estado americana sabiendo que tu vecino juega al Farmville y le manda invitaciones a todos sus contactos para poder sembrar más pepinos en su huerta virtual. Qué peligro.
Al fin y al cabo, es entendible. La CIA no tiene por qué saber que sos un oligofrénico. Pero si lo querés ocultar, no te unas a Facebook o, por lo menos, dejá de joder a todos con tus invitaciones de mierda. Y sino, si querés privacidad, subí tus fotos al homebanking.
